100 DOSIS DE AMOR [98] Froilán De Lózar [Para Sawabona, el amor de su vida]

Pero no me consuela nada. Soy como un alma en pena, esperando ese momento que no llega, desencantado de probar cataplasmas y recetas, perdido el corazón en esta especie de batalla que para tanta gente carece de sentido. Quedamos en pie cuatro románticos, no es siglo de romanticismo, más bien un siglo tecnológico y frío que nos lleva a encerrarnos en casa y conectarnos con todo el mundo al que, curiosamente, ni vemos, ni saludamos por la calle. Es posible que no me hayan entendido, pero ya no queda tiempo para nada. Esto toca a su fin.



Fernando Zamora, ‘cirujanopoetapintor’


Al presentar su obra poética cuenta que publica su primer poemario en 1994, cuando “ya era una persona bien vivida”. Se refería a que su obra pictórica y literaria había ido esperando. ¿Esperando a qué? Sospecho que la idea de este palentino, polifacético vecino ilustrado, es que se requiere haber vivido lo suficiente para decir mejor, para expresar mejor, y también para callar mejor. De hecho habla de su poesía como poesía silenciosa.


Fernando Zamora, ‘cirujanopoetapintor’_Vecinos-Ilustrados

Quizá tampoco hallemos mejor definición de un cirujano: dícese de aquel cuyo hablar es silencioso. Médico cirujano es lo que Fernando Zamora ha sido en toda su vida laboral. Y seguramente no haya mejor elogio de alguien que decir que es silencioso, lo que cuanto menos quiere decir que no inunda a los otros con su ruido. La sabiduría de una obra artística silenciosa parece estar al alcance de unos pocos. Porque la cuestión perenne es cómo transmitir lo inefable, cómo expresar lo que no va a poder decirse nunca, y cómo fracasar a la buena manera en ese intento de nombrar lo imposible, lo que sabe muy bien tanto el poeta como el pintor. La sucesión de fracasos anima a intentarlo de nuevo, al menos a quienes no se hacen un ‘Bartleby’ y al preferir no hacerlo publican una sola obra, o pintan ‘el’ cuadro, o escriben un único poema. Otro modo de decir esto creo haberlo encontrado en el título de otro libro de Fernando Zamora: “Libro para quemar”. No solo porque es verdad que ha sido una constante la quema de libros, barbarie frente a civilización (cuando quemaron los libros de Freud, éste dijo irónicamente que la humanidad avanzaba pues en la Edad Media le hubieran quemado a él), sino porque el resto, el poso que nos queda tras leer un poema, el saldo que nos llevamos tras contemplar una obra pictórica, es lo genuinamente agalmático, y también, como expresa Fernando Zamora, los libros permiten “sacar las llamas” de allá donde estuvieran. Conocer la obra pictórica y poética de este cirujano de las palabras es la asignatura a aprobar por quienes pretendemos estar cerca de “personas bien vividas”.

Imagen: Fernando Zamora en Carrión digital

Actualización feb2026 | 💥+399 👀




Vecinos ilustrados

SOBRE ESTA BITÁCORA

Author image

Esta bitácora nace en noviembre de 2008 con el ánimo de divulgar historias curiosas y entretenidas. Son 18 años acudiendo diariamente a la llamada de amigos que vienen de todo el mundo. Con +8.986.200 visitas, un mapa del románico abierto a finales de 2023 que ya ha recibido +1.325.200 consultas y +6.000 artículos en nuestra hemeroteca, iniciamos una nueva andadura. Comparta, Comente, síganos por nuestros canales de Facebook y Wasap. Y disfrute. ¡Es gratis!



















📒 EN PORTADA | COSAS PARA VER +565👀

Bárdenas Reales | Navarra

Un desierto con grandes contrastes paisajísticos Al sureste de Navarra nos encontramos con unos suelos de arcilla, yesos y areniscas dond...