En casa de Marcelino y Carmen
En mi último viaje a Palencia tuve el placer de visitar a Carmen Arroyo en su domicilio de la calle Empedrada. Era su domicilio, sí, pero en el ambiente se respiraba el recuerdo, la presencia de Marcelino, el poeta, padre y esposo.
![]() |
||||| Fue una conversación extraordinaria, como lo son todas las que uno logra mantener con personas de una sensibilidad y una bondad exquisita. |
Siempre será la casa de Marcelino y Carmen. Ya en el vestíbulo empecé a sentir lo que significa ese término maravilloso que (re) conocemos como literatura. Carmen me acompañó en un recorrido por distintas estancias, todas ellas plagadas de libros, multitud de libros de toda índole, desordenados en un orden perfecto, en hileras sabiamente colocadas, no amontonadas. El suelo del salón y hasta de los dormitorios, dispuestos para recibir libros y más libros, litografías y cuadros de paisajes castellanos, de familiares y amigos. Carmen me comenta con delectación la relación epistolar de Marcelino con Vicente Aleixandre, excelente poeta, persona entrañable y figura señera de nuestras letras. Desde la mítica finca de la madrileña calle Welintonia Aleixandre escribía cartas afectuosas a Marcelino, en las que comentaba los avatares de su vida poética y en las que felicitaba a Marcelino por su compromiso intelectual con la poesía. Carmen me mostró algunas de esas cartas manuscritas con emoción contenida. En un momento dado, me obsequió con un excelente café recién hecho acompañado (ahí llegó mi perdición) de una caja de lazos de Cervera, que degusté encantado. Carmen me habló con entusiasmo de cuando conoció a Marcelino y de la profesión de maestros que ambos desarrollaron con el mayor entusiasmo y que les sirvió para evolucionar como personas. Fue una conversación extraordinaria, como lo son todas las que uno logra mantener con personas de una sensibilidad y una bondad exquisita. Porque Marcelino y Carmen eran, son, en el buen sentido de la palabra, buenos. Y el poeta nos legó sus poemas, sus estudios sobre el gran Jorge Manrique, su visión como viajero de distintas comarcas de nuestra provincia y su experiencia vital. Y Carmen no nos legó nada porque sigue estando aquí , más bien nos transmite la obra de su fiel compañero y nos sigue amenizando con su conversación amable, con sus respetuosas columnas en la prensa local y , sobre todo, con su presencia. Larga vida a esta persona maravillosa.
Actualización jun2026 | 💥+272 👀
Le puede interesar
🚩El Centro Cultural Lecrac dedica una sala de lectura al maestro, poeta y académico palentino Marcelino García Velasco, reconocido en los últimos años con el premio Fray Luis de León de Poesía.
© Por Carmen Arroyo





























