Anónimo
curioson | De cien en cien
●●● El amor es el dolor de vivir lejos del ser amado.
100 hermosas frases de amor
FALTAN 44 DÍAS PARA EL PRIMER ECLIPSE
📒 MUNDO CURIOSO
●●● Diarios y revistas de toda partes coinciden en ese punto: la suerte de Palencia por su favorable situación para disfrutarlo. Un acontecimiento extraordinario que se da pocas veces, porque la órbita de la Luna no está en el mismo plano exacto que la de la Tierra y el Sol. © curioson
El eclipse del 12 de agosto de 2026
DESDE EL PUEBLO DE TREMAYA
📒 TURISMO RURAL - MONTAÑA PALENTINA
●●● Cómo acceder a casas rurales, restaurantes, rutas y lugares desde el pequeño pueblo de Tremaya
De turismo por La Pernía
Por los templos del municipio | Aguilar de Campoo
He recorrido todos y cada uno de los pueblos del municipio de Aguilar de Campoo, ese corazón palpitante de la Montaña Palentina que guarda en su piedra la voz de los siglos. No fue tarea de un día ni de un verano: fue un camino largo, hecho de asombro, silencio y devoción. Siempre tuve la certeza de que en ninguna parte hay tan numeroso y puro arte románico como en estas tierras, y quise comprobarlo por mí mismo, pueblo a pueblo, ermita a ermita.
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Iglesia parroquial de la Asunción | Barrio de Santa María |
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Ermita de Santa Eulalia | Barrio de Santa María |
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Iglesia de San Andrés | Barrio de San Pedro |
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Iglesia de San Andrés | Cabria |
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Ermita de Santa María | Canduela |
Empecé en el Barrio de Santa María, donde el aire aún huele a historia, y seguí hasta la ermita de Santa Eulalia, solitaria y serena entre los campos dorados. Pasé por el barrio de San Pedro, por Cabria y Canduela, pueblos que parecen dormidos bajo la caricia del tiempo, con sus portadas labradas, sus canecillos que sonríen o gruñen según el humor del escultor.
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Iglesia de Santa Juliana | Corvio |
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Iglesia Nuestra Señora de la Asunción | Cozuelos de Ojeda |
En Corvio me detuve largo rato ante la iglesia, contemplando los capiteles que aún cuentan historias de fe y de miedo. En Cozuelos de Ojeda, el monasterio me recibió como a un viejo amigo; sus muros respiran recogimiento, y el claustro guarda un silencio que parece sagrado.
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Iglesia del Salvador | Foldada |
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Iglesia de San Andrés | Frontada |
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Iglesia de San Andrés | Gama |
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Iglesia de la Virgen del Rosario | Grijera |
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Iglesia de San Esteban | Lomilla |
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Iglesia de San Martín | Matalbaniega |
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Iglesia de San Lorenzo | Mave |
Pasé por Foldada, Frontada y Gama, cada uno con su iglesia, su fuente y su memoria. En Grijera y Lomilla hallé humildad y belleza sencilla; en Matalbaniega y Mave, el arte se alza con orgullo, recordando la época en que los canteros eran poetas y cada piedra tenía alma.
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Iglesia de San Juan Bautista | Menaza |
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Iglesia de San Martín de Tours | Nestar |
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Ermita rupestre | Olleros de Pisuerga |
La ermita rupestre de Olleros, tallada en la roca viva, es uno de esos lugares donde el espíritu se aquieta; allí sentí que el tiempo se disolvía y que los siglos eran uno solo.
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Iglesia del Salvador | Pozancos |
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Iglesia de Santa María | Puentetoma |
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Iglesia de San Martín | Quintanilla de la Berzosa |
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Iglesia de Santa Eugenia | Quintanas de Hormiguera |
Seguí mi camino por Pozancos y Puentetoma, por Quintanilla de Berzosa y Quintanas de la Hormiguera, donde el arte románico se funde con la vida cotidiana, como si las piedras y las almas compartieran el mismo destino.
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Quintanilla de Corvio |
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Iglesia de San Roque | Renedo de la Inera |
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Monasterio de Santa María de Mave |
En Quintanilla de Corvio, Renedo de la Inera y Santa María de Mave confirmé lo que ya intuía: que esta comarca no solo conserva iglesias, sino también la fe profunda de quienes las levantaron.
Valdegama y Vallespinoso de Aguilar me ofrecieron quizá los ejemplos más hermosos, con sus torres y ábsides que parecen tocar el cielo.
Luego vinieron Valoria de Aguilar, Villacibio, Villanueva de Henares, Villanueva del Río y Villavega de Aguilar, todos distintos, todos hermanos en su lenguaje de piedra.
Al final del recorrido comprendí que había seguido un hilo invisible que une a todos estos pueblos: el del románico vivo, el del espíritu que aún late en cada arco, en cada canecillo, en cada imagen esculpida.
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Iglesia de San Miguel | Valoria de Aguilar |
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Iglesia de San Miguel | Villacibio |
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Iglesia de San Martín | Villanueva de Henares |
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Iglesia de San Juan Bautista | Villanueva del Río (Trasladada a Palencia) |
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Iglesia de San Juan Bautista | Villavega de Aguilar |
Luego vinieron Valoria de Aguilar, Villacibio, Villanueva de Henares, Villanueva del Río y Villavega de Aguilar, todos distintos, todos hermanos en su lenguaje de piedra.
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Iglesia de Santa María | Cordovilla de Aguilar |
Al final del recorrido comprendí que había seguido un hilo invisible que une a todos estos pueblos: el del románico vivo, el del espíritu que aún late en cada arco, en cada canecillo, en cada imagen esculpida.
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Ermita de la Virgen del Llano (1961) | Aguilar de Campoo |
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Iglesia de Santa Cecilia | Aguilar de Campoo |
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Monasterio de Santa María la Real | Aguilar de Campoo |
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Torre de la Colegiata de San Miguel | Aguilar de Campoo |
Y supe entonces que no había caminado solo: conmigo habían ido los monjes, los canteros, los peregrinos, y todos los que, como yo, han sentido que el alma del arte se refugia entre los montes, los ríos y los valles de la Montaña Palentina.
Mi Tierra en el Corazón
Ambrosio, Teodosia y la burra canela en la Casa del Abuelo
Actualmente una referencia de casa-museo es la denominada Casa del Abuelo, en Cevico de la Torre, abierta al público sin coste de entrada (los visitantes aportan la voluntad, para el mantenimiento).
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||||| No le falta un solo detalle a esta historia que hoy nos cuenta Fernando |
Una vivienda de 1863 hecha Museo
Juan Carlos García nos guía por una vivienda del 1863, con su fachada de madera, perteneciente a Ambrosio y Teodosia, antepasados de su mujer, Sonia Calzada. Réplicas perfectas de estos moradores, hechas por Juan Carlos, reciben a los visitantes. Ambrosio tiene sujeto en la faja un palo que servía para friccionarle con las manos y generar el calor suficiente para encender los cigarros, siendo el primer encendedor conocido. Teodosia tiene una llave con la que administraba los dineros que guardaba en una caja cerrada y escondida debajo del colchón o de las baldosas. La entrada en la casa, cuyas escrituras se exhiben, es un magnífico viaje en el tiempo ya que refleja la forma de vida del siglo XIX, con los utensilios domésticos y laborales, salpicado de anécdotas que Juan Carlos desgrana a los visitantes durante más de una hora.
Una historia increíble
Pueden verse tinajas, cántaros lañados con los que traían el agua a pie desde Tariego de Cerrato (6 kilómetros de distancia), azuelas, sierras, una banca de lavar, jabones de sebo, escardaderas, ruecas, útiles para hacer tejas y adobes, pieles de cordero, maletas de madera, celemines, romanas, azadas de tres puntas para las viñas y tranchetes para cortar las ramas y los racimos (en Cevico había mucho viñedo entonces), monedas de la época, la representación de un gato (imprescindible para los inevitables ratones en la época), cepos de caza, reclamos de perdiz, una escopeta, una máquina para hacer cartuchos y perdigones... Ganchos en los que colgaban al cochino en la matanza y la máquina para elaborar chorizos y morcillas derivados de la misma. Carracas y matracas usadas en Semana Santa para sustituir al repique de campanas, prohibido en estas fechas. Una artesa, que Juan Carlos cuenta cómo además de su uso normal para amasar el pan la sacaban al patio y la usaban como bañera para bañarse una sola vez al año ya que decían que “la roña daba calor”. En sentido contrario, tenían tomillo oloroso con una herradura y hierbabuena que friccionaban con las manos y se tocaban la cara, constituyendo la forma antigua de perfume. También tenían un pozo, y un garfio con el que rescatar las cosas que caían accidentalmente en él.
En la cocina destacan los llares para colgar los potes. Una reproducción de los huevos de kika (gallinas enanas). Planchas que se enrojaban introduciendo rescoldos. Vajillas con platos corrientes para el día a día y otros de mejor calidad para ocasiones en que recibían visitas importantes, “como el cura”, indica Juan Carlos, quien cuenta también cómo comían guindillas para entrar en calor por el picante ante la inexistencia de gloria. Un pan muy voluminoso como se hacían en la época.
En el dormitorio puede verse el colchón adecuado para poder orinar sin levantarse, para no pisar el suelo por ser de mazarrón rojo, extremadamente frío. Sobre la cama un brasero que los moradores restregaban en círculo para que se calentase la cama pero sin estar estático para evitar que se quemaran las sábanas y la colcha. Un palanganero y a su lado horquillas y velas cuyo sorprendente uso aclara Juan Carlos:
Ponían el culo desnudo en pompa, les acercaban la vela encendida al ano para poder ver las lombrices que tenían y sacárselas cogiéndolas con las horquillas a modo de pinza.
En otras estancias puede verse un orinal de silla (para cuando no podían hacer sus necesidades directamente en el patio), que después vaciaban al grito de “agua va”. Un brasero de pie, con una herradura dentro que servía para frenar el humo y que no les asfixiara el tufo. Una celosía con velas para los rezos y una palmatoria con más velas que ponían junto al cristal para amplificar la luz.
Los juguetes de los niños
En la habitación de los niños, ambientada con música infantil, están los juguetes: muñecas (de porcelana, compradas; o de trapo, hechas en casa, dependiendo de si eran familias adineradas o sin recursos), caballos de balancín de madera o de cartón, canicas, peonzas, tirachinas, un tío vivo hecho a navaja, un juego de tanga, un saltador de 125 años de antigüedad, etc.
La habitación de los niños
Y sobre todo en esta habitación una sola cama para 14 niños: los pequeños dormían en la cama en horizontal, los mayores en el suelo y si había niñas se ponía una cortina separándolas.
El vestuario de la época
En cuanto a vestuario, trajes de la época. Un camisón de Teodosia y ropa interior femenina con abertura ya que las mujeres orinaban de pie. Calzoncillos de Ambrosio de hace 160 años. Ropas de fiesta. El vestido de novia de Teodosia (negro, como solían casarse las novias entonces). Un sombrero de paja cuyo pequeño tamaño responde a una disposición legal:
Ante la oleada de robos y asaltos una ley obligó a recortar las capas y prohibió sombreros grandes para que nadie pudiera taparse la cara y quedar impune por no ser reconocido.
Trajes típicos de los danzantes de Cevico
En su afán didáctico, Juan Carlos también ha incluido trajes típicos de los danzantes de Cevico, aunque ni Ambrosio ni Teodosia fueron danzantes.
Aperos
En la cuadra pueden verse los aperos típicos de esta estancia: un horcate, una horca, un trillo, un arado romano, una criba, una zoqueta, una beldadota, una guadaña, cuernos de cabra… Gallinas de algodón en su gallinero. Y por supuesto la burra Canela, réplica exacta de la que tuvieron en su día Ambrosio y Teodosia, con un sonido de rebuzno que se activa cuando los visitantes le hablan. Alrededor de Canela puede verse todo lo relacionado con ella: collerones, aguaderas, alforjas, romero que se le ponía para evitar la electricidad estática de su pelaje, las campanas que se le colgaban para localizarla los días que la niebla impedían verla, etc.
Una curiosa taberna
La visita finaliza en un espacio acondicionado como una taberna que había antiguamente en el pueblo, a la que no se permitía la entrada a las mujeres. En este espacio se obsequia a los visitantes con un vaso de vino (rememorando la abundancia de vides que hubo en Cevico) y una pasta artesana. Con ello brindan y se hacen fotografías que luego Juan Carlos envía por whatsapp a los participantes en la visita.
Cuaderno de anotaciones
Pueblo: Cevico de la TorreConcertar cita llamando al teléfono 667 61 51 20.
Para saber más, en Curioson
🚩Las explicaciones de Juan Carlos te hacen disfrutar de la contemplación de una casa única y las creaciones de un “manitas”, que ha modelado las figuras de Ambrosio y Teodosia, la burra Canela, el gato, o las gallinas; ha recuperado cimientos, paredes y tejado, y durante un año y medio ha trabajado para dejar la casa tal como era, después de cambiar las vigas, pintar las paredes de cal y con mazarrón los suelos de baldosa.
© Por Alfonso Santamaría Diez
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De Vuelta a Casa
Julián González Prieto | Escritor | Escribe desde León
●●● Me presta mucho recordar aquellos momentos de mi Bachillerato, con tantos inolvidables profesores: Don Hipólito y sus chascarrillos. Don Jesús Lomana, a la carrera tras el trasto Eduardo Bouzas. Don Eduardo y los comentarios, que le provocábamos, tras los partidos del Valladolid. Don Dacio y sus clases de Lengua. Doña María y sus dibujos…
El instituto Jorge Manrique
Palencia en mis Recuerdos
Alfonso Santamaría Diez | Castrojeriz (Burgos). Reside en Palencia
●●● Me sorprende gratamente su original prólogo, en el que “diez amigas y compañeras de viaje” presentan y ensalzan la publicación. Un libro en el que su autor nos lleva por la Montaña Palentina y La Pernía, un terreno que conoce, domina, quiere y defiende. Es su voz desde hace años, una voz que se oye en la provincia, en la capital y fuera de ella. Es la pluma que enhebra retratos literarios de sus paisajes, parajes, montañas, monumentos, rincones, poblaciones, historias, leyendas y folclore.
Ver dos veces las cosas
Autores de Nuestra Historia
Beatriz Quintana Jato | Catedrática de Literatura
●●● Después de tantos y tantos fastos conmemorativos del 98, quiero sin embargo resaltar, a modo de pequeño homenaje, la fecha del 22 de febrero, en que se cumplirán setenta y siete años de la muerte de aquel poeta al que Unamuno denominó “el hombre más descuidado de cuerpo pero el más limpio de alma”.
Antonio Machado
Memorias de Manolo Nestar (VIII)
Dacio Rodríguez Lesmes | Periodista | Hemeroteca Diario Palentino
●●● Idéntica a la que con Vighi planeó contra un rico de nuestras tierras a quien comprometió para explotar una mina de “lacre” muy productiva. Tenía el oso unos cinco años y Nestar lo llevó a la mina, la de carbón –no la de lacre– y allí fue adiestrado en la tarea de empujar vagones. En su despacho habló de esto con un negociante –el de marras–, también nuevo rico, y le hizo creer que la explotación la llevaba a cabo con osos.
Bolas a los nuevos ricos
Mejor no comprender
Fernando Martín Aduriz | Psicólogo | Alma del Ateneo de Palencia
●●● Encontramos sujetos que han decidido vivir su vida bajo ese axioma: ser hijos y no tener hijos. No confundir con quienes han tomado la decisión de no tener hijos propios, o con quienes decidieron hacer de la soltería su rumbo. Quiero referirme al subtipo de los hijos que ejerciendo poderosamente de tales, a su vez nunca tendrán hijos.
Hijos sin hijos





























































