Rodrigo Gustioz (y II)
El 26 de agosto de 1176, tal mes como este, nueve siglos atrás, Alfonso VIII de Castilla le dona a Rodrigo el lugar de San Cebrián de Mudá conocido por "El Cerezo".
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|||| Rodrigo será su principal benefactor entonces, y volverá a implicarse en su recuperación después del incendio que la destruyó por completo. |
Dicen los estudiosos que aquello viene a ser una especie de recompensa por el caballo que este le había cedido con ocasión de la toma del Castillo de Leguín en la guerra entre Castilla y Navarra. Se trata de uno de los castillos más antiguos documentado en el Reino de Navarra, cuyos muros fueron derrocados en el 924 por las tropas de Abderramán III. De los términos utilizados por el Monarca «vobis Roderico Gustieç et filiis vestris et omni successioni vestrae», se deduce que no gozaba del título de conde pero era un auténtico caballero y como tal se le describe en los capiteles de esta Abadía. Comenzaba el artículo anterior con la alusión a los capiteles donde se le cita. Los eruditos atribuyen la autoría de los capiteles a la misma mano que realizó la portada de la iglesia de Santiago en Carrión de los Condes y ya en el libro de "Cervera, Polentinos, Pernía y Castillería", menciono a Kingsley Porter, multimillonario americano, eminente profesor de Harvard de las bellas artes, viajero e investigador de la arquitectura medieval, que desapareció sin dejar rastro el 8 de Julio de 1933. Porter, deslumbrado por la exquisitez de nuestro arte, estudia las piezas y por las inscripciones de los ábacos, afirma que está claro en qué año se hizo la obra (1185), bajo el mando de qué superior y quien fue el artista o mecenas que hizo el arco. Parece que volcó gran parte de su hacienda en la construcción y el mantenimiento del monasterio de la Abadía de Lebanza que a finales del siglo XII se encontraba en mal estado y cuya reedificación fue impulsada por el obispo palentino don Raimundo. Rodrigo será su principal benefactor entonces, y volverá a implicarse en su recuperación después del incendio que la destruyó por completo. Mi amigo Valentín Ruesga, natural de El Campo, me asegura en una larga carta que me envía desde Reinosa, que Los Colmenares se tenían por descendientes del Conde Rodrigo Gustios que, al parecer, nació en Colmenares de Ojeda y murió en Polentinos en 1192, habiendo contribuido a la reconstrucción del monasterio, según inscripción que se lee en los capiteles que he mencionado. Fue enterrado en ella junto a su esposa y uno de sus tres hijos, según lo documenta Pedro Fernández del Pulgar, pero siempre queda una puerta abierta y muchas dudas que no desaparecen con todo lo que se ha escrito sobre ellos.





























