Edén en Porqueres
Aunque su datación documental se fija en 1182 con ocasión de la consagración por el obispo de Girona Ramón Orasull, estudios y excavaciones permiten concluir la existencia de un templo dedicado a Santa María, precursor del actual, en 889 adscrito al monasterio de San Juan de las Abadesas que lo retuvo hasta el siglo X.
Templo de Santa María y Esconjuradero
Porqueres | Girona
No hubo vez alguna, y fueron muchas, que al visitar el pueblo gerundense de Bañolas y hacer el recorrido perimetral de los ocho kilómetros de su encantador lago, dejase de visitar el templo románico de Santa María de Porqueras, antaño dedicado a San Lorenzo y Santa María.
Alzado sobre un pequeño promontorio íbero en la explanada de acceso aparece acompañado de rectoría, castillo convertido en casa noble y esconjuradero.
Se trata de un edificio de nave rectangular de grandes dimensiones cubierta por bóveda de cañón sobre arcos torales y ábside semicircular alargado
que se ilumina a través de cuatro vanos a cada lado de forma simétrica.
La portada sobresale del muro y está limitada en su parte superior por trece ménsulas. Los cuatro arcos que la enmarcan no son iguales, pues mientras el de la puerta es semicircular con guardapolvos, los restantes son ligeramente de herradura.
El arco interno contiene veintidós medallones: flor, lazo triangular, conejo, roseta, rosa estilizada, felino, busto humano, felino invertido, hoja acordonada, santo bendiciendo, felino con alas, estrella con nueve rayos, hoja ancha en círculo, cruz florida, botón con grecas, ave y el resto guardando simetría con las opuestas anteriores.
A ambos lados, una pareja de capiteles que en sus ábacos esculpen pareja de leones opuestos con cabeza común y otros animales que enlazan su cola con los anteriores y un friso con hojas de palma. El más externo, contiene piñas, volutas y un astrágalo con huevos y perlas.
En la parte izquierda de la entrada, una pila románica de 127 por 74 centímetros de forma semiesférica de mármol travertino de la zona, sin decoración alguna y cubierta con tapa de madera.
El interior, toda una gozada. El arco triunfal separa la nave de los fieles del altar. Se sustenta en dos capiteles inmensos con dovelas que contienen unas grandes figuras de cuya boca brotan tallos como símbolo del poder fértil de la naturaleza (Green-man) o regeneración espiritual.
El capitel derecho con imposta contenido representación del pecado original, un ángel querubín con alas abiertas, pantocrátor en mandorla, Adán y Eva con el fruto prohibido y la serpiente enlazada con el diablo.
El izquierdo, Virgen con Jesús acompañados por tres figuras humanas a la izquierda y dos a la derecha con nimbos y libros en las manos, excepto el pegado al muro (¿Judas?).
En la imposta debajo de arco triunfal, Jesús bendiciendo con una mano y sosteniendo el Libro de la Vida en la otra, rodeado de tres personajes nimbados a cada lado, mientras que en la parte inferior, caracolas y figurita con serpiente que le muerde el cuello.
Entrados en el presbiterio topamos con un profundo ábside que contiene tres absidiolos y dos capillas laterales dentro del muro. Los absidiolos se abren hacia la nave con arcos peraltados.
El altar se apoya sobre columna romana encontrada en la excavación interior del mismo templo, de 84 centímetros de altura y 60 de grosor.
Sobre el hastial de la fachada, campanario tipo espadaña del siglo XVIII.
Actualización Ene2026 | 💥255👀
































.jpg)

