Edén en Rennes Le Chateau
El 1 de junio de 1885, llegó un nuevo párroco a una aldea francesa de doscientos habitantes enclavada en la cima de una montaña escarpada a cuarenta kilómetros de Carcasona, denominada Rennes-le- Château.
Enigma Sagrado
Rennes-Le-Château | Francia
Reconozco y asumo que no es románico, pero siguiendo el siempre imprevisto consejo de mi mascota humana, admito su criterio que todo seguidor románico se interesa y se siente tentado por conocer este misterio sagrado que aclara o confunde- según la sensibilidad de cada lector- de un lugar enigmático que revela o desvela todo un sorprendente proceso de lo que pudo ser la creencia religiosa creadora del arte que más amamos, y decidí acompañarlo aquel julio de 2013.
El 1 de junio de 1885, llegó un nuevo párroco a una aldea francesa de doscientos habitantes enclavada en la cima de una montaña escarpada a cuarenta kilómetros de Carcasona, denominada Rennes-le- Château. Se llamaba Berénguer Saunière. Era hombre de treinta y tres años, robusto, guapo, enérgico, inteligente y rebelde que sus ideas provocadoras lo habían condenado al exilio en ese reducto ignorado.
Durante los primeros seis años en ese nuevo destino, se dedicó a cazar y pescar en sus montañas y arroyos llevando una vida plácida con economía precaria.
A pocos kilómetros se hallaba el pico Bezu, coronado con ruinas de una fortaleza medieval que tiempo atrás fuera preceptoría de los caballos templarios, hogar ancestral de Beltrand de Blanchefort, cuarto Gran Maestre de la Orden.
Saunière deseaba restaurar el templo de su aldea que amenazaba por desmoronarse y, consagrado a la Magdalena desde 1059, estaba construido sobre cimientos de una anterior estructura visigótica de siglo VI. Y en 1891, inició una modesta restauración con el préstamo de los vecinos del pueblo.
En el transcurso de las obras quitó la piedra del altar, que reposaba sobre dos arcaicas columnas visigóticas y resultó que una de ellas estaba hueca conservando en su interior cuatro pergaminos dentro de tubos de madera lacrados. En uno de ellos, palabras juntaban frases incoherentes: “ BERGERE PAS DE TENTATION QUE POUSSIN TENIERS GARDENT LA CLEF PAX DCLXXXI PAR LA CROIX ET CE CHEVAL DE DIEU J´A- CHEVE CE DAEMON DE GARDIENT A MIDI POMMES BLEUSES” ( Pastora, ninguna tentación tienen la clave. Paz 681. Por la cruz y este caballo de dios, completó o destruyó este demonio del guardián al mediodía. Manzanas azules).
En el segundo pergamino: “ A DAGOBERTI II ROI ET A SION EST CE TRESOR ET IL EST LA MORT” ( A Rigoberto II, rey, y a Sión pertenece este tesoro y Él está allí muerto).
Presentó su descubrimiento al obispo de Carcasona que lo remite a París donde se traslada el párroco y convive con la diva Emma Calvé sin oposición eclesiástica. Al volver a Rennes-le-Château, continúa la restauración de su templo; exhuma la cámara mortuoria de la cripta del siglo VII y analiza sus inscripciones. Construye una torre, la Tour Magdala en la escarpada ladera de la montaña y proyecta formar una biblioteca magnífica llena de libros.
Tenía empleada, como gobernanta y criada, a una campesina de dieciocho años llamada Marie Denarnaud, que acabaría siendo su compañera sentimental a lo largo de toda la vida y para quien hizo construir una opulenta casa de campo llamada Villa Bethania donde ahora se ubica un bar-restaurante dentro de un recinto ajardinado con el nombre de Jardín de María y donde tuve el placer de tomarme un refrigerio puramente francés.
Reformó el templo poniendo un dintel de entrada con inscripción latina inquietante: “TERRIBILIS EST LOCUS ISTE”.
En el interior, a poca distancia de la entrada, colocó una estatua del demonio Asmodeo soportando la pila bautismal, en referencia a la leyenda judaica de que fue el constructor del templo de Salomón.
En las paredes, estatuas de santos de mensaje polarizado.
Y un Vía Crucis de congruencia extraña con aspectos y episodios completamente desviados de las Escrituras, como puede contemplarse en la Estación VIII en la que el niño aparece envuelto en una manta escocesa o en la Estación XIV en la que aparece representada la escena de un hombre junto a un sepulcro bajo cielo nocturno dominado por una luna llena que es imposible discernir si se trata del entierro de Jesús cuando era de noche, o que se le saca de él con nocturnidad.
El 17 de enero de 1917, con sesenta y cinco años y con salud envidiable sufrió una apoplejía súbita que desencadenó su muerte cinco días después sin aceptar la confesión. Dejó en su testamento todos sus cuantiosos bienes a su pareja Marie que vivió holgadamente hasta 1946 hasta que al finalizar la guerra mundial, el gobierno francés puso en circulación una nueva moneda y Marie por miedo a dar explicaciones de su riqueza y la procedencia de la misma, quemó los fajos de billetes antiguos y eligió la pobreza antes de revelar su secreto. Curiosamente, un 25 de enero de 1953, sufrió una apoplejía súbita e inesperada, como la que sufrió su amante, y murió llevándose el secreto sagrado.
No es de extrañar que surjan dudas y cuestiones para intentar dar explicación a la ingente fortuna y ritmo de vida de este párroco y el silencio de sus superiores eclesiásticos y del propio Vaticano mostrado ante la ornamentación de su templo, su doctrina alejada de la interpretación oficial de la Biblia mantenida por la Iglesia católica romana y ante el estado de convivencia marital que mantuvo hasta su fallecimiento. ¿ Acaso el descubrimiento de Saunière, no fue el tesoro carolingio, merovingio o templario, sino los documentos o las “pruebas irrefutables” de que Jesús y María Magdalena aún vivían en el año 45 después de Cristo y que Jesús se salvó de la crucifixión porque, tal vez ni siquiera fue él a quien crucificaron, sino a su dídimo Judas-Tomás?
Siempre seguirá el enigma sobre un líder que mantiene una creencia, una doctrina y una religión que perdura veintidós siglos y quien en su nombre surgió una tan poderosa fe que dio lugar a todo un arte sagrado que ahora admiramos y adoramos: el Románico.
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