Dar gato por liebre
Una cosa por otra ||| Vender algo por un precio o una calidad que no tiene...
Como los tiempos cambian y vamos adaptando los modismos también al momento presente, hoy dar gato por liebre se entiende por engañar, meter falso por auténtico o vender a un precio elevado lo que sabemos que no vale. Pero en los tiempos en que nace este modismo, con la picaresca entonces en lo más alto, se daba en el sentido literal de la palabra gato por liebre. Se mataba al gato que se pudiera al alcance, se le cocinaba bien y, como a buen diente no hay gato que valga, allá que se vendía como liebre. Con los dichos también sucede un poco que depende de quien los cuente, el mundo que anduvo, la experiencia que alcanzó... Cuanto más anda uno, más aprende, aunque queda mucho por andar y mucho aprender. La lectura de este modismo se inicia, al parecer, en las viejas posadas, sobre todo en aquellas que no gozaban de buena fama respecto a la comida que servían. Es algo en lo que yo no había caído, porque la imaginación me lleva a las películas de aventuras donde no faltaba una venta o -puestos a recordar-, a las Ventas de mi tierra donde los caminantes encontraron cobijo y donde no faltaba un plato de patatas o una carne de cerdo. Y todo estaba rico. Lo cierto es que el dicho hace referencia al descrédito que en algún momento alcanzaron muchas posadas, recurriendo uno de los mentores que consulto al conjuro que se hacía frente a la carne recién asada.
Aquello se hizo tan popular que nos quedó la expresión "dar gato por liebre", con la que damos a entender que hemos sido víctimas de un engaño en cualquier campo, no sólo en la cocina.
Así lo cuenta Covarrubias:
Vender el gato por liebre, engañar en la mercadería; tomado de los venteros, de los cuales se sospecha que lo hacen a necesidad y echan un asno en adobo y lo venden por ternera, Debe ser gracia y para encarecer cuán tiranos y de poca conciencia son algunos".
Bastus lo dice en verso, explicando que en aquella época de posaderos pícaros, constituían una especie de conjuro los siguientes versos:
Si eres cabrito,
mantente frito;
si eres gato,
salta del plato.
Sebastián de Covarrubias Orozco (1539-1613) fue un destacado lexicógrafo, criptógrafo y eclesiástico español, célebre por escribir el Tesoro de la lengua castellana o española (1611), considerado el primer diccionario etimológico y enciclopédico del español.
Vicente Joaquín Bastús y Carrera (1794/1795-1873): Fue un intelectual catalán, farmacéutico de formación, pero con una inmensa labor en el campo de las letras, la lexicografía y la crítica dramática.



























