Pasión por el futbolín
Todavía, a pesar de los años que han pasado, me persigue a veces el sonido tan característico e inconfundible a un tiempo, de la bola del futbolín al chocar contra las paredes metálicas del mueble en cada uno de los lances del juego del mismo nombre.
Igual que cuando la pelota de madera se pierde por el hueco de la portería tras haber esquivado la barrera de la defensa del equipo contrario y termina en gol, dejando su rastro sonoro camino del cajón de madera que la recoge. La verdad, que sonaban fuertes, pero muy familiares a la vez con el tiempo, estos golpes de la bola de madera al colisionar contra las paredes del futbolín, extendiéndose el sonido a toda la sala donde estuviese instalada la mesa del mismo. Y parecía que a los chavales, cuanto más fuerte sonaba más nos gustaba, porque pensábamos que la partida estaba más reñida entre los contrincantes del juego.
El primer contacto que tuve con el futbolín, a punto de entrar ya en la adolescencia, fue durante el tiempo del internado en el Colegio a la edad de doce años. Y ya desde el principio, tras familiarizarme con el juego y observar los distintos lances del mismo, me gustó. Pasando a ser también entre el común de los chavales, después del fútbol, que era sin duda nuestro deporte preferido por antonomasia y que hacía que preparásemos un partido a cada momento; otro de los juegos al que dedicábamos mucho tiempo. Y es que en su práctica nos empeñábamos en cuerpo y alma siempre que teníamos un rato libre en nuestros recreos. Organizándose cada año en torno a él unos campeonatos entre nosotros, que gozaban de una gran aceptación y de una reñida competitividad; pues no en vano, llevábamos todo el año entrenándonos a ratos libres, siempre según nuestra particular manera de entender el juego. Con los años, y a base de jugar cada día, fuimos aprendiendo técnicas y habilidades que nos convertirían a un grupo de nosotros en auténticos campeones a nivel local entre el grupo de colegiales. Qué lástima que en aquel entonces no fuese posible salir de nuestro círculo tan cerrado cara a alguna competición exterior para poder demostrar nuestras habilidades y destrezas, que eran muchas, en este juego del futbolín. Y resulta curioso cómo la evocación del sonido de la bola del futbolín al chocar contra las paredes del mismo, me ha hecho regresar por algunos minutos hasta el cajón de los recuerdos, que cada uno guardará muy dentro de sí, aunque el tiempo transcurrido sea ya mucho en años.
El primer contacto que tuve con el futbolín, a punto de entrar ya en la adolescencia, fue durante el tiempo del internado en el Colegio a la edad de doce años. Y ya desde el principio, tras familiarizarme con el juego y observar los distintos lances del mismo, me gustó. Pasando a ser también entre el común de los chavales, después del fútbol, que era sin duda nuestro deporte preferido por antonomasia y que hacía que preparásemos un partido a cada momento; otro de los juegos al que dedicábamos mucho tiempo. Y es que en su práctica nos empeñábamos en cuerpo y alma siempre que teníamos un rato libre en nuestros recreos. Organizándose cada año en torno a él unos campeonatos entre nosotros, que gozaban de una gran aceptación y de una reñida competitividad; pues no en vano, llevábamos todo el año entrenándonos a ratos libres, siempre según nuestra particular manera de entender el juego. Con los años, y a base de jugar cada día, fuimos aprendiendo técnicas y habilidades que nos convertirían a un grupo de nosotros en auténticos campeones a nivel local entre el grupo de colegiales. Qué lástima que en aquel entonces no fuese posible salir de nuestro círculo tan cerrado cara a alguna competición exterior para poder demostrar nuestras habilidades y destrezas, que eran muchas, en este juego del futbolín. Y resulta curioso cómo la evocación del sonido de la bola del futbolín al chocar contra las paredes del mismo, me ha hecho regresar por algunos minutos hasta el cajón de los recuerdos, que cada uno guardará muy dentro de sí, aunque el tiempo transcurrido sea ya mucho en años.






























