Lurkaia, tenemos que contárselo al mundo
La verdad es que la historia de cómo nació Lurkaia es sencilla y, para mí, tiene mucho encanto.
Todo empezó, como casi siempre, por pura casualidad. Ya sabes que Santi y yo quedamos casi todas las semanas para ponernos al día, charlar y, en general, divagar un poco sobre la vida. Pero siempre hay un tema que acaba saliendo: la historia, la mitología, las leyendas... A Santi le flipa todo eso, tiene una cabeza que es una enciclopedia andante de cultura vasca y más allá. Yo, en cambio, soy el de los ordenadores, el que está detrás de la pantalla, pero siempre me ha picado la curiosidad. Un día, sin más, me dio por buscar algo de la mitología vasca. No sé por qué, quizás vi algo fugaz en internet. El caso es que di con la leyenda del Basajaun, y me quedé enganchado. Empecé a tirar del hilo y, ¡madre mía, la sorpresa! Descubrí lo amplísima, rica y alucinante que es nuestra mitología. Yo, que he vivido aquí toda la vida, no tenía ni idea de la cantidad de personajes, historias y tradiciones que tenemos, ¡y lo poco que se conoce fuera del circuito de aficionados! Claro, mi siguiente paso fue contárselo a Santi. Le dije: "Oye, ¿tú sabías la de cosas que hay más allá de Mari y el Basajaun?". Y él, con esa calma que tiene, empezó a soltarme un montón de datos, anécdotas y detalles que me dejaron con la boca abierta. Me habló de Sorginak, de Lamiak, de rituales antiguos... Ahí fue cuando me hizo el click en la cabeza. Pensé: si a mí, que soy de aquí y estoy tan desconectado de este mundo, me está flipando tanto lo que me cuenta Santi, ¿Cuánta gente habrá ahí fuera que ni siquiera sabe lo que se está perdiendo? Así que, después de una de esas charlas intensas, le solté a Santi: "Tenemos que hacer algo con esto. Esto no puede quedarse solo en nuestras quedadas. Hay que contárselo al mundo". Y así, con esa idea sencilla de compartir lo que descubríamos y lo que Santi ya sabía, nació Lurkaia. Yo pongo la parte informática y el canal, y Santi pone la sabiduría y las historias. Es nuestra pequeña manera de bucear en nuestras raíces y, con suerte, hacer que más gente se emocione con ellas tanto como nosotros. Es un proyecto de amigos, hecho con cariño y mucha curiosidad.






















