Hay miles de recovecos, millones, tantos como individuos, pero el Amor al que yo escribo, el Amor que tú has soñado, el Amor que tú has vivido, aún distinto y diferente para cada una de las personas que lo protagonizan, es uno para todos. Cuando amas de verdad, lo entregas todo, lo dejas todo por amor y si, por cualquier circunstancia, no puedes avanzar, el amor será una rémora que te acompañará siempre. Nunca sabrás si aquello que anhelas es lo mejor, si aquella persona a la que amas es lo último que ocupará un puesto preferente en tu corazón herido. Tu renuncia por los motivos que fueren, dejará siempre en tu corazón un hueco inmenso.