Aunque Carlos Pujol afirma que nadie espere el abrazo de un puerto después de mucho mar, quien ama de verdad, no desespera nunca. Y no le sirven los consejos de nadie. Y no cesa el dolor en lo que debiera concebirse como la felicidad más grande. Cuando se siente el amor en ese estado puro, uno lo espera todo, porque todo es gozo y dolor al mismo tiempo. Y si de algo es consciente es de que no hay medicina que lo cure.