100 DOSIS DE AMOR [72] [SAWABONA]
Un Amor tan grande, como bien intuye El Arrebato, tú no puedes esconderlo, porque rebosa por todas partes. Porque te hace brillar, porque te zarandea a cada paso, como midiendo cada uno de tus gestos. Un Amor es la consecuencia de una entrega total, sin intereses de ningún tipo, donde la preocupación mayor es el bienestar y la dicha del otro.
PREMIOS Y MENCIONES
Por iniciativa del diario digital NOTICIAS A TIEMPO, y en la categoría Arte, Cultura y Deportes, es premiada la pintora de Curiosón Paqui González del Castillo, en los premios anuales "Mujeres que dejan huella". El acto se celebró el 1 de mayo de 2026 en Peñaranda de Bracamonte (Salamanca).
Mujeres que dejan huella
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Entonces y ahora de Carlos Pujol
Un bello poemario póstumo del gran narrador y poeta Carlos Pujol en el que realiza un lúcido viaje entre pasado y presente.
«Lo que dejan meridianamente claro estos poemas es que por engañosa que pueda resultar, cualquier recreación del pasado será de más valor que el presente glacial de la amnesia; cualquier impostura, preferible al vacío que como saldo final deja el olvido.»
Del prólogo de Pere Ballart
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||||| Un poemario donde la memoria, sin rendirse a la nostalgia, examina la vida como si fuera ya literatura en el umbral de su legado. |
Entonces y ahora es el último libro póstumo de Carlos Pujol en el que su habitual estilo claro y sereno, discretamente coloquial, se adentra en las veleidades e inconsistencias de la memoria para dar testimonio del implacable paso del tiempo que reduce a humo los sueños. La realidad no es seria, dice, haciendo recuento con una punta de escepticismo, que es pura melancolía.
Entonces y ahora
Menoscuarto Ediciones. Palencia, 2026
ISBN: 978-84-19964-46-5
56 páginas - 210 x 140 mm
PVP: 12,90 €
El 11 de mayo en librerías
CARLOS PUJOL (Barcelona, 1936-2012) es uno de los grandes nombres de la literatura hispana de las últimas décadas, tanto por la calidad y amplitud de su producción como por la diversidad de géneros y ámbitos en los que desempeñó su labor. Doctor en Letras, fue profesor de Literatura en la Universidad y ejerció la crítica literaria en diversos medios. Autor de novelas, cuentos, ensayos, aforismos, biografías, vidas de santos y poemarios, reunidos en su mayoría en el volumen Poemas (Comares, 2007). Con posterioridad han aparecido en esta misma colección El corazón de Dios (2011) y los póstumos Bestiario (2012), Magníficat (2013), a los que se une este Entonces y ahora (2026). Ha traducido también a los más destacados poetas franceses e ingleses, versiones que él siempre consideró como poesía propia.
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Un día de fiebre, de Rubén Abella
Vuelve Rubén Abella con otra brillante novela en la que un temblor en la ciudad basta para desordenar los afectos y dejar al descubierto lo que somos.
«El estilo depurado y ese virar, a pesar de todo, hacia una conciencia donde prima la verdad, lo transparente, hacen de la obra de Rubén Abella una de las propuestas más importantes de la narrativa española actual.»
Juan Ángel Juristo / ABC Cultural
Un terremoto sacude Madrid una tarde de febrero de 2015. Aunque no provoca una catástrofe, siembra el miedo y altera para siempre la vida de varias personas cuyas historias se acabarán enlazando. Entre ellas, una joven universitaria marcada por una novatada brutal; un hostelero aún atormentado por la muerte de su esposa en los atentados de Atocha; un juez y su amante, ambos reacios al compromiso; un bombero ahogado por las deudas; y una profesora que prepara el cumpleaños de su madre octogenaria. A través de un delicado entramado de convergencias, la novela muestra las heridas y esperanzas de unos personajes que buscan la luz en tiempos de penumbra.
Un día de fiebre
Menoscuarto Ediciones. Palencia, 2026
ISBN: 978-84-19964-45-8
336 páginas - 210 x 140 mm
PVP: 22,50 €
El 20 de abril en librerías
RUBÉN ABELLA nació en Valladolid y ha vivido en Nueva York, Nueva Orleans y Adelaida. Su primera novela, La sombra del escapista, recibió en 2002 el Premio Torrente Ballester y con la segunda, El libro del amor esquivo, resultó finalista del Premio Nadal en 2009. En 2007 No habría sido igual sin la lluvia mereció el Premio Mario Vargas Llosa NH de Relatos, feliz incursión en el género del microrrelato que quedó revalidada en 2010 con Los ojos de los peces. Su libro de relatos Quince llamadas perdidas fue galardonado con el Premio Kutxa 2020. Sus últimas novelas son Baruc en el río (2011), California (2015), Ictus (2020) y Dice la sangre (2024), ganadora del XXII Premio de la Crítica de Castilla y León. Rubén Abella vive en Madrid, donde compagina la escritura con la fotografía y la docencia.
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Trenviajeros, de Javier Sáez de Ibarra
Un viaje sin escapatoria donde cada encuentro revela lo más profundo del ser humano: Trenviajeros, la novela que convierte el miedo, el amor y la vida en un trayecto imposible de olvidar.
«Trenviajeros es una lección magistral de cómo contar la vida, las relaciones y afanes humanos, el miedo, las torpes búsquedas, el asombro de amar, el tiempo y todo lo que parece que importa. La precisión de la prosa de Sáez de Ibarra contribuye a hacer transparentes aguar muy profundas.»
Carlos Castán
Subes al tren con tus prejuicios, tu miedo, tu soledad. Se producen los encuentros, cada viajero es un misterio. El tren interminable atraviesa el día, la noche, el día… ¿Quién podrá salvarte? No hay escapatoria y el propio viaje es una huida. No hay tiempo en los vagones y la velocidad corre sobre los raíles. Este es el trazo de la novela.
Javier Sáez de Ibarra nos introduce en el microcosmos esencial de sus personajes, el juego, la seducción, el amor, la rivalidad, la frustración, la confianza.
Trenviajeros
Menoscuarto Ediciones. Palencia, 2026
ISBN: 978-84-19964-44-1
184 páginas - 210 x 140 mm
PVP: 17,50 €
El 6 de abril en librerías
JAVIER SÁEZ DE IBARRA (Vitoria, 1961) es autor del poemario Motivos (2006) y los libros de cuentos: El lector de Spinoza (2004), Propuesta imposible (2008), Mirar al agua. Cuentos plásticos (2009) –I Premio Internacional Ribera del Duero–, Bulevar (2013) –XI Premio Setenil–, Fantasía lumpen (2017) y Un réquiem europeo (2024), además de la novela: Vida económica de Tomi Sánchez (2020) y una adaptación de la Primera parte de Don Quijote de la Mancha (2024). Es antólogo del libro de Hipólito Navarro: El pez volador (2008). Sus cuentos aparecen en importantes antologías y han sido traducidos a varios idiomas. Coordina la revista oxi-nobstante.blogspot.com, y publica artículos en Cuadernos hispanoamericanos, Zenda y penúltiMa.
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La taberna de Shiduri, de Santiago Elso Torralba
El poeta navarro Santiago Elso Torralba, con este brillante y sugerente poemario, se alzó con el prestigioso IX Premio Internacional de Poesía Jorge Manrique.
La taberna de Shiduri es un libro nacido de una lectura atenta y cómplice de algunos poetas que se han enfrentado al misterio de la existencia con un hondo sentido de naufragio y de extrañeza o desapego ante el límite. A través de ellos y, poniendo como trasfondo un viejo mito acádico de la epopeya de Gilgamesh, lleva a cabo una variada y sugestiva reflexión sobre la caducidad humana como condena divina. Y lo hace desplegando un discurso múltiple y polimorfo que permite ver las muchas posibilidades de estilos, tonos, voces y perspectivas que son, por sí mismos, un homenaje a la poesía y sus infinitos caminos.
La taberna de Shiduri
Menoscuarto Ediciones. Palencia, 2026
Colección Cálamo Poesía, 39
ISBN: 978-84-19964-43-4
64 páginas - 210 x 140 mm
PVP: 13,00 €
El 19 de enero en libreríasActualización mar2026 | 💥+355 👀
Santiago Elso Torralba (Pamplona, 1965) es coordinador del Grupo de Poesía Ángel Urrutia del Ateneo Navarro y miembro del consejo de redacción de la veterana revista de poesía Río Arga de Pamplona. Es autor de los libros de poemas Descripción de cuadros para Guillermo (Eunate, 2012), Nadie sabe cómo has llegado hasta aquí (Zerokotan, 2022) y Traslumbramientos (Editorial Cántico, 2025), XXXII Premio de Poesía Ciudad de Córdoba “Ricardo Molina” 2024.
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Soportales y corredoiras, de Carlos Villarrubia
El martes 27 de enero, en el Ateneo de Palencia, Carlos Villarrubia presenta su nuevo libro Soportales y Corredoiras, un viaje por la arquitectura y la memoria emocional, por las geografías de lo visible y lo invisible.
Soportales y Corredoiras es un viaje apasionado por la arquitectura y las geografías de lo visible y lo invisible. Lugares que saben fabricar recuerdos para no perder la memoria de lo esencial.
Carlos Villarrubia, barcelonés con vocación universal y alma oceánica, une en su nuevo libro las dos líneas de sus orígenes familiares. El paterna, el de la Palencia de la montaña y de la llanura. Y el materno , el de la Galicia mágica del interior. Calles y plazas mayores danzan, en un baile de querencias, con los caminos que se intuyen entre tupidas hojarascas. Bolonia, Lina, el Mar del Plata, Barcelona, Palencia, Madrid, la Ribeira Sacra, los bosques encantados y animados. Carlos Villarrubia, nacido en 1955, es escritor, guionista, compositor, director y guionista de programas de radio y televisión. Ha colaborado con nombres tan creativos como Silvia Marsó, Lucía Bosé, Lucrecia, Martirio, Ginés Liébana, Francisco Nieva, Kiko Veneno, Hilario Camacho, Luis Eduardo Aute, Victoria Prego, Paco Lobatón...
Actualización mar2026 | 💥+366 👀
El Románico palentino en México
Templos del norte palentino
Reportaje José Luis Estalayo | México
Se exhibe en la capital mexicana este libro de nuestra Montaña Palentina, y Estalayo nos muestra fotografías en las que nada menos que un azteca tiene en sus manos ese libro, que tanto éxito está teniendo en nuestra provincia. Supongo que a pocos mejicanos le sonará Palencia y menos su montaña, pero la gente se mueve con facilidad por el mundo y puede que el libro sea un reclamo y actúe como perfecto embajador. Estalayo lo está promocionando en un video en su perfil de Facebook y en su grupo privado con 14.192 miembros, que lleva el nombre de MEXICO.
Sin duda, los mejicanos que ojeen este libro encontrarán unos monumentos en su mayoría románicos de los siglos XII y XIII, auténticas joyas románicas, algunas conocidas en Europa y en el mundo, y bastante anteriores a los monumentos mejicanos que se construyeron a partir del año 1500, al menos tres siglos después. Si se adentran en las páginas de esta magnífica publicación sin duda se sentirán atraídos por toda la belleza que se contempla en este libro y el rigoroso estudio de cada uno de ellos, en un primoroso recorrido por iglesias, ermitas y monasterios del norte palentino, que tal vez algún día sientan interés por conocer.
Ver también:
De venta en librerías de Palencia y provincia
Con la colaboración de la Diputación Provincial
El mundo acabará en viernes, Manuel Moyano
¿Qué harías tú si el mundo se acabara este viernes?
Vuelve Manuel Moyano con una fantástica novela repleta de sorpresas, intriga, magníficos diálogos y un exquisito humor.
«Una novela mordaz, sembrada de diálogos impagables, en la que conviven una plaga de langostas y el festival de Eurovisión con cierto legendario escritor regresado de entre los muertos.»
Jon Bilbao
El psiquiatra con ancestros vascos e ínfulas literarias John Ekaverya decide hacerse cargo de un extraño paciente que ha aparecido caminando desnudo por las carreteras de Idaho. Myriam Shejav, encargada de atrezo para una productora audiovisual, acoge en su casa de Tel Aviv a un apuesto joven sin hogar mientras se prepara para un evento televisivo que será retransmitido a escala mundial. A las afueras de Londres, el paparazzo Mihir Boshu se topa con un caso extraordinario que podría reportarle sustanciosos beneficios. La gigantesca silueta de un ser vermiforme y narcisista se recuesta sobre las nubes mientras Boris Woon, todopoderoso dueño del Grupo Babylon, maquina la forma de abortar sus planes. Moyano extrae lirismo y humor de la más terrible de las tragedias en esta versión iconoclasta del Apocalipsis.
Portada 'El mundo acabará en viernes
Menoscuarto Ediciones. Palencia, 2025
ISBN: 978-84-19964-38-0
224 páginas - 210 x 140 mm
PVP: 17,90 €
Menoscuarto Ediciones. Palencia, 2025
ISBN: 978-84-19964-38-0
224 páginas - 210 x 140 mm
PVP: 17,90 €
Actualización mar2026 | 💥+300 👀
MANUEL MOYANO (Córdoba, 1963) vivió su infancia y adolescencia en Barcelona y reside en Molina de Segura (Murcia). Como novelista ha publicado El imperio de Yegorov (Finalista del Premio Herralde y Premio Celsius en la Semana Negra de Gijón), La coartada del diablo (Premio Tristana), La agenda negra, El abismo verde, La hipótesis Saint-Germain (Premio Carolina Coronado) y Los reinos de Otrora. Muestras de su narrativa breve son El amigo de Kafka (Premio Tigre Juan), El oro celeste, El experimento Wolberg, La versión de Judas y la colección de microrrelatos Teatro de ceniza. De su obra de no ficción destacan Dietario mágico, Mamíferos que escriben o el diario Polvo en los zapatos. Es autor de los libros de viajes Travesía americana, Cuadernos de tierra y La frontera interior: viaje por Sierra Morena (Premio Eurostars). Ha sido traducido al neerlandés y al italiano.
MANUEL MOYANO (Córdoba, 1963) vivió su infancia y adolescencia en Barcelona y reside en Molina de Segura (Murcia). Como novelista ha publicado El imperio de Yegorov (Finalista del Premio Herralde y Premio Celsius en la Semana Negra de Gijón), La coartada del diablo (Premio Tristana), La agenda negra, El abismo verde, La hipótesis Saint-Germain (Premio Carolina Coronado) y Los reinos de Otrora. Muestras de su narrativa breve son El amigo de Kafka (Premio Tigre Juan), El oro celeste, El experimento Wolberg, La versión de Judas y la colección de microrrelatos Teatro de ceniza. De su obra de no ficción destacan Dietario mágico, Mamíferos que escriben o el diario Polvo en los zapatos. Es autor de los libros de viajes Travesía americana, Cuadernos de tierra y La frontera interior: viaje por Sierra Morena (Premio Eurostars). Ha sido traducido al neerlandés y al italiano.
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Cerrato Insólito, de Fernando Pastor
He de aclarar antes de cualquier otra consideración que el libro que tienen en sus manos no es más que un fragmento de lo que, sin caer en la hipérbole, bien podríamos calificar de una obra monumental. Y no sólo por su extensión —que también—, sino por la ambición, el rigor y la sutileza con que Fernando Pastor ha tratado cada uno de los temas de los que da cuenta.
Por las páginas de Cerrato Insólito no pasean héroes montados en corceles blancos ni grandes damas atrincheradas en sus palacios de cristal; pasean hombres y mujeres de carne y hueso, cercanos, familiares. Hombres y mujeres del común, como usted, como yo, llanos a la vez que complejos, transparentes y laberínticos, ingenuos y perspicaces; personajes reconocibles y por lo tanto entrañables y verosímiles, porque al oírlos detectamos un eco conocido, una melodía que compartimos porque leemos el mismo pentagrama y escuchándola nos escuchamos.
¿Qué hace Fernando Pastor con el ingente e interesantísimo material que ha ido recopilando con la paciencia y la tenacidad de un antropólogo? Lo expone, nada más…, y nada menos. El protagonista no es él, no quiere serlo. Pastor es un documentalista veraz, no un cineasta amante del almíbar y el sensacionalismo. Coloca la cámara delante de la escena que pretende retratar y deja que sean sus interlocutores los que hablen y cuenten y digan; sin maquillar a los actores, sin forzar la iluminación de la secuencia, sin hacer trucos con el encuadre o el punto focal. Por eso lo que cuenta nos resulta tan próximo y verosímil, tan nuestro. No hay artificiosidad, no hay mentira por tanto; no hay “película”, luego no hay simulación ni montaje.
Lean pues esta selección de artículos como lo que son: instantáneas, fotogramas de una realidad que probablemente ya conocíamos, pero que, tras la lectura, se nos hará más diáfana, más asequible, más divertida y a la vez más densa y cargada de sentido y significación.
Alfredo Baranda Calleja | Prólogo
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Hornillos de Cerrato |
INTRODUCCIÓN
Dice el refrán que “muchos pocos hacen un mucho”. Y muchas son las razones que poco a poco me animaron a juntar estas letras. El hilo vertebrador de todas esas razones es, como no podía ser de otra forma, mi relación con El Cerrato. Esta relación viene de la cuna. Mi abuelo materno, Cándido Valdeolmillos, era de Hornillos de Cerrato. Algunos veranos de mi infancia los pasé en Hornillos, con mis tíos Félix Espina y Elvira Valdeolmillos y sus hijos. Allí entré en contacto con algo a lo que los niños de ciudad generalmente no teníamos acceso: las labores del campo, con los medios existentes en la década de los 60. Subí en un trillo mientras se trillaba, monté en burro para ir a por agua a la fuente con mi prima Rosa Mari. Otro asno nos tiró a todos los niños que siendo más burros que el pobre animal nos montamos en tropel en su grupa sin ser conscientes de que no podía con todos a la vez. De adolescente acudía de vez en cuando a Hornillos con mis padres, Fernando y Carmina, y mi hermano, Luis Ángel. Como ya no éramos niños, íbamos al bar de Lucre, o a merendar a las bodegas de mi tío Félix o de mi tío Florencio. También vi en Hornillos por primera vez jugar a la tanga, lo que a la larga forjó mi afición por los juegos autóctonos. En San Blas íbamos a comer las paellas que preparaba mi tía Elvira, y luego a las verbenas que se organizaban en lo que eran las escuelas, siendo allí donde por primera vez entré en contacto con el ambiente verbenero y lo que de especial significa para un joven adolescente. En estos viajes desde Palencia a Hornillos con nuestro Seat 600 siempre recordaré el tiempo que teníamos que estar parados en el paso a nivel que había entre Torquemada y Hornillos. Se decía que las barreras siempre estaban bajadas pese a que ningún tren estuviera próximo a llegar porque el guardabarreras se iba a la cantina y las dejaba cerradas para curarse en salud.
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Tariego de Cerrato |
También íbamos mucho a Tariego de Cerrato. En invierno los domingos, después de salir de La Balastera de ver jugar al Palencia (por cierto, el encargado de poner el marcador en la Balastera era el hornillero Cándido Valdeolmillos, mi abuelo), íbamos a “La Cueva” a merendar. En verano íbamos los domingos a bañarnos y a comer en la gran explanada que existe tras pasar el puente. Siempre recordaré un día, en esa explanada junto al río, que se nos ocurrió a mi hermano y a mí orinar en un bote de melocotón vacío, para ver de cuantas meadas lo llenaríamos. Teníamos todo el día por delante. Cada vez que teníamos ganas de orinar íbamos al bote, y le dejábamos bajo el puente. Orinamos una primera vez; orinamos una segunda y nos decíamos que qué poco había subido; orinamos una tercera y nos extrañaba que apenas se notara subir el volumen del líquido en el bote. El mosqueo por ello iba creciendo meada tras meada. Hasta que adivinamos que el calor sofocante del verano hacía que nuestro líquido amarillo se fuera evaporando casi al mismo ritmo con que nosotros lo reponíamos. Esos días de verano en Tariego también lo aprovechábamos para dar paseos con mi madre hasta la fuente, e incluso alguna vez subimos a la torre del telégrafo.
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Puente de Torquemada |
En otras ocasiones el destino para el baño era Torquemada, a la vera de su majestuoso puente romano, o la “playa” de Reinoso. También íbamos en familia a Venta de Baños, donde vivían mis tíos Domingo y Paz. Mi primo Alfredo regentó por un tiempo la discoteca Rosumar. Por aquella época íbamos también con cántaros a por agua de manantial a la fuente de Baños de Cerrato.
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Dueñas |
Con Dueñas la relación ha sido gastronómica y deportiva. Por un lado la fama de sus pasteles hacía que cuando con mis padres pasábamos por allí parásemos a comprar una docenita. Por otro lado muchos domingos varios compañeros del Club de Montaña “Fuentes Carrionas” íbamos desde Palencia monte a través hasta Dueñas; almorzábamos en “La Farola” y regresábamos a Palencia en tren. También deportiva era la relación con otros pueblos cerrateños. Cuántas veces llegábamos a Cevico de la Torre extenuados tras subir el Murallón en bicicleta. O cualquiera de los muchos cerros que dan nombre a la comarca en las tres provincias que abarca.
A Astudillo iba con frecuencia a almorzar con mi padre y sus amigos, y algunas veces a las fiestas.
A Villalaco, íbamos a pescar cangrejos. Recuerdo el gran nublado con aparato eléctrico que nos pilló en una ocasión, pero que a la vez propició que salieran los cangrejos más grandes que he visto en mi vida. Solamente eran seis, pero enormes, para estupefacción de mi tío Félix Espina, el de Hornillos, que nos había acompañado.
A la finca de la Espinosilla, en la carretera de Astudillo, íbamos con más frecuencia ya que una buena amistad nos unía con sus administradores, Marciano Tovar y su mujer Luzdivina, ya fallecidos. Allí viví experiencias que no estaban al alcance de los niños de ciudad: ver lagunas de berros, jugar con un precioso caballo, meterme entre el polvo que levantaban centenares de ovejas y sentir mucho miedo ante la aparición repentina de jabalíes.
En el instituto Jorge Manrique de Palencia conocí a muchos compañeros cerrateños con los que hice buena amistad: de Magaz (Juan Luis González Infante, con quien mantengo gran relación, con él y con su familia; ¡¡cómo cocinaba su madre!!), de Soto de Cerrato (Ignacio Ortega), de Villaviudas, (Rafa Ruipérez, Rafa Ibáñez, Olatz Matía, Auxiliadora Marín), de Vertavillo (Nieves Pérez, Felisa Moras, Yolanda Mínguez…), de Castrillo de Onielo (Ana María Mínguez), de Castrillo de Don Juan (María Jesús Mozo), de Hérmedes (Fernando Larrén), de Tabanera (Pilar Castrillejo), de Hornillos (Jaime Valdeolmillos, que luego se casaría con mi prima), de Espinosa de Cerrato (Miguel Ángel Barrios, con el que compartí también aula en la Facultad de Derecho de Valladolid y cuyo fallecimiento me impactó muchísimo), de Antigüedad (Alfonso Román), de Dueñas (Esther Varas), de Cevico Navero (Paula Asensio), y sobre todo de Baltanás (Alfredo Baranda, Pili Mari Diago, los hermanos Tello y Miguel Ángel Mañueco –hijos del médico-, Conchi Santamaría, María Antonia Antón, Pilar Calleja, Isabel Cabezudo, Teresa Calleja, Teresa Carranza, Olvido Gil, Jesús Fombellida, etc).
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Baltanás |
La cantidad (y calidad) de amigos de Baltanás hizo que una fecha se marcara en mi calendario: 8 de Septiembre. Era obligado ir a las fiestas de Baltanás. Y ciertamente resultaron inolvidables todos los años que acudí. Las comidas en las bodegas, y sobre todo la gente nueva con que amplié el círculo de amistades baltanasiegas y que tras tantos años aún recuerdo: Carri, las hermanas Isabel y Teresa del Río (con quien iba a la discoteca Baranda), José (el panadero), Felipe (el ascensorista). Sobre todo recuerdo con gran agradecimiento la hospitalidad de la familia Baranda.
Por si era poco la relación con los amigos baltanasiegos, compartí juergas en Pamplona los Sanfermines de 1981 con Alfredo, Tello y Felipe. Por aquella época conocí a los hermanos Tina y Gustavo, de Soto, lo que hizo aumentar las visitas a este pueblecito. Desde jovencito me tiraba el oficio de escribir, y el hecho de que mi tío, Ángel Miguel Pardo, trabajase en el Diario Palentino como tipógrafo, corrector y linotipista me permitió hacer los primeros pinitos periodísticos, aunque muy esporádicos, en este periódico. Ello, unido a mi interés ya desde entonces por el Cerrato me permitió entrar en contacto con Gonzalo Ortega Aragón, redactor jefe de El Diario Palentino y cerrateño de Cubillas. Él me prestó libros sobre esta comarca que leí con mucha atención, y a raíz de ello me propuse recopilar datos históricos y antropológicos sobre Vertavillo (idea que me surgió tras una visita en bicicleta a este pueblo, a visitar a mis compañeras de instituto. Para ello comencé a acudir con asiduidad a la Casa de la Cultura, a consultar libros históricos, pero lo arduo de la tarea me llevó a ir desistiendo poco a poco, hasta abandonar la idea. Ya en la facultad, y por tanto afincado en Valladolid, la relación con algunos compañeros me vuelve a llevar al Cerrato. Noches de San Juan en Baños de Cerrato con Ramón, cuya familia tenía en Venta de Baños el bar Orense, y con Juan Manuel Pérez Rioja (cerrateño de Valdeolmillos). La amistad con otro compañero de facultad, José Ignacio Rodríguez Vaca (el entrañable “Chache”), me permitió revivir aquellos veranos de Hornillos en las labores del campo, ya que alguna vez fui con él hacer pacas de paja en su pueblo, Castronuevo de Esgueva, del Cerrato vallisoletano. No todos los recuerdos cerrateños de esa época son buenos. En 1984 Suny y yo comenzamos nuestra relación. Un día que la llevaba en el Seat 600 desde Palencia a su pueblo, Aranda de Duero, al pasar por Villaviudas la lluvia, la gravilla de la carreta y el susto de ver a unas niñas en bicicleta acercarse a la calzada hicieron que perdiera el control del coche, empotrándonos de frente contra la tapia de una casa. El cinturón amortiguó el golpe, pero no evitó que a Suny se le quedara marcado de lado a lado en el pecho, y que yo tuviera rotura de unos cartílagos del esternón y de la funda de la tibia izquierda. Si miramos el lado positivo de las cosas, me sirve de por vida para predecir los cambios de tiempo. Mi compañero de instituto Rafa Ruipérez, que vivía y vive en el pueblo, nos recogió, nos llevó al médico en el mismo Villaviudas y luego nos trasladó a Palencia. Nosotros quedamos heridos leves, pero el Seat 600 quedó herido grave. Sin embargo una magnífica intervención mecánica le mantuvo con vida y aún hoy existe, refugiado en su residencia-cochera y hasta hace poco saliendo a pasear en San Antolín, en la festiva concentración de coches antiguos.
Siempre he oído que los segovianos están en todos los sitios. Pero he comprobado que los cerrateños no les van a la zaga. En el edificio en que vivimos en Valladolid había nada menos que cuatro: Eladio Ferrero (de Hérmedes de Cerrato), y Angelines Tejedor, Modesta Rueda y su marido, Emiliano Palomo, de Valoria la Buena. Digo había, ya que Angelines, Emiliano y Modesta han fallecido.
Dedicándome a la enseñanza de la contabilidad, múltiples alumnos que he tenido son del Cerrato, de cualquiera de las tres provincias que esta comarca abarca: Palencia, Valladolid y Burgos. Para culminar a lo grande la relación con El Cerrato, cuando nació nuestra hija Yolanda nos planteamos adquirir una casa en un pueblo, pues para una niña no es lo mismo disfrutar de un parque junto a los tubos de escape de los coches y con el cuidado de que no salga del recinto para no sufrir un atropello, que del aire puro y la ausencia de peligro, y sobre todo la libertad que un pueblo representa. Así, el azar nos llevó a Alba de Cerrato.
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Alba de Cerrato |
Desde entonces los veranos no son lo mismo. Allí nos sentimos sumamente a gusto.
Toda esta continua y más o menos intensa relación con El Cerrato no hubiese sido suficiente para escribir estas letras que siguen. Siempre hace falta un empujón final. Este empujón vino de la mano de mi gran amigo Rafa Castellano, Falete, que se inició como periodista en La Codorniz, publicación de la que su padre fue director, y después autor de numerosos libros. Uno de ellos similar a este en cuanto a temática y planteamiento, reflejando la sociología del paisanaje de su comarca.
Cuando me regaló su libro, me pareció sumamente hilarante. En él narra historias, muchas de ellas con protagonistas que frecuentaban un restaurante hoy ya desaparecido pero en el que tuve oportunidad de cenar en una ocasión uno de sus típicos chuletones imposibles de terminar, aunque mi verdadero interés era estar en el lugar en el que se habían gestado muchas de las historias narradas en el libro de Falete.
Entre las historias de ese libro recuerdo la de aquel paisano que se metía huevos en la boca y al final los amigos tuvieron que evitar que se asfixiara apretándole de tal forma la tripa que expulsaba los huevos a muchos metros de distancia.
O aquella de un ganadero cuya vaca movía continuamente el rabo y no se dejaba ordeñar. El ganadero buscó una cuerda para atarle el rabo a una pata y poderla ordeñar, pero como no la encontró decidió usar el cinturón de su pantalón. Se puso detrás del animal y al quitarse el cinto se le cayeron los pantalones. En ese momento entró gente en el establo y le vieron con los pantalones bajados, detrás de la vaca y apartándole el rabo. Antes de que los visitantes dijeran nada, el ganadero se adelantó a decir: “sí, es lo que pensáis; de nada me va a valer que os diga que no es lo que pensáis”. O aquella otra en que acude un veterinario a casa de un ganadero, le abre la puerta la mujer, y el veterinario le dice “vengo porque me ha avisado su marido, para lo de la inseminación artificial de la vaca”, y la mujer del ganadero le responde “ah, muy bien, mire ahí está el establo con la vaca, y ahí tiene usted una percha para colgar los pantalones”.
Y así multitud de historias desternillantes.
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Alba de Cerrato |
Falete, nos visitó en Alba el verano de 2008 y en una larga conversación que tuve con él y con su mujer, Fátima, durante una caminata monte a través hasta la ermita de la Virgen de Rasedo, ya en término de Cevico de la Torre, surgió el tema de la posibilidad de emular ese libro suyo pero ambientado en El Cerrato.
Pese a que en principio me parecía una locura, poco a poco le fui dando vueltas a la idea. Comencé a hablar con la gente, a recopilar anécdotas… hasta ver que la posibilidad de hacerlo era real. Comencé con artículos primero en el periódico Carrión y después en el Diario Palentino. Este libro que tienen en las manos es una selección de los mismos. Si la acogida es buena, si son de su gusto, prometo recopilar más en sucesivos volúmenes.
Con él he no pretendo contar la Historia, en singular y con mayúscula (que ya está escrita y además es competencia de los historiadores), sino contar historias, en plural y con minúscula. Retratar más que el paisaje el paisanaje (como diría el mencionado Gonzalo Ortega Aragón), buscando el alma en cada historia. Porque como dice Ramiro Pinto, “la historia de las personas que no salen en la Historia, es la historia”.
Haciéndolo, he aprendido muchísimas cosas de esta comarca. Y he llevado por bandera la máxima de que es propio de pueblos sanos reírse de/con uno mismo.
Para ello he torturado con miles de preguntas a los lugareños de todos los pueblos del Cerrato, tratando de aunar a las tres provincias en torno a la identidad comarcal. A todos los que he asaltado grabadora en mano, mil perdones y a la vez mil gracias.
Fernando Pastor | Introducción
Actualización mar2026 | 💥+688 👀
Casa de Palencia en Madrid
En junio de este año, hace unas semanas, viajé a Madrid en compañía de José Luis Estalayo. Íbamos al encuentro de Miguel De Santiago, laureado poeta y miembro de la Tello Téllez que organiza en la Casa de Palencia en Madrid las correspondientes jornadas culturales. Allí nos encontramos con paisanos de la montaña, con amigos de Soria, en cuya casa tiene su voz ahora Palencia, a la espera de unas obras que mejoren el local y acojan, si se organiza bien, que sería lo suyo, al resto de provincias de la Comunidad.
Antes de dar paso al vídeo hice un recorrido por los libros publicados. Damián, oriundo de Lores, traía en su bolso un libro que había adquirido en la Feria de Madrid, “La más bella canción de la Naturaleza”, donde hacemos un recorrido por los 250 pueblos que integran nuestro territorio y que se publicó también cada domingo, durante tres años , en Diario Palentino.
Unos años después volvimos semanalmente con los lugares de la montaña palentina, repetimos con los templos del norte y no contentos, Jorge Cancho, que había estudiado y corregido nuestros envíos, nos lleva este año como director a la contraportada con la semblanza de un buen número de animales que componen la Fauna de la Montaña Palentina. Aquella tarde recordé a Félix Buisán, Gonzalo Ortega Aragón, Antonio Álamo Salazar, periodistas que estaban al frente del diario cuando yo logré poner un pie en él, motivado por una gran nevada y nuestro compromiso de llegar como fuera hasta la mina Eugenia para dar de comer a las mulas que hacían su vida bajo tierra, ayudando a sacar a la rampa los vagones de carbón. Recordé también a Claudio Prieto, Luis Guzmán Rubio, Miguel Ruiz Ausín y Felipe Calvo, compañeros de jurado en el Primer Festival de Canciones y Bailes de La Montaña Palentina celebrado en Cervera de Pisuerga a finales de la década de los ochenta. Y dije lo que pensaba de nuestra sociedad que tantos frutos ha sembrado para que germine esa historia que decoramos con palabras e imágenes y sirva de empuje para quienes todavía nos desconocen.
Estamos contentos de estar disfrutando de nuestro tiempo y haciendo disfrutar a nuestros seguidores de todo lo que nos ofrece nuestra tierra, nuestra montaña palentina. Y eso sí que nos convoca ahora, eso nos trae aquí y eso nos lleva al encuentro de la gente que recuerda y añora su tierra. Ahí sí que insistimos y resistimos.
Unos años después volvimos semanalmente con los lugares de la montaña palentina, repetimos con los templos del norte y no contentos, Jorge Cancho, que había estudiado y corregido nuestros envíos, nos lleva este año como director a la contraportada con la semblanza de un buen número de animales que componen la Fauna de la Montaña Palentina. Aquella tarde recordé a Félix Buisán, Gonzalo Ortega Aragón, Antonio Álamo Salazar, periodistas que estaban al frente del diario cuando yo logré poner un pie en él, motivado por una gran nevada y nuestro compromiso de llegar como fuera hasta la mina Eugenia para dar de comer a las mulas que hacían su vida bajo tierra, ayudando a sacar a la rampa los vagones de carbón. Recordé también a Claudio Prieto, Luis Guzmán Rubio, Miguel Ruiz Ausín y Felipe Calvo, compañeros de jurado en el Primer Festival de Canciones y Bailes de La Montaña Palentina celebrado en Cervera de Pisuerga a finales de la década de los ochenta. Y dije lo que pensaba de nuestra sociedad que tantos frutos ha sembrado para que germine esa historia que decoramos con palabras e imágenes y sirva de empuje para quienes todavía nos desconocen.
Estamos contentos de estar disfrutando de nuestro tiempo y haciendo disfrutar a nuestros seguidores de todo lo que nos ofrece nuestra tierra, nuestra montaña palentina. Y eso sí que nos convoca ahora, eso nos trae aquí y eso nos lleva al encuentro de la gente que recuerda y añora su tierra. Ahí sí que insistimos y resistimos.
La música en el alma, Miguel de Santiago
En plena madurez creadora, Miguel de Santiago nos ofrece este bello libro de poemas en forma de Oratorio al conjugar música y palabras en un proceso en el que se tratan los temas presentes en su obra: el amor divino, la naturaleza y la oración. El titulo del libro posee evidentes resonancias místicas, lo que viene siendo una constante en los últimos libros del autor. Su cosmovisión se ha centrado desde el primer momento en el gozo de la presencia divina en la belleza de una naturaleza reflejo de aquella, al modo neoplatónico En este nuevo poemario, una novedad es la presencia constante de la música en armonía con las palabras. Y es que los persistentes temas de la obra lírica de Miguel de Santiago reflejan una singular mirada al mundo exterior desde la profundidad de las intensas emociones que la música produce. Son la expresión de las vivencias tristes o gozosas que el poeta descubre para sí y para el lector en una prosa lírica llena de musicalidad.
Desde sus primeros libros encontramos, mas o menos claramente expuestas, referencias a su infancia y juventud palentinas, al paisaje de Tierra de Campos trascendido en experiencia espiritual. Con técnica próxima a lo pictórico, el sujeto lírico centra el tema religioso encuadrándolo dentro del mismo paisaje Así, la contemplación de la naturaleza se convierte en comunicación, de tal manera que el poeta dialoga con ella.
La música en el alma
La música en el alma es la presencia constante de la música en armonía con las palabras. Los temas reflejan una singular mirada al mundo exterior desde la profundidad de las intensas emociones que la música produce. Son la expresión de las vivencias tristes o gozosas que Miguel de Santiago descubre para sí y para el lector en una prosa lírica llena de musicalidad. De la lectura de La música en el alma se deduce, entre otras muchas cosas, la captación que hace el poeta de la función que la música y la poesía ejercen en su ánimo, como una aproximación a una realidad más deseada que existente en la que el hombre es sujeto del escenario descrito y centro del ser enamorado del Amor divino, expresado mediante la oración inspirada en el mundo de la música.
Salmodia en mí
Este poemario en prosa, Salmodia en mí: el eco de tu voz, completa la cuatrilogía que Miguel de Santiago ha publicado en esta misma colección, dedicada a los distintos tipos de oración que aparecen enumerados en los clásicos de espiritualidad. Si en los anteriores poemarios el autor se centraba en la oración contemplativa y la oración mental, en el presente se adentra en la que podemos llamar oración vocal, puesto que recoge el eco personal de cada uno de los ciento cincuenta salmos de la Biblia en el alma del poeta. Esta salmodia es canto poético y oración, con gran capacidad expresiva y rítmica, en la que se recoge una amplia gama de sentimientos del ser humano de todos los tiempos: confianza en Dios, alabanza, acción de gracias, adoración, lamento, angustia, súplica, arrepentimiento…
El autor
Miguel de Santiago (Fuentes de Nava, Palencia, 1948) es sacerdote y periodista. Licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas y en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, fue durante gran parte de su trayectoria redactor jefe del semanario ‘Ecclesia’ y director adjunto del programa 'Ultimas preguntas' de TVE-2, así como colaborador de Radio Nacional de España y de la Cadena COPE, entre otros muchos diarios y revistas. En su faceta de escritor, tiene una vasta obra principalmente poética –compilada en El camino del alma hacia el Amor (UPSA)–, por la que ha recibido multitud de premios, entre los que destacan el XVI Premio Mundial Fernando Rielo de Poesía Mística y el Antonio Machado de Sevilla. Codirigió el Aula de Poesía de Puente Cultural en Madrid. Actualmente es académico de la Institución Tello Téllez de Meneses (Academia Palentina de Historia, Letras y Bellas Artes).
Actualización mar2026 | 💥+300 👀
El silencio de los abedules, de Carmen García Guadilla
Natural de Palencia pero venezolana de adopción desde que tenía 14 años, la escritora Carmen García Guadilla presentó el 8 de junio en el Casino de Palencia, su novela 'El silencio de los abedules'
"Hola Carmen. Estoy en el tren. Reviso tu libro de la cofradía del Dulce Nombre. Hermoso. Te mando las fotos de hoy, quedaron bellas, especialmente las de Marcelino contigo, (la fotografía, de Javier Marín, que puse en su mesa de trabajo). He pasado un día inolvidable. Me queda una nostalgia muy sincera de que haya transcurrido tan rápido. Un gran abrazo."
Nació en Palencia, emigró, jovencita, a Venezuela donde la profesión del padre era bien pagada. Profesora en la Universidad, fundadora de la Cátedra Andrés Bello para la educación Superior Comparada en América Latina y coordinadora de la Cátedra Pensamiento Universitario Latinoamericano en la Unesco. Lee Diario Palentino. Escrito por periodistas, informados, bajo la batuta del director, Jorge Cancho. Sigue El Curiosón, de Froilán de Lózar. Le gustan mis columnas y publicaciones y le pidió que nos pusiese en contacto. Casi dos años conociéndonos por medio digital ha trabado una amistad sólida. Me habló de su novela histórica. Sobre nuestra Universidad, que cuenta con guión para cine, además.
Al no recibir apoyo económico, la universidad pasó a Salamanca. ¡Qué gran lucha por la cultura la que lidió don Tello Téllez de Meneses! Aportó buenos dineros en un gran proyecto: transformar aquel Studium Generale en la primera Universidad de España en el siglo XIII y trajo a grandes maestros que dejaron aquí su impronta. Carmen García Guadilla me envió, a través de Librería Amarilla, cuatro ejemplares: para Carmen Centeno, la Biblioteca de Eduardo Dato, Froilán de Lózar y otro para mí. Leí la novela dos veces y me gustó tanto que me pareció importante traer a Palencia a su autora. Sabía que si iba de Caracas a Madrid, a la Feria del Libro, sería fácil convencerla de que viniese a su tierra. Así fue. Hubo cambio de fecha y vino primero a Palencia el 8, sábado. El 16, domingo, a las 13,30, en la caseta 213 firmará ejemplares, por si algún palentino se anima. Ayer en el Casino, Carmen Casado, como siempre, hizo buena presentación y se estableció una comunicación alejada de esa formalidad en la que es obligado oír a una sola persona en monólogo. La autora contó detalles interesantes sobre su novela y su presencia fue muy aplaudida. Gracias a las dos.
Para saber más en Curiosón
🔖¬ El silencio de los abedules
Modos de enseñar a amar
Disfruto de un estupendo libro: Montaña Palentina. Templos del Norte. Es un texto irrepetible de Froilán de Lózar acompañado de las magníficas fotografías de José Luis Estalayo.
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Templos del Norte Palentino. De venta en librerías de Palencia y provincia. |
Apasionante aventura surgida de dos personas generosas. Consiste en enseñar a amar algo muy valioso: el Románico que tenemos en nuestra provincia. Leí el prólogo antes. Siempre lo hago. Lo firma Manuel Gila Puertas, desde Almería. Tomo prestadas sus palabras: «Palencia es románico. Amar Palencia -como me consta que Froilán de Lózar la ama -es amar su románico». En su libro, y ya ha escrito varios, Froilán de Lózar, compañero de columna semanal en Diario Palentino, nos transmite el vivo deseo de emprender un viaje para desentrañar el alma de nuestro románico que se deja acariciar por su indiscutible belleza, ingenuidad y perfección, a la vez que nuestra mente se libera, se llena de calma y sosiego, tan necesarios en este tiempo frenético que toca vivir, saturado de noticias y bulos, que no permiten pensar si no es alejándonos de ese inevitable ruido. Froilán, además, ofrece de modo desinteresado conocimientos, cultura y entretenimiento en su cuidado blog El Curiosón en el que colaboran muchas personas que aportan lo que también ellas aman. Carmen Centeno, redactora jefe en Diario Palentino, deja su quehacer insuperable siempre, para entrar en este período de la jubilación jubilosa; así es como la nombraba y dejé escrito en la cuidada revista Free Mag de Esther Duque, cuando me llegó el turno, en una entrevista cariñosa que me hizo Germán García Ferreras. Mi columna saldrá el día 30; y, como homenaje a Carmen Centeno, tomo algunas frases de la que ella le hacía a Froilán un 19 de agosto de 2023. Transcribo: «Partidario de conocer los lugares que visita y de dejar la puerta abierta a la curiosidad del lector, el escritor acaba de sacar a la luz un cuaderno de viajes con textos y fotografías propios». Leí muy despacio el manuscrito, situándome en el puesto de curioso e irredento viajero y fotógrafo, que es mi amigo, y comencé a sentir -como él y otros seguro que sentirán de inmediato- la emoción que provoca el recorrer esta comunidad autónoma, antes dos regiones, mucho antes dos reinos y muchísimo antes uno solo. Enhorabuena a ambos.
Actualización mar2026 | 💥+895 👀
Sentir de la palabra
Tiempo de silencio, Montaña-Palentina, Fernando Martín Aduriz
Su autor, sabe de qué habla, y su empuje a difundir los valores de nuestro entorno es loable en sus publicaciones. Pero con este libro Froilán de Lózar ha logrado sintetizar su saber acrisolado de muchos años en unas páginas memorables.
El anciano que murió haciendo el amor con un fantasma
Historias de lo paranormal desmontadas por un escéptico.
El anciano que murió haciendo el amor
Menoscuarto Ediciones. Palencia, 2024
ISBN: 978-84-19964-11-3
176 páginas - 210 x 140 mm
PVP: 17,90 €
El 18 de marzo en libreríasMenoscuarto Ediciones. Palencia, 2024
ISBN: 978-84-19964-11-3
176 páginas - 210 x 140 mm
PVP: 17,90 €
Actualización mar2026 | 💥+838 👀
Luis Alfonso Gámez (Bilbao, 1962) es periodista y licenciado en Historia. Ha desarrollado prácticamente toda su carrera profesional en el diario El Correo de Bilbao. Le apasionan las mitologías contemporáneas y por eso creó en junio de 2003 el blog Magonia, dedicado al análisis crítico de los presuntos misterios paranormales. Fundador del Círculo Escéptico, en 2008 coordinó el libro Misterios a la luz de la ciencia para la Universidad del País Vasco y en 2011 fue el conductor y asesor principal de la serie de televisión Escépticos (ETB 2). Desde octubre de 2010 firma una columna en español, «¡Paparruchas!», en la web del Comité para la Investigación Escéptica (CSI), la organización más importante del mundo dedicada al estudio científico de lo extraordinario. En 2015 publicó el libro El peligro de creer (Léeme), centrado en los riesgos del espiritismo y de las mal llamadas medicinas alternativas.
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