100 DOSIS DE AMOR [91] Froilán De Lózar [Para Sawabona, el amor de su vida]

Por más amigos y familia que uno tenga, está solo en muchas ocasiones. Sólo y sin saber a dónde dirigir sus pasos. Sólo frente a un mundo agitado, donde crecen cada día los sinsabores, donde te exigen celeridad para acabar lo que estás haciendo y meterte con la misma prisa en otra cosa. Hacer muchas cosas, no importa el resultado. A veces, un beso, una caricia, valen tanto como el resto del tiempo. Es un minuto, es un instante, pero es todo lo que necesitas para enfrentarte a la jornada o a la vida. Y no hay prisa por darlo. Y no hay prisa por desligar las bocas que lo anhelan y se recrean en el acto. Y no hay soledad en el Amor que no te lleve a un sueño. Y no hay sueño en soledad que no te muestre un camino cuando alguien te lo demuestra cada día, a veces con un ligero guiño, a veces con los gestos. Entonces, aquella sensación de soledad desaparece y nace un tierno canto.









San Andrés: Las chicas de Quintanilla


Este año por San Andrés, “nos iremos al baile a Quintanilla”, decíamos el grupo de chavales de Velillas del Duque, cuando veíamos que se acercaba el 30 de noviembre, la fiesta en la vecina Quintanilla de Onsoña, a dos kilómetros tan sólo. Y así fue. Por lo que llegado ese día, tras vestirnos especialmente para la ocasión con el traje de los domingos y recibir el correspondiente parabién de nuestros padres, una vez finalizada la escuela partimos como una exhalación carretera adelante hacia Quintanilla, ya de fiesta.




|||||    Quintanilla de Onsoña | Diario Palentino

En la cantina del pueblo nos aprovisionamos de lo básico para nuestra edad, para poder pasar buena parte de la tarde de la mejor forma: un par de paquetes de pipas, un tercero de cacahuetes, algunos chicles y una selecta selección de dulces. Tras salir de la cantina, nos pusimos a recorrer las calles del pueblo, siempre con nuestras provisiones abultando nuestros bolsos del pantalón de manera ostensible. Buscábamos el poder encontrarnos con algún grupo de chicas del pueblo para invitarles con algunos de nuestros presentes y proponerlas que nos enseñasen todos los rincones importantes de su pueblo. Entrando así en animadas conversaciones que, a la postre, terminaríamos compartiendo en conjunto algunos juegos de calle, residentes frente a visitantes casi siempre. Lo importante era pasarlo bien compartiendo experiencias de uno y otro lugar; y el ganar o perder el juego en cuestión, no pasaba de la simple anécdota. Y así, entre risas y bromas, llegó la hora del comienzo del baile; y la alegría parecía inundar de pronto la era. Nosotros y nuestras amigas recién conocidas, que nos habíamos situado en un lateral de la era formando un aparte con respecto al resto de parejas, pronto nos contagiamos de la alegría de la música, y no dejaríamos de saltar y movernos al compás de la misma. La noche, entretanto, estaba ya a punto de cubrirlo todo con sus sombras, marcándonos el momento en el que debíamos abandonar la fiesta y regresar a nuestras casas. Así que, aunque nos costaba un tanto el abandonar Quintanilla y su fiesta, justo cuando el baile estaba en su momento más divertido, nos despedimos amistosamente de nuestras amigas agradeciéndoles la tarde en su compañía. Con la promesa, por su parte, de visitarnos en Velillas en una próxima fecha. Así que la pena por tener que abandonar la fiesta la aminoró ostensiblemente esta promesa de nuestras amigas. Pasados unos meses desde que nosotros acudiésemos a Quintanilla en el día de su fiesta de San Andrés, llegada la fiesta grande de nuestro Velillas del Duque, Santiago, el 23 de mayo siguiente, los chavales recibimos sin esperarlo la grata visita –tal y como nos lo habían prometido- de nuestras amigas las chicas de Quintanilla. Fue una sorpresa para nosotros cuando las vimos llegar por la calle principal en dirección a la era donde se tenía previsto que se realizase el baile; y donde también se habían instalado ya el almendrero y un puesto de dulces.


Así que nos acercamos a ellas y, tras agradecerles su cortesía para con nosotros, las invitamos a almendras y a una selección de dulces; con lo que conseguimos entablar una pequeña conversación tratando de romper el hielo y los nervios que, sin duda, estaban muy presentes por ambas partes. Y así, bien pertrechados de almendras y golosinas, nos convertimos sin esperarlo en anfitriones para las recién llegadas, recorriendo el pueblo en conjunto para mostrárselo a nuestras amigas en toda su extensión. Nosotros ese día nos habíamos vestido de fiesta dado el día que era, y ellas también lucían, entendíamos, sus mejores vestidos, porque estaban en un pueblo que se encontraba de fiesta. Fiesta que corroboraba aún más el sonido festivo de los cohetes que de cuándo en cuándo estallaban en el cielo, y el especial volteo de las campanas de la iglesia que de pronto venían a anunciar la tarde de fiesta y a romper el silencio de la misma; como si todos aquellos sonidos hubiesen sido la particular bienvenida para nuestras amigas de Quintanilla. Avanzada la tarde, con el sol ya a punto de esconderse por sus lugares de costumbre, los primeros sonidos de la orquesta inundarían de música el pueblo, cuyos habitantes comenzaban a concentrarse en la era, a la que también llegamos nosotros y nuestras amigas, esperando pasar un tiempo agradable en su compañía. Y así fue; lo que hizo que, antes de lo deseado por ambas partes, porque el tiempo había corrido que se las pelaba, nuestras amigas nos asegurasen, no sin una cierta pena en sus rostros, que debían emprender el camino de vuelta. Así que nosotros, agradeciéndoles su visita a Velillas, y mientras la música seguía sonando de fondo, nos fuimos despidiendo de ellas acompañándoles un buen trecho del camino de vuelta carretera adelante hasta que comenzaban a divisarse ya las primeras luces de Quintanilla, apenas a unos metros del pueblo. En la despedida, por ambas partes prometimos volver a celebrar ambas fiestas con sendas visitas a ambos pueblos. Mientras regresábamos al nuestro, la luna, desde su posición sobre nuestras cabezas, parecía alumbrar aquella noche la carretera con una especial nitidez, que nosotros agradecimos muy mucho.
Actualización jun2026 | 💥+533👀







Historias Cercanas

SOBRE ESTA BITÁCORA

Author image

Esta bitácora nace en noviembre de 2008 con el ánimo de divulgar historias curiosas y entretenidas. Son 18 años acudiendo diariamente a la llamada de amigos que vienen de todo el mundo. Con +8.909.100 visitas, un mapa del románico abierto a finales de 2023 que ya ha recibido +1.303.300 consultas y +6.000 artículos en nuestra hemeroteca, iniciamos una nueva andadura. Comparta, Comente, síganos por nuestros canales de Facebook y Wasap. Y disfrute. ¡Es gratis!

0 comentarios en el blog:

Publicar un comentario

Puedes comentar libremente. Agradezco tu participación. Sé prudente y respetuoso al exponer tus juicios. Escribe en minúsculas. Puedes poner tu nombre o comentar como anónimo. Si no aparece tu comentario al momento, no te preocupes, es que ha pasado a moderación porque se trata de un post viejo, pero enseguida lo apruebo.

📒 EN PORTADA | MAESTRO GUZMÁN RICIS +868👀

No quiero tus avellanas

Ofrecerse y negarse avellanas es un buen pretexto para quererse, riñendo Estamos en Cervera. No hay otras breñas para avellanos. Ofrecers...