100 DOSIS DE AMOR [91] Froilán De Lózar [Para Sawabona, el amor de su vida]

Por más amigos y familia que uno tenga, está solo en muchas ocasiones. Sólo y sin saber a dónde dirigir sus pasos. Sólo frente a un mundo agitado, donde crecen cada día los sinsabores, donde te exigen celeridad para acabar lo que estás haciendo y meterte con la misma prisa en otra cosa. Hacer muchas cosas, no importa el resultado. A veces, un beso, una caricia, valen tanto como el resto del tiempo. Es un minuto, es un instante, pero es todo lo que necesitas para enfrentarte a la jornada o a la vida. Y no hay prisa por darlo. Y no hay prisa por desligar las bocas que lo anhelan y se recrean en el acto. Y no hay soledad en el Amor que no te lleve a un sueño. Y no hay sueño en soledad que no te muestre un camino cuando alguien te lo demuestra cada día, a veces con un ligero guiño, a veces con los gestos. Entonces, aquella sensación de soledad desaparece y nace un tierno canto.









Tras la intrahistoria de mi Colegio


Parece ser que la palabra intrahistoria fue creada por el gran escritor español Miguel de Unamuno, entendiéndose, y cito palabras de la R.A.E., como “la vida corriente y tradicional de algo, que sirve de fondo permanente a la historia cambiante y visible de ese algo”.


Regina Pacis
|||||   Exterior del Colegio Regina Pacis de Cervera de Pisuerga | José Luis Medina Gallo


Así las cosas, podría decirse que en nuestro Colegio de Cervera de Pisuerga tuvimos también durante aquellos años de nuestra estancia en él como internos, nuestra particular intrahistoria, ¡cómo no!; que hoy diríamos que era lo que en el día a día latía en el interior del Centro y que no trascendía al exterior. 

Porque intrahistoria serían aquellas madrugadas a diario a una hora demasiado temprana a todas luces, o mejor sin luces todavía en ocasiones cuando, según el argot popular, ni se habían puesto las calles tan siquiera; y nosotros a esas horas tan tempranas de la madrugada contribuíamos cada día a su colocación. Es lo que tenía el levantarse de la cama a esas horas.

Intrahistoria sería también la misa diaria de siete y media de la mañana, con los ojos todavía llenos de sueño, a la que era obligatorio asistir y participar en la misma con los cinco sentidos, aunque seguro que muchos de los días nos faltaba alguno o varios de ellos, que se habían tal vez difuminado o hasta perdido en el corto camino entre el dormitorio y la capilla. Otro inconveniente más de madrugar tanto cada día.

E intrahistoria era también, sin lugar a dudas, aquellos cortos minutos de recreo que a veces se nos otorgaban entre actividad y actividad, y que por su corta duración nos resultaban mucho más intensos y se disfrutaban mucho más, aprovechando cada minuto de más que, por una u otra causa, se nos regalaban de vez en cuando.

Y cómo no, intrahistoria podría ser también aquellas continuas reflexiones y charlas espirituales que, con motivos varios, se nos ponían por delante, en tiempos tal vez muertos de actividades o un tanto decaídos y bajos de moral, que nos reunían a todos en la capilla o en el salón de actos. Insistiéndonos siempre en que era preciso estar atentos en el día a día por si de pronto recibíamos la llamada de la vocación; que era la religiosa, obviamente; pues era evidente el lugar en el que nos encontrábamos.

Y, por supuesto, que la intrahistoria la constituían también aquellos momentos de la noche, en torno a las diez, en los que, camino de los dormitorios, nos retirábamos a descansar cada día. Porque allí, en la oscuridad y el silencio de la noche, era donde cada cual se encontraba consigo mismo. Y su pensamiento podía vagar sin cesar entre el Colegio, donde nos encontrábamos, y nuestra casa y nuestra familia, donde aspirábamos a poder regresar, mejor antes que después. Aunque supiésemos de antemano que eso sólo se iba a poder cumplir cuando llegase el tiempo de las vacaciones.

Y claro, intrahistoria sería también la que cada cual fue capaz de construirse con su propio yo y las cosas que le sucedían día a día dentro del Colegio.

Cuaderno de anotaciones

🚩Expolio y abandono del Colegio Regina Pacis de Cervera

Esta Congregación de Misioneros de la Sagrada Familia, se estableció en Cervera de Pisuerga en la década de los cincuenta del pasado siglo, teniendo como rector al P. Francisco, nacido cerca de Dresde, en la conocida como “La Florencia del Elba”. 

Ver Artículo Completo: José Luis Medina Gallo Expolio y abandono del Colegio Regina Pacis


🚩Aquél Cristo de Bronce

Recuerdo bien aquel día del año 2023, cuando, casi por casualidad, entré en una pequeña capilla en Cervera de Pisuerga. 

Ver Artículo Completo: José Luis Estalayo 


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Historias Cercanas


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2 comentarios en el blog:

  1. Alfonso Santamaría Diez21 mayo, 2026 12:34

    La intrahistoria del Colegio Regina Mundi de Cervera nos lleva a tu internado en ese colegio, a las madrugadas nocturnas para estar en misa a la 7,30 de la mañana, de la quién podía “se escaqueaba”. Lo que realmente os gustaba era el recreo, demasiado corto porque era el único lugar donde estabais a gusto, sin la férrea disciplina de los frailes. Continuas reflexiones y charlas espirituales que os ocasionaban decaimiento y baja moral porque no tenías vocación. A las diez a dormir y al encuentro consigo mismo porque era el único momento en el que el silencio y la soledad os permitía pensar con la vuelta al hogar lo antes posible, lo que demuestra que no erais del todo felices por esa falta de vocación.

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    1. Agradecido por tus palabras, Alfonso. Como ves, el relato del día a día en el Colegio era muy normalito; y así día tras día. Es de suponer que, dado el momento que vivía el país en todos los aspectos, la vida de cualquier internado al uso transcurriese en parecidos términos, tanto de frailes como de monjas. Es lo que había; y gracias a ello quienes vivíamos en el medio rural tuvimos una oportunidad para seguir con los estudios una vez cesaba la obligatoriedad de la escuela a los 14 años. Saludos.

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