Rabindranath Tagore (1861-1941) Filósofo y escritor indio.
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100 hermosas frases de amor









Lucero del alba

Julio César Izquierdo_Sábados al Sol

En San Jacinto del Río Hondo los eclipses eran visitas breves, rarezas de almanaque.




Llegaban, asustaban a las gallinas, mareaban los relojes y se iban dejando un olor a vela apagada. Pero aquel -el del verano en que los sapos engordaron de tanto silencio- se instaló sin pedir permiso. Dicen que empezó con un bostezo del cielo y que Tiburcio, mercader de santos sin milagro y filósofo por descuido, fue el primero en notar que la claridad cojeaba. El sol se retiró con modales de huésped agotado. En menos de una hora todo quedó inmóvil, como retrato empolvado en una sala abandonada. Las ponedoras se declararon en paro, los gallos recitaron epitafios, las matas de tomate florecieron oliendo a rosario de la aurora. Tiburcio, con su sombrero horadado por los años, afirmaba que el astro no se había ido, que solo se escondía por pudor ante tanto ojo curioso. Sin tiempo ni rumbo, el pueblo se volvió susurro. El río reflejaba figuras delirantes: peces con semblante de difunto, mujeres lavando recuerdos que no eran suyos. Los niños cazaban gamusinos creyendo rescatar chispas del astro perdido. Tiburcio, entretanto, coleccionaba sombras en frascos vacíos y aseguraba que cada una tenía aroma propio: unas sabían a miedo rancio, otras a infusión triste y culpa recién horneada. Cuando la penumbra se volvió costumbre, fueron a buscarlo. Hallaron su sombrero cerca de la noria y al fondo de la nada, una brizna palpitando como un corazón cansado. Desde entonces, la aldea aprendió a caminar a tientas. El eclipse se quedó, testarudo y doméstico, como figura pobre a la que nadie mira. Y a veces, en la noche más cerrada, una luciérnaga del tamaño de un perro cruza la plaza y se detiene frente a las casas donde aún suspiran por la luz. Dicen que es Tiburcio, convertido en guardián del crepúsculo, vigilando que ningún imprudente vuelva a encender el día antes de tiempo. Así es. En la pared de la cantina todavía puede leerse su sentencia, escrita con tiza desvaída: la luminaria es un lujo que los ciegos administran mejor que nadie. Nos lo cuenta hoy, como si no fuera con él la película. Vamos pidiendo café para todos, mientras afirma que estaba hablando del lucero del alba, con ¿Venus? de protagonista, que tiene otro brillo y pose.

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2 comentarios en el blog:

  1. Qué forma tan peculiar, en tu estilo literario habitual Julio Cesar, de contarnos esta historia del eclipse de sol en ese supuesto pueblo, y con tu inseparable amigo Tiburcio, siempre presente y dando el toque final a la historia. Saludos.

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  2. Siempre con ese tono suyo, en ese diario a medias, que una vez que lo conoces se te hace necesario verlo al sol, aunque no luzca. Buen día desde esta Onda.

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De Vuelta a Casa
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●●● Me presta mucho recordar aquellos momentos de mi Bachillerato, con tantos inolvidables profesores: Don Hipólito y sus chascarrillos. Don Jesús Lomana, a la carrera tras el trasto Eduardo Bouzas. Don Eduardo y los comentarios, que le provocábamos, tras los partidos del Valladolid. Don Dacio y sus clases de Lengua. Doña María y sus dibujos…

El instituto Jorge Manrique



Palencia en mis Recuerdos
Alfonso Santamaría Diez | Castrojeriz (Burgos). Reside en Palencia

●●● Me sorprende gratamente su original prólogo, en el que “diez amigas y compañeras de viaje” presentan y ensalzan la publicación. Un libro en el que su autor nos lleva por la Montaña Palentina y La Pernía, un terreno que conoce, domina, quiere y defiende. Es su voz desde hace años, una voz que se oye en la provincia, en la capital y fuera de ella. Es la pluma que enhebra retratos literarios de sus paisajes, parajes, montañas, monumentos, rincones, poblaciones, historias, leyendas y folclore.

Ver dos veces las cosas



Autores de Nuestra Historia
Beatriz Quintana Jato | Catedrática de Literatura

●●● Después de tantos y tantos fastos conmemorativos del 98, quiero sin embargo resaltar, a modo de pequeño homenaje, la fecha del 22 de febrero, en que se cumplirán setenta y siete años de la muerte de aquel poeta al que Unamuno denominó “el hombre más descuidado de cuerpo pero el más limpio de alma”.

Antonio Machado



Memorias de Manolo Nestar (VIII)
Dacio Rodríguez Lesmes | Periodista | Hemeroteca Diario Palentino

●●● Idéntica a la que con Vighi planeó contra un rico de nuestras tierras a quien comprometió para explotar una mina de “lacre” muy productiva. Tenía el oso unos cinco años y Nestar lo llevó a la mina, la de carbón –no la de lacre– y allí fue adiestrado en la tarea de empujar vagones. En su despacho habló de esto con un negociante –el de marras–, también nuevo rico, y le hizo creer que la explotación la llevaba a cabo con osos.

Bolas a los nuevos ricos



Nuestro Psicólogo al habla
Fernando Martín Aduriz | Psicólogo | Alma del Ateneo de Palencia

●●● En esta ocasión he leído dos veces seguidas un libro, La luz y el misterio de las Catedrales, (Espasa, Barcelona, 2012) escrito por José María Pérez, un misterio para mí, y a su vez un texto que irradia una luz producto de la sabiduría concentrada de un arquitecto que escribe.

Las Catedrales de Peridis



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Castro de Santa Tecla

Los castros galaicos no fueron, pues, habitados por celtas en el estricto sentido sino por galaicos sólo muy remotamente emparentados con lo...