"Espérame, mi niña. Volveré pronto. Te estaré soñando de lejos". -escribe otro de mis entrevistados a su chica-. Tan convencido está de que aquella sigue enamorada, que no se detiene a dudar un momento. ¿Tú sabes de alguien que le moleste que le quieran? Y aunque no lo creamos, también hay personas que sufren porque no pueden corresponder al otro, como entienden que el otro necesita y se merece que le quieran. El otro cierra los ojos y me muestra el final de la carta de amor que le escribió aquel día. "¡Te quiero tanto! Es dolor y es amor que me escuece, a veces intensamente. Pero todo merece la pena y, si es verdad, como creo, que hay un karma, se nos devolverá con creces.
Candelario pertenece a la red de pueblos que están declarados Conjunto Histórico desde 1975. Se encuentra situado en el límite meridional de Salamanca que limita con la provincia de Cáceres.
Ermita del Cristo del Refugio o del Humilladero. | Acuarela. |
Candelario está rodeado por los paisajes de la Sierra de Gredos y la Sierra de Béjar a una altitud que supera los 1.120 metros sobre el nivel del mar, altura que condiciona unas características climáticas determinadas por fríos inviernos.
Como pueblo serrano que es, enseguida adivinamos su típica arquitectura de piedra con varias particularidades propias que le confieren una personalidad única, sus famosas “batipuertas” llaman la atención, una especie de media puerta situada en el exterior como acceso a las viviendas y cuya función, en origen, es muy variada: servían como protección de la nieve acumulada o para evitar que entrase el ganado que circulaba por las calles… pues las viviendas de tres plantas de Candelario están muy vinculadas a la industria chacinera que le ha dado cierta fama, pues es un pueblo muy unido a la tradición de la matanza del cerdo, no son pocas las empresas familiares que vendían sus productos por toda España. También conserva muy bien sus costumbres y acervo cultural: desde 1989 se realiza cada año la representación de “la boda” a la manera tradicional.
Sus peculiaridades no acaban aquí, en sus calles empedradas observamos una curiosa red de canales que recorre la localidad, las llamadas “regaderas”, una buena manera de mantener limpio el pueblo tras las matanzas, y de aprovechar, a la vez, el agua cristalina del deshielo procedente de la sierra. El agua es el protagonista en Candelario, hay muchas fuentes repartidas por toda la localidad, tantas como18, entre fuentes y pilones, la mayoría de ellas tienen su propio manantial.
Al recorrer sus hermosas calles, muchas de ellas cuesta arriba, cada rincón nos sorprende: su pequeña Ermita del Humilladero, la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, el Ayuntamiento, el Museo de la Casa Chacinera, sus fuentes, etc. un itinerario que sin duda alguna con una buena provisión de embutidos de la villa nos ayudará a sobrellevar mejor el trayecto. Su entorno natural también es uno de los más bellos y variados de la provincia: bosques de castaños y robles en las laderas de la sierra y roca cubierta de nieve en sus cumbres, un lugar ideal para los amantes del montañismo y centro de varias rutas de senderismo.
Julián volvió a su tierra en septiembre para recibir por fin un distintivo al que se hizo acreedor a lo largo de muchos años por su investigación sobre el Viejo Camino de Santiago, bien desmenuzado en el Vexu Kamín, una obra que ya forma parte de las hemerotecas.Tras su peregrinación a Santiago hace cuarenta años, acompañado de su amigo Sergio, eminente flautista vitoriano, que lleva al relato en su trabajo inédito “Un flautista en mi camino”, y que si todo marcha bien lo subiremos por capítulos a nuestro blog en algún momento, nuestro paisano, mi padre, mi hermano, mi amigo, comienza con sus fecundos devaneos literarios investigando en la historia de un camino que no ha dejado de recibir peregrinos, aumentando este año considerablemente, según expuso una de las invitadas.
Julián González Prieto | Día del Peregrino, 23/09/2023 | @Curiosón |
En la esplanada del Ayuntamiento se fueron situando los pendoneros, que venían desfilando desde Intorcisa, recibidos por la Tuna de Veteranos de la Facultad de Medicina de Santiago de Compostela. Se nota en el evento, la mano de Eduardo Gutiérrez, que conoce el Camino y al Peregrino y que nos pone en marcha con una presentación llena de sabrosas referencias. Reconozco que salí bien parado, siendo citado en tres ocasiones por los conferenciantes, así como el blog que me acompaña y que estos días llegará a los seis millones de visitas. Hasta recibí la provocación de una de las componentes del grupo AMGU que nos tentaba para buscar la participación en aquel entremés que con buen acierto presentaron. Julián estaba en su salsa, como un niño con zapatos nuevos: ilusionado, emocionado, satisfecho. Nos conocimos aquí mismo, en una de las últimas Ferias del Libro, y desde entonces nuestra amistad ha ido creciendo. Cada vez que me acerco a León, nos encontramos, lo que me ha servido para ahondar en la historia de la ciudad, de la que Julián está empapado.
El día del peregrino, sin duda, pone en valor a la Villa de Guardo, que recupera no solo sus pendones, sino, principalmente, esta ruta ancestral de cuya historia forma parte importante nuestro paisano y amigo Julián González Prieto.
Toda mi vida tuve siempre muy pendiente que cada trabajo de los que he realizado tenga vida, aunque algunos de ellos no se muevan. Todas las tallas o esculturas no respiran, pero hay que hacer ver en ellas que su corazón se mueve.
El autor ante su obra más laboriosa
Alfonso Santamaría Diez
Las piezas creadas por Herminio Revilla no respiran, pero cada una consigue que se aprecie y admire el ingenio del maestro, cuyas manos prodigiosas han dado vida a las obras que se pueden ver en su museo, todo un lujo para la Montaña Palentina y la provincia de Palencia. Pocos artistas dedican por entero su vida a su obra, Herminio lo ha hecho durante más de 60 años, en compañía de Carmen Gómez su inseparable mujer.
El autor con Herminio y Carmen
La primera vez que visité el Museo de Herminio Revilla llamó mi atención que el escultor enseñase su museo ataviado con su mono de trabajo, como si el artista hubiera parado sus labores de taller para enseñar su obra al público. Herminio, con mono o sin él, engancha al visitante con sus explicaciones de un maestro que enseña y explica con pasión lo que sus manos crearon, además de trasmitir sencillez, cercanía, y confianza, y provocar admiración por la calidad de sus trabajos. Quien le escucha siente el privilegio de poder ver la obra de un escultor único e irrepetible, para Herminio “disfruta más de la belleza quien la descubre, que quien la posee”. Las maquetas nos trasladan al pasado, en un encuentro claro por rememorar actividades que quedaron para la historia, piezas y maquetas llenas de ingenio, un reflejo vivo de la Montaña Palentina, de la provincia de Palencia, y de nuestro pasado.
“Arte en madera y movimiento” es el lema del Museo Casa-Taller al que Herminio y Carmen dedicaron su vida. Ahora les preocupa que el futuro se les echa encima, y alguien tiene que hacerse cargo de su obra, necesitan ayuda de la Junta de Castilla y León, y de la Diputación de Palencia para que continúe funcionando este original museo, que a pesar de ser privado se ha convertido en uno de los iconos de la Montaña Palentina, y de los de mayor atractivo turístico de la provincia, gracias a la entrega y sacrificio de estas dos personas, merecedoras de que las administraciones valoren su legado para que no se pierda.
Herminio Revilla explica la pieza dedicada al minero.
“Yo voto desde aquí porque se invite a la presidenta de la Diputación, a los alcaldes de la zona, al presidente de la Junta, a todos los que tengan algo de representación, para que conozcan al artista, para que conozcan su historia, que es la viva historia de nuestra tierra. Estoy convencido de que si esto pasa, si estos representantes de nuestro pueblo vienen, no dejarán que se corte el camino que lleva a la historia de una tierra tan bien contada por un artista irrepetible”.
Froilán De Lózar. La Madeja. Diario Palentino 3 de febrero de 2023
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El autor, académico de la Tello Téllez, es bien conocido por su producción literaria y periodística. Estas Hojas de otoño es el octavo libro de su producción lírica y en él, el autor continúa su meditación sobre el transcurso de su vida en perfecta correlación con sus libros anteriores. Especialmente con las dos primeras trilogías de las que parece una culminación muy explícita en el título.
Carmen Casado Linarejos
Lo explica con total claridad cuando, al hablar de su obra, escribe: ”..creo que es una poesía coherente, es decir, desarrolla un iter en el que están estrechamente vinculados el sustrato vital y la producción literaria”. No es ninguna novedad la afirmación, tan repetida, de que toda obra literaria es la biografía sentimental de su autor. En el caso de Miguel de Santiago, las secuencias que construyen su trayectoria vital vienen a estructurar la base de las dos anteriores trilogías: la infancia, en la primera, con fundamental presencia del ambiente rural y el recuerdo de la casa paterna. En la segunda, la aceptación de su vocación religiosa, la lucha interna consigo mismo que aquella decisión provoca que proyecta una intensa tensión en los poemas de este segundo ciclo. El poeta proyecta en sus poemas el dolor y sufrimiento que produce la muerte de sus padres, pero también la difícil renuncia que supone la elección de la vida sacerdotal. En el año 2019, el autor nos sorprende con un libro que parece, si no romper, al menos desviarse de aquel camino que recorre cronológicamente las etapas de su vida. El libro titulado Contemplar para orar con la naturaleza es de una bella factura, con ilustraciones y variado colorido que hacen de él un objeto de agradable contemplación y muy en consonancia con su contenido.
Este nuevo libro que hoy leemos, Hojas de otoño viene a recoger las características de los anteriores, pero con interesantes novedades, especialmente formales. De las trilogías mantiene la correlación itinerante que, como ya he dicho, queda explícita en el título y que resume en el Preámbulo cuando dice que este nuevo libro “tiene como referencia las hojas que ya amarillean, como las que el otoño va descolgando lentamente de los árboles”. Como en su anterior libro de 2019, la edición es de factura muy cuidada. Cada poema viene ilustrado con bien escogidas fotografías que inducen al lector a dar al texto una dimensión visual que lo complementa. Son ilustraciones que recogen escenas de la naturaleza cuya belleza exaltan y son el soporte plástico de esa vibrante emoción que produce su contemplación como una forma de concentrar el espíritu en un proceso de meditación. Es este un modo de orar que nos hace profundizar en el autoconocimiento de nuestro yo más íntimo y, en el caso del cristiano, acercarnos a Dios. Ya lo dijo el autor en el título de su anterior libro y en este se ratifica: “me reafirman, aún más, en que los que siguen son poemas para orar al encuentro con Dios”. Es inevitable el recuerdo de nuestros místicos del Siglo de Oro que también oraban al contemplar las hermosuras de la Creación.
Como es habitual en los libros de poemas de Miguel de Santiago, la lectura de los versos comienza con lo que él llama Introito, consistente en cinco citas de otros poetas, él entre ellos, que tienen en común la presencia de la naturaleza a cuya contemplación se abandonan. La última cita son cuatro versos de un Salmo bíblico (Salmo 102,12-13) en el que se contrasta el carácter finito de la naturaleza con la infinita presencia divina. Este Introito nos conduce directamente a una colección de ochenta y un poemas, de los que los seis primeros ya nos anuncian las claves del libro: los cuatro elementos, tierra, agua, aire y fuego, cada uno de los cuales va precedido de palabras como extasiado, embriagado, arrobado y asombrado. Es la contemplación y el resultado emocionado de la misma, para, a continuación, escuchar la voz de Dios en el silencio de la naturaleza. De tal manera es así, que la naturaleza se transforma, si se sabe contemplar, en el medio perfecto a través del cual Dios nos habla y nos hace llegar su mensaje de vida. A meditar sobre ello nos invita el autor en cada uno de los poemas. Sobre la correspondiente fotografía, el autor ha recogido citas bíblicas que dan trascendencia e inundan de espiritualidad esa bella unidad que constituyen poema, fotografía y cita bíblica.
La principal novedad de este libro consiste en la forma métrica elegida. Si ya nos habíamos acostumbrado al uso de un metro y una estrofa, la silva impar, aquí el poeta se expresa mediante los poemas en prosa. En el Preámbulo ya nos confiesa su predilección por esta técnica expresiva cuando dice que siempre le han gustado los libros escritos en esa forma. Cita al respecto alguno de esos libros como los de Juan Ramón Jiménez, Bécquer, Luis Rosales o Luis Cernuda. Es evidente la aparente contradicción que expresa el término poema en prosa, pero, como dice Miguel de Santiago, este tipo de textos contiene todos los elementos propios del poema en verso, como son los recursos retóricos y también el cuidado riguroso del ritmo, la musicalidad y expresividad que caracterizan el lenguaje poético. Es la razón por la que la lectura de los poemas en prosa de este libro, sus recursos estilísticos, el tono de sus reflexiones y, de modo muy especial, la construcción sintáctica elegida nos hace inequívocamente reconocible a su autor, aunque no se exprese con el metro y la estrofa habituales en él.
Cada uno de los ochenta y un poemas del libro posee una estructura muy clara, acorde con la intencionalidad de su autor. Son poemas formados por dos o tres párrafos, a modo de estrofas, de los que el primero nos señala la dirección de su mirada: El ocaso, la noche, la lluvia, los astros, los geranios, el río, los niños...que no describe, sino que sugiere la emoción que dicha contemplación provoca en su estado anímico mediante un cuidadísimo lenguaje poético y una sabia selección de las figuras retóricas propias de la poesía. En el preámbulo, el autor explica el procedimiento con toda claridad.
La estructura del poema es muy clara: un primer texto que aporta brevísimos datos sobre el momento en que tiene lugar la contemplación ( el amanecer, la tarde, el ocaso...). A continuación, un siguiente párrafo en que describe las emociones que la contemplación le provoca basándose de modo muy especial en subrayar la belleza de lo contemplado, con especial atención a la variedad cromática de una naturaleza estilizada. Sentimientos y sensaciones como la serenidad, el gozo de la paz interior que le desencadenan un torrente de recuerdos del pasado como melodías de dulzura.
La tercera parte es el cierre de la contemplación y la meditación como una oración interior que le lleva a afirmarse en su profunda fe en la trascendencia de todo lo creado. Son poemas rebosantes de espiritualidad y de belleza que nos aportan serenidad y llenan nuestro corazón de amor por cuanto rodea lo creado. La vertiente religiosa de estas meditaciones no impide al lector que no comparte la fe del autor, a recrearse en la lectura de estos poemas. Como dice él mismo: “pueden leerse ( los poemas ), no obstante, en clave no estrictamente religiosa. De ahí que vayan dirigidos también a un público más amplio”. Y es que toda obra de arte lleva implícito el pensamiento de su autor y su concepto de la vida inevitablemente expresados en su escritura.
El último texto, que lleva el número 81 y como título In memoriam A. Á. S. y, a su vez, dividido en cinco apartados. Es un texto elegíaco dedicado al poeta y periodista Antonio Álamo Salazar, fallecido en accidente hace ya más de veinte años. La elegía sigue la estructura y características del género clásico: Una primera parte en que se expresa el dolor por la pérdida del amigo. Dolor aliviado por la esperanza que la fe nos ayuda a sobrellevar. En la segunda parte el autor reflexiona sobre el misterio de la muerte, iluminado su pensamiento por el recuerdo y la convicción de que el amigo se encontrará en la presencia divina. La tercera parte está centrada en el poeta que fue Antonio Álamo y los valores de su personalidad: Su cercanía y carácter abierto y expansivo que facilitaban el trato personal. En la cuarta parte glosa al periodista humilde y modesto muy querido en Palencia por la facilidad que tenía para hacer llegar su mensaje a todo tipo de lectores.
Finalmente, en la quinta y última parte, el poeta se centra ya en el recuerdo dolorido del amigo, el poeta y el periodista que ya está celebrando la Navidad con su Creador. De este modo manriqueño, Miguel de Santiago cierra este su último libro dejando, una vez más, constancia de su personalidad literaria y su riqueza expresiva. Su lectura conmueve y nos invita, sea cual sea el modo de pensar del lector, a reflexionar serenamente sobre nuestro papel en el mundo y nuestra relación con esa naturaleza actualmente ideologizada y mezquinamente utilizada políticamente.
Despojémonos de prejuicios de toda índole y gocemos con la lectura de un hermoso libro con la profundidad y claridad con que está escrito.
Publicado en 2022 por PPC Editorial y distribuidora, S. A. ISBN: 9788428838702 Fecha publicación: 03/06/2022 Encuadernación: Rústica Núm. páginas: 192
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LA AUTORA
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Carmen Casado Linarejos, palentina y alumna del instituto “Jorge Manrique”, se licenció en Filología Inglesa en la Universidad de Salamanca y obtuvo el grado de Doctor en la Complutense, de Madrid. Regresó a Palencia para desempeñar la Cátedra de Lengua y Literatura Españolas en el Instituto “Jorge Manrique”, hasta la jubilación. Entre sus publicaciones: La sociedad peruana en las novelas de Ciro Alegría. Tesis doctoral publicada por el servicio de publicaciones de la Universidad Complutense de Madrid; Antología comentada del relato hispanoamericano, publicado por Ámbito en Valladolid; La poesía de Marcelino García Velasco, Diputación de Palencia; La poesía de José María Fernández Nieto, Diputación de Palencia; La poesía de Miguel de Santiago Rodríguez, Diputación de Palencia. Carmen es autora de prólogos a poemarios de distintos autores y es colaboradora de "El Norte de Castilla" y "Diario Palentino".
Cerca de Villarcayo, en el punto más oriental del Valle de Manzanedo, en plenas Merindades burgalesas, se encuentra el pueblecito de Incinillas presidido por su parroquial románica rural del siglo XII asentada sobre la ladera del monte.
Templo de los Santos Justo y Pastor
Incinillas | Burgos
Verano de 2010.
La primera referencia documentada de este templo data de 1131, cuando doña Legundia concede al clérigo Juan un solar en Elziniellas, bajo compromiso que dicho Juan, a su muerte, lo cediera a los monasterios de Oña y San Pedro de Tejada, y en 1166, Pedro Rodríguez empeña al obispo burgalés Pedro Pérez varias propiedades del lugar.
Es de una sola nave de tramo recto que desemboca en ábside semicircular.
Reformada, se le añadió torre, pórtico y sacristía.
Campanario con dos vanos
e inscripción de su inauguración
Se accede al interior y a su reformado arco triunfal y presbiterio de cañón apuntado, por sencilla puerta sin adorno alguno
Es el ábside, de sillería caliza y seccionado en tres paños por dos columnas adosadas que llegan hasta la cornisa, lo románico original de su fábrica.
Rematadas con capiteles figurados, el de la izquierda, águilas con presa
y la columna de la derecha, con dos mascarones, uno con diadema y otro con cabello despeinado y boca abierta exhibiendo dentadura.
Cabecera con cornisa sogueada apoyada en canecillos:
Músico con aerófono
Personaje grotesco, tal vez tullido por el bastón en se apoya, con barba y bigote, y graciosa muesca.
Músico con instrumento de cuerda
y mujer tocada, desnuda, obstétrica
rematando con el consabido acróbata
Resumen y corolario de penitencia y degradación de profesiones y oficios que, a juicio del comitente, no cumplían función social digna a los ojos de la iglesia medieval.
1. m. Peldaño de una escalera. [SRVP: Santibáñez de Resoba.]
Pasantada
1. f. Ingen. Serie de pasantes. El avance se va haciendo por medio de "pasantadas" [...], en las paredes donde haga falta, pero, especialmente, en la niveladura de la galería. [EPCL: Barruelo.]
Pasante
1. f. Pasante. Pieza transversal interna de la caja del carro. [CLPA: Cillamayor.]
Pasantes
1. m. Ingen. Piquetes, tablos o escudos afilados que se meten inclinados por encima de la trabanca o soporte seguro en las estayas, hasta encontrar terreno firme. [EPCL: Barruelo.]
Paseíto
1. m. Paseo corto y placentero. Dudaron, y al fin decidieron en qué iban a ocupar la tarde festiva. Se darían un paseíto hasta el pueblo vecino. [APDV: Otero de Guardo.]
Pasieguería
1. f. País o territorio propio de los pasiegos. Tienen gran protagonismo las albarcas de madera y el cuevanuco a la espalda, en una escena que pretende situarse en algún lugar de la pasieguería, si bien los pasiegos no llegaron nunca a bailarlo. [CPPC: La Pernía.]
Pasillo
1. m. Marranera doméstica. [ALCL: Villalba de Guardo.] 2. m. Patio. [ALCL: Villalba de Guardo.]
Pasmado, da.
(Del part. de pasmar). 1. adj. Pasmado. Dicho de una persona: Alelada, absorta o distraída. SIN: amomiado, apamplado, chopo, panojo. [DRAE: s.v.]
P
1. m. Juego infantil consistente en saltar un niño, desde una raya marcada en el suelo, sobre otro agachado que cada ronda se aleja un pie de la raya, hasta que el primer participante que no consigue saltar, ocupe su lugar y se vuelve a empezar. [SRVP: Santibáñez de Resoba.]
Pastear
1. tr. Guardar (el ganado). [ALCL: Pomar de Valdivia.]
Pata | a la ~ coja
1. loc. adv. m. Pata. (Andar) a la pata coja. SIN: a la pata coja, a pimpiricojo, a pipirincojo. [DRAE: s.v.]
Patagallina
1. f. Ranúnculo. Planta herbácea anual, con tallo hueco, ramoso, hojas partidas en tres lóbulos, muy hendidos en las inferiores, y enteros, casi lineales, en las superiores, flores amarillas y fruto seco. (Ranunculus repens). [GMAT: Matabuena.]
Patagansa
1. f. Ganso bravo. Su compañero de pupitre se aplicaba, escribiendo con buena caligrafía y pluma de patagansa, en un cuaderno, unas estrofas que versaban sobre el tema explicado. [SVDS: Barruelo.]
Patarrete, ta.
1. adj. Patizambo. Que tiene las piernas torcidas hacia afuera y junta mucho las rodillas. [AYVB: Barruelo.]
Patas
1. f. pl. (Nuez) Vana. [ALCL: Villalba de Guardo.]
Patateja
1. m. Patata. -Pues... no -se relamió éste dándose por vencido, pensando en la patateja con costillamen de cerdo que constituye el plato típico campurriano. [SFBV: Barruelo.]
La fotógrafa de la Montaña palentina Piedad Isla Gómez (1926-2009) fue una mujer que hizo frente a las vicisitudes de la vida para dedicarse en cuerpo y alma a su gran pasión: la fotografía.
Con su cámara captó un tiempo que hoy apenas permanece en la memoria de nuestros mayores. Los cambios económicos, culturales y sociales acontecidos en los últimos 70 años han sido tan vertiginosos que sus fotografías constituyen un legado de incalculable valor desde el punto de vista documental, estético, etnológico y antropológico. Pese a la importancia de su obra y su decisiva aportación a la montaña palentina, existe un vacío historiográfico considerable sobre su figura y su labor, sobre todo, si se compara con algunos fotógrafos varones de su misma época como Catalá, Roca, Masats, Cuallladó, Gómez, Ontañón, Joan Colom y un largo, etc. La poca documentación existente hasta la fecha -catálogos expositivos, entrevistas que le realizaron o incluso la reciente retrospectivas-, tienden a repetir la misma idea sin aportar nuevos matices, que ayuden a comprender mejor su labor. Este artículo dentro de sus limitados dimensiones, pretende contribuir a solventar es a la una histórica y hacer justicia su figura. Al tratarse de una semblanza, el texto incorpora no solo lo que Piedad Isla manifestó en las entrevistas que concedió, sino también la voz de aquellas personas que conocieron y compartieron una parte de su vida con ella. Finalmente, se ha intentado ilustrar de forma gráfica su trayectoria, como si estuviésemos visionando una pequeña parte de su propio álbum, foto biográfico o, al menos, leer su vida en imágenes.
Historias de la Montaña Palentina Eliana Alvoz Aruz ediciones, 2022
Actualización mar2026 |💥+848 👀
Historiadora del Arte con máster en Estudios Avanzados en Arte Español y máster en Patrimonio Audiovisual por la Universidad Complutense de Madrid. Ha participado en Congresos, mesas de debates y publicado diversos artículos dedicados al cine, patrimonio y recientemente a la fotografía. En la actualidad estudia en FP de Turismo, al tiempo que reescribe su tesis inédita que versa sobre la vida y obra de Piedad Isla. (Foto: Gabriel Luengas)
La Sierra de Béjar es uno de los espacios naturales más bonitos de Salamanca, situada al sureste de la provincia, forma parte del Sistema Central, y se extiende a las provincias de Ávila y Cáceres.
Destaca por su gran altitud y extensión de terreno, 600 km que la convierten en la alineación montañosa más elevada de la provincia, lo que justifica que sean frecuentes las nevadas y que posea varios circos glaciares. La parte salmantina de la Sierra de Béjar está formada por 32 bonitos pueblos serranos, con predominio de pastizales en las zonas más altas, y bosques de roble, castaños y nogales en la parte más baja. También posee gran cantidad de lagunas así como montañas de una belleza espectacular que superan los 2000m, entre ellos picos como el Canchal de la Ceja, el más alto de la sierra y de la provincia con sus 2.428 m, o el Calvitero, entre Salamanca y Cáceres. Debido a esta altitud y las frecuentes nevadas, la Sierra de Béjar posee la única estación de esquí de la provincia: La Covatilla, con 24 pistas de diferentes niveles, caracterizadas por su amplitud en suave pendiente. Por toda su diversidad biológica, la Sierra de Béjar, junto con la Sierra de Francia, fueron declaradas por la UNESCO Reserva de la Biosfera, en el año 2006.
Los 32 pueblos serranos comparten peculiaridades comunes, como el pintoresco sistema de construcción popular adaptado a las condiciones climáticas y en gran medida a la típica gastronomía de la zona, relacionada con los productos chacineros. Sus casas parecen de la Edad Media, su estructura y dinteles son de piedra de granito, siendo de cal todo lo demás. Béjar, Candelario y Montemayor del Río son conjuntos históricos de la comarca y ofrecen la posibilidad de realizar una interesante ruta cultural si tenemos en cuenta también que la emblemática Calzada Romana de la Plata atraviesa la zona.
El predominio de picos, valles y circos glaciares, desde donde bajan numerosas corrientes de agua hacia los pueblos serranos, hace que esta sea un elemento muy característico, y todos ellos alberguen numerosas fuentes. Y no olvidemos que, dado que es muy frecuente observar casi todo el año las laderas de sus cumbres cubiertas con un manto blanco de nieve, siendo el único paisaje glaciar de la provincia de Salamanca, facilita que el esquí y el montañismo sea una actividad de ocio que ofrece varias rutas de escalada y senderismo en un espacio de enorme e increíble belleza.
La autora uruguaya, Premio Cervantes en 2021, vuelve a la editorial Menoscuarto con un libro fundamental dentro de su narrativa breve.
«La obra de Cristina Peri Rossi ha sido audaz y provocadora desde que publicó sus primeros libros.»
Wilfredo Penco | Presidente de la Academia Nacional de Letras de Uruguay
Un personaje pierde el punto final que le permitirá terminar la historia vivida con su pareja; un hombre sufre la vampirización virtual de una mujer, a la que debe cargar a la espalda y termina adhiriéndose a él como una costra; otros protagonistas, enfermos de soledad, utilizan las puertas como confidentes, envían cartas que nunca reciben respuesta, lanzan un grito de ayuda en recuerdo de pasados tiempos gloriosos... Los relatos que integran este volumen exponen con ácida ironía los esfuerzos y esperanzas frustrados de los hombres contemporáneos, habitantes de ciudades artificiales y alienantes, en las que han sido atrapados por las fuerzas de la represión política, las convenciones sociales, la rutina o las propias neurosis.
El museo de los esfuerzos inútiles se inscribe en la mejor tradición del absurdo en el cuento hispanoamericano, allí donde habitan, entre otros, Julio Cortázar o Felisberto Hernández.
El museo de los esfuerzos inútiles
Menoscuarto Ediciones. Palencia, 2023 ISBN: 978-84-19964-02-1 192 páginas - 210 x 140 mm PVP: 17,30 €
El día 9 de octubre en librerías
Actualización mar2026 |💥+515 👀
CRISTINA PERI ROSSI (Montevideo, 1941) es una de las autoras más destacadas de la literatura en castellano. Ha conseguido, entre otros galardones, el Premio de Poesía Loewe, el Ciudad de Barcelona, el NH Mario Vargas Llosa de relatos y el Quijote concedido por la Asociación de Escritores de España; en 2019 obtuvo el Premio Internacional José Donoso por toda su obra. Ha cultivado todos los géneros y ha sido traducida a más de veinte idiomas. Entre sus novelas destacan La nave de los locos (1984 y Menoscuarto, 2022), El amor es una droga dura (1999), Todo lo que no te pude decir (Menoscuarto, 2017) y La insumisa (Menoscuarto, 2020). Peri Rossi ha sido también una sobresaliente escritora de narrativa breve, como lo ratifican sus libros publicados en este mismo sello, Habitaciones privadas (2012) y Los amores equivocados (2015). En 2021 le concedieron el Premio Cervantes como reconocimiento a su brillante trayectoria.