100 DOSIS DE AMOR [97] Froilán De Lózar [Para Sawabona, el amor de su vida]
Necesitaba compartirlo. Sé que apenas quedamos cuatro románticos, que muchos han vuelto la cara sorprendidos de tanto sentimiento, que otros han detectado cierto acercamiento a sus posiciones en ciertas dosis, que la mayoría ya se ha olvidado y ha salido de compras. Otros sienten algo parecido a un gusanillo, pero no desean comprometerse a tanto. Sí me gustaría insistir, que no renieguen de los sueños. Que no se dejen caer ante las adversidades. Que, si quieren a alguien, se lo digan y le mimen, y no vean en la pasión del otro un mundo ajeno al resto. El Amor es lo que te compensa de todo lo que por demasía y saturación entorpece tus pasos. No te consuela nada cuando te falta esa persona que llena noche y día tu pensamiento. Lo he dicho aquí cientos de veces, creo que, en cada dosis de estas, podía verse claramente esa sensación de pérdida que arrastro desde que no te tengo. Y sé que estás ahí y te llevo conmigo. Y sé que te quiero, aunque sea en la oscuridad y en la distancia, aunque sea en el recuerdo, como quieren los vivos a los muertos; y te espero, como espera la mujer del emigrante o el marino. Y contemplo mi vida ya desde lo alto, imaginándome a lo lejos lugares maravillosos en los que a veces me pierdo de tu mano.
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Camporredondo y el Duque de Frías
No es una nueva historia. Ni pretendemos descubrir la cebolla con ello. Simplemente vamos a reflejar en esta entrada una historia, ya conocida por muchos, ya escrita o recogida en varios libros, por considerarla interesante. Porque tiene lugar en uno de nuestros pueblos: Camporredondo.
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