Nunca más perro al molino
Se dice cuando uno ha quedado escarmentado con determinada experiencia, de manera que no volverán a pillarlo en otra similar.
Escondió un ciego cierta cantidad de dinero, al pie de un árbol, en un terreno que pertenecía a un labrador muy rico. Un día, temiendo que el labrador lo hubiese localizado, se acercó y le dijo:
—Me gustaría comentarle una cosa y que me diese un consejo. Verá. Yo tengo cierta cantidad de dinero escondida en un lugar bien seguro. Ahora que tengo más dinero y no sé si esconderlo donde tengo lo otro o esconderlo en otra parte.
—Yo no mudaría de lugar, si tan seguro es ese que vos decís.
—Así lo haré -respondió el ciego.
El labrador, que había localizado el escondite y había levantado el dinero, convencido de que su sugerencia había hecho efecto, devolvió la cantidad al sitio donde la había escondido el ciego. El ciego fue hacia el lugar y recogió el dinero que ya había dado por perdido, prometiéndose no volver de ninguna manera al mismo sitio.
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En otros puntos de la red lo explican de otro modo. Alude a la historia de un perro que, tras lamer las paredes de un molino (o robar harina), fue apaleado, decidiendo no volver nunca más por miedo a recibir otra paliza. El nuestro está tomado del cuento de Joan Timoneda.
Joan Timoneda (en el que nos fijamos para este modismo), nació en el seno de una familia de artesanos, trabajó un tiempo como curtidor de pieles y pasó a ser luego librero y editor, al amparo del gran auge que cobró el mercado del libro en la Valencia renacentista. Allí ejerció una intensa labor de impresor y editor de obras en lengua castellana dirigidas a formar el gusto de las clases medias y populares. En 1541 casó con Isabel Juan Ferrandis, matrimonio del que nacieron cuatro hijos, a todos los cuales pudo mantener holgadamente, pues siempre gozó de una buena situación económica. En 1547 ejercía ya de librero y enseguida pasó a impresor y editor. En esas tareas editoras realizó una gran labor cultural y literaria tanto en la lírica, como en la prosa y el teatro.
En otros puntos de la red lo explican de otro modo. Alude a la historia de un perro que, tras lamer las paredes de un molino (o robar harina), fue apaleado, decidiendo no volver nunca más por miedo a recibir otra paliza. El nuestro está tomado del cuento de Joan Timoneda.
Joan Timoneda (en el que nos fijamos para este modismo), nació en el seno de una familia de artesanos, trabajó un tiempo como curtidor de pieles y pasó a ser luego librero y editor, al amparo del gran auge que cobró el mercado del libro en la Valencia renacentista. Allí ejerció una intensa labor de impresor y editor de obras en lengua castellana dirigidas a formar el gusto de las clases medias y populares. En 1541 casó con Isabel Juan Ferrandis, matrimonio del que nacieron cuatro hijos, a todos los cuales pudo mantener holgadamente, pues siempre gozó de una buena situación económica. En 1547 ejercía ya de librero y enseguida pasó a impresor y editor. En esas tareas editoras realizó una gran labor cultural y literaria tanto en la lírica, como en la prosa y el teatro.
SOBRE ESTA BITÁCORA
Esta bitácora nace en noviembre de 2008 con el ánimo de divulgar historias curiosas y entretenidas. Son 18 años acudiendo diariamente a la llamada de amigos que vienen de todo el mundo. Con +9.353.800 visitas, un mapa del románico abierto a finales de 2023 que ya ha recibido +1.393.600 consultas y +6.100 artículos en nuestra hemeroteca, iniciamos una nueva andadura. Comparta, Comente, síganos por nuestros canales de Facebook y Wasap. Y disfrute. ¡Es gratis!



























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