Ramiro de Maeztu [Vitoria, 4 de mayo de 1874-Aravaca, 29 de octubre de 1936]
📘 curioson | De cien en cien

● “Me ha ocurrido que cuando la alabanza inglesa absorbía mi personalidad, alejándome de los vínculos espirituales que me ligan a la patria, he abandonado Londres más que de prisa, para ir a España ¡No, no!; ¡antes que nada, soy español!”

Sobre España y los españoles | +2.585👀



La poda de los rosales en otoño

Ventea el otoño por poniente, se nos recortan con figuras de barquillo los días, como sin ganas amanece, y así, pasito a paso, el calendario desgrana sus hojas en la interminable sucesión del tiempo. Siempre ha sido para mi el otoño reencuentro con la nostalgia de tiempos pasados -sedimentos de aquellos aluviones estivales-, la luz almibarada de un roble que bosteza. Siempre ha sido para mi el otoño, la luz transparente de una mirada infantil, el candor de una margarita, la tersura de una malva y el olor -por encima de todo- de esa mermelada de ciruela, tal y como nuestras abuelas la preparaban con todo el tiempo y el amor del mundo.


La poda de los rosales en otoño_Lola-Villar

Lola Villar Villanueva 



Se acababan los tiempos de siestas interminables y así, cuando yo era una niña chica -aunque hoy lo puedo seguir siendo por esas cosas mágicas de la vida-, y sólo para alguien una niña azul, entonces, cuando yo lo era para la generalidad de las gentes, rememoro contemplando a través del espejo del pasado, cómo se podaban ya entonces, ilusiones estivales, cabellos demasiado largos y los rosales del jardín. Con la misma mano inmisericorde pasaba ¿pasa? el tiempo en clave de sol, concierto para sordos, adagio confidencial para todos aquellos que agostan sus primaveras buscando las luces de neón, la verdad de los hados en el fondo de un vaso de vidrio y buscan a la bella Sigrid, la elegida de su corazón, entre pinturas y modos quinceañeros.

Me preguntaba yo entonces y ahora, el por qué de esa poda siniestra; qué es lo que la moral y el orden establecido tienen en contra de los cabellos largos y las ramas espigadas en desorden de los rosales. No sabía -deliciosa infancia- que la vida me estaba enseñando otra lección.
Caen los sueños como los partidos políticos, porque a ambos les faltan valor en los hombres, que son, en suma, quienes los forjan y destruyen. Valor -palabra mágica-, traumática, insondable; el valor de nacer cada día, a pesar del qué dirán, y si fuera necesario cada pedacito de día; el valor para hacer sonrisa de abanico de ámbar y puntillas, ante ese rasgo que no esperábamos, la mirada alta y el corazón esperando siempre a la vuelta de la esquina. Es como esa pequeña prostituta que nunca acaba de aprenderse la lección y siempre le perdona al soldadito de Vigo, al que no le han mandado el giro. Un día acabará por ser un chulo y entonces se dará cuenta también de que en otoño se podan los rosales.

La muchacha que rompió -capullo que estaba en la madrugada- sus diques y se hizo flor y fruta y esperanza que tiñe de rojo las sábanas doradas que recogen sus sueños, también a golpes de sonrojo, miedo y escarcha, se dará cuenta de que en otoño se podan los rosales. Y el cachorro de mastín, abandonado a su suerte porque la señora de la casa pudo prometer y prometió, pero como casi todas las señoras y casi todas las casas, se olvidó de que las promesas se deben hacer día a día; peludo, suavecito, condenado por los dioses a la adustez, a la fiereza, a la lealtad, si te hubiera dejado vivir, si no te hubieran arrojado a la cuneta, donde sopla el viento del Este, el que se lleva -y tú lo sabes, pequeño alevín de esperanza- los amores de los hombres, tan crueles, tan insensibles, que son capaces de dejarte morir entre las llantas de cualquier vehículo, símbolo de nuestro progreso democrático y civilizado. Cuando las últimas luces de la tarde formen crisol de espejos incandescentes, cuando las sombras de los chopos se agiganten y quieran engullirte entre sus ramas tenebrosas; cuando el miedo a la soledad y el dolor de no tener más piel que la propia para lamer, se haga herida que gotea en tu interior, entonces comprenderás por qué se podan los rosales en otoño.

Y tú, mujer, que haces esperanza cada mañana, sin esperar de la vida más que aquello que tú misma puedas ofrecer a tu amor. Tú, mujer, que entregaste tus muslos en ofrenda redentora -decían de fe y de progreso-, que cultivaste el silencio como arma, que callaste para que a él se le oyera, que bebiste los reproches del muro de la indiferencia, que pariste hijos, como el que entrega una flor que luego el viento del Este arrancará de tu lado, que quisiste llegar y te perdiste en el metro de tus canas, que quisiste hacer y madejas de seda te envolvieron, que plantaste begonias y se secaron y que siempre fuiste en pos de una sombra, a la que tus propios miedos no fueron capaces de dar corporeidad. Tú, mujer, que bebiste tus lágrimas en la almohada, porque no fuiste capaz de decir más ¡no quiero! y, sin embargo habías perdido el último tranvía de la valentía en aquel colegio que enseñaba a no aprender.

Tú, mujer, cuando flojas tus carnes, perdido el pudor y la vergüenza, carcomida por las termitas del deseo, te hagas esposa consorte de las tisanas de aquel que te prostituyó con los plazos de la nevera y el cuello de armiño. Tú, mujer, cuando tengas que alzar la voz para hablarle y comer sin sal de la vida por su estómago, y esconderle el tabaco y, entonces, tengas sombra de lo que fue un hombre y esposo evangélico... Entonces, cuando él descuidadamente te ordene, casi con  ternura, que leas el periódico o le busques la manta del cuadro para el frío, entonces y solamente entonces comprenderás por qué se podan los rosales en otoño. Y tú flor, exquisita que dicen, pálida luz de invernadero, por espejo de tus propios sueños, cortada alto el talle, cuidada la figura de pétalos de acero, esperanza perdida en el recuerdo, olores de jazmín y aire de enebro. Tú, sombra incorrupta de la otra, tú gemela, tú nacida a golpes de viento en la pradera, helado amarillo que verdea en su pie de junco agreste, caracola de luces en la nieve de las montañas que te embriagaban aguerrida, que conocen el trotar del potrillo en la pradera y el aullido del lobo en las noches de luna, que bebes el agua del rocío y copulas orgásmica belleza al son del trino del jilguero; tú que puedes gritarle al mundo cada mañana que existes y que eres, cuando también a ti, como a tu hermana de invernadero, te arranquen unas manos infantiles y sientas el calor tibio de unos dedos que rasgan tus entrañas, entonces, en el postrer soplo de vida de tus sueños, comprenderás por qué se podan los rosales en  otoño.

Y ese ciudadano de pro, creyente alpino de las ascensiones a golpe de sonrisa y zarpada cruel en los postres, que viene y va por el excalestric mágico del asfalto, que se forja en el andar sinuoso, que siente sus maquiavélicos pensamientos y sus trastos en la urbe acrisolada que la rueda de la fortuna le depara; aquel ciudadano que siente el gusanillo del poder como arma arrojadiza, bastón alado de sus miedos y frustraciones, cuando después del paseíllo triunfal, las mil y una reuniones, los mil achaques y arrogancias, se sienta en la soledad de la noche, frente por frente a sus propias ideas, la calle silenciosa le escupirá la verdad sin luces. Entonces también él se preguntará por qué a los rosales les podan en otoño...

Actualización febrero2026 | 💥+388 |👀

¬ Otras entradas en Curiosón de esta autora
Por si acaso muero

Lola Villar Villanueva, es abogada, autora del libro "33 años, 33 poemas".
@Número 3 de "Pernía", Diciembre de 1984. Edita y Dirige: Froilán de Lózar

SOBRE ESTA BITÁCORA

Author image

Esta bitácora nace en noviembre de 2008 con el ánimo de divulgar historias curiosas y entretenidas. Son 19 años acudiendo diariamente a la llamada de amigos que vienen de todo el mundo. Con +9.412.500 visitas, un mapa del románico abierto a finales de 2023 que ya ha recibido +1.408.500 consultas y +6.100 artículos en nuestra hemeroteca, iniciamos una nueva andadura. Comparta, Comente, síganos por nuestros canales de Facebook y Wasap. Y disfrute. ¡Es gratis!

🔻 El Balcón derruido de La Ojeda
📒Marta Redondo | Periodista | Escribe desde Aguilar de Campoo

📒 Una de las personas que actualmente está luchando para que nadie se olvide de la construcción románica es otro hijo de la tierra de la Ojeda, Amando Vega. Desde hace tiempo viene investigando el abandono, «creo que fue a finales de los años sesenta, pero la iglesia en el año 1975 estaba en perfecto estado. En esa época no faltaron gamberros y ladrones oportunistas que forzaban sistemáticamente puertas y ventanas para ver que había». © curioson 👇

De la sección de la autora: Una Mirada al Pasado +1066👀



🔻 Antonio Robledo, barbero
📒 Alfonso Santamaría Diez | Castrojeriz (Burgos). Vive y escribe desde Palencia

📒 Antonio Robledo Gómez, es el último barbero-peluquero de la capital palentina que, a pesar de haber cumplido 79 años sigue al pie del cañón por apego a su oficio y a sus clientes: “No valgo para pedir, nunca he pedido nada, siempre he corrido con mi riesgo. Ahora mismo no trabajo por dinero, sino porque disfruto cortando el pelo y tengo contacto con la gente” © curioson 👇

De la sección del autor: Palencia en mis recuerdos | +1.301👀



🔻 Arthur Rimbaud, mito de la literatura moderna
📒 Beatriz Quintana Jato | Catedrática de Literatura

📒 Compuso a los diez años su primer poema, y dejó de escribir a los diecinueve, cuando se encontraba en la cumbre de su genio; pero antes, a los ocho años recién cumplidos, escribía en su cuadernillo de notas: “¡Diantre! Yo seré rentista. No tiene nada de agradable eso de gastar los pantalones sobre los bancos de la clase...” © curioson 👇

De la sección de la autora: Autores de Nuestra Historia | +818👀



🔻 Concentración de románico en Palencia II
📒 Cristina Párbole | Historiadora | Escribe desde Aguilar de Campoo

📒La particular situación geográfica en la que se encuentra el norte de Palencia es una de las principales causas de la gran cantidad de iglesias románicas. Palencia es el nexo de unión entre la extensa y llana Tierra de Campos y la escarpada Cordillera Cantábrica. Su cercanía con el mar será también muy importante e influirá en la concentración de románico. © curioson 👇

De la sección de la autora: Románico curioso | +1.360👀



🔻 La Bella Dama de La Peña Redonda
📒 Eduardo Gutiérrez | Escritor y Fotógrafo nacido en Guardo | Escribe desde Palencia

📒Dibuja orgullosa su alargada sombra proyectando su perfil sobre el horizonte montañoso del norte palentino; un lugar de ensueño, jalonado con el legado patrimonial y cultural que la historia le ha otorgado. El templo, bendecido a la Virgen de la Asunción, ofrece en agradecimiento a estas tierras de gentes austeras, sobrias y trabajadoras, siempre hospitalarias, su más imponente imagen, acuñada en tiempos del tardorrománico rural palentino. © curioson 👇

De la sección del Autor: Dentro de mi mochila | +2.160👀



🔻 Calmar la ansiedad
📒 Fernando Martín Aduriz | Psicólogo | Alma del Ateneo de Palencia

📒El intento es siempre singular, pero hay usos colectivos. Se trata de burlar la espera tanto como apaciguar ese tormento interior que a tantas personas impide hacer vida normal (si es que existe tal cosa). © curioson 👇

De la sección del autor: Mejor no comprender | +484👀



📒 EN PORTADA | UNA RUTA CADA DÍA +646👀

El anillo de Picos

El Anillo Vindio, la menos exigente de las opciones del Anillo de Picos, recorre el Macizo Occidental o Cornión, por parajes espectaculares....