100 DOSIS DE AMOR [58] [SAWABONA]

Hoy toca rescatar un lingote del corazón herido de Luis Eduardo Aute. Hay algunos que dicen que todos los caminos conducen a Roma y es verdad porque el mío me lleva cada noche al hueco que te nombra... Ay, amor mío, qué terriblemente absurdo es estar vivo, sin el alma de tu cuerpo, sin tu latido.

Una taza de jengibre


En estando, cepillando la (su) pelliza un martes sin fecha, Tiburcio descubrió que bajo el polvo de los inviernos se escondían las viejas promesas del campo, aquellas que aún juraban que el frío curaba la desgana y el barro fortalecía la voluntad.



Pero al sacudir la chamarra (velay), brotaron unas velas con velo, no de misa ni romería, sino de esas que alardean de la eterna lozanía gracias a filtros digitales y pócimas de catálogo (tela). Ellas se proclamaban adalides del progreso rural, aunque su oficio verdadero consistía en soplar sobre las brasas del pasado para vender después las cenizas envueltas en celofán y esperanza subvencionada. Tiburcio, curtido en cencelladas y desengaños, olió la trampa. Una taza de jengibre —de porcelana delicada, eso sí— había urdido el enredo, harta del "café para todos" que los sábados se beben los parroquianos mientras hojean la sección Campos de Tierra en Diario Palentino. Aquella jícara, engreída y perfumada, soñaba con imponer su reinado especiado, donde cada sorbo tuviera aroma a pureza y a moda, haciendo que el campesino se rindiera ante la infusión de los elegidos. Mas Tiburcio (yo/él) sabía que el agro no se infunde: se remueve. Que no basta con verter agua caliente sobre la tierra; hay que ararla, sudarla, padecerla (amén). Por eso, entre refranes y remiendos, continuó revolviendo su infusión con la misma cucharilla de estaño, la que conocía el sabor del cierzo y el rumor de los enjambres. Y, mientras el viento deshilachaba los caminos, comprendió que la modernidad no era sino otra jarra: brillante por fuera, hueca por dentro. Así, sin más pregón que su mutismo, regresó al corral, donde el sol declinante bruñía los aperos como si fueran reliquias. Pensó que, quizá, lo rural no necesita salvadores, sino tiempo. Que la juventud no se conserva en frascos de jengibre, sino en la obstinación de seguir madrugando. Y que, en definitiva, la verdadera revolución mesetaria sigue siendo levantar el ánimo antes que el subsidio. Nota al margen: impresionante documento que nos dejó a todos a dos trances de la inmaculada expectación, imbricados en un relato en tercera persona. El caso es que ahora ya no sabemos si vivir a las finas hierbas o tornarnos solubles sin más. Sea.

Actualización abr2026 | 💥+444 👀




Ahora también, la REVuelta de 
Tiburcio en libro, en
Amazon

SOBRE ESTA BITÁCORA

Author image

Esta bitácora nace en noviembre de 2008 con el ánimo de divulgar historias curiosas y entretenidas. Son 18 años acudiendo diariamente a la llamada de amigos que vienen de todo el mundo. Con +8.502.000 visitas, un mapa del románico abierto a finales de 2023 que ya ha recibido +1.210.500 consultas y +6.000 artículos en nuestra hemeroteca, iniciamos una nueva andadura. Comparta, Comente, síganos por nuestros canales de Facebook y Wasap. Y disfrute. ¡Es gratis!

5 comentarios en el blog:

  1. Un sábado más nuestro amigo Tiburcio visionando el ambiente en el que se mueve y dando consejos, de la mano de su fiel valedor Julio César, inventor del personaje y cantor de lo rural como nadie; con esa gracia y ese desparpajo que sabe colocar hábilmente en cada uno de sus relatos. Como lo ha hecho también hoy en esta nueva aventura rural junto a su fiel Tiburcio. Saludos.

    ResponderEliminar
  2. Siiiiii. ¡Hoy es sábado y hay sol!

    ResponderEliminar
  3. Froilán De Lózar25 abril, 2026 12:46

    Parece un viaje solapado, como disimulando suavemente todo lo que preocupa a Tiburcio, donde se dan cita todos y cada uno de los hombres del Campo. Que no basta con verter agua caliente sobre la tierra; hay que ararla, sudarla, padecerla (amén). Encantados de estas propuestas de los sábados y si es con sol, mejor.

    ResponderEliminar
  4. Julio C. Izquierdo25 abril, 2026 13:57

    Un placer 😇 y a disfrutar de este sábado soleado 😎

    ResponderEliminar
  5. Tiburcio entendía que trabajar la tierra como antaño es gozo y amor costumbrista. El no se vende por un jenjibre. Me ha gustado su leitmotiv.
    Un abrazo

    ResponderEliminar

Puedes comentar libremente. Agradezco tu participación. Sé prudente y respetuoso al exponer tus juicios. Escribe en minúsculas. Puedes poner tu nombre o comentar como anónimo. Si no aparece tu comentario al momento, no te preocupes, es que ha pasado a moderación porque se trata de un post viejo, pero enseguida lo apruebo.

📒 EN PORTADA | VIAJANDO POR GALICIA +707👀

El hórreo de Carnota

“El Atlántico se rinde ante la fina y blanca arena de Carnota”, cita Xurxo Melchor en La Voz de Galicia, en agosto de 2014, en clara referen...