100 DOSIS DE AMOR [35.1] [SAWABONA]
No sé si te imaginas lo que te he soñado, lo que te he deseado, cómo he pedido para verte, para tener tu boca, para estar a tu lado. Y sí, ya sé que todo tiene su fin, que tienes que aprender a dejar atrás momentos de tu vida y personas con las que te sentías francamente a gusto, a las que querías, en las que confiabas... Ya sé que el dolor más grande lo amortigua el tiempo, que el tiempo todo lo arregla, dicen...
100 DOSIS DE AMOR [35.2] [SAWABONA]
Pero será que el tiempo no pasa por aquí o que no pasa como pasa por el resto de puertas. Sé que esta situación me va minando, sólo me conduce a la obsesión, a la locura de desearte y no poder llegar a ti, pero no puedo evitarlo por más tranquilidad que ello me aporte. No puedo evitarlo, por más imposible que parezca, por más que el tiempo te vaya alejando a ti también de todo lo que soñábamos cuando lo vivíamos sin pensar. A veces tengo la impresión de que ya has cruzado al otro lado y que estás bien y que debo dejarte definitivamente, no importa el dolor que ello me cause.
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Tantas letras tiene un no como un sí
Este refrán, al contrario del que antecede, aconseja abierta y descaradamente la mentira. Por descontado que donde goza de más crédito y estima es en los lupanares, cárceles y presidios.
No es decir que repugne a los grandes diplomáticos, ni que tampoco le hagan ascos los periodistas.
En aquella famosa aventura en que el liberalísimo don Quijote reintegró a los galeotes en el pleno dominio y posesión de sus mermados derechos individuales, uno de los guardas dice al preguntón caballero: «A este pecador le dieron tormento y confesó; su delito era ser cuatrero, que es ser ladrón de bestias y por haber confesado le condenaron por seis años a las galeras, amén de doscientos azotes que ya llevaba a las espaldas: y va siempre pensativo y triste, porque los demás ladrones que allá quedan y aquí van, le maltratan y aniquilan y escarnecen y tienen en poco, porque confesó, y no tuvo ánimo de decir nones: porque dicen ellos, que tantas letras tiene un no como un sí, y que harta ventura tiene un delincuente, que está en su lengua su vida o su muerte, y no en la de los testigos y probanzas: y para mí tengo que no van fuera de camino.»
Cortadillo en aquel rigoroso examen de filosofía germánica que no olvidará jamás la Historia, calando con aquella su intuición asombrosa todo el fondo de la Moral independiente, dijo, hace mucho más de dos siglos:
«Ya sabemos, señor Monipodio, qué quiere decir ansias, y para todo tenemos ánimo porque no somos tan ignorantes que no se nos alcance que lo que dice la lengua paga la gorja; y harta merced le hace el cielo al hombro atrevido (por no darle otro título}, que le deja en su lengua su vida o su muerte, como si tuviese más letras un no que un sí.»
Cortadillo, que tan penetrado estaba de que lo que dice la lengua paga la gorja, no es probable que ignorase aquel otro adagio de
—No diga la lengua lo que pague la cabeza.
—No diga la boca lo que pague la coca.
—Al gallo que canta le aprietan la garganta.
Actualización Mar2026 | +177👀
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