100 DOSIS DE AMOR [66] [SAWABONA]

No es difícil rendirse a la poesía cuando el amor hizo ya presa en ti y te lleva como alfombra mágica por el universo de tus sueños. Una de las entradas de mi blog Curiosón se la dedico a Gamoneda, que le da vuelta a las palabras y te deja ya el amor en el detalle mínimo. Cuando la única aspiración es estar con ella y estar en paz. "Mi manera de amarte es sencilla: te aprieto a mí como si hubiera un poco de justicia en mi corazón y yo te la pudiese dar con el cuerpo. Cuando revuelvo tus cabellos algo hermoso se forma entre mis manos. Y casi no sé más. Yo sólo aspiro a estar contigo en paz y a estar en paz con un deber desconocido que a veces pesa también en mi corazón.

PREMIOS Y MENCIONES

Por iniciativa del diario digital NOTICIAS A TIEMPO, y en la categoría Arte, Cultura y Deportes, es premiada la pintora de Curiosón Paqui González del Castillo, en los premios anuales "Mujeres que dejan huella". El acto se celebró el 1 de mayo de 2026 en Peñaranda de Bracamonte (Salamanca).

Mujeres que dejan huella

Herrando


Aunque muchas de las escenas que aquí vamos recogiendo vienen de otros momentos de la historia, cada pueblo lo vivía de una forma. Lo digo porque hubo un tiempo en que yo recorría los pueblos todas las semanas y aprovechaba para extraer las historias que me han traído hasta este momento, lleno de nostalgia y sentimiento hacia aquellos lugares a los que regreso cuando puedo y donde imagino una vejez sin sobresaltos, entre naturaleza y libros. 

 
Herrando en Palencia

Herrando en Palencia

Repasando las fuentes, es admirable lo que cuenta mi amigo José Luis de Mier, que sigue vivo en mi memoria y en mi vida, en un libro donde también aporta su arte Damián Simal, el pintor de Quintanaluengos con el que ahora me “wasapeo” a diario. Hace dos años el pueblo de San Salvador rindió homenaje a la familia Cajigal, que heredaron el fuelle y el humor de su padre. Y cuando íbamos a Valladolid nos decía Pepe: "Guajes, a que no sabéis un pueblo que no es pueblo: La Puebla".
Pues resulta que, en un pequeño libro, edición no venal, es decir, un libro para obsequiar a los amigos, José Luis se refiere a los utensilios de herrar como una parte de los bienes comunitarios del pueblo. Igual que el tronzador o la romana. Cuando alguien necesitaba pesar un cordero o cortar un roble en el monte, pedía estos instrumentos que devolvía al acabar el trabajo. Las economías no permitían que hubiera uno en cada casa. Los utensilios de herrar también eran las cinchas o correas con las que se colgaba al animal para que este no pudiera moverse. Con unos palos de unos cincuenta centímetros de largo, girando un travesaño que se hallaba en la mano derecha del potro, se elevaba el animal. El del lado contrario era fijo. Todos estos enseres se guardaban en la Casa Concejo. El animal quedaba suspendido y la pata que se le iba a herrar se le ataba a los poyos o zapatas que estaban ubicados a cada lado del potro. En el Parque Natural de Valderejo, donde se localiza el municipio de Valdegovía, un viaje que les contaré en la próxima entrada, tuvimos ocasión de observar estos elementos que José Luis detallaba en su libro. 

Imágenes de José Luis Estalayo
Entrada relacionada de José Luis de Mier:
El herrero
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La Madeja
Diario Palentino



SOBRE ESTA BITÁCORA

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2 comentarios en el blog:

  1. Gracias Froilán por recordar a José L. de Mier. Un hombre apasionado por La Pernía y dentro de ella el valle de los Redondos. Recató el molino de San Juán de Redondo condenado a desaparecer. https://youtu.be/ngpYAhCn9xE

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    1. Y qué vista desde El Casuco, la casa rural donde recordamos, pocos meses antes de morir, la leyenda de las Peñas del Moro, de nuestra paisano de Verdeña Barrio y Mier. Libros de todos los colores, de todos los tamaños, de todas las tendencias. Y, efectivamente, el molino de San Juan de Redondo. Gracias por recordarlo. Un abrazo.

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