100 DOSIS DE AMOR [91] Froilán De Lózar [Para Sawabona, el amor de su vida]

Por más amigos y familia que uno tenga, está solo en muchas ocasiones. Sólo y sin saber a dónde dirigir sus pasos. Sólo frente a un mundo agitado, donde crecen cada día los sinsabores, donde te exigen celeridad para acabar lo que estás haciendo y meterte con la misma prisa en otra cosa. Hacer muchas cosas, no importa el resultado. A veces, un beso, una caricia, valen tanto como el resto del tiempo. Es un minuto, es un instante, pero es todo lo que necesitas para enfrentarte a la jornada o a la vida. Y no hay prisa por darlo. Y no hay prisa por desligar las bocas que lo anhelan y se recrean en el acto. Y no hay soledad en el Amor que no te lleve a un sueño. Y no hay sueño en soledad que no te muestre un camino cuando alguien te lo demuestra cada día, a veces con un ligero guiño, a veces con los gestos. Entonces, aquella sensación de soledad desaparece y nace un tierno canto.









La cigüeña


La cigüeña echaba la nieve del nido y allí bajo la nieve o en las fuentes heladas del invierno permanecían quietos, inmóviles, el macho y la hembra.



La cigüeña echaba la nieve del nido_Historias-Montaña-Palentina



José Luis de Mier 
José Damián Simal

Imágenes para el recuerdo (V)



Llegado el tres de febrero, día arriba, día abajo, aparecía la cigüeña volando sobre los chopos del pueblo. “Ha llegado la cigüeña” gritábamos los niños que nos asomábamos a las ventanas de la escuela para ver sus pasadas, aunque estuviera nevando. La cigüeña y su llegada simbolizaban que ya el invierno estaba avanzando. No que había pasado, sino que había transcurrido una parte importante del mismo. Cuando se iban los pastores trashumantes a Extremadura, era que se acercaba el invierno. Cuando veíamos la cigüeña, era que el invierno se iba venciendo. O por lo menos eso nos parecía. Pero aún quedaban varios meses para que llegara el tiempo primaveral. La cigüeña echaba la nieve del nido y allí bajo la nieve o en las fuentes heladas del invierno permanecían quietos, inmóviles, el macho y la hembra. Siempre decíamos la cigüeña, aunque hubiera dos. Anidaban en los chopos, al lado del molino, hasta que hacía el 6 de agosto emigraban a otras tierras, después de haber criado. ¡Han volado los cigüeños!, era otro de los acontecimientos a tener en cuenta en nuestra mirada de niños. Les veíamos entrenarse, saltando sobre el nido, hasta que un día les observábamos volando al lado de los padres, alrededor del nido, al principio y más tarde, un día se perdían en el cielo… 

Actualización febrero2026 | 💥+455👀

DL B-35.562/2008
@Escenas de la vida rural. Oleo de Simal para este libro “Imágenes para el recuerdo”

(edición personal y limitada)

Otras entradas en este blog de José Luis de Mier
Los juristas catalanes

SOBRE ESTA BITÁCORA

Author image

Esta bitácora nace en noviembre de 2008 con el ánimo de divulgar historias curiosas y entretenidas. Son 18 años acudiendo diariamente a la llamada de amigos que vienen de todo el mundo. Con +8.909.100 visitas, un mapa del románico abierto a finales de 2023 que ya ha recibido +1.303.300 consultas y +6.000 artículos en nuestra hemeroteca, iniciamos una nueva andadura. Comparta, Comente, síganos por nuestros canales de Facebook y Wasap. Y disfrute. ¡Es gratis!

📒 EN PORTADA | MAESTRO GUZMÁN RICIS +868👀

No quiero tus avellanas

Ofrecerse y negarse avellanas es un buen pretexto para quererse, riñendo Estamos en Cervera. No hay otras breñas para avellanos. Ofrecers...