Canal de Castilla, entre el origen y el destino
Bajé de la Montaña Palentina con el paso aún acostumbrado a las cuestas, a los senderos de piedra y a los silencios del bosque. Yo, que vengo de ver nacer al Pisuerga entre robles y nieblas, quise seguir su curso hasta encontrarme con una de esas obras humanas que también son paisaje: la esclusa cuádruple del Canal de Castilla.
Al llegar, me sorprendió el orden. Todo era geometría y calma. Cuatro cámaras de agua alineadas como escalones gigantes, esperando pacientemente a que el tiempo hiciera su trabajo. Frente a ellas me sentí pequeño, como cuando uno se planta ante un roble centenario en La Pernía. No era naturaleza salvaje, pero había en aquellas piedras una grandeza parecida: la de la inteligencia humana dialogando con el río.
Me acerqué despacio, tocando los muros fríos de la esclusa, imaginando a los barqueros de antaño, a las mulas tirando de las barcazas, al grano viajando rumbo a los puertos, a Castilla soñando con mares que nunca tuvo. Yo, montañés, hijo de fuentes claras y caminos empinados, estaba ahora frente a un río domesticado, convertido en camino líquido, en arteria de historia.
Y entonces comprendí algo sencillo: que también la montaña desemboca aquí. Que mis pasos, mis pueblos de piedra, mis inviernos de nieve y silencio, forman parte del mismo relato que estas aguas lentas. La esclusa cuádruple no era solo una obra de ingeniería; era un puente invisible entre la Montaña Palentina y la llanura, entre lo que nace y lo que viaja, entre el origen y el destino.
Volví a casa con la sensación de haber seguido, por un momento, el verdadero curso del tiempo.
EL VÍDEO
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Qué bien nos trasladas en tu relato, Estalayo, ese viaje desde la Montaña a Tierra de Campos, con el hilo conductor del agua y la insigne obra del Canal de Castilla. Al que admiras por su majestuosa construcción y su relevancia en la economía de Castilla en aquellos años. Y al que alimenta ese agua de un río que nace en plena Montaña, y al que tú has visto nacer en infinidad de ocasiones. Y ahora ves cómo discurre por este Canal y sus impresionantes esclusas, y le admiras y quieres igualmente. Saludos.
ResponderEliminarImpresionante esta obra de ingeniería hidráulica del siglo XVIII, a mí me produjo una sensación de admiración cuando lo vi por primera vez, admiración por ser una obra tan adelantada a su tiempo y por encajar tan bien con la naturaleza, es una maravilla.
ResponderEliminarPrecioso el relato. El video, otro éxito de la Inteligencia Artificial.
ResponderEliminarHoy Froilán, J. Luis Estalayo y demás amigos, habéis puesto como protagonista nada menos que el Canal de Castilla. Todo lo que de él se escriba es poco. Una obra super faraónica que ocupa tres provincias Palencia, Burgos y Valladolid. Protagonista central el agua de nuestra provincia, porque las barcazas funcionaban con la gasolina que salía de nuestros ríos. El artículo inmejorable, lo mismo que fotografías y vídeos. Buen día.
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