Número raro, prefijo raro. Pensó que igual era del médico o de la diputación. Pero no. Era una voz alegre, de esas que huelen a ambientador barato, que le hablaba de las maravillas de cambiarse de compañía eléctrica. «Señor Tiburcio, ¿sabe cuánto está pagando de más?» preguntó el ente, como si fuera pecado gastar lo que uno consume. Tiburcio, que se orienta por los rayos de sol y aún baja los plomos para dormir mejor, le contestó que ya no abonaba por vicio. Que en su casa los voltios se usan con miedo, solo cuando el astro rey se va y la cocina pide socorro. Risas. Pero la gutural insistía, le prometía tarifas «verdes», «libres» y hasta «inteligentes», como si fueran terneras criadas con tono de Bach. Le hablaba de
discriminación horaria y
autoconsumo y él se preguntaba si eso significaba cenar antes o apagar el frigo por patriotismo. A los siete minutos, ya con el caldo frío, Tiburcio soltó: «Mire, yo no cambio de empresa porque cuando uno empieza por la lucera, acaba abandonando el pueblo, las ideas y hasta el nombre. Y lo único que me ilumina bien últimamente es la
lumbre del brasero». Colgó, volvió a su calza y pensó que, al paso que van, un día llamarán para ofrecerle un atardecer en
streaming y un
canto del gallo en 4K. En fin, genio y figura, seguirá con la
marca del sentido común: consumir poco y vivir claro. Porque al final, en el campo, la verdadera energía no viene del enchufe… viene de saber cuándo desconectar. Y mientras haya sombra bajo la
parra, conversación sin tarifa plana y una brisa que peine el cogote, que punteen cuanto quieran. De momento, se irradia al gusto.
Si es que al bueno de Tiburcio, genio y figura con sus salmodias a pie de mesa camilla, no hay quien le engañe, ni tan siquiera con esas promesas de bajarle la factura de la luz -del recibo de Internet ya ni hablamos-, porque su lógica es aplastante y la saca a colación como manera más eficaz de alejar a cualquier intruso que quiera colarse en su hábitat. Saludos.
ResponderEliminarMuy buena esa tertulia que cada dia es mas comun , alli en los parajes lejanos de Tiburcio o aqui en la ciudad vamos que a este paso de ahorrar y ahorrar nos van a pagar para que nos vallamos con ellos
ResponderEliminarVayamos quise decir ,con estas prisas del telefonillo y la realidad uno ya descontrola la caligrafia
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