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Candina desde Oriñón
Comienzo a andar por la playa de Oriñón y me dirijo por el bidegorri al pueblo de Sonabia. Allí giraré a la izquierda al encontrarme con una señal que pone "Ruta a Liendo por paso de presa".
Románico versus Simal
Mi amigo Damián Simal, el pintor por excelencia de nuestra montaña palentina, me enviaba las fotos de siete de sus cuadros, que participaron a finales de 2022 en la exposición de la Galería Ulmacarisa que lleva por título "La Mirada sobre el Románico".
Iglesia de Santa María | Puentetoma
La iglesia de Santa María que hoy fotografiamos se reformó en tiempos góticos, aunque conserva su espadaña primitiva, de factura románica.
Nuestra infinita cantidad de destinos
Conocemos dos teorías tradicionales que describen el destino. Una dice que éste está escrito y no hay nada que podamos hacer al respecto para cambiarlo. La otra expresa lo contrario, es decir, que cada uno de nosotros va forjándolo, lo va haciendo al andar y es responsable absoluto de su resultado.
Rudy Spillman
* Miembro de la Asociación Israelí de Escritores en Lengua Castellana (AIELC).* Miembro de Escritores Club (Agrupación de Escritores Independientes de Habla Hispana).* Asesor de la Academia Filosófica Hebrea "Sinaí".
La teoría cuántica plantea que si en algún lugar cae de un árbol una manzana dicho evento no habrá ocurrido si no hay alguien que lo haya observado, escuchado el sonido que produce, etc. Es decir que el hecho en sí requiere de la experiencia vivida por alguien sobre el mismo para poder aseverar que éste se ha producido. Siguiendo los mismos principios de la mecánica cuántica, Shrödinger intenta explicar en su conocido experimento sobre el gato, que dentro de la caja éste se encontrará simultáneamente vivo y muerto, según si la ampolla se rompe liberando el veneno mortal o no y mientras no abramos la caja para observar. Pero poca gente entiende y comparte las deducciones de los ejemplos vistos.
Pareciera que cada uno de los seres vivos vivimos una infinita cantidad de destinos conformados de momento a momento y de acuerdo a nuestras grandes y hasta las más pequeñas decisiones posibles. Todas las opciones se dan, a cada instante. Pero sólo nos enteramos de las que tomamos en uno sólo de los destinos. El que nos toca vivir y en la dimensión en la que nos encontramos viviendo. Los demás “nosotros mismos” viven la suya según su propia decisión, pero tampoco se enteran de las que concomitantemente vivimos en otras dimensiones paralelas. Sería como una especie de desdoblamiento infinito de nosotros mismos en tantos seres como situaciones creamos, puesto que cada una de ellas crea un nuevo destino por más pequeña que ésta sea. Esta actitud de tomar decisiones constantemente crea innumerable cantidad de situaciones, todas ciertas, todas vividas al mismo tiempo por el mismo ser, sólo consciente de una de las tantas decisiones y sus resultados causa-efecto que se producen de manera constante pero que condicionan su sensación de estar viviendo una única vida con un sólo destino. Así, “A” se casa con “B”, pero en otra vida queda soltero, en otra, inválido y en alguna también muere. De esta manera habrá tantos “A” como situaciones puedan ser creadas y sin que un “A” sepa la vida que lleva o lo que ocurre con los demás “A”. La vida de cada ser viviente sería pues como el enorme tronco de un árbol del que surge una constante e innumerable cantidad de ramas tomando diferentes direcciones y creando sus propios destinos.
Es por ello que decíamos al principio que en esta cuarta teoría cohabitan las dos primeras. Puesto que, por un lado, debido a todo lo expuesto, cada uno de nosotros iría formando su destino a medida que toma sus decisiones, pero por el otro y a la misma vez, esa infinita cantidad de opciones que se encuentra a nuestra disposición ha estado siempre allí ya escrita. Ésta es al menos mi interpretación sobre los principios y algunas de las consecuencias de la aún controvertida teoría cuántica. Todas las opciones se dan, pero no estamos capacitados para captarlas en su totalidad. En vez de ser “nosotros” materializando nuestros sueños, serían ellos los que nos crean y condicionan a nosotros.
* Miembro de la Asociación Israelí de Escritores en Lengua Castellana (AIELC).
* Miembro de Escritores Club (Agrupación de Escritores Independientes de Habla Hispana).
* Asesor de la Academia Filosófica Hebrea "Sinaí".
* Miembro de Escritores Club (Agrupación de Escritores Independientes de Habla Hispana).
* Asesor de la Academia Filosófica Hebrea "Sinaí".
Actualización Agosto2025 | 496👀
Rudy Spillman desde Israel
División en Provincias (V)
La causa real y permanente de la decadencia de España, de la falta de cultivo y de la tristeza y miseria, es el mal gobierno, civil y religioso, que puede observarse por todas partes, en el campo solitario y en las silenciosas ciudades.
Richard Ford, 1846
Pero España será incapaz de entrojar la semilla de este fértil origen de eternos males, si no miente la anécdota tan corriente en el país: Cuando Fernando III tomó Sevilla y murió, como era santo, escapó al purgatorio, y, al llegar al cielo, Santiago le presentó a la Virgen, la cual en el acto le permitió que pidiera algunos favores para su amada España. El monarca deseó que se le concediera aceite, vino y trigo, y le fue concedido; un sol claro y cielo alegre, hombres valientes y mujeres bonitas, y se le otorgó todo; cigarros, reliquias, ajos y toros, y no hubo inconveniente alguno; un buen gobierno. «No, no, dijo la Virgen; no es posible concederte eso, pues si te lo concediese, ningún ángel querría quedarse veinticuatro horas más en el cielo».
La renta actual puede calcularse en 12 ó 13 millones de libras esterlinas; pero los españoles comparan el dinero con el aceite, que siempre se pega a las manos del que lo maneja; y tanto es lo que se roba y se negocia, tales la malversación oficial y el mal arreglo, que resulta sumamente difícil averiguar nada concreto cuando de dinero se trata. Además, las rentas se cobran mal y con un tanto por ciento ruinoso, y durante el último siglo nunca han bastado para las necesidades nacionales. Se ha recurrido al expuesto ensayo de onerosos empréstitos y confiscaciones al por mayor. En un tiempo no había en el presupuesto gubernamental más partida casi que lo que se saqueaba a la Iglesia. De este modo se podía demostrar con facilidad, de acuerdo con Vatel, que el deber primero de un clérigo rico era socorrer a los necesitados, y tanto más si el pobre era el Estado: los báculos no son compañeros de las bayonetas. El sistema, necesariamente, no puede perdurar. Desde el reinado de Felipe II se han cometido toda clase de infamias. Las obligaciones públicas no se han cumplido; no se han pagado intereses y el capital se ha derrochado. Ningún país del viejo ni del flamante Nuevo Mundo ha alcanzado un descrédito financiero tan grande. Todos deben ser cautos para aventurarse en especulaciones españolas: a pesar de todas las promesas que se hagan en el programa, tarde o temprano vendrá la decepción; y ya sea el negocio en forma de empréstito, en tierras, caminos, nunca habrá seguridades efectivas; son siempre meros castillos en el aire, châteaux en Espagne.
«La tierra, como el agua, tiene sus engaños, y éste es uno de ellos». Para conocimiento de aquellos que han estudiado el comercio ibérico, diremos que en Madrid se fundó una Bolsa de Comercio el año 1831. Se puede asegurar que es el lugar más frío de la ciudad y el más ocioso, puesto que el usual «city article» es escaso, sin operaciones, porque no hay nada que vender o comprar. Pueden compararse a una tumba que tuviera por inscripción: «Aquí yace el crédito de España». Si hay algo que la Pérfida Albión, nación de comerciantes, odie más que un asignado francés, es un insolvente. Un detalle no da lugar a duda: que el pundonor castellano prefiere arreglar sus cuentas con el frío acero y la cálida ofensa más bien que con oro y agradecimiento.
La Bolsa de Madrid se estableció, primero, en la calle de San Martín, el santo que partió su capa con un pordiosero. Como las comparaciones son odiosas y el mal ejemplo cunde, ha sido trasladada recientemente a la calle del Desengaño, sitio que no juzgarán mal elegido los que sean víctimas de algún fraude. Como todos los individuos que están en el poder utilizan sus conocimientos para obtener ventajas en el mercado, la Bolsa comparte con la Corte y el Ejército la influencia de la situación o crisis del momento: siendo listos, como lo son los ministros de París, resultan verdaderos novicios comparados con los españoles en el arte de manejar el telégrafo, la gaceta, etc., etc., y de este modo llevar plumas a su propio nido.
«La tierra, como el agua, tiene sus engaños, y éste es uno de ellos». Para conocimiento de aquellos que han estudiado el comercio ibérico, diremos que en Madrid se fundó una Bolsa de Comercio el año 1831. Se puede asegurar que es el lugar más frío de la ciudad y el más ocioso, puesto que el usual «city article» es escaso, sin operaciones, porque no hay nada que vender o comprar. Pueden compararse a una tumba que tuviera por inscripción: «Aquí yace el crédito de España». Si hay algo que la Pérfida Albión, nación de comerciantes, odie más que un asignado francés, es un insolvente. Un detalle no da lugar a duda: que el pundonor castellano prefiere arreglar sus cuentas con el frío acero y la cálida ofensa más bien que con oro y agradecimiento.
La Bolsa de Madrid se estableció, primero, en la calle de San Martín, el santo que partió su capa con un pordiosero. Como las comparaciones son odiosas y el mal ejemplo cunde, ha sido trasladada recientemente a la calle del Desengaño, sitio que no juzgarán mal elegido los que sean víctimas de algún fraude. Como todos los individuos que están en el poder utilizan sus conocimientos para obtener ventajas en el mercado, la Bolsa comparte con la Corte y el Ejército la influencia de la situación o crisis del momento: siendo listos, como lo son los ministros de París, resultan verdaderos novicios comparados con los españoles en el arte de manejar el telégrafo, la gaceta, etc., etc., y de este modo llevar plumas a su propio nido.
1846 Cosas de España
Edén en Engolestrers
Ahora que mi amistad con los lectores marcianos (o sea, de mi publicación de los martes) y mi estadio edénico e inmortal me preservan de las incontroladas reacciones de mi mascota humana, os contaré los subterfugios envueltos en lo que ese picapleitos llamaba pasión por el románico.
Jabalín-Jatudo
LÉXICO MONTAÑA PALENTINA
Segovia, una grata sorpresa
Todo fue a pedir de boca, incluso el tiempo que nos llenó de sol el segundo fin de semana de noviembre. Hay que hablar del Acueducto y del Alcázar, el segundo monumento más visitado de España.
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