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Románico erótico (y II)
¿Sabías que existen multitud de teorías que buscan dar respuesta a la presencia de iconografía sexual en nuestras iglesias románicas?
• Temática erótica propiciada por las clases altas
Algunos estudiosos consideran que las clases altas, promotoras de los templos, eran las que mandaban la colocación de este tipo de iconografía. Esta teoría se apoya en el hecho de que los canteros trabajaban para el clero y los nobles los cuales marcaban la temática a esculpir. De esta manera se destierra la idea, mucho tiempo vigente, de que los canteros esculpían las escenas libremente y que las imágenes sexuales eran obra de artistas bastante “picarones”.
• Las escenas sexuales como muestrario de lo cotidiano
La sociedad medieval tenía una mentalidad muy diferente a la nuestra; como nos plantea Jaime Nuño “cabe preguntarse si no es posible que la sexualidad fuera aceptada por el hombre románico de una manera muchos mas sencilla y cotidiana de lo que nosotros creemos y que estas escenas fueran para ellos, algo mucho más natural”. El sexo en la Edad Media era algo habitual, las viviendas eran de una sola habitación por lo que el concepto de “intimidad” que nosotros tenemos no existía.
Actualización Agosto2025 | 💥+1.209👀
Edén en Bocigas de Perales
Se trata de una construcción del último tercio del siglo XII de nave única y cabecera circular y una ventana cegada con arquivolta de tacos. Todo ello hermosísimo a pesar del deterioro de la piedra y de la agresión supuesta por los parcheos que hubieron de hacerse debidos a la humedad propiciada por la vecindad del arroyo inmediato.
Capacha-Capital
LÉXICO MONTAÑA PALENTINA
Mirador de Caldacio | Palencia
Cerca de Rebanal de las Llantas y de la Fuente Deshondonada
El condenado a muerte
Una celda. ¿Sabéis lo que es? Cuatro paredes estrechas, un techo sombrío, silencio y límite sobre la vida de un semejante. Angostura. Tanto como el ataúd que ha de transportar el despejo de nuestro ser. Pero son el sosiego interior que regala la muerte: vivo en la reconditez del hoyo, con el tormento de sentir la maravilla de vivir sin la otra maravilla de andar, hablar, amar. ¡Libertad! Y las horas esteparias, planas de reiteración, con el solo regusto de lo que fue. Y lo terrible: la sentencia. Morir.

¡Morir! Hay en el suicida una apetencia de quietud, de escapar a la lucha de todos los días; pero el condenado a la última pena no acaricia este anhelo. Por rebeldía, por impulsos internos, por la misma desorbitación de su condena, ama la vida, la ama más ahora que la ve en una proximidad de extravío. Y, febril, la aprieta contra él en temblores de muerte.
Un largo sobresalto repta por la infinita pared de las horas. ¡El único sobresalto! ¿Será ya?- Vacila en la audición de todo rumor. Hasta el paso del centinela es un recelo en su alma angustiada. Vive esto: la inquietud, la incertidumbre de su destino. NO sirve para acallar su desasosiego la palabra efusiva del defensor. Se razona que esta palabra es de alivio, de último alivio. Y persiste en la vela transida, sorbiendo las gotas de ruido, únicas gotas que filtran los muros de la celda. ¡Qué atroz tormento éste de esperar la muerte al entornarse una puerta!
La pena de muerte es una pervivencia del pasado. No sirve para nada. No es ejemplar. No es de amparo a la sociedad. El hombre no delinque luego de consultar al código; delinque por estímulos incontenibles que no se cohíben a la idea de sanción alguna. ¿Qué ejemplaridad es la de un castigo que, no obstante el mucho tiempo de su codificación, sigue aplicándose porque siguen cometiéndose delitos de ese carácter? La delincuencia tiene fuentes más hondas que las presumidas por los jueces. Son raíces en la carne, en la sangre, en los nervios. Raíces profundas. Y nada hace la pena en extinción del delito; pero si hace en la siembra de tormentos absolutos en el tiempo que sigue a su pronunciamiento sobre una vida. Es paralela a lo terrible e irreparable de su ejecución. -¿Será ya? Vibra en el alerta la zozobra de miles desasimientos vitales. Sobre un tiempo desértico -arenas de desierto- gira la celda del condenado a muerte. Y gira él, retornado al pasado, en plenitud de lo que vivió para destilar el hoy trágico de su desvivir en enormes angustias.
¡Perdón para todos los condenados a muerte! ¡Para todos!
Actualización Ene026 | 💥+424👀
Actualización Ene026 | 💥+424👀
A. Verdú Suárez
Ágora, Córdoba, 1935
Subida tradicional al Ganekogorta desde la Ermita de Santa Lucía
El Ganekogorta se ubica en el término municipal de Alonsótegui, en su día, uno de los montes bocineros de Vizcaya, desde donde se llamaba a las Juntas Generales.
La primera asociación de montañeros de Vizcaya (1870) se llamaba "ganekogortos". Ganekogorta, en euskera, quiere decir "Cuadra del alto".
El vértice geodésico se instaló en 1967 y la mesa de orientación que aparece al lado, se colocó en 2005.
Llegamos al coche calados y sin intención de cambiarnos de ropa por no quedarnos con el culo helado mientras lo hacemos 😂. Eso sí, merece la pena. La ducha de agua caliente y la merienda-cena entran mejor que nunca!!
Cuaderno de anotaciones
Distancia : 9, 61 km
Duración total : 3h 51'
Desnivel : +/- 509 m
Altura máxima : 998 m
Altura mínima : 473 m
El paraíso escondido detrás de nuestras desgracias
El paraíso escondido detrás de nuestras desgracias
Geografía de España (IX)
Por mucho que se empeñen los embaucadores que auguran en las doradas galerías de Versalles que Il n'y a plus de Pyrénées, esta pared medianera de los Alpes, esta barrera cubierta de nieve y azotada por los huracanes existe y existirá siempre. Colocada aquí por la Providencia -dijo San Isidoro- ha evitado y evitará en el porvenir las proclamas de una alianza antinatural, como en los días de Silius Italicus: «Pyrene celsâ nimbosi verticis arce divisos celtis lalé prospectat Hiberos atque aeterna tenet magnis divortia terris».
CAPÍTULO SEGUNDO
Richard Ford, 1846
Si el águila de Bonaparte no consiguió anidar en la sierra aragonesa, la flor de lis de los Barbones no echará raíces seguramente en la llanura de Castilla; Ariosto canta: «Che non lice che'l giglio in quel terreno habbia radice! ».
Esta condición inveterada de abierta hostilidad o mejor dicho, de neutralidad armada, ha hecho que estas regiones fuesen poco agradables para el turista observador. La abrupta y montañosa frontera se compone de poblados solitarios y aislados que constituyen todo el mundo para los naturales del país, los cuales sólo van a los valles para pasar contrabando. Esta vocación es el azote del país; les da una especie de confianza en su propia defensa y constituye un hábito de saqueo e insubordinación que parece ser un elemento de estímulo y de combustión tan necesaria a su ser moral, como el carbón y el hidrógeno lo son para su cuerpo físico.
Su desconfianza habitual contra el extranjero fiscalizador, que es instintiva en los orientales y en los iberos, les hace ver siempre en un curioso viajero un espía o un enemigo. Las autoridades españolas, que casi nunca hacen estas cosas sino por obligación, no comprenden que el inglés, amante de la naturaleza y curioso de aventuras, se dedique a estudiar la botánica y la geología de estas regiones por su propia cuenta y sin ningún estímulo, fuera de su voluntad. Es posible que el curioso impertinente pase inadvertido en una ciudad española y entre la multitud; pero en estas sierras solitarias no hay que pensar en tal cosa; es observado atentísimamente por aquella gente, que, con sus hábitos de caza y de contrabando, están siempre alerta y ojo avizor, con la mirada penetrante del halcón, el gitano y el ave de rapiña. De algún tiempo acá, los que están más próximos a Francia han visto el brillo de las monedas del turista inglés y se han humanizado algo tratando de sacar algún beneficio en la época de las excursiones.
La geología y la botánica están aún por investigar seriamente. En los Pirineos, tan fecundos en metales, abundan las toscas forjas de hierro; pero todo está montado en pequeña escala, de manera poco científica y probablemente siguiendo el primitivo sistema ibérico. El combustible es escaso, y el transporte del mineral sobre mulos, muy caro. El hierro es muy inferior al inglés y mucho más caro; los utensilios y herramientas usados en ambos lados de los Pirineos son mucho más antiguos que los nuestros, y, en cambio, existen tarifas absurdas que, por prevenir la importación de un artículo mejor y más barato, retrasan los adelantos en agricultura y fabricación y perpetúan la pobreza y la ignorancia entre la población atrasada y a medio civilizar. Los bosques también han sufrido enormemente con la negligencia, el despilfarro e imprevisión de los naturales, que arrancan más de lo que necesitan, y nunca repueblan.
Actualización Agosto2025 | 395👀
1846 Cosas de España
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