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Resolito-Retuelle
LÉXICO MONTAÑA PALENTINA
-r-
Resolita
1. adj. f. 1. Desenvuelta. | Mujer presumida, resuelta, superficial y amena. [GPJV: Gramedo.]
Respigón
1. m. Padrastro. | (del dedo). [ALCL: Otero de Guardo.]
Respingón, na.
1. adj. 1. Dicho del animal, sobre todo vaca: rebelde y difícil de domar. [EHCR: Camporredondo.]
Resquemín
1. m. Quemazón del aceite [SVDS: Barruelo.]
Resquicio
(Del ant. rescrieço).
1. m. Resquicio. | Hendidura pequeña. SIN: resquieza, risqueza. [DRAE: s.v.]
Resquieza
1. f. Resquicio. | Hendidura pequeña. Así se comprobaba si había resquiezas [...]; si se encontraba alguna se hacía más grande para que la arreglaran cuanto antes. [UCFC: Camporredondo.]
Restrallar
1. intr. 1. Ruido semejante al chasquido de la madera que cruje o que arde al fuego [SRVP: Santibáñez de Resoba.]
Restrallete
1. m. Digital. | Dedalera, planta herbácea de la familia de las plantagináceas. (Digitalis purpurea). [SRVP: Santibáñez de Resoba.]
Restremecido, da.
1. adj. 1. Asustado. [PCVM: Menaza.]
Restrinción
1. f. Var. de Restricción U. m. en pl. Lo de Rico no era precisamente por abundar en recursos, pues ya opinarán ustedes, con ocho bocas en casa y un sueldo de albañil en época de restrinciones. [CFEV: Barruelo.]
Retalar
1. intr. 1. Gruñir. | Refunfuñar, hablar entre dientes. Así que cuando levantó con bastante esfuerzo el botijo y vio salir del pitús un transparente chorro de agua, su chasco fue tan morrocotudo que se largó retalando sin prestar atención a las carcajadas del astuto Recaredo, quien muy sagazmente le había brindado primero con el botijo que contenía el vino. [SVDS: Barruelo.] Mariano se da cuenta, y comienza a retalar, y yo, sacando mi genio me emborrico, y también refunfuño. [NSAM: Barruelo.]
Retel
1. m. Butrón. [ALCL: Villalba de Guardo.]
Retintín
(De retiñir, modificado por onomatopeya).
1. m. Pesar o disgusto por no poder hacer algo. [EHCR: Camporredondo.]
Retuelle
(Del lat. rete, red).
1. m. rur. 1. Cantb. Red pequeña para pescar en ríos y estuarios. [DRAE: s.v.] [EHCR: Camporredondo.] [SVNT: Ventanilla.] [MPFC: Fuentes Carrionas.] A cada vecino le correspondía un tramo donde se realizaba la pesca con distintas variedades de redes: butrón, retuelle, esparavel, tresmayo, refoyeta... [CLTV: Triollo.]
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Actualización: Abr2025 | +378👀
Una Investigación de Carlos Vielba
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Una Investigación de Carlos Vielba
Visitamos la Casa de los Títeres | Paredes de Nava
💬La Casa de los Títeres, otro motivo para visitar Paredes de Nava
💬Conocer el mundo de Miguel Ordóñez, de 75 años, en su escenario es darte cuenta de que estás frente a un titiritero que ama su profesión y trasmite su arte.
A mediados de abril acudí con mi amigo José Antonio Marcos a Paredes de Nava, su pueblo, donde nos esperaba Miguel Ordóñez, el titiritero que llevó los títeres al pueblo de ilustres escritores y artistas, como Jorge Manrique y los Berruguete. El edificio en el que se encuentra la Casa de los Títeres pertenece al actual ayuntamiento, era el refectorio del antiguo convento de los franciscanos, edificación que ha sido posteriormente acondicionada para ubicar las oficinas municipales y la Casa de los Títeres, la biblioteca, el salón de actos, y el espectacular Centro de Artes Escénicas “Jorge Manrique”.
Luis Calderón, alcalde de Paredes de Nava, pensó que este podía ser un buen lugar para instalar allí la Casa de los Títeres, después de su encuentro con Miguel Ordóñez, quien no tenía ni idea de dónde estaba Paredes de Nava. Calderón quiso rescatar el oficio de titiritero para su pueblo, actuó con prontitud y puso a disposición del maestro titiritero un amplio espacio en los bajos que en otros tiempos fueron utilizados por las antiguas escuelas. Miguel cedió el contenido y el ayuntamiento puso el local, que mientras viva el argentino no pasará su obra al ayuntamiento de Paredes de Nava.
Recuerda Miguel que el encuentro con Luis Calderón tuvo lugar en Triollo, pueblo que se encuentra en la Ruta de los Pantanos, en la Montaña Palentina, al que Ordóñez acudió con su compañía “Cristoforo Colombo”.
“Alguien te ofrece algo sin pedirlo porque lo ve factible para su pueblo, Luis Calderón tiene una inclinación hacia las artes, en mi caso y en el de Rosana Largo, se merece un reconocimiento”.
Conocer el mundo de Miguel Ordóñez en su escenario, es darte cuenta de que estás frente a un titiritero que ama su profesión y trasmite su arte.
“Cuando era pequeño pasó un titiritero por mi pueblo, y me gustó tanto que me dije: a partir de ahora me hago titiritero, porque me entró el amor por las pequeñas esculturas que se mueven”.
A partir de entonces actuar con los títeres y hacer máscaras fue su mayor pasión. Tras realizar sus estudios básicos, entró en la Universidad, donde acabó como profesor en la Escuela de Bellas Artes, rama teatro.
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| Momento de la entrevista a Miguel Ordóñez en la Casa de los Títeres. |
Esta fue la vida de Miguel en su Argentina natal hasta los 25 años, a partir de esa edad no fue un camino de rosas para un hombre como él, porque en su país, en 1973, se respiraban aires militares y el ambiente era muy tenso por el terrorismo de izquierdas y el poderío de la derecha, que provocó un golpe de estado del ejército, un ambiente similar al de la época anterior a la guerra civil española. Llegó la época dura para Argentina y el gobierno militar cerró la Escuela de Bellas Artes “porque los militares no querían saber nada de los artistas”. Recuerda que encarcelaron y mataron a muchos, cifra en 30.000 los desaparecidos, entre ellos varios escritores, periodistas y pintores.
“La dictadura no quería artistas en su país porque son críticos y no querían ningún tipo de crítica. De Argentina se fue todo el mundo pensante, decidí que el mundo era mucho más grande, y con 25 años me fui a Rumanía”.
Ante tanto peligro Miguel Ordóñez abandona su trabajo y oficio, al tiempo que le conceden una beca en Rumanía y se va a este país acompañado de otros titiriteros en el transatlántico italiano “Cristoforo Colombo”. Su estancia en Rumanía le permitió recorrer todos los países del Telón de Acero. Tras su periplo rumano recaló en Madrid porque no podía volver a Argentina. Era el año 1977, España se abría al mundo y se produjo una apertura a todas las artes, vuelve el teatro a la calle, y en Madrid al Parque del Retiro. Miguel se establece en España y forma empresa, la Compañía Cristofer Columbus y reivindica su oficio. La Compañía llegó a tener 12 empleados y viajó por toda España como intercambio de culturas. Miguel el alma mater de su Compañía y comenta que viajaba al estilo de “La Tarumba” de García Lorca, aunque matiza su humilde comparación de su Compañía con la de García Lorca, que durante la guerra civil española entretenía a los combatientes del bando republicano en las trincheras, bajo la supervisión de Alberti, Neruda y Lorca, teatro portátil que desaparece en la época franquista.
Hoy he conocido a Miguel Ordóñez, un hombre cuyo oficio es popular y transmite mucho a los niños y a sus padres.
“Nosotros, los titiriteros, no somos artistas, sino artesanos, un oficio con mucha creatividad y la transmisión del boca a boca”
Explica Miguel, estudioso de la historia del títere, que vuelve a la intelectualidad y los intelectuales escriben para el titiritero, un arte olvidado, anterior al teatro que ubica después de la época romana. Surge el teatro en latín (mester de clerecía), y sale de la iglesia (mester de juglaría) para ir a las tabernas, plazas y se expresa en lenguas romances. El rey Alfonso X, en el año 1200, divide a los titiriteros en juglares, histriones, titiriteros y bufones.
Veo en los estantes de la Casa de los Títeres libros relacionados con los títeres como “Anuario de Títeres, “El títere y las otras artes”, “Medio siglo de profesión de titiritero”, “Teatro de muñecos en Hispanoamérica”, “El pensamiento del títere, “Títeres”, “Documental de Títeres”, “Títeres trashumantes”. Hay dos libros que llaman mi atención: “La Pícara Justina” y “El Quijote”, su fuente de inspiración. Para Miguel “La Pícara Justina” “es el ilustre olvidado del teatro, es la única obra juglaresca”. Es Miguel un creador, constructor y restaurador de sombreros, carracas y máscaras además de personajes de las Peñas de Paredes de Nava, ha restaurado los gigantes y cabezudos y cambiado el vestuario del ayuntamiento que se saca en los desfiles de las fiestas. Todo se hace en este taller.
Con Miguel Ordóñez trabaja una actriz que en las intervenciones conjuntas hace las voces femeninas, Irene Antolín, de la Compañía de Teatro Aldagón. Irene y Miguel hacen muñecos y vestidos. Irene será la sucesora cuando Miguel lo deje.
Veo en los estantes de la Casa de los Títeres libros relacionados con los títeres como “Anuario de Títeres, “El títere y las otras artes”, “Medio siglo de profesión de titiritero”, “Teatro de muñecos en Hispanoamérica”, “El pensamiento del títere, “Títeres”, “Documental de Títeres”, “Títeres trashumantes”. Hay dos libros que llaman mi atención: “La Pícara Justina” y “El Quijote”, su fuente de inspiración. Para Miguel “La Pícara Justina” “es el ilustre olvidado del teatro, es la única obra juglaresca”. Es Miguel un creador, constructor y restaurador de sombreros, carracas y máscaras además de personajes de las Peñas de Paredes de Nava, ha restaurado los gigantes y cabezudos y cambiado el vestuario del ayuntamiento que se saca en los desfiles de las fiestas. Todo se hace en este taller.
Con Miguel Ordóñez trabaja una actriz que en las intervenciones conjuntas hace las voces femeninas, Irene Antolín, de la Compañía de Teatro Aldagón. Irene y Miguel hacen muñecos y vestidos. Irene será la sucesora cuando Miguel lo deje.
“Irene es muy buena en el teatro y en la creación de personajes de títeres. Es la única forma de que no se pierda el viejo oficio de titiritero, comediante, juglar en dos fases: Construcción de muñecas y puesta en escena de las obras. El oficio de titiritero está en vías de extinción”.
Se nota el mutuo aprecio de estos dos titiriteros, Irene Antolín manifiesta que “Miguel es un gran maestro del que se aprende mucho, he aprendido a su lado muchas cosas que no sabía”. Admira de Miguel su inteligencia y capacidad de creación, llevan más de cuatro años juntos. Miguel está encantado con Irene por su gran ayuda, tanto en los espectáculos como en el taller. Funcionan como la Casa de los Títeres, dan cursos y charlas a colegios de la localidad, de la capital, de la provincia y de la región, aunque alguno viene de fuera, a Agrupaciones de Amas de Casa y a jubilados que recuerdan su pasado.
La sala para presenciar una actuación de los titiriteros tiene cabida para 70 personas, que si se añaden más sillas puede llegar a 100, un espacio atractivo para todos los públicos que sin duda se aficionarán a la magia de los títeres, movidos por el maestro que muestra su veteranía y oficio, y transmite su sabiduría y dominio de las figuras, algo indispensable para enseñar este arte después de muchos ensayos.
Buenas relaciones mantiene Miguel con el mundo del títere, en especial con Titirimundi, es amigo de los organizadores y ha acudido muchas veces a Segovia a actuar y disfrutar de su apasionante mundo. El argentino lleva ocho años en Paredes de Nava, aquí se siente realizado, más aún cuando sabe que su oficio no se va a perder y continuará en esta bella localidad de Tierra de Campos. Miguel no considera este encuentro conmigo y con José Antonio Marcos como una entrevista, sino como una charla con amigos, un verdadero placer conversar con Miguel y descubrir el mundo del títere de la mano de un maestro que dirige la Asociación Cultural La Casa de los Títeres.
Imágenes: José Antonio Marcos
Palencia en mis recuerdos
Garcibuey | Salamanca
Garcibuey es una pequeña localidad salmantina de la sierra de Francia asentada sobre una loma en el fondo de un valle y en los alrededores del Parque Natural de las Batuecas.
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| Vista de la Sierra de Francia desde Garcibuey con el grafitti Miguelón | Acuarela | Francisca González del Castillo |
Posee un impresionante paisaje compuesto de diversas especies de fauna y flora, bosques de encinas, castaños, robles y madroños, intercalados con plantaciones de árboles frutales, como olivos, cerezos, melocotoneros y ciruelos, de alta calidad. También se cultiva la vid, con la que se producen buenos vinos con la Denominación de Origen Sierra de Salamanca, ya que esta zona goza de una climatología muy benigna que permite estos cultivos.
Garcibuey es un pueblo típico de la sierra con un patrimonio artístico tradicional que podemos disfrutar dando un paseo por sus calles, para admirar la arquitectura popular de sus casas de piedra y entramado de madera. Su iglesia parroquial es de estilo románico con espadaña, en cuyo interior hay un bello Cristo del siglo XIII, o la Ermita del Humilladero con un sencillo soportal de acceso. Además, en los alrededores de Garcibuey se han encontrado pinturas rupestres y diversos restos de Calzada y Puente Romano sobre El Alagón. Como es lógico, Garcibuey cuenta además con muchas rutas de senderismo.
Pero aparte del patrimonio tradicional, Garcibuey, al ser un pueblo no tan conocido y teniendo alrededor otros más famosos e importantes, y para diferenciarse del resto, ha apostado por lanzar un tipo de turismo diferente: la integración del arte urbano en el entorno rural a través del graffiti, arte urbano integrado en el mundo rural. Para ello ha creado e impulsado el Graffitibuey, un festival de graffitis que ha convertido a esta localidad en un museo al aire libre de 3,5 kilómetros.
A las diversas rutas naturales se le suma la Ruta de Murales. Se trata de un itinerario por sus calles, para disfrutar de sus murales, que llenan de color el lugar y tienen como motivos de inspiración las tradiciones, la gastronomía y la artesanía. El grupo cultural “Graffitibuey” organiza cada año un festival e invitan a grandes artistas que plasman en los muros de las casas del pueblo sus obras pictóricas. Dentro de las obras, sobresalen algunas de complicada y bella factura como las “Fiestas del Cristo de Garcibuey año 1945”, “Gallo y Gallinas”, y sobre todo el más famoso: el “Tritón Miguelón” en el estanque de la Palla, una piscina natural con vistas panorámicas a la sierra de Francia. Es el más grande de Europa y ha sido elegido recientemente el mejor mural del mundo según la plataforma de arte urbano Street Art Cities, todo un reclamo para este pequeño pueblo que ha sabido buscar la vía adecuada para promocionarse.
Un poco de pasta basta
Fue en invierno. Yo tenía once años más o menos y es una escena de película que me quedó grabada para siempre. Estaba en casa de la abuela Lorenza, asomado a la ventana. Había nevado mucho. Dos grandes neveros comunicaban la calle con el corral, cuando a media mañana surgió como por arte de birlibirloque, la figura de Luis María que nos traía la leche montado en un barahón. El barahón o barajón era un bastidor de madera que sujeta un tejido de varas y se ata debajo del pie para que este no se hunda al andar sobre la nieve.
Imagen: Pumar59
Otra palabra muy curiosa era barciar, rematar, vender lo último que queda a precio más bajo. El amigo Vielba toma de mi libro alguna secuencia donde menciono a la competencia de mi padre, el comerciante "Lobarcio", que está que lo tira, que lo regala y cuya promoción le llevó a Cervera donde siguió triunfando por ese motivo. En Menaza, por ejemplo, al cinturón le llamaban "badana". Y yo recuerdo que en mi pueblo solían decir: "niño, que te zurro la badana". La balea era un escobón que se utilizaba para barrer las eras después de la trilla. Otra palabra que aquí se empleaba con frecuencia era barreñón, que era barreño, una vasija por lo común de barro, metal o plástico de bastante capacidad, y que tiene muchas acepciones: balde, palangana, jofaina, lebrillo, ponchera, barreña, platón... Y es curiosa la grabación que se hace para rescatarla y donde alguien explica con mucho ímpetu: "se comieron un barreñón entero de jijas y se lamentaban después, porque estaban invitados a merendar un cordero asado en la fiesta de Matabuena". Precisamente, en este pueblo, perteneciente al municipio de Barruelo de Santullán, folkloristas como mi gran amigo Guzmán Ricis, primero, o Carlos A. Porro más tarde, recuerdan que en este lugar se bailaba la "habanera", tipo de baile a lo agarrao, dentro de las danzas propias de hombres, o los denominados "grupos de paloteo". En mi libro "La más Bella Canción de la Naturaleza", recuerdo que aquí nació el poeta José Vielba de la Iglesia, autor de "El grillo que tenía miedo a la oscuridad y la obra autobiográfica "las miradas no tienen otoñó". En Rabanal de los Caballeros, al forro del gabán, trinchera o chaqueta se le conocía como "basta". No deja de ser un hilván, que en nuestro diccionario definen como las puntadas o ataduras que suele tener a trechos el colchón de lana. Y basta por hoy.
Modos de enseñar a amar
Disfruto de un estupendo libro: Montaña Palentina. Templos del Norte. Es un texto irrepetible de Froilán de Lózar acompañado de las magníficas fotografías de José Luis Estalayo.
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Templos del Norte Palentino. De venta en librerías de Palencia y provincia. |
Apasionante aventura surgida de dos personas generosas. Consiste en enseñar a amar algo muy valioso: el Románico que tenemos en nuestra provincia. Leí el prólogo antes. Siempre lo hago. Lo firma Manuel Gila Puertas, desde Almería. Tomo prestadas sus palabras: «Palencia es románico. Amar Palencia -como me consta que Froilán de Lózar la ama -es amar su románico». En su libro, y ya ha escrito varios, Froilán de Lózar, compañero de columna semanal en Diario Palentino, nos transmite el vivo deseo de emprender un viaje para desentrañar el alma de nuestro románico que se deja acariciar por su indiscutible belleza, ingenuidad y perfección, a la vez que nuestra mente se libera, se llena de calma y sosiego, tan necesarios en este tiempo frenético que toca vivir, saturado de noticias y bulos, que no permiten pensar si no es alejándonos de ese inevitable ruido. Froilán, además, ofrece de modo desinteresado conocimientos, cultura y entretenimiento en su cuidado blog El Curiosón en el que colaboran muchas personas que aportan lo que también ellas aman. Carmen Centeno, redactora jefe en Diario Palentino, deja su quehacer insuperable siempre, para entrar en este período de la jubilación jubilosa; así es como la nombraba y dejé escrito en la cuidada revista Free Mag de Esther Duque, cuando me llegó el turno, en una entrevista cariñosa que me hizo Germán García Ferreras. Mi columna saldrá el día 30; y, como homenaje a Carmen Centeno, tomo algunas frases de la que ella le hacía a Froilán un 19 de agosto de 2023. Transcribo: «Partidario de conocer los lugares que visita y de dejar la puerta abierta a la curiosidad del lector, el escritor acaba de sacar a la luz un cuaderno de viajes con textos y fotografías propios». Leí muy despacio el manuscrito, situándome en el puesto de curioso e irredento viajero y fotógrafo, que es mi amigo, y comencé a sentir -como él y otros seguro que sentirán de inmediato- la emoción que provoca el recorrer esta comunidad autónoma, antes dos regiones, mucho antes dos reinos y muchísimo antes uno solo. Enhorabuena a ambos.
Actualización Sep2025 | 763👀
Sentir de la palabra
Cuando los atardeceres naranja (I)
Rojos, amarillos, ocres, naranjas…, casi un arcoíris extendido en el cielo, eran los colores que predominaban en aquellos atardeceres del pueblo cuando, tras nuestro rutinario paseo por los campos de los alrededores, al regreso divisábamos las primeras casas de su antañón caserío del otro lado del pequeño altozano. Y cuando el sol se ocultaba en el horizonte con esa profusión de colores, nos sentábamos sobre alguna piedra del campo a contemplar aquel espectáculo de la naturaleza, hasta que la luz acababa por desaparecer e irrumpía la noche con toda su habitual retahíla de sombras.
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| Imagen: @Pmar59 |
Pero para cuando la noche tendía su negro manto sobre todo aquel paraje, ya habíamos alcanzado nosotros las primeras calles del pueblo y la luz de las farolas guiaba nuestros pasos. Preciosos atardeceres son los que se divisan en el pueblo desde este pequeño altozano que da cobijo al grupo de bodegas que bajo el mismo se asientan, comentábamos un día más junto al resto de vecinos en la tertulia nocturna del teleclub. Y, con la disculpa de estas puestas de sol, alguien de los que sí vivían durante todo el año en el lugar, matizaba una y otra vez:
-Sí, son unas puestas de sol dignas de visionar y hasta de fotografiar; pero ¿quién se acerca por aquí para observarlas durante el resto del año?. Y no penséis que sólo se producen cuando venís la mayoría de vosotros a pasar unos días al pueblo, eh!!; porque el sol sigue ocultándose por esa misma parte del horizonte cada día. Pero resulta que no queda ya prácticamente nadie en el pueblo para contemplarlas.
-Además, ahora ya se pueden admirar desde cualquier parte del mundo, gracias a Internet y a esas nuevas tecnologías que te las acercan hasta tu propia casa sin moverte ni un solo metro, -terciaba otro de los habituales del pueblo-.
De pronto, uno de los más jóvenes, desde un rincón de la tertulia, pide la palabra con extremada educación, se levanta de su asiento y, enfatizando su voz, proclama en voz alta:
-¿Y por qué no, amigos, aprovechamos estas nuevas tecnologías que tenemos a nuestro alcance para poner en valor estas maravillosas puestas de sol de nuestro pueblo dándolas a conocer al mundo entero?.
-La materia prima la tenemos –continuó explayándose este joven-; sería cuestión tan sólo de buscar a alguien entendido en el tema de la promoción turística que fuese capaz de diseñar un novedoso y rompedor proyecto para visionar este acontecimiento. Observando, por ejemplo, todo el fenómeno desde una especie de plataforma lo suficientemente cómoda, situada en el altozano de las bodegas y dotada de medios y material técnico suficiente para poder divisar el prodigio “in situ”.
-Y quién sabe si, corriendo el tiempo –continuó arguyendo el joven orador-, el acontecimiento en sí se extienda de tal manera que incluso se llegue a hablar de portento de la naturaleza en nuestro pueblo, en nuestro tranquilo y acogedor remanso de paz. Y, porque estas cosas son así, que nunca se sabe muy bien cómo o por qué suceden, un buen día aparezca en todos los medios de comunicación una noticia de este cariz: “Una pequeña localidad palentina inaugura un gran observatorio solar, especializado en puestas de sol”. Y el término municipal se convierta, en un visto y no visto, en un centro de reunión de investigadores entendidos en la materia para hacer sus observaciones…
Actualización Sep2025 | +550👀
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