Para escribir un solo verso
Marcelino García Velasco fue invitado innumerables veces a dar lecciones prácticas sobre qué es y qué no es la poesía, en Mesas redondas, en Colegios, en Conferencias...
La poesía en palabras de Marcelino García Velasco
||||||| Marcelino García Velasco
En este recorrido personal por mi poesía trataré de hacer exposición de intenciones desde el cuerpo de mis delitos -los poemas- aunque sé que a uno le es casi imposible acercar- y mucho menos reproducir- el clima en el que he ido moviéndome en el tiempo. Cierro los ojos y reconozco que hice cosas y que en algunas ocasiones estuve en poeta, pero no descubro si acerté al transcribir el estado de tal. Reconozco, también, que escribí para seguir viviendo sin renunciar a mí mismo, aunque no me importó nunca le sirviera a otros de consuelo, guía, apoyo y comunión. No sé lo que es la poesía. Sé, eso sí, qué hago, y esto se nutre de dos elementos, o fuentes, básicos: memoria y testimonio. Memoria del tiempo en que vivo y testimonio de lo que veo durante ese tiempo en la tierra en que vivo. Soy, por lo tanto, rico pues poseo: memoria, tiempo y tierra y lo que en ellos cabe, siendo el paisaje un elemento integrador de emociones. El poema, no podía ser por menos, se nutre de vida personal, es decir: la vida del poeta que está compuesta, como la de todo ser, de tiempo.
Será inevitable, con estos elementos, que el poeta cante y cuente de mí mismo pues es lo único que de verdad conozco o que mejor conozco. Lo autobiográfico se hace, por consiguiente, obligado, porque recuerdos, experiencias, sentimientos han de ser personales. Nadie puede dar autenticidad a lo que le es ajeno, y al canto, si no es auténtico, no crea emoción, y sin emoción, posiblemente, no haya poesía. Estética sin humanidad se queda solo en arte para los ojos, no para el espíritu. Pienso que el poeta se va realizando en el tiempo y solo tiene para materia de canto lo que ve, o lo que vive, que, a veces, puede ser, también, lo que otros viven. En el testimonio se puede ir de un yo a un nosotros en la memoria. No todo poema es una creación. Y hemos de borrar la imagen de que crear es conseguir que aparezca algo en donde nada había. Para la creación artística es necesario un poso de años, un sabor reposado, nunca una mínima seña. Todo poema es un acarreo de experiencias llevado a cabo por una persona como cualquier otra, que, además, hace versos. Rilke afirmaba que los versos no son más que la expresión de experiencias personales. Para escribir un solo verso, hacen falta años de mirar las cosas, los campos, las ciudades, los hombres, los animales, las plantas; repasar lo visto, volver a actos ya vividos, -a los agradables y a los dolorosos- a la infancia, al mar, a la noche, a la mujer y a la muerte, por ejemplo. Y almacenarlo todo, dejar que repose, que crie madre, como el vino en la cuba, y esperar, sin impaciencia, a que de todo ello, un día, pueda salir un poema.
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¡Grande, Marcelino!
ResponderEliminarGracias, Carmen, por estos recuerdos que ahora vuelan y nos devuelven la vez del gran poeta Marcelino. Un placer servir de vehículo.
ResponderEliminarBuenos días Froilán!! Qué claro lo tenía Don Marcelino 👏👏👏👏
ResponderEliminarMuy acertado su pensamiento Don Marcelino!!! Sí que la tenía clara. No por encontrar rimas fáciles, podemos considerarnos poetas, poeta, es más que eso!!! Como dice una canción de nuestro folklore, "muchas veces sopla el viento, pero pocas veces canta".
ResponderEliminarUn retrato de Marcelino, que hace muchos años le pintó su amigo el gran pintor Félix de la Vega, precede a dos interesantes presentaciones del poeta, la de su esposa, Carmen Arroyo, y la del propio autor.
ResponderEliminarCarmen nos presenta a su querido poeta, que tenía la sencillez como etiqueta, la humildad como tarjeta, incapaz de presumir de su reconocido talento poético para cantar a su tierra, seres queridos, a sus gentes en un lenguaje entre cerrateño y terracampino, aprendido en su infancia en Astudillo y después en la capital, en esa Palencia que no quiso abandonar para participar en las tertulias madrileñas de sus amigos poetas con categoría suprema, como el Premio Nobel Vicente Aleixandre, y los grandes Claudio Rodríguez, Jesús Hilario Tundidor, García Nieto, Pepe Hierro, Pepe Ledesma... y quien sabe si llega a aceptar estar en Madrid y participar en las tertulias, su poesía hubiera tenido más trascendencia. Por eso Marcelino es patrimonio palentino.
Marcelino comenta su propia poesía, autobiografía personal con peculiares sensaciones, confesiones, y didácticas impresiones sin llegar del todo a sentirse poeta. Pero percibe que sus poemas les sirven a otros de “consuelo, guía, apoyo y comunión”, como a él le sirve escribir para sentirse rico “por poseer memoria, tiempo y tierra, con el paisaje como integrador de emociones”. Explica todo lo necesario “Para escribir un solo verso”. Lección de un gran maestro, que nos hace aprender, meditar y volver a leer.
Pues qué bien nos explica Marcelino en este relato lo que es y no es poesía; que a la postre requiere de toda una vida de vivencias en uno y otro sitio, para que, una vez reposadas, de pronto un día se vuelvan palabras sobre un papel y salgan al exterior del poeta para pasar a ser ya de dominio público. Y qué bien nos lo resumes también tú, Carmen, que siempre estuviste a su lado y, por lo tanto, conoces bien de sus éxitos en esta su faceta cultural en torno a la poesía. Saludos.
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