Lo primero que sentí al nacer, al paso de la medianoche, fue el susurro del viento llegado del río y la presencia de la blanca luna que a finales de mayo, libre y alegre, campea a sus anchas regalando prodigios por estos valles.
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||||| Barruelo de Santullán, Oleada de aire puro. Frescor que aguija las mejillas. | José Luis Estalayo |
Barruelo. Barrio del Río. Niñez cántabra.
Momento en que la luz del alma reverbera como lo hace esa luna reflectada en las aguas del Rubagón, entre aromas primaverales en la noche absoluta. Luna cercada de rutilantes estrellas, a las que miraba embobado, comenzando a apresar, con ganas y asombro, la belleza y los misterios del valle y de la vida. Lloros primeros, blanda voz de consuelo, nanas y abrazos en el blando lecho: la vida insuflando hálitos de amor y seguridad, primeros años cincuenta. En ese íntimo rincón pegado al río donde no se escuchaban los aullidos del lobo ni el merodear del zorro, sí los asustadizos ladridos de los inquietos perros a pie de casa o huerto, abrí los ojos a la vida. Fue en un contexto doloroso reciente la muerte por derrumbe de galería del abuelo materno, barrenero en las minas de Vallejo de Orbó. Este hecho luctuoso inscrito en los rostros familiares, cuajó en mi ánimo dudas, interpelación oscura de lo que luego entendí como letal peligro y explotación minera.
Escupir desazones de manera inconsciente e irreflexiva
Albergar esperanzas pese a todo; construir espacios de juego, valor y alegría con los compañeros de escuela; corretear por los prados con la visión de las florecillas nacidas entre el verde, y la del lento pacer del ganado en grato sonar de esquilas; adentrarse en la floresta orillando el río hasta perderse en los confines del Calar de Brañosera, y caminar sendero arriba hasta llegar a lo más escabroso de la sierra, justo ahí donde los árboles desaparecen y los arbustos cercan los senderos de brezos; luego, llegar a alturas más altas desvestidas de vegetación, donde las vistas, mires donde mires son maravillosas. Oleada de aire puro. Frescor que aguija las mejillas. Sol radiante y fuerte. Si rige la calma en la cima, con los brazos en cruz en dulce mareo respirar a pleno pulmón, subidos al icónico Torreón para sentir la inmensidad del universo cernirse a nuestros pies.

Deslizarse cuesta abajo reteniendo las rodillas para no resbalar ni sufrir, hasta llegar al pequeño mirador y recoger desde otro ángulo la impactante panorámica: cielos abiertos, cumbres bordadas de relucientes blancuras, montes, majadas y prados. Perfilar caminos, sentir el aire silbar por entre el musgoso robledal en la espesura del intenso bosque. Probar la diversidad de bayas comestibles, mientras sentimos cómo una tibia luz amarilla, entre rama y rama, parece acariciar silenciosa las nubes. Día de aire templado, limpio cielo y sol vigoroso. Hablar durante el camino con los pájaros, con los corzos sigilosos vistos al albur del sendero, con los grillos que habitan las praderías de altas hierbas, con las azuladas nomeolvides y plantas en general, con todo lo que sale al paso, maravillando.
Encrucijadas
Buenas y malas sensaciones en el devenir de los tiempos mientras se transforma la inocencia en sustancial poesía, en expectativa vital, en surgimiento y aprendizaje, pues la vida es una asignatura inabarcable que se ha de ir aprobando con esfuerzo, voluntad, sensibilidad y experiencias recogidas.
Actualización may2026 | 💥+515 👀Nací en Barruelo de Santullán, provincia de Palencia, España. La atmósfera norteña, los colores del campo y de la sierra, la naturaleza siempre esplendorosa de los contornos cántabros, unido al ambiente rudamente minero, vidas marcadas entre la esperanza y la angustia, hicieron brotar en mí la sensibilidad que muy temprano me llevaría a la poesía y a la pintura como forma de expresión y sentimiento. Más tarde llegaría la posibilidad de que alguno de esos poemas fueran editados en revistas y en algunos libros de antología poética, siendo "Luces y Sombras" un libro de recopilación que ahora presento a través de Bubok.
Muchísimas gracias por la publicación; siempre emociona y acerca a quien se detiene a leer lo que uno publica o le publican. Nuestro entorno palentino, tan maravilloso como necesitado, requiere de toda nuestra atención.
ResponderEliminarGracias, Froilán, gracias, José Luis Estalayo, gracias, lectores, un inmenso abrazo.