100 DOSIS DE AMOR [26] [Sawabona]
He pasado la noche en vela. Me he despertado cien veces, soñando que ya estábamos, que habíamos salido de la mano hacia alguno de esos pequeños puertos donde pasamos tantos días. Necesito que sepas cuánto te amo, pasear juntos a pie de playa, por el interior de alguno de esos lugares donde pasamos tantas tardes. Comer en un restaurante de los muchos que hay, dormir en otro sitio. Dormir, dormir, dormir... ¿Dormir? ¿Dormir contigo? Morir de amor contigo. Llenarme de tu boca y de tu cuerpo, llenarme de tu risa y de tu fuego, que sé que se hará inmenso, porque no se puede detener tanto cariño en un momento...

Lo fugaz retenido



Sensaciones


Nace el deseo. Se hace claramente
evidente en el paraíso de las esperanzas
donde retenemos, jinetes del tiempo,
el aliento mientras se va formando
una tempestad de ternura que nos envuelve
sigilosa, conmoviéndonos, invadiéndonos
piel a piel los cuerpos, descubriéndonos
vulnerables aptos para el afecto,
sobrecargados pero sin corazas ante el impulso
—espejos cambiantes— que desgobierna
y destrama, prestidigitador, férreas reticencias.

Golpes mágicos, tono fogoso, júbilo que serpea
orbitando flamante sobre esta verdad
con pinceladas de colores recogida.

Sobrecogedor abrazo. Felicidad ante el estrépito
que forma el día en el borde oceánico
que al amanecer te agranda ante mí
inconmensurablemente desnuda,
ahí donde el agua baña gran parte de la gnosis
en un filón de sensaciones acertadas,
aluvión de amores desarmando límites y lamentos.

Crecer en el envite. Bordar la pureza del deseo,
los sonidos del aire, el caudal de algas, sales,
yodo, aguas, y aves tempraneras que sobrevuelan
las playas de fúlgidos arenales; placeres en el estío
infinito donde anidan, oportunas, tus risas estallando
indelebles entre un inspirado asombro de soles y lunas.

Descubrirnos –liberados de soberbias íntimamente
unidos, conformados en lo hondo de un sueño
o magma revelador que habite un mismo idioma
en el momento del abordaje de los cuerpos,
piratas ansiosos en la prolongada atemporalidad
del respiro, osadía valiente de lo fugaz retenido
que va navegando, decidido, acogido y singular,
por los alborotadores mares del destino.

Despertamos, amor:
de repente tu hermosa
sonrisa tendida sobre el plano marino,
asombrosamente lo cubre todo.


Lo fugaz retenido-2006
©Teo Revilla Bravo.

EL AUTOR
Nos vamos, poemas de Teo Revilla

Nací en Barruelo de Santullán, provincia de Palencia, España.
La atmósfera norteña, los colores del campo y de la sierra, la naturaleza siempre esplendorosa de los contornos cántabros, unido al ambiente rudamente minero, vidas marcadas entre la esperanza y la angustia, hicieron brotar en mí la sensibilidad que muy temprano me llevaría a la poesía y a la pintura como forma de expresión y sentimiento. Más tarde llegaría la posibilidad de que alguno de esos poemas fueran editados en revistas y en algunos libros de antología poética, siendo "Luces y Sombras" un libro de recopilación que ahora presento a través de Bubok.

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 @Revista Pernía | Nueva Época | 
Edita y dirige: Froilán de Lózar

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