Home
All post
Léxico Albanchurro, A
¿Existe la Antropología gris? Para Manuel Gila Puertas, natural de Albanchez de Mágina, es innegable. Tradiciones, costumbres, leyendas, personajes, motes y vocabulario, constituyen la última pista antropológica de cualquier grupo o pueblo, su ADN verdadero que, si proviene del estudio y no aparece escrita, se convierte en fuente de investigación para conocer la intrahistoria y trazar el mapa etnológico, social y cultural de todo un grupo.
Albanchez de Mágina | Jaén
Y Albanchez de Mágina, esa localidad jiennense que se alza como nido de oropéndolas en lo más alto del corazón de Sierra Mágina, tiene su propio léxico, su vocabulario idiosincrático que pasamos a recoger para que se garantice su permanencia como acervo patrimonial.
A
Abatanao
Resignado, conformista.
Ablentao
Alocado.
Acachar
Agachar.
Acendría
Sandía.
Acerrear
Rebuznar.
Acieca
Acequia.
Acituna
Aceituna.
Achaque
Excusa.
Acharoso
Celoso
Achilondrao
Falto de juicio, ebrio.
Achispao
Estado previo a la borrachera.
Adán
Persona desarreglada, mal vestida.
Afollonao
Aburrido.
Aguilando
Villancico.
Aguarrón
Lluvia repentina, abundante y poco duradera.
Aiga
Haya.
Ajuntar
Tener amistad con alguien.
Albanchurro
Natural u oriundo de Albanchez de Mágina.
Albarcoque
Albaricoque.
Aldabas
Persona de carácter variable, voluble.
Aldares
Parte baja de las ramas del olivo.
Alcacil
Flor del cardo borriquero.
Alicates
Niño atravesado, travieso.
Aljofifa
Rodilla.
Almadón
Almohadón o almohada grande.
Almenta
Denominación dada al albanchurro por algunos pueblos vecinos, ladrones de ganado.
Almóndiga
Albóndiga.
Almorzá
Unidad de medida. Cuando se juntan las dos manos, lo que cabe dentro de ellas es una almorzá.
Alpiste
Vino, licor.
Alúa
Hormiga utilizada como cebo en pillapájaros o losetas y costillas.
Amorrar
Bajar la cabeza en señal de vergüenza.
Amorrinao
Adormecido.
Aoscao
Enfadado.
Anca
Parte superior de la pelvis.
Andarríos
Persona movida, inquieta.
Andobas
Término despectivo para referirse a alguien.
Andolmino
Personaje que se dedica a estorbar más que a ayudar.
Andrajos
Guiso morisco típico albanchurro. Dícese también de las partes genitales femeninas.
Androbas
Persona golosa, de gran apetito, comilón.
Angarillas
Utensilio para transportar el cántaro.
Anterroyo
Protección de las caballerías que anudan las coyundas.
Aplegar
Sabor áspero de fruta verde.
Aperador
Encargado del cortijo.
Aporrear
Herir en la cabeza con una piedra.
Arapo
Rama de árbol que arrastra hasta el suelo. Vestimenta andrajosa.
Armiar
Depósito de paja en el campo.
Arrecío
Helado de frío.
Arrendar
Hacer burla.
Arrodeón
Golpe o bofetada que se da con el dorso de la mano.
Arrunchao
Arruinado.
Ase
En casa de.
Asine
Así.
Asotarrar
Descansar, sentarse.
Asperón
Persona agria y poco social.
Aterre
Banda de pleita que rodea el anca de las caballerías.
Avilanao
Atolondrado, atontado.
¡Avín!
Expresión exclamativa de admiración.
Avinagrao
Persona de carácter negativo, triste.
Avío
Fauna Montaña Palentina | Lechuza
«Sobre el olivar,
se vio a la lechuza
volar y volar.
Campo, campo, campo.
Entre los olivos,
los cortijos blancos».
Antonio MachadoEsta ave yo creo es una lechuza. La encontré de milagro una mañana muy temprano cerca de la venta Urbaneja. Mira cuanto he caminado por los bosques y nunca he encontrado una, explica Estalayo al enviarme las fotos de la lechuza. Aristóteles, que nos precedió y está considerado como uno de los padres de la filosofía, ya dejó su máxima: “Tan capaz es nuestro entendimiento para entender las cosas altísimas y clarísimas de la naturaleza, como los ojos de la lechuza para ver el sol.”
No son animales que encontremos con frecuencia en nuestro hábitat. Yo no he visto nunca una lechuza, incluso no recuerdo haberla visto citada por filósofos y poetas. No sabría diferenciar un búho de una lechuza. Pero no somos los únicos. Las dudas surgen a todos los niveles. Investigando por la red encuentro esta curiosa pregunta: ¿Sabías que la lechuza que acompaña a Harry Potter es un búho?
La lechuza es un ave rapaz nocturna, orden de los estrigiformes, más conocida como Tyto alba y una cara en forma de corazón. Es carnívora y se alimenta de pequeños mamíferos y aves. En diversas culturas está muy asociada a la sabiduría y la muerte. En un romance castellano del siglo XIII su nombre era "nechuza". que derivaba de un término más antiguo, "nochuza". El etimólogo J. Corominas lo explica así: "La palabra nechuza se alteró en lechuza por influjo de la superstición antigua de que la lechuza gustaba de echarse sobre los niños de teta como si los amamantara."
Dichos y Refranes
—Acudir como lechuzas al aceite
—As castañas que despois de San Martiño quedan no souto son do moucho (búho, lechuza o mochuelo). Dicho típico del Bierzo.
—Grita dos veces como lechuza de granero y una como lechuza de campo y haremos lo que podamos.
—Las lechuzas no beben el aceite, es el sacristán quien se lo bebe.
—A curuxa no ameixón, mortandá ou tempo bon [La lechuza en el ciruelo, muerte o buen tiempo] Vázquez Saco
La Fábula de la cigarra y la lechuza de Fedro
Importunaba una cigarra con su ruido insoportable a la lechuza, acostumbraba a buscar su alimento en las tinieblas y a dormir de día en el hueco de una rama. Rogóle la lechuza que se callara, y aquélla se puso a cantar con más fuerza; volvió a suplicar de nuevo, y la cigarra se excitó más todavía. Viendo la lechuza que ya no le quedaba ningún recurso y que sus ruegos eran despreciados, atacó a la habladora con este engaño: —Ya que no me dejan dormir tus cantos, que parecen sonidos de la cítara de Apolo, tengo el deseo de beber el néctar que Palas me ha regalado ha poco; si no te molesta, ven, lo beberemos juntos. La cigarra, abrasada por la sed, en cuanto oyó alabar su voz voló ávida a la cita. Salió la lechuza de su nido, persiguió a la incauta y le dio muerte. Moraleja: Quien no sabe ser complaciente encuentra casi siempre el castigo de su soberbia.
Otras cusiosidades
—El día de la lechuza es un libro del escritor italiano Leonardo Sciascia.
—El grito de la lechuza es el título de un libro de la escritora estadounidense Patricia Highsmith; Claude Chabrol, director francés, lo lleva al cine, situándolo en Vichy en lugar de Pensilvania.
Cuaderno de anotaciones
@ Está presente en Europa, excepto Escandinavia e Islandia.
@ Su hábitat incluye campos abiertos y áreas rurales, donde puede encontrar refugio en edificios y árboles.
@ La lechuza tiene los oídos a diferente altura. De esta manera, y en combinación con su disco facial, es capaz de triangular la posición de algo en función del sonido. Este fenómeno se llama ecolocalización.
@ En el blog de Cervera de Pisuerga, con un dibujo de Verena Iglesias, hablan de la lechuza común, de campanarios, laétiga; alas cortas y redondeadas y un siseo característico e inconfundible que emite cuando se siente amenazada.
@ SEO/BirdLife, en 2018 elige como Ave del año a la lechuza común, Tyto alba, una preciosa y elegante rapaz nocturna que habita en nuestros campos y ciudades, y que por desgracia se encuentra en declive.
@ Una de sus principales habilidades es la de girar su cabeza 360 grados. Sus características más destacadas son su suave plumaje, su silencioso vuelo y sus fuertes patas.
@ Las hembras son muy protectoras de sus crías, hasta el punto de perder su propia vida para protegerlas
@ Vive en casi todo el mundo y su esperanza de vida oscila entre 15 o 17 años.
@ En algunas páginas asocian todas estas características a las lechuzas: sensatez, vigilancia, presentimiento, reflexión, meditación, soledad y perspicacia. Inquietud, miedo, terror, cambio radical y final de una situación. Total, que no le falta un detalle, como si se tratase de cualquier ser humano.
@ El servicio postal de la saga de Harry Potter está basado en las lechuzas y en toda clase de rapaces nocturnas.
@ Se las asocia generalmente a los malos augurios, pero en algunas culturas, como la azteca, se las identifica con la sabiduría y para los antepasados Incas simboliza la Casa del Día.
@ La lechuza puede poner de cinco a siete huevos por vez; uno o dos inicialmente y en los siguientes días el resto. La hembra se quedará a su cuidado y el macho les traerá la comida. A los cuarenta días los jóvenes búhos ya están listos para dejar el nido.
Casa de Palencia en Madrid
En junio de este año, hace unas semanas, viajé a Madrid en compañía de José Luis Estalayo. Íbamos al encuentro de Miguel De Santiago, laureado poeta y miembro de la Tello Téllez que organiza en la Casa de Palencia en Madrid las correspondientes jornadas culturales. Allí nos encontramos con paisanos de la montaña, con amigos de Soria, en cuya casa tiene su voz ahora Palencia, a la espera de unas obras que mejoren el local y acojan, si se organiza bien, que sería lo suyo, al resto de provincias de la Comunidad.
Antes de dar paso al vídeo hice un recorrido por los libros publicados. Damián, oriundo de Lores, traía en su bolso un libro que había adquirido en la Feria de Madrid, “La más bella canción de la Naturaleza”, donde hacemos un recorrido por los 250 pueblos que integran nuestro territorio y que se publicó también cada domingo, durante tres años , en Diario Palentino.
Unos años después volvimos semanalmente con los lugares de la montaña palentina, repetimos con los templos del norte y no contentos, Jorge Cancho, que había estudiado y corregido nuestros envíos, nos lleva este año como director a la contraportada con la semblanza de un buen número de animales que componen la Fauna de la Montaña Palentina. Aquella tarde recordé a Félix Buisán, Gonzalo Ortega Aragón, Antonio Álamo Salazar, periodistas que estaban al frente del diario cuando yo logré poner un pie en él, motivado por una gran nevada y nuestro compromiso de llegar como fuera hasta la mina Eugenia para dar de comer a las mulas que hacían su vida bajo tierra, ayudando a sacar a la rampa los vagones de carbón. Recordé también a Claudio Prieto, Luis Guzmán Rubio, Miguel Ruiz Ausín y Felipe Calvo, compañeros de jurado en el Primer Festival de Canciones y Bailes de La Montaña Palentina celebrado en Cervera de Pisuerga a finales de la década de los ochenta. Y dije lo que pensaba de nuestra sociedad que tantos frutos ha sembrado para que germine esa historia que decoramos con palabras e imágenes y sirva de empuje para quienes todavía nos desconocen.
Estamos contentos de estar disfrutando de nuestro tiempo y haciendo disfrutar a nuestros seguidores de todo lo que nos ofrece nuestra tierra, nuestra montaña palentina. Y eso sí que nos convoca ahora, eso nos trae aquí y eso nos lleva al encuentro de la gente que recuerda y añora su tierra. Ahí sí que insistimos y resistimos.
Unos años después volvimos semanalmente con los lugares de la montaña palentina, repetimos con los templos del norte y no contentos, Jorge Cancho, que había estudiado y corregido nuestros envíos, nos lleva este año como director a la contraportada con la semblanza de un buen número de animales que componen la Fauna de la Montaña Palentina. Aquella tarde recordé a Félix Buisán, Gonzalo Ortega Aragón, Antonio Álamo Salazar, periodistas que estaban al frente del diario cuando yo logré poner un pie en él, motivado por una gran nevada y nuestro compromiso de llegar como fuera hasta la mina Eugenia para dar de comer a las mulas que hacían su vida bajo tierra, ayudando a sacar a la rampa los vagones de carbón. Recordé también a Claudio Prieto, Luis Guzmán Rubio, Miguel Ruiz Ausín y Felipe Calvo, compañeros de jurado en el Primer Festival de Canciones y Bailes de La Montaña Palentina celebrado en Cervera de Pisuerga a finales de la década de los ochenta. Y dije lo que pensaba de nuestra sociedad que tantos frutos ha sembrado para que germine esa historia que decoramos con palabras e imágenes y sirva de empuje para quienes todavía nos desconocen.
Estamos contentos de estar disfrutando de nuestro tiempo y haciendo disfrutar a nuestros seguidores de todo lo que nos ofrece nuestra tierra, nuestra montaña palentina. Y eso sí que nos convoca ahora, eso nos trae aquí y eso nos lleva al encuentro de la gente que recuerda y añora su tierra. Ahí sí que insistimos y resistimos.
Actualización Sep2025 | 263👀
LA MADEJA
Cada viernes en la tercera de Diario Palentino
Ante el cuadro de Félix de la Vega
“OJOS PARA MIRAR”
Primero fue el hombre Félix. Un día, sintió la fuerza ineludible del amor corriendo por sus venas y dejó que llegase hasta su corazón para alzarse grande y distinta, renacer río de agua y viento, camino perpetuado en otros ríos de sonrisas que hoy acompañan nuestro vivir. Y supo, tocado por los dioses, que el hombre es más grande cuando el fuego que bebe en sus venas se transforma en arte y luz, en llama que alienta los ojos y hace brotar emoción entre quienes, absortos, buscan el íntimo descubrimiento de la belleza creadora, contenida en sus cuadros, en cada uno de ellos. En esos amaneceres personales del pintor Félix de la Vega.
Fundación Díaz Caneja | Momento-compartido-Óleo-sobre-táblex-144x122-2004
Firmeza sabia en la obra de artista consumado.
Energía que abarca los límites del lienzo.
Locura de colores para saciar el ansia creativa del descubrimiento,
Ilusión en su paleta de colores.
Xilófono en manos del viento sus pinceles.
Félix de ingenio y de verdades,
creador de seres que regalan sus miradas,
plenas de ternura y sensaciones.
Muy juntos, quizá para quitarse el miedo del vivir, arropándose uno al lado del otro, tal vez porque el calor es mínimo y grande la necesidad de robarle al sol cada uno de sus rayos. Nunca descubriremos la decisión íntima y personal, la que llevó al pintor a elegir, con acierto, uno a uno estos personajes. Es posible dejar que nuestra imaginación vuele para aventurarnos en tu obra, mínimamente, Félix, y pensar que necesitabas perpetuarte en ese mundo de seres singulares, en quienes nos has dejado una parte de ti mismo, un regalo para todos nosotros que ya, para siempre, amigo, nos pertenece mientras oímos la música del concertista que busca en su piano poner en alto la alegría que se volvió pequeña con tu marcha, demasiado temprana cuando la vida te era, nos era, tan necesaria.
Energía que abarca los límites del lienzo.
Locura de colores para saciar el ansia creativa del descubrimiento,
Ilusión en su paleta de colores.
Xilófono en manos del viento sus pinceles.
Félix de ingenio y de verdades,
creador de seres que regalan sus miradas,
plenas de ternura y sensaciones.
Muy juntos, quizá para quitarse el miedo del vivir, arropándose uno al lado del otro, tal vez porque el calor es mínimo y grande la necesidad de robarle al sol cada uno de sus rayos. Nunca descubriremos la decisión íntima y personal, la que llevó al pintor a elegir, con acierto, uno a uno estos personajes. Es posible dejar que nuestra imaginación vuele para aventurarnos en tu obra, mínimamente, Félix, y pensar que necesitabas perpetuarte en ese mundo de seres singulares, en quienes nos has dejado una parte de ti mismo, un regalo para todos nosotros que ya, para siempre, amigo, nos pertenece mientras oímos la música del concertista que busca en su piano poner en alto la alegría que se volvió pequeña con tu marcha, demasiado temprana cuando la vida te era, nos era, tan necesaria.
Historia de un amor de verano
Huyendo un poco del calor asfixiante de aquel verano en la Meseta, pero también otro poco tratando de encontrar un tiempo para la reflexión, luego de un agitado y acelerado año laboral, recalé por aquellos días en un pueblo de costa a orillas del Mediterráneo.
Benidorm, sobre foto original de Alfonso Santamaría
Digamos, que abría así las puertas de mi casa al campo y al mundo exterior, y huía de mi realidad en busca de algo novedoso que pudiera ser que la vida me tuviese reservado. Y ha sido justo en un lugar que tú y yo -¡cuánto tiempo sin vernos!-, conocemos muy bien; y que llevaremos grabado siempre en el recuerdo con extraordinaria nitidez. Y es que en él daría los primeros pasos aquel recién estrenado amor de juventud, el primero de nuestras vidas –según nos confesamos-, en aquel verano de todavía feliz recuerdo; aún después del tiempo transcurrido.
Pero hoy, anocheciendo ya y sentado en el espigón del puerto, desde donde se domina buena parte de la bahía en una dirección, y con el faro que ya ha comenzado a proyectar su luz sobre la bocana del puerto, en la opuesta; sin puertas por delante que cierren mi perspectiva de la ciudad, he querido buscar tu imagen entre tanta gente como atraviesa ahora por estos alrededores. Pero a pesar de no tener límites en la observación, todo parece haber sido en balde. Ninguna de las personas que por aquí transitan me ha recordado a ti. Bueno, siendo sincero, a excepción de alguien que parecía tener tus mismos rasgos físicos –al menos los que yo recordaba de ti-, mas al instante he rechazado la semejanza; aunque reconozco que me ha quedado la duda por algunos segundos.
He tomado algunas instantáneas del lugar y te las haré llegar en algún mensaje posterior. Como verás, poco queda de todo aquello que conocimos en el pasado; y se advierten unos signos de cambio y modernidad en todo el pueblo que, con el paso de los años, se ha convertido en una verdadera ciudad con ingentes cantidades de veraneantes por doquier. Aquella noche, tras cerrar la puerta de mi apartamento y retirarme a descansar, he de reconocer que soñé nuevamente contigo. En esta ocasión, habitábamos juntos una gran casa en un indeterminado pueblo de la costa. Me llamó la atención la gran cantidad de puertas que disponía nuestra mansión; cada una de ellas daba acceso a una estancia diferente. Y cada una de las puertas respondía a un color diferente, que se repetía en el interior de la habitación a la que daba acceso. Luego, con el nuevo amanecer, he de reconocer que no supe interpretar mi sueño… Así las cosas, al atardecer del nuevo día regresé instintivamente al mismo punto de observación de la jornada anterior y me volvió a visitar el recuerdo de aquellos inolvidables días; que he estado rememorando paso a paso mientras contemplaba la impresionante bahía con el sol declinando ya y escondiéndose tras los grandes edificios de apartamentos. Pero sin dejar de observar, a mi vez, el continuo fluir por el lugar de gentes de las más diversas nacionalidades. Y, de pronto, he notado cómo el corazón me pegaba un vuelco, porque he creído verte caminar con tu elegante prestancia de entonces entre las gentes del paseo… ¿Será ella?, me he preguntado... Desde luego que sí, me he contestado a mí mismo a continuación con una claridad meridiana y convertido en un manojo de nervios. Me he levantado de un salto para dirigirme hacia ti y, ¡oh casualidad!, he visto que tanto tu mirada como tus pasos se dirigían hacia mí sin ningún género de duda…
Las farolas del paseo comenzaban a encenderse ahora una tras otra, justo en el mismo momento en el que una gran ilusión volvía a prender en lo más profundo de mi corazón, que abría así una puerta al reencuentro, luego de unos cuantos años de distanciamiento. ¿Tendría algo que ver el sueño de ayer, con aquella gran casa donde destacaban el número tan elevado de puertas que daban acceso a otras tantas habitaciones?...
Edén en Olorón
Al volver de las Cruzadas de Jerusalén, Gastón IV, vizconde de Bearm, ordenó su construcción.
Zaraballo-Zurzal
LÉXICO MONTAÑA PALENTINA
Zoleja: 1. f. Azada. Azada pequeña que se usa para quitar cardos y hierbas. [SRVP: Santibáñez de Resoba.]
―z―
Zaraballo
1. m. Zoquete. Trozo grande de pan. Sin embargo, lo habitual en mí, era dar por buena la negativa recibida y pasar a la puerta siguiente, en la que tras repetir lo tantas veces repetido..., ¡por fin!, llegaba a obtener lo que perseguía: ¡un hermoso zaraballo de pan! [NSAM: Barruelo.]
Zarabeto, ta.
1. adj. Tartamudo. [SRVP: Santibáñez de Resoba.]
Zaragozano
1. m. Almanaque. El tío Vega también lo había afirmado por la cosa de las témporas y además lo indicaba el Repertorio o Zaragozano, que pronosticaba el tiempo para todo el año. A éste algún descreído le llamaba El Mentiroso, vayan a saber porqué. [SVDS: Barruelo.]
Zarcios
1. m. pl. Zarzo. Tableros sobre la caja del carro para acarrear paja. ...iban con unos carros que les ponían unos zarcios, pero hechos de escobas, para que cupieran más paja. [GBRA: Brañosera.] Yo, a última hora ,porque traje el carro ese viejo, unos zarcios, el yugo de arar, el otro del carro, y todavía se quedó allá con seis meses. [GMAT: Matabuena.] [CLPA: Cillamayor.]
Zarracina
(Dellat. circĭus, cierzo).
2. f. Grandes daños producidos generalmente por la lluvia o el viento. [SRVP: Santibáñez de Resoba.]
Zarzalina
1. f. Calamidad. Dice, “si está allá con la droga, está hecho una zarzalina”. Ahora dicen que le han operao de un bulto que tenía así, una hernia, escojonao. [GMAT: Matabuena.]
Zarzos
(Delant. sarzo, y este der. deant. sarzir ,zurcir).
1. m. pl. Armadura especial para cargar la paja trillada; los laterales están formados por un entramado de palos y varas. [VRGP: La Pernía.] [RCML: Rabanal de los Caballeros.] [GPJV: Gramedo.] Siendo solo unos niños se vieron obligados por la necesidad familiar a acompañar a su padre al monte en busca de la materia prima que luego debían convertir [...] en zarzos para la paja, en collares para los terneros, en carretillas, yugos, rastrillos y en cualquier otro producto que les fuera encargado. [AVET: Ventanilla.]
Zoleja
1. f. Azada. Azada pequeña que se usa para quitar cardos y hierbas. [SRVP: Santibáñez de Resoba.]
Zoleto
1. m. Azada. [PCVM: Menaza.]
Zorrera
1. f. Humareda. Abundancia de humo. [SRVP: Santibáñez de Resoba.]
2. f. Polvareda. Cantidad de polvo que se levanta de la tierra, agitada por el viento o por otra causa cualquiera. [SRVP: Santibáñez de Resoba.]
Zorrona
1. f. aum. Zorrón. || Prostituta. -¡Ay, zorrona! ¡Ya se lo diré a madre! [CFEV: Barruelo.]
Zueco
(Dellat. soccus).
1. m. Zueco. Zapato de madera de una pieza. SIN: abarca, albarca, chanclos, corocha, lambreña, tito. [DRAE: s.v.]
Zurdal
1. m. Pal. azor (Accipiter gentilis). [DRAE: s.v.]
Zurdo, da.
1. adj. Zurdo. Que tiene tendencia natural a servirse preferentemente de la mano y del lado izquierdos del cuerpo. U. t. c. s. SIN: chovo, tocho. [DRAE: s.v.]
Zurrapas
1. f. pl. Carne picada del cerdo en caliente [PCVM: Menaza.] La muestra, aquí ahora se lleva de lo que son las zurrapas, lo que envuelve por ejemplo lo del pecho con lo de atrás, ya ves que quedan en las zurrapas esas. [GCIL: Cillamayor.]
Zurrona
1. f. Zurrón. Bolsa grande de pellejo, que regularmente usan los pastores para guardar y llevar su comida u otras cosas. Cuando vayas a Loma Lleva pan en la zurrona. Que habrá quien te lo coma Y no quien te diga toma. [CPHT: Castrejón de la Peña.] [DMSH: Dehesa de Montejo.] ...él con un humor exquisito abría su vieja zurrona de piel de cabra con fuerte olor a queso, tocino, cebolla y vino, y nos daba algo que siempre se quitaba de comer él, para dárnoslo a nosotros. [SVNT: Ventanilla.]
Zurzal
1. m. Azor. Zurdal, ave de rapiña diurna. (Accipiter gentilis). [SRVP: Santibáñez de Resoba.]
Si quiere acceder a la bibliografía
Una Investigación de Carlos Vielba
Suscribirse a:
Comentarios
(
Atom
)





























