El 8 de marzo de 1926 nacía en La Robla (León) Josefina Rodríguez Álvarez, hija y nieta de maestras. Paradigma perfecto de mujer humanista, profunda, liberal y honesta, defendió siempre los derechos y la dignidad de la mujer y contribuyó a reflejar el alma femenina en cada una de sus obras.
 |
|||| Fue una mujer elegante, que no disimuló las arrugas ni ocultó su edad. | Menoscuarto |
Fue una mujer elegante, que no disimuló las arrugas ni ocultó su edad. Se asombraba precisamente una periodista que la entrevistó, de la juventud con que exhibía sus 78 años y de la inteligencia que mostraba al no ocultarlos. Como docente, su gran obra fue el Colegio "Estilo", al que dedicó más de cuarenta años y donde volcó su profunda vocación de enseñar. Estaba convencida de que lo único que puede salvar a los pueblos es la educación, y aunque defendía el afecto como vía de comunicación con sus alumnos, al mismo tiempo rechazaba la educación permisiva y «blandengue». Su deseo era enseñar a pensar a los jóvenes y fomentar su espíritu crítico y tolerante, en la línea de la Institución Libre de Enseñanza. Como el resto de miembros de la Generación del 50, sufrió las consecuencias de la guerra civil y vivió la larga posguerra.
Casada con Ignacio Aldecoa, uno de los mejores novelistas en aquella España, compartió con él años de felicidad infinita y cayó en una profunda depresión cuando murió repentinamente a los 44 años. Estuvo apartada de la escritura durante más de diez años, y regresó a la literatura precisamente con el prólogo para un libro de cuentos de Ignacio.
En 1990 se publicaba Historia de una maestra, primera novela de una trilogía formada por otros dos títulos: Mujeres de negro y La fuerza del destino. La primera de ellas es un homenaje a su madre y a su abuela, y al mundo de la educación. Se trata de un libro autobiográfico en que Gabriela cuenta a su hija su propia vida ejerciendo la profesión de maestra. La fuerza del destino relata la vuelta de la protagonista a España tras la muerte de Franco, y en él nos habla de manera espléndida sobre la vejez y la soledad. El nacimiento de su nieto supuso para ella un renacer. Recuperó la alegría de vivir y en 1998 publicó Confesiones de una abuela, en que se nos describen de forma entrañable las emociones y vivencias que experimentó al ser abuela. En 2004 la editorial palentina
«Menoscuarto» iniciaba su andadura publicando juntos el primer libro de cuentos de Josefina (A ninguna parte) y uno de los mejores de su marido (El corazón y otros frutos amargos). También en 2004 publicó "En la distancia", profunda reflexión sobre su vida desde los recuerdos. El libro acaba así:
«Al final del viaje, cerca del puerto definitivo que se adivina en la niebla, la memoria trabaja...»
Murió de una enfermedad degenerativa mientras dormía, el 11 de marzo de 2011 en su casa de Mazcuerras (Cantabria), sin hacerse notar, en silencio...
Actualización jun2026 | 💥+414 |👀
Autores de Nuestra Historia
Josefina Aldecoa fue el paradigma de la mujer libre, feminista, gran pedagoga y, además, gran escritora. Su "Historia de una maestra" me sirvió para contextualizar la barbarie del franquismo contra todo lo que significara educación y cultura y el enfrentamiento con aquellos curas exacerbados que pretendían ser los dueños de las voluntades de aquellas personas humildes que habitaban los pueblos más recónditos. Su referencia a las Misiones Pedagógicas nos recuerda que la educación de los niños (y de los adultos) siempre ha de estar basada en el respeto, en la igualdad, en la bondad de quien la imparte,frente a la burricie y violencia que ejercían contra los niños aquellos curas de pueblo asilvestrados e incultos. El legado de Josefina, por fortuna, permanece.
ResponderEliminarAdmirable su vida y su legado.
ResponderEliminarLeer a la profesora, catedrática y escritora Beatriz Quintana Jato, y cualquiera de su amplia biografía de “Autores de Nuestra Historia”, me traslada a los tiempos de instituto, a la clase de Lengua y Literatura, una asignatura de mis preferidas. He escuchado (leído) con mucha atención el estupendo análisis que hace Beatriz sobre Josefina Aldecoa, que me ha permitido conocer a fondo la personalidad de la autora, y admirar su profunda vocación por enseñar y educar con afecto a sus alumnos, aquellos alumnos de posguerra a los que enseñó a pensar y mostrar “su espíritu crítico y tolerante”, Josefina vivió y murió “sin hacerse notar”.
ResponderEliminarExcelente semblanza.
La que faltaba. Hoy tuve .uC.G.Gn día muy cultural. El presidente del Ateneo trajo a Gamoneda. Yo le conocí en aquellas Jornadas de Poesía que organizaron mano a mano Julián, que se encargó de los poetas jóvenes y Marcelino que convenció de los ya reconocidos y comenzó con Mario Benedetti. Beatriz, acabo le leer con calma tu buena colaboración. Da gusto aprender o recordar con cada una de ellas. Un abrazo. También te lee C. García Guadilla.
ResponderEliminarBeatriz se informa ben antes de escribir. Ayer estuvimos en la recepción de un nuevo académico. Y subió a casa a recoger su libro. Hoy, oí a Gamoneda. 95 años y mente lúcida. Qué maravillosa es la vida. Escribiré para tu blog. Empezó la alcaldesa, luego la presidenta de Diputación que le quería y admiraba un montón, hasta la diputada de La Junta lo citó, qué listas son estas personas, pilló al aire el nombre pero se quedó con él lo citó. También lo hizo Gamoneda. Le llevaba un libro pero en ese momento la secretaria me dijo que mejor cuando saliera. Le ayudaron a sentarse en su silla de ruedas y le cogí el bastón. Yo muy obediente, obedecí y salí a esperarle. Al darle el bastón le dije quien era y ¡qué vergüenza! Me besó la mano que me cogió con las dos suyas ... Lloré. Es lo mío. He pedido su dirección para escribirle una carta contándole algo sobre el libro. También lo haré para tu blog. Buenas noches
ResponderEliminar