El Roble del Sesteo de Vallespinoso de Cervera
Este roble debería estar en los anales de la montaña palentina. ¿Te puedes imaginar una rama de 16 metros de larga? He visitado el de Velilla del río Carrión pero este de Vallespinoso de Cervera está muy bien identificado e incluso señalizado. Este es un roble desconocido a no ser por los del pueblo pero es una auténtica maravilla.
Yo, el Roble del Sesteo de Vallespinoso de Cervera
Soy un roble viejo, de esos que ya casi no quedan. Mis raíces se hunden desde hace siglos en la tierra tranquila de Vallespinoso de Cervera, a un paso de la ermita románica y bajo el cielo limpio de la Montaña Palentina. Aquí he pasado mi vida, viendo cómo el paisaje cambiaba despacio mientras yo me afianzaba al suelo, paciente y firme.
Me llaman el Roble del Sesteo porque, durante generaciones, fui refugio y sombra para caminantes, pastores y animales. En mis mejores años, cuando mi copa era aún más amplia y cerrada, era común ver a los pastores tumbarse a mis pies para descansar mientras el ganado rumiaba en silencio a mi alrededor. Las ovejas buscaban mi sombra en verano, y en invierno yo les ofrecía un pequeño resguardo contra la ventisca que bajaba de las montañas.
He escuchado historias de todo tipo: los amores jóvenes que se prometieron bajo mis ramas, las conversaciones de hombres cansados al final de la jornada, el murmullo de los niños que jugaban...
SOBRE ESTA BITÁCORA
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Espectacular tamaño el de este roble de Vallespinoso de Cervera, que hoy nos presentas, Estalayo, en tus crónicas de la Montaña Palentina, una comarca que tú tan bien conoces, porque naciste en ella y la quieres por demás como nos muestras siempre en tus relatos. Y lo que nos cuentas de este roble nos deja también el regusto de otros tiempos y las gentes que junto a él pasaron o incluso sestearon bajo el mismo. Saludos.
ResponderEliminarEspléndido, socio. Un abrazo desde España. Buen domingo.
ResponderEliminarNo me puedo imaginar una rama de 16 metros de larga que salga del tronco de un viejo roble, el Roble de Sesteo, que nos presenta José Luis Estalayo. Estalayo consigue que el roble nos hable y nos cuente que sirve como refugio, resguardo, y da sombra a los que pasan por allí, excursionistas, lugareños y animales, y ha sido testigo de amoríos y refugio de los niños. Excelente presentación de un lugar desconocido de la Montaña Palentina, que merece la pena visitar por estar bien identificado y señalizado y ser “una auténtica maravilla”.
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