100 DOSIS DE AMOR [91] Froilán De Lózar [Para Sawabona, el amor de su vida]

Por más amigos y familia que uno tenga, está solo en muchas ocasiones. Sólo y sin saber a dónde dirigir sus pasos. Sólo frente a un mundo agitado, donde crecen cada día los sinsabores, donde te exigen celeridad para acabar lo que estás haciendo y meterte con la misma prisa en otra cosa. Hacer muchas cosas, no importa el resultado. A veces, un beso, una caricia, valen tanto como el resto del tiempo. Es un minuto, es un instante, pero es todo lo que necesitas para enfrentarte a la jornada o a la vida. Y no hay prisa por darlo. Y no hay prisa por desligar las bocas que lo anhelan y se recrean en el acto. Y no hay soledad en el Amor que no te lleve a un sueño. Y no hay sueño en soledad que no te muestre un camino cuando alguien te lo demuestra cada día, a veces con un ligero guiño, a veces con los gestos. Entonces, aquella sensación de soledad desaparece y nace un tierno canto.









Una locura cualquiera


Recuerdo el día que presentamos en nuestra ciudad el último libro de José María Pérez, “Peridis”, Hasta una ruina puede ser una esperanza. El título del libro hace referencia a una frase de Unamuno, tras su visita al convento caído, antecedente del actual Monasterio de Aguilar, rehabilitado, del que se cuenta la historia en este libro.




De todos los textos de Unamuno, el que más me impactó (tras haber leído en COU su novela llamada Niebla) fue el prólogo que escribió a su Vida de Don Quijote y Sancho. Lo escuché una noche en una campa de la Laguna Negra soriana, de labios de Nube Roja, y desde entonces me ha acompañado como una lectura imprescindible. Este prólogo debía ser estudiado por los agitadores culturales antes de emprender una aventura intelectual. Fíjese el lector cómo empieza: «Me preguntas, mi buen amigo, si sé la manera de desencadenar un delirio, un vértigo, una locura cualquiera sobre estas pobres muchedumbres ordenadas y tranquilas que nacen, comen, duermen, se reproducen y mueren». Todo el prólogo menciona lo difícil de lanzarse a aventuras, gestas, innovaciones, búsquedas, investigaciones (al estilo del Ich probiere del Nobel Ehrlich), pues siempre que alguien emprende un sueño se topa con el freno de los miedosos, con los estúpidos del protocolo. Peridis sabe de qué hablo, yo también. En otro prólogo, el de Niebla, Miguel de Unamuno: «He oído también contar de un arquitecto arqueólogo que pretendía derribar una basílica de siglo X, y no restaurarla, sino hacerla de nuevo como debía haber sido hecha y no como se hizo, conforme a un plano de aquella época que pretendía haber encontrado… ¿Plano? Desconocía que las basílicas se han hecho a sí mismas saltando por encima de los planos, llevando las manos de los edificadores. También de una novela…se hace un plano; pero luego la novela…se impone al que se cree su autor».

Creo que la escritura de este libro es eso, una imposición a su autor, Peridis.

Actualización abr2026 | 💥+655 👀

Fernando Martín Aduriz





Vecinos ilustrados

SOBRE ESTA BITÁCORA

Author image

Esta bitácora nace en noviembre de 2008 con el ánimo de divulgar historias curiosas y entretenidas. Son 18 años acudiendo diariamente a la llamada de amigos que vienen de todo el mundo. Con +8.909.100 visitas, un mapa del románico abierto a finales de 2023 que ya ha recibido +1.303.300 consultas y +6.000 artículos en nuestra hemeroteca, iniciamos una nueva andadura. Comparta, Comente, síganos por nuestros canales de Facebook y Wasap. Y disfrute. ¡Es gratis!

📒 EN PORTADA | MAESTRO GUZMÁN RICIS +626👀

Las bandas de oro

No podía falta en la obra de un caballero su homenaje a la mujer palentina, y menos aún cuando se da la circunstancia de que nuestras muj...