100 DOSIS DE AMOR [98] Froilán De Lózar [Para Sawabona, el amor de su vida]
Pero no me consuela nada. Soy como un alma en pena, esperando ese momento que no llega, desencantado de probar cataplasmas y recetas, perdido el corazón en esta especie de batalla que para tanta gente carece de sentido. Quedamos en pie cuatro románticos, no es siglo de romanticismo, más bien un siglo tecnológico y frío que nos lleva a encerrarnos en casa y conectarnos con todo el mundo al que, curiosamente, ni vemos, ni saludamos por la calle. Es posible que no me hayan entendido, pero ya no queda tiempo para nada. Esto toca a su fin.
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Refranes con dolor
Para el dolor, como para el amor, también hay refranes que lo abordan, que te previenen y te aconsejan sobre el uso de toda la filosofía que puedas desplegar para sobrellevarlo, y hay un dicho que lo matiza bien: “Malo es el dolor cuando nadie lo quiere”. Me refiero a ese reuma, a ese dolor físico persistente y continuo, que se ha instalado en alguna parte de nuestro cuerpo y solamente cede un poco a base de pastillas y ungüentos.
El doctor Antonio Castillo de Lucas, que nació a finales del siglo XIX, en la «Crítica a la Crítica de los Refranes del P. Feijóo», titulada “La fiabilidad de los adagios”, hace una curiosa observación de aquel refrán que dice: “Ni sábado sin sol, ni moza sin amor, ni viejo sin dolor”. “He observado -escribe-que es falso lo primero y lo segundo.” Y lo matiza así: “Por sol debe entenderse solana o galería donde las mujeres ponían a secar las tocas que el domingo iban a llevar a misa y en cuanto a la moza es psicológico y fisiológico que sientan amores. Lo que por desgracia es cierto es lo del dolor del anciano.”
Yo me maravillo de todo lo que la gente sabe. Lo que sabían antes, cuando a los cincuenta y cinco años ya eras viejo y era normal que te murieras a los sesenta. Me impresiona, digo, las obras que nos legaron entonces, como me impresiona hoy el avance de la tecnología y de que modo se mueven por las redes sociales los más jóvenes, a machete con sus conocimientos, cuando a mí no me llega la vida para retener los mínimos detalles de tantas historias que pasan por mis manos. Pero es cierto que el dolor nos convoca a todos en algún momento, y que la humanidad, toda, en todo tiempo y lugar, procura alejar de sí lo más posible el dolor: “Duerme alguno con su enemigo pero ninguno con su dolorcillo.”
También es verdad que cada uno tiene su remango para hacer frente al sufrimiento y que ahora se teme más a ese dolor que no sabes de dónde te viene, pero que te impide sonreír como antes; que a veces no hace falta una gran causa para dejarte abatido, desorientado, indiferente a cuantas muestras de cariño te lleguen de las personas más cercanas.
Falibilidad de los adagios
Feijoo escribe: [...] pero a más aspiro que es mostrar a Vmd. que hay muchos adagios, no solo falsos, injustos, inicuos, escandalosos, desnudos de toda apariencia de fundamentos, y también contradictorios unos a otros. Por consiguiente es una necedad insigne el reconocer en los Adagios la prerrogativa de Evangelios breves.../
[...] No negaré yo a Vmd. que los más de los Adagios, con grande exceso son verdaderos, y que entre ellos hay algunos muy agudos, que incluyen hermosísimas sentencias. Pero basta que haya muchos falsos, y ruines, para que legítimamente se recuse por prueba de cosa alguna la autoridad de un Adagio.
⧫ Mal que nueve meses dura, pronto tiene cura.
⧫ Ni la cama dorada calma el dolor, ni el buen cuarto la prisión
⧫ Lágrimas y suspiros desenconan el corazón herido.
⧫ Duelen llagas, mas no tanto untadas.
⧫ Quien tiene dolor en dedo se hace su pregonero.
⧫ Cuando Dios da la llaga, da el remedio que sana.
⧫ Duerme alguno con su enemigo pero ninguno con su dolorcillo.
⧫ Ni sábado sin sol, ni moza sin amor, ni viejo sin dolor
⧫ Échate al Oriente, echarte has sano, levantarte doliente.
⧫ A Marina duélele el tobillo, y sánanle el colodrillo.
⧫ Al dolor de cabeza, el comer le endereza.
⧫ Dolor de cabeza, quiere manjar; dolor de cuerpo quiere cagar.
⧫ Si os duele la cabeza, untaros la rabadilla (o las rodillas) con manteca.
⧫ Ráscate la pierna, que te duele la cabeza.
⧫ Si vas a la Seguridad Social, di que te duele la cabeza para que te curen el pie que te hace mal.
⧫ A quien le duela la muela, que se la saque.
⧫ La muela y la suegra, cuando duelen, echarlas fuera.
⧫ Al amigo y al diente, aunque duela, sufrirlos hasta la muerte.
⧫ Más come salud sin dientes, que buena boca de dolientes.
⧫ Pues quitar el dolor, quitando el diente, es quitar el dolor de cabeza, quitando la cabeza que lo siente
⧫ Quitar diente y dolor, no es ningún primor.
⧫ La muela cordial a las otras hace mal.
⧫ A quien le duele el diente, que se lo tiente.
⧫ Allá va la lengua, do duele la muela.
⧫ Aunque duela, salga la muela.
⧫ Al vecino y a la muela, sufrirlos como se pueda.
⧫ Quien le duele la muela, que se vaya al barbero.
⧫ A más doctores más dolores.
⧫ Más vale pan con amor que gallina con dolor.
⧫ Calores, dolores y amores, matan a los hombres.
⧫ Si te duele la barriga úntale con aceite de oliva, y si no se te quita el mal, reluciente se te pondrá.
⧫ A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
⧫ Amor, pocas veces da placer, y muchísimas dolor.
⧫ El dolor de cabeza hace olvidar el de la oreja.
⧫ ¿Adónde va la lengua? Adonde duelen las muelas.
⧫ Aunque el dolor sea muy grande, no hay que dejar de comer.
⧫ Dolor de codo y de marido, tan pronto es llegado como ido.
⧫ Donde hay amor, hay dolor.
⧫ No hay peor dolor, que ser pobre después de ser señor.
⧫ Quien va a Castilla y deja a Aragón, trae dolor de corazón.
⧫ Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal.
⧫ No hay mayor dolor que recordar los tiempos felices desde la miseria.
La tragedia de los faquires
💭 Impresiona el documental de Tamara García, y oír los relatos de ilustres y pioneros montañeros de la época.
Como el aragonés
Recogidos y ordenados por Gabriel María Vergara Martín
Edén en Calatañazor
Equidistante entre Osma y Soria, sobre el valle del río Milanos, se encuentra una pequeña localidad otrora famosa por su aureola guerrera y la pérdida de un tambor, donde subsisten tres templos románicos continuadores de la difusión silense aunque con particularidades diferenciales.
Templos de la Soledad, Ntra. Sra. del Castillo
y San Juan Bautista
Calatañazor | Soria
¡ Vaya día para perros y para caracoles!. Y que conste que lo digo por ellos...
No se muy bien si fue para picarme en mi amor propio o por propia conveniencia suya. Lo único que recuerdo es que me soltó en la plaza, junto a aquel Castillo del Buitre ( Katal al Nasur)
retando mi olfato de sabueso para que encontrara el famoso tambor del señor cuya estatua la preside.
¡ Ni caso, que uno no está para tonterías y menos en un día en que
nos cayó la mundial!
Le tiritaban los dientes hasta a las piedras.
La Soledad, con su puerta conservada en el muro norte donde bifolias y vástagos entrelazados me recordaron a Fuentesaúco,
pero lo mejor que vi fue su ábside con canecillos labrados de cabezas humanas y de animales aunque los dos vanos del siglo XVII acaban por desfigurar su esencia.
Los capiteles muy silenses.
Su imposta que anilla el contorno y tres ventanas de aspilleras con arquivoltas de bezantes y punta de diamante en las dos interiores y la exterior con seis lóbulos dentro de orla vegetal en que se muestra la influencia árabe.
Es de medio punto con arquivoltas pobres de roleos y hojas que apoya sobre basas altas y columnas que rematan en capiteles con grifos, sirenas y jinete. Encuadra el arco un alfiz extraño en el románico castellano, pero explicable en este lugar por la cantidad de habitantes musulmanes que debió convivir tras su repoblación.
El templo de San Juan Bautista es un eufemismo. Sólo es una ruina que mantiene en pie ábside y restos del presbiterio anunciador de nave única y una maltrecha puerta, al sur, con bifolias por adorno.
No me extraña que si aquello ocurrió un día como éste de 2013, alguien perdiera aquí el tambor
Porque a mi me dieron hasta ganas de morirme para irme de allí y poder hartarme de dormir.
Curioseando por Singapur
Quizás no sea el momento idóneo para viajar tan lejos, pero como hay tantos caminos y queda tanto por ver, vamos a prepararnos para recorrer en tres días esos lugares que no puedes perderte si te animas a viajar a este punto del sudeste asiático.
Anboto desde Arrazola pasando por Zabalandi
El Anboto, entre Araba y Bizkaia es un símbolo en Bizkaia, la montaña más alta del Urkiola.
Siete pueblos bonitos de Alicante
Se sabe que el turismo de este lugar tiene su comienzo y auge en la mitad del XIX, con los balnearios. Luego también, el arte, las playas, las fiestas, todo invita a conocerla y esto es una pizca de nada de todo lo que allí podemos encontrarnos.
Otra De okupas
Me cuenta una compañera que anda gestionando la venta de su piso para adquirir otro, que se quedó helada cuando después de mostrarle uno de los pisos, el de la inmobiliaria le contó que habían conseguido echar a la familia de etnia gitana que lo había okupado.
Cuando el gestor abrió la puerta para mostrárselo a otro cliente, salió a recibirles el patriarca con el carnet en la mano, para que supieran que habían llegado ellos primero, que les había gustado el piso y que lo okupaban de acuerdo a la Constitución que dice: “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada”. No les salió bien la jugada porque los que admiten que no hay delito en la okupación, pusieron como condición que nadie hubiera estado allí al menos durante las veinticuatro horas anteriores y la inmobiliaria demostró que habían estado el día anterior enseñando el piso. Pero esta madeja tiene perendengues. Yo lo que no entiendo es la cantidad de normas que te obligan como ciudadano a guardar respeto con las propiedades ajenas y el pasotismo judicial y político que ampara a los que okupan una casa que no es suya, y viven en ella todo el tiempo que pueden, a veces meses, incluso años, y dejan el piso hecho unos zorros y al dueño las facturas de agua y luz, que zumba pelotas. Es decir, no te dejan ni demostrar que eres el dueño y, sin embargo, estás obligado a hacerte cargo del consumo de agua y luz que se genere con los okupas dentro, hasta que la torticera justicia resuelva devolvérselo a su legítimo dueño.
Y esa aquiescencia política da como resultado grupos que viven de eso, gente que alquila un piso, paga los dos primeros meses y se queda de okupa; un sindicato provivienda que okupa pisos y presiona a sus propietarios. En Portugalete, una mujer de 94 años estuvo a punto de perder la casa en la que vivía desde niña. Cómo lo ve usted, que le duelen las muelas de pagar hipoteca, que un día llegue a su casa y se encuentre al cerrajero colocando una cerradura nueva, que se lo ha mandado el que está dentro. Pues algo parecido les sucedió a un matrimonio de Alicante que fueron a buscar trabajo a Vigo y les okuparon la vivienda; o a Paco y a su hijo, con diversidad funcional, que estuvieron luchando cuatro años contra unos okupas, durmiendo a diario en el coche, frente a la que llamaban ¡su casa!
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