Home
All post
Vasar-Venceja
LÉXICO MONTAÑA PALENTINA
Vate: 1. m. Ingen. Pico del caminero con una especie de martillo. [EPCL: Barruelo.]
―v―
Vasar
1. m. Armario. Armario donde se colocan utensilios de cocina. [AYVB: Barruelo.] [RCML: Rabanal de los Caballeros.]
2. m. Estantería. Estantería para colocar los utensilios de cocina. [SRVP: Santibáñez de Resoba.] [SVNT: Ventanilla.]
Vaso
1. m. Cangilón. [ALCL: Villalba de Guardo.]
Vástiga
1. f. Tallo de las patatas. [EHCR: Camporredondo.]
~ seca.
1. f. Judía(s) seca(s). (Phaseolus vulgaris). [ALCL: Villalba de Guardo.]
Vate
1. m. Ingen. Pico del caminero con una especie de martillo. [EPCL: Barruelo.]
Vecería
(De vez).
1. f. Cabaña. Ganado común sobre el que se ejerce el pastoreo por turno. Nos ha tocado la vecería, y en mi casa soy yo el más inclinado al pastoreo. [APDV: Otero de Guardo.] [RCML: Rabanal de los Caballeros.]
2. f. Pastoreo. Tarea de apacentar el ganado por turnos. [VRGP: La Pernía.] [EHCR: Camporredondo.] Quizá recordando la vecería (el turno de cuidar las vacas), hacen aquí también, turnos para cavar en la cueva y profundizar hasta hallar el botín. [HYLP: Montaña.] "Le tocó la vecería". [CPPC: La Pernía.] Se empleaba [un fardel] para llevar la comida cuando se iba a cuidar las vecerías, o se iba a trabajar a la tierra. [HGMP: Gramedo.]
Vecero, ra.
(De vez).
1. m. y f. Ayudante del zagal o pastor. En el desarrollo de este tipo de trabajo la normativa de la Junta Pastoril o de Ganaderos, reconocía tres categorías: rabadán o vecero, zagal y pastor. Dicho de otra forma, aprendiz, peón y oficial. [AVNM: Lastrilla.] El pastor y la vecera caminaron despacio detrás de las ovejas. [APDV: Otero de Guardo.] Estaban solos el vaquero y otro chico y vieron una partida de hombres agazapados en un brezal. El vaquero le dijo al vecero que bajara al pueblo para dar parte y así lo hizo. [CLTV: Triollo.]
2. m. y f. Persona que va con el ganado a la vecería cuando le toca el turno. Cada vecino aportaba en cada turno su vecero y los días dependían del número de cabezas de ganado que poseyera. Por norma general, un día por cada dos o cuatro cabezas. El servicio lo realizaban dos veceros pertenecientes a dos casas diferentes. [CPPC: La Pernía.] [DMSH: Dehesa de Montejo.] [EHCR: Camporredondo.] [RCML: Rabanal de los Caballeros.] Solía ir el pastor fijo todos los días con un vecero que iba rotando de casa en casa según el número de ovejas. [HGMP: Gramedo.] De madera dura y noble para soportar el peso de las faenas diarias de la casa [...] subir, bajar hollando los ásperos y pindios parajes cuando le tocaba ejercer de vecera. [SVNT: Ventanilla.]
Veladero
1. m. Hilorio. [EHCR: Camporredondo.] En el veladero, además de compartir la conversación, cada grupo social tenía sus propias ocupaciones. [CPHT: Castrejón de la Peña.]
2. m. Velada. Nostálgicos veladeros de vecinos y vecinas que al amor de los tizones se contaron tantas cuitas. [MPFC: Fuentes Carrionas.]
Venado, da.
1. adj. Loco e ido de mollera. Utilizando la parafernalia de siempre, el sargento venao decidió que, aquella tarde, el dormitorio de la tropa, y otros servicios, como los retretes, debían quedar limpios como la patena, por lo que ordenó zafarrancho de limpieza. [NSAM: Barruelo.]
Venceja
1. f. Vencejo. Puñado de cañas de centeno igualadas por la espiga y que se utilizan para atar las gavillas y hacer manojos [SRVP: Santibáñez de Resoba.]
_________________
Actualización Sep2025 | +306👀
Una Investigación de Carlos Vielba
Si quiere acceder a la bibliografía
Una Investigación de Carlos Vielba
Fauna Montaña Palentina | Corzo
Es el cérvido más pequeño de Eurasia (zona geográfica que comprende los Continentes de Europa y Asia). Animal hermoso, esbelto, de cuello largo y orejas prominentes. Lo que más sorprende a todo el mundo es su tono marrón brillante que coge un tono grisáceo durante el verano. La cuerna de los corzos adultos tiene tres puntas y crece de 25 a 45 centímetros, dependiendo en buena medida de la alimentación y la salud del individuo.
Aunque tenía la idea de haber visto en algún reportaje de Estalayo muchos corzos, señalan en diversas páginas que este animal no anda en grupos grandes. Se reúnen, si hay opciones para comer, pero luego se separan y toman rumbo en solitario. Otro peligro que deben sortear es a los cazadores furtivos que han hecho que disminuya este animal considerablemente en muchos países, sobre todo la caza furtiva hacia los machos. Quienes hacen seguimiento de esta raza, achacan también el problema a la mala gestión y las muertes por enfermedades o accidentes de tráfico.
Cuenta Estalayo que, en cierta ocasión llegó a la Cueva Cobre con un madrileño cuya vida discurría en la oficina. Nada de paseos por el campo y pocos también por la ciudad. Al salir del bosque, a la izquierda de la Cueva, apareció un corzo. Le dije que me esperara, pero creo que tenía miedo de quedarse solo y me siguió- El corzo daba saltos, se paraba y nos miraba. Seguíamos avanzando hacia él y volvía a repetir la operación. Opté por dejarlo porque mi acompañante ya no podía más. No volví a verlo y no creo que me buscara después de esta experiencia en que los rasguños con sangre eran parte de la aventura.
Cuando estoy trabajando en la redacción de este animal le pregunto, ¿Tú sabías que los corzos duermen con los ojos abiertos? No se fían. Se cuidan de los bichos más grandes, huelen la presencia del hombre y aunque estén arraigados a una zona porque la consideran segura, con acceso a comida y refugio, no dudan en abandonarla si se ven en peligro.
Mundo Curioso
El apellido Corzo es de origen español y como es lógico tiene relación con el mundo animal. Su origen proviene del latín "cervus", que significa "ciervo". Este apellido se habría utilizado en la Edad Media para identificar a individuos que tenían alguna conexión con la caza o la cría de ciervos.
En Huétor Vega (Granada), existe la Bodega el Corzo, fundada a finales del siglo XIX. Son cuatro generaciones ya cultivando viñedos y elaborando el famosos mosto fermentado de elaboración artesanal.
El Caso de Geoffroy
Geoffroy Delorme, ecologista y fotógrafo francés de 37 años se lanzó a vivir con los mínimo e indispensable en las profundidades del bosque de Louviers, en Normandía. Allí vivió durante siete años. Un día descubrió un corzo curioso y juguetón. Le llamó Daguet. Se instaló entre los ciervos, adoptó su comportamiento, aprendió a dormir, a comer y a protegerse como ellos. Así fue adquiriendo un amplio conocimiento de estos animales. Aquella experiencia inspiró un libro que llegó a España en 2022 de la mano de la editorial Capitán Swing. El hombre corzo es un fascinante recorrido por lo más profundo de la sociedad del ser humano.
Cuaderno de anotaciones
@ Gracias a su enorme plasticidad puede ocupar todo tipo de medios forestales: caducifolios, mixtos y de coníferas, pero también se ha adaptado a bosques en etapas de degradación con condiciones más duras, como son matorrales o zonas adehesadas.
@ El tiempo de vida promedio de los corzos es de 8 a 9 años. A pesar de ser un animal tranquilo y de apariencia tierna, se vuelve testarudo, obstinado y brusco en la vejez.
@ La Asociación del Corzo Español (ACE), una entidad sin ánimo de lucro, tiene por objetivo mejorar la gestión, caza y conservación del corzo.
@ John Brooks en wildexplained.com habla del corzo (Capreolus capreolus) y lo dibuja como una criatura fascinante originaria de Europa. Sus hábitos y comportamientos han cautivado a científicos y entusiastas de la vida silvestre durante siglos. "Una de las características más llamativas del corzo es su pequeño tamaño. Con una altura de entre 60 y 75 centímetros, es significativamente más pequeño que otras especies de ciervos, como el ciervo o el gamo. Este tamaño compacto permite al corzo navegar a través de una densa vegetación y senderos estrechos con facilidad, lo que lo hace muy adecuado para sus hábitats boscosos.
@ En "sudigastro.es" aconsejan a los amantes de la caza que prueben la cocina de corzo. "Es uno de esos platos que tienes que probar al menos una vez en la vida."
@ En numerosas bitácoras, al hablar de la gastronomía tradicional y de caza en España, valoran muy positivamente la carne de corzo, y atribuyen sus buenas propiedades tradicionales a la alimentación. Los corzos se alimentan principalmente de hierbas y plantas silvestres, lo que hace que su carne sea muy baja en grasas y colesterol.
@ La cuerna del corzo es muy discreta, comparada con la de los otros cérvidos, con astas mucho más ramificadas y ostentosas. Nada más caer, proceso denominado desmogue, comienza un rápido crecimiento que en poco más de dos meses habrá alcanzado ya los 20 cms. de longitud.
@ En Jara y Sedal nos explican por qué ladran los corzos. Cuando hablamos de los comportamientos del corzo, uno de los más singulares son sus vocalizaciones. Hay una de ellas, en tono grave, que destacan y son las denominadas ladras. Sirven para avisar a otros congéneres al mismo tiempo que tratan de disuadir con ello al atacante. Los machos lo utilizan para manifestar su jerarquía, defender su territorio y asegurar la monta de la hembra elegida durante la reproducción.
@ En otras webs relacionan la frecuencia del sonido con la edad y el carácter dominante del ejemplar, siendo las vocalizaciones más graves las emitidas por los machos más adultos y de posición superior.
@ Pero también sorprenden otras vocalizaciones mucho más agudas y apenas audibles al oído humano, como pequeños silbidos, que sirven también para comunicarse entre ellos, en lo que podría ser un rico lenguaje que aún no ha sido bien estudiado.
@ Durante los meses de julio y agosto machos y hembras llevan a cabo los rituales del amor en nuestros campos. Aquí te contamos algunas curiosidades que, posiblemente, desconocías. A diferencia de otros cérvidos, el corzo es habitualmente monógamo. Esto es, cada macho se emparejará con una hembra, aunque en entornos de alta densidad o con poblaciones desequilibradas podría darse el caso de que uno cubriera a varias corzas. Los primeros defienden un territorio al que las hembras se acercan en este periodo de celo para ser cubiertas tras un complejo ritual de cortejo basado en carreras y persecuciones que se producen en una superficie reducida, dando lugar a la presencia de sendas en el terreno, habitualmente con formas circulares, que se denominan coloquialmente corros de brujas.
@ César Javier Palacios en su Crónica verde en 20 minutos, explica: "Soy geógrafo, naturalista y periodista ambiental. He trabajado en la Estación Biológica de Doñana, en la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente y en SEO/BirdLife. Me entusiasma el campito, la ciencia, la comunicación y los viajes. Me aterra la falta de empatía con los animales y la inacción ante la actual crisis climática. Desde 2004 trato de contagiaros mi pasión por la naturaleza a través de un blog que quiere ser observatorio pendiente (y crítico) del discurrir de la vida."
@ César Javier Palacios, nos aconseja que si encontramos en nuestro caminar una cría de corzo desvalida, que no camina, no la toquemos. No está abandonada. Su madre la vigila de cerca y la protege. Si lo hacemos puede impregnarse de nuestro olor y su madre puede abandonarlo. Y debemos abandonar la zona, para evitar la llegada de otros depredadores.
@ En mayo de 2024 un vecino de Barruelo fue sancionado con 43.600 € al ser interceptado por la Guardia Civil saliendo de un coto de Cervera con 10 cabezas de corzo y jabalí.
@ El proceso, conocido como «tirar los cuernos», es un fenómeno interesante que ocurre en los corzos y que tiene lugar en determinadas épocas del año.
Actualización Nov2025 | 💥+333👀
Curioseando por Benidorm y XI
De Benidorm a Villajoyosa y Campello.
![]() |
| Muralla de Villajoyosa | A. Santamaría |
Muy cerca de Benidorm se encuentra Villajoyosa, una localidad con importante pasado y con un conjunto histórico notable en su casco antiguo, en el que llaman la atención las murallas renacentistas y la iglesia fortaleza de la Asunción, que fueron puntos de vigilancia costera, así como diversas torres estratégicas distribuidas por la población para combatir a los piratas. En el Paseo Marítimo encontramos frente a las palmeras y la playa las casitas de colores, que con su colorido hacen muy atractivo el paseo, ese tipo de casas no las encuentras en otros sitios, a no ser que sean casetas. El paseo continúa cercano a la playa hasta llegar al puerto pesquero y deportivo donde se encuentra el Club Náutico y el Puerto Pesquero con sus barcas de pesca y lonja con unas lujosas instalaciones en las que se incluye un restaurante.
![]() |
| Villajoyosa. Mural de las casitas | A. Santamaría |
Visitamos Villajoyosa uno de esos días que no apetecía ir a la playa, aunque Villajoyosa tiene algunas de las mejores playas y calas de la Costa Blanca en sus 15 kms. de litoral. Pasamos también por alguna de sus famosas fábricas de chocolate, un producto que da prestigio a la localidad desde el siglo XVII que además exportaba chocolate y cacao. En la actualidad se pueden visitar tres fábricas de chocolate, Chocolates Pérez, totalmente artesanal, y Chocolates Valor y Clavileño. Interesante la visita a Villajoyosa.
![]() |
| Puerto marítimo de Villajoyosa | A. Santamaría |
![]() |
| Paseo marítimo y playa de Campello | Alfonso Santamaría |
Playa de Campello
Campello o El Campello. - De Villajoyosa nos trasladamos a Campello, a tan solo 14 kms. de Alicante y con la mayor extensión de costa de la provincia (23 kms.). El día que visitamos Campello celebraba su tradicional semana del Mercado Medieval, con puestos de artesanía y otros productos, además de trovadores, brujas, soldados y combatientes, artesanos, cortesanas, y un llamativo chiringuito de asadores argentinos. Buen ambiente y buen almuerzo en uno de los bares de esta zona del pueblo más alejada de la playa. Al bajar a la parte más moderna en la que se encuentra el paseo marítimo y la playa de Muchavista, llamó mi atención una escultura en bronce de una pescadora descalza sentada en una silla cosiendo una red.
![]() |
| El Campello. Mercado Medieval | A. Santamaría |
Al llegar al paseo marítimo me sorprendió el original monumento al pescador y recorrí un dique que se introduce en el mar que en esta parte no tiene mucha profundidad. Allí fotografié a un ave que me pareció una garza que permanecía inmóvil en la roca. La zona del paseo marítimo de Campello es interesante, como lo es el encuentro con la lonja de pescado. Cerca del puerto deportivo está el yacimiento arqueológico de la Isleta, uno de los más importantes del Mediterráneo, y la torre de la Isleta, una construcción defensiva del siglo XVI para vigilar la costa de los ataques berberiscos. Otra torre famosa es la Torre de Aguas.
Me gustó Campello y su ambiente.
![]() |
| Campello | A. Santamaría |
Actualización Sep2025 | 392👀
|⧫|
|⧫|2. Curiosidades
|⧫|3. Los miradores
|⧫|4. De Benidorm a Finestrat
|⧫|6. Benidorm y José Mari
|⧫|7. De vinos y tapas
|⧫|9. De Benidorm a Guadalest
|⧫|10. De Benidorm a Altea
|⧫|11. De Benidorm a Villajoyosa y Campello
Como en Canarias
Llevo cuarenta y cinco años colaborando en prensa. Y se va acercando el momento de cerrar esta madeja definitivamente. Aunque ya he tenido sonoros tirones de orejas por los colaboradores de este diario, no han faltado felicitaciones de amigos desde todos los ámbitos, sin imaginar que esto fuera como un cumpleaños o un aniversario de bodas.
Lo cierto es que, los compañeros de la empresa de deporte donde he trabajado los últimos quince años, que son como hijos para mí, decidieron hacerme una despedida. ¡Te vamos a llevar a Canarias! No, olvidaros que yo no voy a ningún lado. Comemos en algún sitio, vamos a bailar al Moma y con eso ya me doy por satisfecho. Que va. Ellos a lo suyo. Tú prepara la maleta con algo de ropa, coge un bañador y allí ya tendremos lugares para comer y bailar. Yo intuía que aquel viaje no iba a producirse, pero algunos son muy traviesos y no las tenía todas conmigo. Ahora ya saben que las despedidas se celebran lo más lejos posible, y aunque les dejé claro que yo no era un muñeco, ellos siguieron amenazándome a diario con un viaje. El 12 de abril, un sábado cualquiera, yo me levanté a las nueve como cada día de mi nueva vida, bajé a desayunar y después me fui a hacer mi paseo diario de 5 kilómetros, que es lo que me mantiene en forma. A las 14, cuatro compañeros a la puerta de casa. Coge la bolsa que nos vamos. No tengo ninguna bolsa. En San Mamés, después de sortear a otro grupo que venía con una pancarta para desearme buen viaje, bajamos al andén y cogimos el autobús al aeropuerto. No lo tenía claro, porque me dijeron que otros dieciséis compañeros viajaban con nosotros. La duda crecía porque me iban ofreciendo rutas por Canarias y centros de ocio para los cuatro días. Pero bueno, se arrepintieron y nos apeamos en la Plaza Moyua, porque llegaba la hora de comer y ahí quedó el sueño tan amenazante de Canarias.
Por qué les cuento esto. Pues sencillo. Estamos hartos de ver cada día puñaladas, muertes sin sentido, odio por doquier, rivalidad política. Y esto me pareció la gloria. Llegar a Indautxu y encontrarme a mogollón de amigos y compañeros fue mejor que cualquier viaje a ningún sitio. Allí estaban los que se fueron a otras instalaciones, los que cambiaron de trabajo y quienes siguen en Azkuna actualmente. Ya se pueden imaginar ustedes la sensación tan placentera encontrarte con tantas personas que te valoran y te quieren. Quiero desde esta madeja dar las gracias por tanto cariño, por tanta amistad, por tanto amor. Es evidente que os quiero un montón. Sois mis hijos. Perdonar los días que no estuve a la altura. A vuestro lado he vivido los mejores momentos y así no cuesta ir a trabajar. Que os quiero, coño. Que sois el mejor equipo que uno podría tener. Que la vida sin estos detalles no tendría aliciente. Gracias.
¬ Ver entrada relacionada
Distintos modos de valorar
Las cifras, leo y oigo por radio, se han disparado. Entre julio y agosto de 2024, han llegado a nuestro país nada menos que 4,1 millones de turistas extranjeros. Los coruñeses comparten terrazas, calles, lugares de ensueño, monumentos, y tropiezos, empujones, paradas ante los escaparates, con puro y necesario frenazo para quien viene detrás. No todos lo llevan bien.
En Palencia, si no se tienen familiares, dejarán más dinero. Es necesario transigir porque restaurantes, bares, hoteles, necesitan sacar adelante sus negocios. En el centro estamos tranquilos, salvo los fines de semana, Sonora y, en estos sanantolines, donde los animadores de la feria elevaron decibelios para que personas de zonas alejadas oigan lo bien que tocan, se animen a recorrer la distancia, corta, y llegar al lugar donde surgen terrazas pegaditas; apenas queda espacio para volver a casa y, menos aún, evitar ruido: con ventanas de doble cristal, gas incluido y persianas bajadas a tope, aún pude grabar sonidos bastante nítidos. Estos turistas gustan. Son bien recibidos.
Y, ahora, contemos los 6.267 migrantes que habían entrado por mar en Canarias. Hoy, martes, escucho en Radio Nacional: A Las Palmas, han llegado 10 pateras. Son desheredados de la vida, que vienen huyendo de persecuciones políticas, hambre, falta de derechos en cualquier campo. Solo buscan una vida digna. Trabajar. Para que el sistema de pensiones vaya adelante se necesitan 25 millones, que entren legalmente, pero se hace necesario -en primer lugar- la concesión de visados. Así se evitaría su muerte en el mar. Esta cifra no se conoce. Es sangrante.
Y, ahora, contemos los 6.267 migrantes que habían entrado por mar en Canarias. Hoy, martes, escucho en Radio Nacional: A Las Palmas, han llegado 10 pateras. Son desheredados de la vida, que vienen huyendo de persecuciones políticas, hambre, falta de derechos en cualquier campo. Solo buscan una vida digna. Trabajar. Para que el sistema de pensiones vaya adelante se necesitan 25 millones, que entren legalmente, pero se hace necesario -en primer lugar- la concesión de visados. Así se evitaría su muerte en el mar. Esta cifra no se conoce. Es sangrante.
Actualización Sep2025 | 296👀
Sentir de la palabra
Juegos infantiles de antaño maricastaño: las flechas
En el orden de prelación de nuestros juegos infantiles de aquel entonces en el pueblo, éste de “las flechas” gozaba de un gran atractivo y simpatía para una mayoría de nosotros. Y, contra lo que pudiera pensarse en cuanto a su nombre, no es que se tratase del tradicional juego de tiro con arco, que en principio pudiera creerse, no. Ni tampoco se trataba de las “flechas de Cupido”, que mucho tiempo después, ya mozos y mozas en edad de prometer, entenderíamos el por qué en el mundo de los adultos se hablaba de ellas.
Un juego, éste de las flechas que, muy probablemente, en otros pueblos de nuestra comarca el pasatiempo en cuestión tomase otros apelativos, pero que en el nuestro en concreto, era conocido por todos como “jugar a las flechas”; gozando de una gran aceptación entre la chavalería.
El juego, en esencia, consistía básicamente en dividirnos los chavales y chavalas en dos grupos del mismo número de personas. Y la mecánica radicaba en que uno de los grupos, pasados varios minutos desde que el otro grupo hubiese partido del lugar teniendo tiempo para esconderse en algún paraje del pueblo, saliese en su búsqueda. Orientándose para ello con una serie de señales dibujadas en el suelo –flechas, en concreto, indicando la dirección a tomar tanto en línea recta como en los cruces de las calles- que el primero de los grupos había ido dejando dibujadas sobre el suelo de tierra a medida que se alejaban camino del escondite que sobre la marcha elegían.
El hecho de usar las flechas de dirección dibujadas sobre el suelo como señal, era lo que determinaría a la postre el nombre del juego; así de sencillo. Pero como todo juego, éste de las flechas, que disponía también de otra serie de elementos orientativos más aparte de las flechas, susceptibles de dibujar también en el suelo de tierra con un simple palo, tenía igualmente sus propias reglas, por todos conocidas, por otra parte. Y, en ocasiones, el saber interpretar mejor o estrujar estas reglas y adaptarlas a alguna situación concreta, estaba el posible triunfo en el juego. Así que ahí jugaba también a favor la mejor orientación, intuición o inspiración del momento que el líder del grupo llevase a cabo.
A veces, un intríngulis demasiado enrevesado de las señales dibujadas o una estudiada disposición de estas con el fin de confundir en la interpretación de las señas marcadas sobre la tierra por el primero de los grupos, hacía imposible para la segunda cuadrilla, la perseguidora, el poder localizar en su escondite al resto de compañeros, entre el gozo y la algazara correspondientes de estos últimos. Llegaba entonces el momento de poner en común los detalles de la búsqueda y de su acierto o fracaso, y de entablar una serie de conversaciones a varias bandas entre unos y otros; mientras el camino nos iba dirigiendo en muchas ocasiones hacia las inmediaciones de la iglesia, donde los vencejos, chillones por demás aquella tarde-noche, sobrevolaban incansables sobre nuestras cabezas en cientos de viajes de ida y vuelta.
Entretanto, nosotros, que teníamos todavía por delante algunas horas antes de retirarnos a descansar, comenzábamos a urdir ya el próximo juego en grupo.
Historias cercanas
Suscribirse a:
Comentarios
(
Atom
)
_Portada.jpg)


























































