Rabindranath Tagore (1861-1941) Filósofo y escritor indio.
📘 curioson | De cien en cien
● El Amor es el significado ultimado de todo lo que nos rodea. No es un simple sentimiento, es la verdad, es la alegría que está en el origen de toda creación.
📕 FALTAN 10 DÍAS PARA EL PRIMER ECLIPSE
📒 MUNDO CURIOSO
👁️ Este eclipse total de Sol será el primero visible desde la Península Ibérica en más de 100 años, y el último en ofrecer una franja de totalidad atravesando territorio continental europeo. La trayectoria de la sombra lunar comenzará en el Océano Ártico, atravesará Groenlandia e Islandia antes de adentrarse en España, donde cientos de miles de personas podrán observar cómo la Luna cubre completamente el disco solar. [a24.es]
El diario "La Gaceta del Norte" es conocido como el "de la rebeldía católica vasca" y nace como consecuencia de unos ejercicios espirituales en Loyola, donde el Padre José María Palacio insinúa la necesidad de que el mundo católico cuente con un buen periódico al servicio de la Religión y de la Patria.
Posteriormente, fue reeditado pero no pudo sobrevivir al empuje del "El Correo Español-El Pueblo Vasco". A esos últimos años (1987) pertenece la imagen que ilustra este comentario. Se trata de Burdinjaun, un superhéroe vasco, pelotari y sindicalista de Altos Hornos convertido en justiciero de la mano de Joaquín Agreda, Pedro Uruñuela y Álex de la Iglesia.
Pero yo aquí no pretendo hacer comentario interesado alguno porque, como bien comprenderéis, trato de recuperar las historias rocambolescas y curiosas de cualquier tiempo, como el anuncio que aparece el 16 de febrero de 1980 en una de sus páginas. "Doy 700.000 pesetas a quien me proporcione un puesto de trabajo en una entidad bancaria o caja de ahorros. Interesados escriban a "Gaceta del Norte, nº 6325". Sería interesante tirar de aquel hilo para saber hasta dónde llegó el anunciante, si logró su objetivo, si alguien se interesó por su propuesta...
En mi último viaje a Palencia tuve el placer de visitar a Carmen Arroyo en su domicilio de la calle Empedrada. Era su domicilio, sí, pero en el ambiente se respiraba el recuerdo, la presencia de Marcelino, el poeta, padre y esposo.
||||| Fue una conversación extraordinaria, como lo son todas las que uno logra mantener con personas de una sensibilidad y una bondad exquisita.
Siempre será la casa de Marcelino y Carmen. Ya en el vestíbulo empecé a sentir lo que significa ese término maravilloso que (re) conocemos como literatura. Carmen me acompañó en un recorrido por distintas estancias, todas ellas plagadas de libros, multitud de libros de toda índole, desordenados en un orden perfecto, en hileras sabiamente colocadas, no amontonadas. El suelo del salón y hasta de los dormitorios, dispuestos para recibir libros y más libros, litografías y cuadros de paisajes castellanos, de familiares y amigos. Carmen me comenta con delectación la relación epistolar de Marcelino con Vicente Aleixandre, excelente poeta, persona entrañable y figura señera de nuestras letras. Desde la mítica finca de la madrileña calle Welintonia Aleixandre escribía cartas afectuosas a Marcelino, en las que comentaba los avatares de su vida poética y en las que felicitaba a Marcelino por su compromiso intelectual con la poesía. Carmen me mostró algunas de esas cartas manuscritas con emoción contenida. En un momento dado, me obsequió con un excelente café recién hecho acompañado (ahí llegó mi perdición) de una caja de lazos de Cervera, que degusté encantado. Carmen me habló con entusiasmo de cuando conoció a Marcelino y de la profesión de maestros que ambos desarrollaron con el mayor entusiasmo y que les sirvió para evolucionar como personas. Fue una conversación extraordinaria, como lo son todas las que uno logra mantener con personas de una sensibilidad y una bondad exquisita. Porque Marcelino y Carmen eran, son, en el buen sentido de la palabra, buenos. Y el poeta nos legó sus poemas, sus estudios sobre el gran Jorge Manrique, su visión como viajero de distintas comarcas de nuestra provincia y su experiencia vital. Y Carmen no nos legó nada porque sigue estando aquí , más bien nos transmite la obra de su fiel compañero y nos sigue amenizando con su conversación amable, con sus respetuosas columnas en la prensa local y , sobre todo, con su presencia. Larga vida a esta persona maravillosa.
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🚩El Centro Cultural Lecrac dedica una sala de lectura al maestro, poeta y académico palentino Marcelino García Velasco, reconocido en los últimos años con el premio Fray Luis de León de Poesía.
Si hay un recuerdo del pasado que guardo con sumo agrado es la Feria del Libro de Madrid en las décadas de los setenta y ochenta del siglo pasado.
||||||| Carmen García Guadilla, seguidora de Curioson en Venezuela ha triunfado este año (2026) en la 85º Feria del libro de Madrid con su novela "El silencio de los abedules".
Entre 1970 y 1975 asistí en el mes de mayo al patio de coches de Retiro para descubrir los libros a los que nunca pude acceder durante el largo bachillerato en los Maristas de Palencia. Estábamos en plena dictadura, de lo que puede colegirse que miles de libros seguían prohibidos, eso sí, los ganapanes que constituían la famosa censura franquista, generalmente falangistas iletrados de los de prietas las filas, permitían libros verdaderamente avanzados. ¿Por qué lo hacían? Muy sencillo, porque la incultura de aquellos prohombres les impedía distinguir en ocasiones libros válidos para el régimen de otros libros incompatibles con la España franquista. En aquellos años ya no estaban prohibidos los libros de Baroja, Pérez Galdós, Unamuno y compañía, pero se intentaba que las ediciones fueran breves y de difícil acceso, salvo aquellos en que el protagonista era algún cura procaz o desalmado, como ocurría con Doña Perfecta (Pérez Galdós), Ad maiorem Dei Gloriam (de Pérez de Ayala) y muchas otras, que eran sencillamente eliminadas de bibliotecas y librerías. En 1970 recuerdo haber leído Aventuras, inventos y mixtificaciones de Silvestre Paradox, de Pío Baroja. Uno de los protagonistas, sacerdote, vivía en un piso de vecindad, en donde reunía a feligreses para orar al Señor. Cuando muchos años después releí la obra en una moderna edición, sin censura, descubrí que el cura de turno no recibía a los feligreses en su piso para rezar sino a diferentes mujeres para que calmaran sus concupiscencia y libidinosis pecaminosas. Sirva esto para comentar con sorna la estupidez de aquellos censores del régimen, quienes , además, permitían la exhibición en los puestos de la feria libros de Federico Engels (El origen de la familia…), El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo (de Lenin) o La revolución sexual y La función del orgasmo, del psicoanalista marxista Wilhelm Reich, entre muchos otros. Los reprimidos censores, los policías de la brigada político-social franquista se conformaban con que la feria permaneciera tranquila, y vaya que lo conseguían con sus caballos y sus tanquetas; lo que ignoraban los muy necios es que, mientras vigilaban concienzudamente a la gente, en las casetas se vendían multitud de libros prohibidos, como La guerra civil, de Hugh Thomas, en Ruedo Ibérico o publicaciones de Marta Harneker y otros rojos peligrosos. El final del franquismo se manifestaba en muchos aspectos de la vida social, sobre todo en la penetración paulatina de la literatura antifascista, libre, de Europa y América. La censura quedaba postergada por la ineptitud de sus miembros y por las ansias de saber de las nuevas generaciones de obreros y estudiantes. La primera vez que leí Los cachorros, de Vargas Llosa, descubrí precisamente en una caseta de la feria, que el verdadero título de la novela era Pichula Cuéllar. Pichula, en Perú, significa lo mismo que picha en España, o sea, pene. Fíjense en qué tonterías se restregaban los sesos aquellos falangistas iletrados, mientras ignoraban que la feria del libro iba creciendo a velocidad de crucero en libros habituales en Europa y restringidos aquí.
Era un verdadero placer saludar a escritores consagrados, que solían recibirnos con simpatía. Recuerdo a un sobrio Buero Vallejo, represaliado con la cárcel en pleno franquismo, hablándonos de teatro y de libertad de pensamiento. Lo hacía con sigilo, porque la feria estaba infestada de soplones del régimen que no hacían sino acrecentar nuestros deseos de conocer lo que desde niños se nos había ocultado. Otro día visité con unas compañeras de clase una caseta en la que firmaban ejemplares Carmen Conde, la primera académica de la RAE, y Gloria Fuertes, la eternamente niña poeta. Yo me quedé fascinado por su cercanía natural, sin alharacas, en absoluto fingida, nos leyeron dos o tres poemas y nos preguntaron por nuestra facultad. Seguidamente las invitamos a venir a nuestra aula en la Complutense y, premio, una semana después entraron en nuestra clase y mantuvieron un coloquio extraordinario con los cien alumnos que allí estábamos. La feria del libro nos abrió sus puertas y nosotros lo aprovechamos. Un fuerte aplauso las despidió con un sentido hasta siempre.
Ya en los primeros años de la democracia pude saludar personalmente a Rafael Alberti o a Vicente Aleixandre sin temor a ser fichado. Recuerdo la firma que me dedicó una joven Rosa Montero en su novela Crónica del desamor. Siempre que encontraba a Javier Marías para que me firmara Los dominios del lobo o El hombre sentimental, entre otras novelas, le preguntaba por aspectos de sus padres, los filósofos Julián Marías y Dolores Franco, ambos discípulos de Ortega y Gasset. Solía contarme que su padre, católico y persona ponderada, hubo de exiliarse en los Estados Unidos porque el régimen franquista, enemigo de todo lo que significara libertad de pensamiento, lo despojó de su cátedra en la Complutense y le prohibió ejercer como intelectual que era. Y lo pasó mal, económica y personalmente. En fin, aquellos años de distensión cultural sirvieron para que los españoles tuviéramos la posibilidad de abrirnos a otros foros ya asentados en Europa y América. Los Borges, Cortázar, Vargas Llosa, Saramago habían llegado para no volver a irse jamás. Y en estas estamos, disfrutado de su maravillosa literatura. Los que nos consideramos lectores nos movemos en comandita con los verdaderos escritores, porque nadie puede considerarse escritor si carece de lectores, en tal caso sería un mero escribidor, que no es lo mismo.
🚩Curioseando por la red, descubro a un apasionado lector que dice conservar en su biblioteca ejemplares de todos estos libros prohibidos. Desde luego, la lista de libros censurados, incluso en tiempos de "aparente libertad" sería interminable y es por ello que a partir de la lista que este curioso lector nos ofrece en su sitio, me apetece ampliar la información sobre los libros que se citan, curioseando por cientos de páginas que hablan de lo mismo. En unos casos, críticas; en otros, un resumen del libro en cuestión, en otros un comentario del propio autor...
Mañana se inaugura el mundial con un partido en el estadio Azteca entre México y Sudáfrica. Saqué algunas fotos por las rendijas pero logré subir a un restaurante y saqué una foto que quiero comentar porque habrá sido muy estudiada antes de adornarla y a mi modo de ver tiene muchas enseñanzas.
|||||| Una foto que quiero comentar, muy estudiada antes de adornarla y a mi modo de ver con muchas enseñanzas.
Ayer caminé por el Zócalo de la Ciudad de México y me detuve a contemplar las figuras que adornan sus paredes con motivo del Mundial de Fútbol. No eran simples decoraciones; parecían contar una historia donde el deporte y la cultura mexicana se daban la mano. Allí estaba Quetzalcóatl, la gran serpiente emplumada, extendiéndose majestuosa como si hubiera descendido de los antiguos tiempos para observar la fiesta del mundo. Sus colores brillaban bajo la luz del día y daba la impresión de que vigilaba el corazón de la ciudad, recordando que México posee raíces tan profundas como sus montañas y tan antiguas como sus pirámides. Al lado aparecía el ajolote, pequeño y simpático, con su eterna sonrisa. Parecía mirar a los visitantes con curiosidad, como si quisiera participar también en los partidos. Pensé en los canales de Xochimilco, en las aguas tranquilas donde habita este singular animal, y me alegró verlo convertido en embajador de la naturaleza mexicana. Entre unas figuras y otras surgía un balón de fútbol, símbolo de la pasión que pronto reunirá a millones de personas. Parecía un sol redondo que invitaba a niños y adultos a imaginar goles imposibles y celebraciones compartidas. Las flores aportaban color y alegría. Había en ellas algo festivo y acogedor, como si cada pétalo quisiera dar la bienvenida a quienes llegan de otros países. Recordaban la riqueza de los jardines, los mercados y las tradiciones que llenan de vida cada rincón de México. No podían faltar las piñatas, llenas de imaginación y de recuerdos infantiles. Al verlas pensé en cumpleaños, risas y reuniones familiares. Allí colgaban orgullosas, demostrando que la alegría también forma parte de la identidad de un pueblo. Y entre todas las figuras aparecían los nopales, resistentes y nobles, creciendo simbólicamente sobre los muros. Son una imagen inseparable de México, de su tierra y de su historia. Parecían decir que, igual que ellos florecen en condiciones difíciles, también los mexicanos han sabido levantarse una y otra vez a lo largo de los siglos.
Mirando desde un restaurante, tuve la sensación de que todas aquellas figuras cobraban vida. Quetzalcóatl desplegaba sus plumas, el ajolote sonreía, las flores se mecían con el viento, las piñatas danzaban, los nopales se erguían orgullosos y el balón rodaba imaginariamente por el empedrado. Entonces comprendí que aquellas decoraciones no solo anunciaban un Mundial de Fútbol. También contaban, a quien quisiera detenerse a mirar, la historia de un país lleno de tradición, naturaleza, color y alegría. Un país que abre sus brazos al mundo sin olvidar nunca quién es.
Cuando oí por casualidad la conferencia de prensa de Florentino Pérez, aparte de sentir estupefacción, me vino a la memoria la obra de Nietzsche Así habló Zaratustra. En este libro el profeta Zaratustra se presenta como un superhombre con inmensas ansias de poder, aparte de como el hombre más sabio de la tierra. En seguida reconocí cierto paralelismo con el señor Pérez (don Florentino), si nos atenemos estrictamente a sus declaraciones.
||||| Florentino Pérez Rodríguez (Madrid, 8 de marzo de 1947) es un empresario, ingeniero, dirigente deportivo y expolítico español. ||| Barcex - commons-wikimedia.
O estás conmigo o estás contra mí, y si estás contra mí te vas a enterar de lo que vale un peine. Mientras Zaratustra vivía paupérrimamente en una cueva de una montaña, reflexionando, Florentino Pérez lleva muchos años, tal vez demasiados, anclado a un poder fáctico de primera magnitud, el Real Madrid, viviendo a tope el mundo de la farándula, de los restaurantes de lujo y de los negocios de toda índole. En eso se ha convertido el Real Madrid, en cuyo palco no se habla de fútbol sino de compras de empresas, de inversiones millonarias, de obtención de pingües beneficios, de fondos buitre y otras pequeñeces. El fútbol se lo dejamos a los crédulos aficionados, dicen. El palco, mientras permanezca Florentino Pérez en el poder, seguirá reservado a la nobleza, a los banqueros y a los directivos del IBEX, que son los que mueven el país (lo dicen y se lo creen) y, además, no tienen ni idea de fútbol porque sus intereses son otros y no el balompié.
Afirma el señor Pérez (don Florentino) que él ha sido el mejor presidente del Real Madrid, lo que constituye, aparte de un grave pecado de vanagloria, una inexactitud manifiesta. Fue don Santiago Bernabéu, en los años cincuenta, quien transformó un club aldeano e insignificante en una organización modélica, a pesar de que el régimen franquista no solo no lo apoyó, sino que le puso numerosas trabas. La leyenda de que Bernabéu fue íntimo amigo de Franco es mendaz e interesada. Era, eso sí, un hombre sencillo con una personalidad arrolladora por la que obtuvo el reconocimiento internacional. Don Santiago transformó un erial en lo que hoy es la Castellana en un campo de fútbol colosal para ciento veinte mil espectadores, cuando en España se jugaba al fútbol en alpargatas. Y lo logró con apoyos empresariales y préstamos cuando no había ni contratos televisivos ni nada parecido. Poco después creó la Copa de Europa, germen de lo que hoy es la Champions League. Y la creó él, fue un visionario, y todos los dirigentes europeos se subieron al carro, porque ese carro era el futuro. Todo lo que ha hecho posteriormente el señor Pérez (don Florentino) no tiene ni la cuarta parte de mérito que aquello, pues se encontró un club rico, ya organizado, con un estadio consolidado, con millonarios apoyos televisivos y empresariales. Comparar a don Santiago Bernabéu con el señor Pérez es como comparar a Maradona con un jugador de la Cultural Leonesa.
Florentino Pérez no es precisamente un Demóstenes ni un Cicerón, ni tan siquiera un Jorge Valdano, si nos atenemos a su rancia capacidad verbal, preñada de inexactitudes y vulgarismos impropios de todo un ingeniero de Caminos. Si a ello añadimos su pronunciación borbónica, muy similar al del por tantas cosas denostado rey emérito, convendremos que su rueda de prensa fue un fracaso absoluto, en el fondo y en la forma. Tuvo la desfachatez de atacar de forma rústica y delicuescente a periodistas de ABC, Cadena Cope y Cadena SER por el delito de criticarlo. Viva la libertad de expresión. El señor Pérez (don Florentino) prefiere a los periodistas paniaguados que le ríen las gracias y le cantan a coro tú eres el mejor. Tal es el caso de Tomás Rocero (Diario AS) o Josep Pedrerol, alejados del periodismo de verdad, conspicuos exaltadores del presi y hagiógrafos a su persona.
El presidente del Real Madrid ha permitido sistemáticamente que jugadores altaneros, ricachones, insolidarios, vagos y, en algunos casos violentos, pululen por los campos de fútbol españoles imponiendo la dictadura de la mala educación y la chulería en detrimento de los entrenadores y cuerpo técnico. Se han convertido en los dueños del club, mientras el señor Pérez miraba a otro sitio. Sus negocios, su influencia social nunca han estado en peligro, de ahí su pasotismo institucional. Si pretende que el mundo esté a sus pies, está totalmente equivocado y no es muy difícil pronosticar que terminará cayendo en el ostracismo, como todos los trileros de la política, de la economía y del deporte. Los socios tienen la palabra, y los periodistas, la obligación de contar la verdad, sin miedo a las amenazas del pequeño Napoleón madridista.
Sería conveniente, por otro lado, que el Real Madrid pusiera en práctica la Ley para la Memoria Histórica y se reconciliara con (todo) su pasado. Así, a muchos nos gustaría que se reivindicase la figura de dos expresidentes madridistas, Antonio Ortega Gutiérrez y Rafael Sánchez Guerra, ambos represaliados por el franquismo, el primero ejecutado al final de la guerra (in) Civil y el segundo torturado y encarcelado hasta que consiguió exiliarse. Cómo han cambiado los tiempos. Antes podía ser presidente del Real Madrid cualquier persona de izquierdas y sin más ingresos que un sueldo medio; hoy, por desgracia, es preciso ser millonario, muy millonario, y ser de derechas. Desde luego, con Florentino hemos llegado al límite. Que pase el siguiente.
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Enrique de Guzmán Mataix es seguidor de Curiosón y escribe desde Almería.
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🚩Su paisano, el periodista Matías Antolín, en el artículo "El linchamiento a Calderón" escribe entre otras cosas: "La verdad es la noticia, pero a veces se usa la forma más rastrera de fomentar rumores dando al lector carnaza putrefacta. Han puesto en la diana a Calderón, que tendrá que exclamar aquello de Gregorio Marañón: «¡Perdón por haber vencido!».
En cuanto crucé las puertas de City of Hope, en Los Ángeles, sentí algo difícil de explicar. No era solo un hospital. Había en el aire una mezcla de silencio, lucha y, sobre todo, esperanza.
| Pensé, entonces, en los paisajes de robles y hayas, en el murmullo del Pisuerga, en el silencio de los chozos...
Caminé por sus pasillos con el corazón encogido, viendo a tantos niños pequeños, algunos con la cabeza cubierta, otros empujando sus sueros como si fueran juguetes silenciosos. Y, sin embargo, en sus ojos no vi derrota… vi una luz. Una luz que no debería caber en cuerpos tan frágiles, pero que allí parecía multiplicarse. Me detuve un momento junto a una sala donde unos niños dibujaban. Uno de ellos levantó la mirada y me regaló una sonrisa limpia, como de mañana de primavera en la Montaña Palentina. En ese instante comprendí que la vida, incluso en sus momentos más duros, se abre camino con una fuerza que no se puede explicar, solo sentir. Aquí, en este lugar, no solo trabajan médicos; trabajan manos que curan, voces que consuelan y corazones que no se rinden. Cada habitación guarda una historia, cada familia una batalla, cada niño un pequeño milagro en construcción. Pensé entonces en los paisajes de robles y hayas, en el murmullo del Pisuerga, en el silencio de los chozos en invierno… y me di cuenta de que la esperanza es como esos bosques antiguos: parece quieta, pero por dentro está llena de vida, resistiendo, creciendo, renovándose. Salí al exterior con una emoción difícil de contener. Este lugar no es solo un hospital. Es un faro. Un refugio donde la ciencia y el amor caminan de la mano, donde cada día se lucha por regalar tiempo, sonrisas y futuro. Y mientras me alejaba, comprendí que, aunque el dolor tenga aquí su espacio, la esperanza siempre encuentra la forma de ser más grande.
El Cuadro, fue encargado por el Gobierno de la República en 1935, por el que paga 150.000 pesetas de aquella época, pero cuyo nombre dista mucho de ser “Guernica”, sino que Picasso quiso homenajear a un gran amigo suyo y lo denominó “Recuerdo a mi amigo Sánchez Mejías”, el extraordinario torero que murió en 1934.
Cuando se produce el encargo, lo tenía ya finalizado en febrero del 37, y cuando ocurre el bombardeo de la ciudad de Guernica por la “legión Condor” Alemana, el cuadro ya estaba aposentado en la Expo de París, en el pabellón Español, el renombrar el cuadro fue una ocurrencia en el 37, del delegado de Cultura de la Generalitat de Cataluña, quién sustituyo el título de “Sánchez Mejías” por Guernica, por oportunidad política, nunca porque representara ninguna escena del mencionado bombardeo, por lo que como siempre se mezclan intereses políticos con los reales, y por eso mismo este cuadro debiera estar lejos de los peligros de la política que invaden hoy nuestro viejo País.
Yo tengo vivencias de esta gran pintura que os cuento. Conocí el cuadro ya en el Reina Sofía en 1990. Desde entonces le he visitado unas cuantas veces, pero lo extraordinario de esta Historia, ocurrió en 1.991, en la celebración de la Exposición de las Edades del Hombre celebradas en León.
Yo había conocido al que después ha sido uno de mis amigos más queridos en la UNED, a D. Primo Lucio Panera Burón, Doctor en Derecho Canónico y en Derecho Mercantil, profesor en la Sede Universitaria de Palencia, natural del pueblo de León Villomar, Canónigo y Dean de la Catedral de León y Juez de la Santa Rota Romana, hombre de una cultura tremenda y gran experto en códices antiguos. Primo Lucio, fue nombrado Comisario de las Edades de León, esa exposición llena de música y de luz, a través de esas impresionantes vidrieras perfectamente diseñadas desde el punto de vista astronómico para crear una atmósfera perfecta. Pues bien, llegamos a la Catedral leonesa, un grupo de la Universidad Palentina, con nuestras respectivas consortes, y visitamos toda la gran exposición, y algunas cosas que no eran visitables para el gran público, una preciosidad. En un momento determinado a nosotros dos nos llevo a una Sala llamada de “Códices”, donde cogió un libro del Siglo XII, con las pastas de pergamino, de 50 X 60 aproximadamente y lo abrió por su zona central, y nos lo mostró.
El dibujo mostrado era prácticamente idéntico al del Pintor malagueño, sin la bombilla, y los trazos en tinta roja oscura, aunque pudiera ser por oxidación del tiempo, pero hasta el toro era idéntico, el comentario de D. Primo fue:
—En la Historia todos han copiado.
Y aquí esta la prueba. Lo curioso sería saber como llegaron a conocer esta información, ese es el misterio, pero la política en la actualidad quema todo. El cuadro fue bautizado como “Sánchez Mejías” y rebautizado por la política como Guernica, cuando, curiosamente, puede tener un origen del Siglo XII, o incluso anterior, nunca se sabe.
Aclaración
Hay quién dice que esta pintura, siempre se llamó Guernica, en recuerdo del ataque realizado por la Legión Condor Alemana y la Aviación Italiana. Sí es cierto y contrastable que se probaron los prototipos de los mejores aviones de la Luftwaffe alemana y de la Regia Aeronáutica Italiana. También me aseguran que no hubo cambio de nombre en el Guernica, y no se quiso recordar al gran torero Ignacio Sánchez Mejías. Otro seguidor asegura que está documentado con las cartas del pintor al Museo de Nueva York... En fin, lejos de disputas y sometiéndome totalmente a la historia escrita por historiadores, dejo a cada uno que beba de las fuentes que más le gusten, eso sí, hoy mi experiencia sigue viva, y ha sido, El Códice Leonés que nos fue mostrado. Aquellas imágenes han quedado para siempre retenidas en mi cerebro y en aquellos que lo vieron. Nunca me cansaré de dar las gracias por aquella preciosa mañana de un domingo de junio de 1991, cuando D. Primo Lucio Panera Burón, con sus conocimientos, ilustró nuestra mente. Gracias, querido amigo y compañero de muchas tardes de Universidad.
EL VIDEO
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Picasso se pudo inspirar en una Biblia del siglo X para pintar el Gernica Los expertos descartan que el parecido entre las dos obras sea fruto de la casualidad 🔗La Nueva España
León se despide de Primo Lucio, el histórico canónigo de la Catedral
En 1979, los argentinos León Gieco, que supo combinar el género folklórico con el rock; Víctor Heredia, nacido en el barrio de Monserrat de Buenos Aires y Mercedes Sosa, conocida durante mucho tiempo como La Voz de América Latina, destacando con canciones como Alfonsina y el mar o Solo le pido a Dios unían sus voces para recordarnos que, “nos vamos poniendo viejos, no hay remedio a esta verdad, cada vez nos cuesta menos aceptar la soledad”.
Pablo Milanés - mercopress
Un año más tarde Pablo Milanés, uno de los fundadores de la trova cubana, reflexiona con aquella misma sintonía sobre el envejecimiento y la evolución del amor con el paso del tiempo. La letra, que vale para cualquier momento y para cualquier lugar, invita a la nostalgia y a la madurez, explicando cómo aquella pasión inicial va dejando paso a la armonía. El autor de Yolanda, letra que tanto nos cundió, escribió aquella canción en homenaje a Yolanda Benet, su segunda esposa, madre de sus tres hijos, siendo consciente de que el tiempo pasa y que nos vamos poniendo viejos. Un día tomamos conciencia de esa velocidad a la que vamos por más inventos que pronostiquen de que la vida humana se prolongará mucho más tiempo y llegar a los cien años será un paseo. Hace unos días, un experto contaba en un programa matutino que a los cien años estaremos como ahora a los treinta. Dejen que mantenga muchas preguntas y muchas dudas al respecto. Yo siempre pongo como ejemplo a la tecnología. Cada día surge un aparato nuevo. El mercado no da abasto con todo lo que llega, que indica que seguimos progresando, que seguimos innovando, que todo va viento en popa, vamos, que no hay prisa en ponerse viejos, pero llega un día que decimos basta, por más estímulos y ejercicios que nos sugieran para estar en sintonía con el mundo. Es como si el botón para actualizarnos hubiera perdido también la orientación ante tanta demanda. Lo que sí es cierto, como dice el cantautor, es que cada vez nos cuesta menos aceptar la soledad, que por más prácticos que nos pongamos hemos cubierto el ciclo sin saber cómo es volar, sin degustar esa felicidad que tanto se pregona, alejados por tonterías de aquellos a los que consideramos amigos, soñando en secreto con el verdadero amor de nuestra vida.
🔻 Románico Curioso
📒 Cristina Párbole | Historiadora | Escribe desde Aguilar de Campoo
📒Es curioso ver de qué manera ha crecido el interés por este estilo artístico. En el siglo XVI no se hacía distinción entre Románico y Gótico. Durante la Ilustración se repudió el arte propio de un período de oscuridad; diferentes personalidades ilustradas se referían así al románico...