📕 FALTAN 7 DÍAS PARA EL PRIMER ECLIPSE
📒 MUNDO CURIOSO
👁️ El cielo guarda algunos de los espectáculos más sobrecogedores de la naturaleza, y entre ellos, el eclipse solar total ocupa un lugar privilegiado. El próximo 12 de agosto de 2026, tendremos la oportunidad única de presenciar este fenómeno desde España. Se trata de uno de los eventos astronómicos más esperados de la década, y desde AstroAfición queremos ayudarte a entenderlo, prepararte para observarlo y, por supuesto, vivirlo de la forma más especial posible. [ASTROAFICIÓN]
El diario "La Gaceta del Norte" es conocido como el "de la rebeldía católica vasca" y nace como consecuencia de unos ejercicios espirituales en Loyola, donde el Padre José María Palacio insinúa la necesidad de que el mundo católico cuente con un buen periódico al servicio de la Religión y de la Patria.
Posteriormente, fue reeditado pero no pudo sobrevivir al empuje del "El Correo Español-El Pueblo Vasco". A esos últimos años (1987) pertenece la imagen que ilustra este comentario. Se trata de Burdinjaun, un superhéroe vasco, pelotari y sindicalista de Altos Hornos convertido en justiciero de la mano de Joaquín Agreda, Pedro Uruñuela y Álex de la Iglesia.
Pero yo aquí no pretendo hacer comentario interesado alguno porque, como bien comprenderéis, trato de recuperar las historias rocambolescas y curiosas de cualquier tiempo, como el anuncio que aparece el 16 de febrero de 1980 en una de sus páginas. "Doy 700.000 pesetas a quien me proporcione un puesto de trabajo en una entidad bancaria o caja de ahorros. Interesados escriban a "Gaceta del Norte, nº 6325". Sería interesante tirar de aquel hilo para saber hasta dónde llegó el anunciante, si logró su objetivo, si alguien se interesó por su propuesta...
En mi último viaje a Palencia tuve el placer de visitar a Carmen Arroyo en su domicilio de la calle Empedrada. Era su domicilio, sí, pero en el ambiente se respiraba el recuerdo, la presencia de Marcelino, el poeta, padre y esposo.
||||| Fue una conversación extraordinaria, como lo son todas las que uno logra mantener con personas de una sensibilidad y una bondad exquisita.
Siempre será la casa de Marcelino y Carmen. Ya en el vestíbulo empecé a sentir lo que significa ese término maravilloso que (re) conocemos como literatura. Carmen me acompañó en un recorrido por distintas estancias, todas ellas plagadas de libros, multitud de libros de toda índole, desordenados en un orden perfecto, en hileras sabiamente colocadas, no amontonadas. El suelo del salón y hasta de los dormitorios, dispuestos para recibir libros y más libros, litografías y cuadros de paisajes castellanos, de familiares y amigos. Carmen me comenta con delectación la relación epistolar de Marcelino con Vicente Aleixandre, excelente poeta, persona entrañable y figura señera de nuestras letras. Desde la mítica finca de la madrileña calle Welintonia Aleixandre escribía cartas afectuosas a Marcelino, en las que comentaba los avatares de su vida poética y en las que felicitaba a Marcelino por su compromiso intelectual con la poesía. Carmen me mostró algunas de esas cartas manuscritas con emoción contenida. En un momento dado, me obsequió con un excelente café recién hecho acompañado (ahí llegó mi perdición) de una caja de lazos de Cervera, que degusté encantado. Carmen me habló con entusiasmo de cuando conoció a Marcelino y de la profesión de maestros que ambos desarrollaron con el mayor entusiasmo y que les sirvió para evolucionar como personas. Fue una conversación extraordinaria, como lo son todas las que uno logra mantener con personas de una sensibilidad y una bondad exquisita. Porque Marcelino y Carmen eran, son, en el buen sentido de la palabra, buenos. Y el poeta nos legó sus poemas, sus estudios sobre el gran Jorge Manrique, su visión como viajero de distintas comarcas de nuestra provincia y su experiencia vital. Y Carmen no nos legó nada porque sigue estando aquí , más bien nos transmite la obra de su fiel compañero y nos sigue amenizando con su conversación amable, con sus respetuosas columnas en la prensa local y , sobre todo, con su presencia. Larga vida a esta persona maravillosa.
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🚩El Centro Cultural Lecrac dedica una sala de lectura al maestro, poeta y académico palentino Marcelino García Velasco, reconocido en los últimos años con el premio Fray Luis de León de Poesía.
Si hay un recuerdo del pasado que guardo con sumo agrado es la Feria del Libro de Madrid en las décadas de los setenta y ochenta del siglo pasado.
||||||| Carmen García Guadilla, seguidora de Curioson en Venezuela ha triunfado este año (2026) en la 85º Feria del libro de Madrid con su novela "El silencio de los abedules".
Entre 1970 y 1975 asistí en el mes de mayo al patio de coches de Retiro para descubrir los libros a los que nunca pude acceder durante el largo bachillerato en los Maristas de Palencia. Estábamos en plena dictadura, de lo que puede colegirse que miles de libros seguían prohibidos, eso sí, los ganapanes que constituían la famosa censura franquista, generalmente falangistas iletrados de los de prietas las filas, permitían libros verdaderamente avanzados. ¿Por qué lo hacían? Muy sencillo, porque la incultura de aquellos prohombres les impedía distinguir en ocasiones libros válidos para el régimen de otros libros incompatibles con la España franquista. En aquellos años ya no estaban prohibidos los libros de Baroja, Pérez Galdós, Unamuno y compañía, pero se intentaba que las ediciones fueran breves y de difícil acceso, salvo aquellos en que el protagonista era algún cura procaz o desalmado, como ocurría con Doña Perfecta (Pérez Galdós), Ad maiorem Dei Gloriam (de Pérez de Ayala) y muchas otras, que eran sencillamente eliminadas de bibliotecas y librerías. En 1970 recuerdo haber leído Aventuras, inventos y mixtificaciones de Silvestre Paradox, de Pío Baroja. Uno de los protagonistas, sacerdote, vivía en un piso de vecindad, en donde reunía a feligreses para orar al Señor. Cuando muchos años después releí la obra en una moderna edición, sin censura, descubrí que el cura de turno no recibía a los feligreses en su piso para rezar sino a diferentes mujeres para que calmaran sus concupiscencia y libidinosis pecaminosas. Sirva esto para comentar con sorna la estupidez de aquellos censores del régimen, quienes , además, permitían la exhibición en los puestos de la feria libros de Federico Engels (El origen de la familia…), El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo (de Lenin) o La revolución sexual y La función del orgasmo, del psicoanalista marxista Wilhelm Reich, entre muchos otros. Los reprimidos censores, los policías de la brigada político-social franquista se conformaban con que la feria permaneciera tranquila, y vaya que lo conseguían con sus caballos y sus tanquetas; lo que ignoraban los muy necios es que, mientras vigilaban concienzudamente a la gente, en las casetas se vendían multitud de libros prohibidos, como La guerra civil, de Hugh Thomas, en Ruedo Ibérico o publicaciones de Marta Harneker y otros rojos peligrosos. El final del franquismo se manifestaba en muchos aspectos de la vida social, sobre todo en la penetración paulatina de la literatura antifascista, libre, de Europa y América. La censura quedaba postergada por la ineptitud de sus miembros y por las ansias de saber de las nuevas generaciones de obreros y estudiantes. La primera vez que leí Los cachorros, de Vargas Llosa, descubrí precisamente en una caseta de la feria, que el verdadero título de la novela era Pichula Cuéllar. Pichula, en Perú, significa lo mismo que picha en España, o sea, pene. Fíjense en qué tonterías se restregaban los sesos aquellos falangistas iletrados, mientras ignoraban que la feria del libro iba creciendo a velocidad de crucero en libros habituales en Europa y restringidos aquí.
Era un verdadero placer saludar a escritores consagrados, que solían recibirnos con simpatía. Recuerdo a un sobrio Buero Vallejo, represaliado con la cárcel en pleno franquismo, hablándonos de teatro y de libertad de pensamiento. Lo hacía con sigilo, porque la feria estaba infestada de soplones del régimen que no hacían sino acrecentar nuestros deseos de conocer lo que desde niños se nos había ocultado. Otro día visité con unas compañeras de clase una caseta en la que firmaban ejemplares Carmen Conde, la primera académica de la RAE, y Gloria Fuertes, la eternamente niña poeta. Yo me quedé fascinado por su cercanía natural, sin alharacas, en absoluto fingida, nos leyeron dos o tres poemas y nos preguntaron por nuestra facultad. Seguidamente las invitamos a venir a nuestra aula en la Complutense y, premio, una semana después entraron en nuestra clase y mantuvieron un coloquio extraordinario con los cien alumnos que allí estábamos. La feria del libro nos abrió sus puertas y nosotros lo aprovechamos. Un fuerte aplauso las despidió con un sentido hasta siempre.
Ya en los primeros años de la democracia pude saludar personalmente a Rafael Alberti o a Vicente Aleixandre sin temor a ser fichado. Recuerdo la firma que me dedicó una joven Rosa Montero en su novela Crónica del desamor. Siempre que encontraba a Javier Marías para que me firmara Los dominios del lobo o El hombre sentimental, entre otras novelas, le preguntaba por aspectos de sus padres, los filósofos Julián Marías y Dolores Franco, ambos discípulos de Ortega y Gasset. Solía contarme que su padre, católico y persona ponderada, hubo de exiliarse en los Estados Unidos porque el régimen franquista, enemigo de todo lo que significara libertad de pensamiento, lo despojó de su cátedra en la Complutense y le prohibió ejercer como intelectual que era. Y lo pasó mal, económica y personalmente. En fin, aquellos años de distensión cultural sirvieron para que los españoles tuviéramos la posibilidad de abrirnos a otros foros ya asentados en Europa y América. Los Borges, Cortázar, Vargas Llosa, Saramago habían llegado para no volver a irse jamás. Y en estas estamos, disfrutado de su maravillosa literatura. Los que nos consideramos lectores nos movemos en comandita con los verdaderos escritores, porque nadie puede considerarse escritor si carece de lectores, en tal caso sería un mero escribidor, que no es lo mismo.
🚩Curioseando por la red, descubro a un apasionado lector que dice conservar en su biblioteca ejemplares de todos estos libros prohibidos. Desde luego, la lista de libros censurados, incluso en tiempos de "aparente libertad" sería interminable y es por ello que a partir de la lista que este curioso lector nos ofrece en su sitio, me apetece ampliar la información sobre los libros que se citan, curioseando por cientos de páginas que hablan de lo mismo. En unos casos, críticas; en otros, un resumen del libro en cuestión, en otros un comentario del propio autor...
Mañana se inaugura el mundial con un partido en el estadio Azteca entre México y Sudáfrica. Saqué algunas fotos por las rendijas pero logré subir a un restaurante y saqué una foto que quiero comentar porque habrá sido muy estudiada antes de adornarla y a mi modo de ver tiene muchas enseñanzas.
|||||| Una foto que quiero comentar, muy estudiada antes de adornarla y a mi modo de ver con muchas enseñanzas.
Ayer caminé por el Zócalo de la Ciudad de México y me detuve a contemplar las figuras que adornan sus paredes con motivo del Mundial de Fútbol. No eran simples decoraciones; parecían contar una historia donde el deporte y la cultura mexicana se daban la mano. Allí estaba Quetzalcóatl, la gran serpiente emplumada, extendiéndose majestuosa como si hubiera descendido de los antiguos tiempos para observar la fiesta del mundo. Sus colores brillaban bajo la luz del día y daba la impresión de que vigilaba el corazón de la ciudad, recordando que México posee raíces tan profundas como sus montañas y tan antiguas como sus pirámides. Al lado aparecía el ajolote, pequeño y simpático, con su eterna sonrisa. Parecía mirar a los visitantes con curiosidad, como si quisiera participar también en los partidos. Pensé en los canales de Xochimilco, en las aguas tranquilas donde habita este singular animal, y me alegró verlo convertido en embajador de la naturaleza mexicana. Entre unas figuras y otras surgía un balón de fútbol, símbolo de la pasión que pronto reunirá a millones de personas. Parecía un sol redondo que invitaba a niños y adultos a imaginar goles imposibles y celebraciones compartidas. Las flores aportaban color y alegría. Había en ellas algo festivo y acogedor, como si cada pétalo quisiera dar la bienvenida a quienes llegan de otros países. Recordaban la riqueza de los jardines, los mercados y las tradiciones que llenan de vida cada rincón de México. No podían faltar las piñatas, llenas de imaginación y de recuerdos infantiles. Al verlas pensé en cumpleaños, risas y reuniones familiares. Allí colgaban orgullosas, demostrando que la alegría también forma parte de la identidad de un pueblo. Y entre todas las figuras aparecían los nopales, resistentes y nobles, creciendo simbólicamente sobre los muros. Son una imagen inseparable de México, de su tierra y de su historia. Parecían decir que, igual que ellos florecen en condiciones difíciles, también los mexicanos han sabido levantarse una y otra vez a lo largo de los siglos.
Mirando desde un restaurante, tuve la sensación de que todas aquellas figuras cobraban vida. Quetzalcóatl desplegaba sus plumas, el ajolote sonreía, las flores se mecían con el viento, las piñatas danzaban, los nopales se erguían orgullosos y el balón rodaba imaginariamente por el empedrado. Entonces comprendí que aquellas decoraciones no solo anunciaban un Mundial de Fútbol. También contaban, a quien quisiera detenerse a mirar, la historia de un país lleno de tradición, naturaleza, color y alegría. Un país que abre sus brazos al mundo sin olvidar nunca quién es.
Cuando oí por casualidad la conferencia de prensa de Florentino Pérez, aparte de sentir estupefacción, me vino a la memoria la obra de Nietzsche Así habló Zaratustra. En este libro el profeta Zaratustra se presenta como un superhombre con inmensas ansias de poder, aparte de como el hombre más sabio de la tierra. En seguida reconocí cierto paralelismo con el señor Pérez (don Florentino), si nos atenemos estrictamente a sus declaraciones.
||||| Florentino Pérez Rodríguez (Madrid, 8 de marzo de 1947) es un empresario, ingeniero, dirigente deportivo y expolítico español. ||| Barcex - commons-wikimedia.
O estás conmigo o estás contra mí, y si estás contra mí te vas a enterar de lo que vale un peine. Mientras Zaratustra vivía paupérrimamente en una cueva de una montaña, reflexionando, Florentino Pérez lleva muchos años, tal vez demasiados, anclado a un poder fáctico de primera magnitud, el Real Madrid, viviendo a tope el mundo de la farándula, de los restaurantes de lujo y de los negocios de toda índole. En eso se ha convertido el Real Madrid, en cuyo palco no se habla de fútbol sino de compras de empresas, de inversiones millonarias, de obtención de pingües beneficios, de fondos buitre y otras pequeñeces. El fútbol se lo dejamos a los crédulos aficionados, dicen. El palco, mientras permanezca Florentino Pérez en el poder, seguirá reservado a la nobleza, a los banqueros y a los directivos del IBEX, que son los que mueven el país (lo dicen y se lo creen) y, además, no tienen ni idea de fútbol porque sus intereses son otros y no el balompié.
Afirma el señor Pérez (don Florentino) que él ha sido el mejor presidente del Real Madrid, lo que constituye, aparte de un grave pecado de vanagloria, una inexactitud manifiesta. Fue don Santiago Bernabéu, en los años cincuenta, quien transformó un club aldeano e insignificante en una organización modélica, a pesar de que el régimen franquista no solo no lo apoyó, sino que le puso numerosas trabas. La leyenda de que Bernabéu fue íntimo amigo de Franco es mendaz e interesada. Era, eso sí, un hombre sencillo con una personalidad arrolladora por la que obtuvo el reconocimiento internacional. Don Santiago transformó un erial en lo que hoy es la Castellana en un campo de fútbol colosal para ciento veinte mil espectadores, cuando en España se jugaba al fútbol en alpargatas. Y lo logró con apoyos empresariales y préstamos cuando no había ni contratos televisivos ni nada parecido. Poco después creó la Copa de Europa, germen de lo que hoy es la Champions League. Y la creó él, fue un visionario, y todos los dirigentes europeos se subieron al carro, porque ese carro era el futuro. Todo lo que ha hecho posteriormente el señor Pérez (don Florentino) no tiene ni la cuarta parte de mérito que aquello, pues se encontró un club rico, ya organizado, con un estadio consolidado, con millonarios apoyos televisivos y empresariales. Comparar a don Santiago Bernabéu con el señor Pérez es como comparar a Maradona con un jugador de la Cultural Leonesa.
Florentino Pérez no es precisamente un Demóstenes ni un Cicerón, ni tan siquiera un Jorge Valdano, si nos atenemos a su rancia capacidad verbal, preñada de inexactitudes y vulgarismos impropios de todo un ingeniero de Caminos. Si a ello añadimos su pronunciación borbónica, muy similar al del por tantas cosas denostado rey emérito, convendremos que su rueda de prensa fue un fracaso absoluto, en el fondo y en la forma. Tuvo la desfachatez de atacar de forma rústica y delicuescente a periodistas de ABC, Cadena Cope y Cadena SER por el delito de criticarlo. Viva la libertad de expresión. El señor Pérez (don Florentino) prefiere a los periodistas paniaguados que le ríen las gracias y le cantan a coro tú eres el mejor. Tal es el caso de Tomás Rocero (Diario AS) o Josep Pedrerol, alejados del periodismo de verdad, conspicuos exaltadores del presi y hagiógrafos a su persona.
El presidente del Real Madrid ha permitido sistemáticamente que jugadores altaneros, ricachones, insolidarios, vagos y, en algunos casos violentos, pululen por los campos de fútbol españoles imponiendo la dictadura de la mala educación y la chulería en detrimento de los entrenadores y cuerpo técnico. Se han convertido en los dueños del club, mientras el señor Pérez miraba a otro sitio. Sus negocios, su influencia social nunca han estado en peligro, de ahí su pasotismo institucional. Si pretende que el mundo esté a sus pies, está totalmente equivocado y no es muy difícil pronosticar que terminará cayendo en el ostracismo, como todos los trileros de la política, de la economía y del deporte. Los socios tienen la palabra, y los periodistas, la obligación de contar la verdad, sin miedo a las amenazas del pequeño Napoleón madridista.
Sería conveniente, por otro lado, que el Real Madrid pusiera en práctica la Ley para la Memoria Histórica y se reconciliara con (todo) su pasado. Así, a muchos nos gustaría que se reivindicase la figura de dos expresidentes madridistas, Antonio Ortega Gutiérrez y Rafael Sánchez Guerra, ambos represaliados por el franquismo, el primero ejecutado al final de la guerra (in) Civil y el segundo torturado y encarcelado hasta que consiguió exiliarse. Cómo han cambiado los tiempos. Antes podía ser presidente del Real Madrid cualquier persona de izquierdas y sin más ingresos que un sueldo medio; hoy, por desgracia, es preciso ser millonario, muy millonario, y ser de derechas. Desde luego, con Florentino hemos llegado al límite. Que pase el siguiente.
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Enrique de Guzmán Mataix es seguidor de Curiosón y escribe desde Almería.
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🚩Su paisano, el periodista Matías Antolín, en el artículo "El linchamiento a Calderón" escribe entre otras cosas: "La verdad es la noticia, pero a veces se usa la forma más rastrera de fomentar rumores dando al lector carnaza putrefacta. Han puesto en la diana a Calderón, que tendrá que exclamar aquello de Gregorio Marañón: «¡Perdón por haber vencido!».
En cuanto crucé las puertas de City of Hope, en Los Ángeles, sentí algo difícil de explicar. No era solo un hospital. Había en el aire una mezcla de silencio, lucha y, sobre todo, esperanza.
| Pensé, entonces, en los paisajes de robles y hayas, en el murmullo del Pisuerga, en el silencio de los chozos...
Caminé por sus pasillos con el corazón encogido, viendo a tantos niños pequeños, algunos con la cabeza cubierta, otros empujando sus sueros como si fueran juguetes silenciosos. Y, sin embargo, en sus ojos no vi derrota… vi una luz. Una luz que no debería caber en cuerpos tan frágiles, pero que allí parecía multiplicarse. Me detuve un momento junto a una sala donde unos niños dibujaban. Uno de ellos levantó la mirada y me regaló una sonrisa limpia, como de mañana de primavera en la Montaña Palentina. En ese instante comprendí que la vida, incluso en sus momentos más duros, se abre camino con una fuerza que no se puede explicar, solo sentir. Aquí, en este lugar, no solo trabajan médicos; trabajan manos que curan, voces que consuelan y corazones que no se rinden. Cada habitación guarda una historia, cada familia una batalla, cada niño un pequeño milagro en construcción. Pensé entonces en los paisajes de robles y hayas, en el murmullo del Pisuerga, en el silencio de los chozos en invierno… y me di cuenta de que la esperanza es como esos bosques antiguos: parece quieta, pero por dentro está llena de vida, resistiendo, creciendo, renovándose. Salí al exterior con una emoción difícil de contener. Este lugar no es solo un hospital. Es un faro. Un refugio donde la ciencia y el amor caminan de la mano, donde cada día se lucha por regalar tiempo, sonrisas y futuro. Y mientras me alejaba, comprendí que, aunque el dolor tenga aquí su espacio, la esperanza siempre encuentra la forma de ser más grande.
El Cuadro, fue encargado por el Gobierno de la República en 1935, por el que paga 150.000 pesetas de aquella época, pero cuyo nombre dista mucho de ser “Guernica”, sino que Picasso quiso homenajear a un gran amigo suyo y lo denominó “Recuerdo a mi amigo Sánchez Mejías”, el extraordinario torero que murió en 1934.
Cuando se produce el encargo, lo tenía ya finalizado en febrero del 37, y cuando ocurre el bombardeo de la ciudad de Guernica por la “legión Condor” Alemana, el cuadro ya estaba aposentado en la Expo de París, en el pabellón Español, el renombrar el cuadro fue una ocurrencia en el 37, del delegado de Cultura de la Generalitat de Cataluña, quién sustituyo el título de “Sánchez Mejías” por Guernica, por oportunidad política, nunca porque representara ninguna escena del mencionado bombardeo, por lo que como siempre se mezclan intereses políticos con los reales, y por eso mismo este cuadro debiera estar lejos de los peligros de la política que invaden hoy nuestro viejo País.
Yo tengo vivencias de esta gran pintura que os cuento. Conocí el cuadro ya en el Reina Sofía en 1990. Desde entonces le he visitado unas cuantas veces, pero lo extraordinario de esta Historia, ocurrió en 1.991, en la celebración de la Exposición de las Edades del Hombre celebradas en León.
Yo había conocido al que después ha sido uno de mis amigos más queridos en la UNED, a D. Primo Lucio Panera Burón, Doctor en Derecho Canónico y en Derecho Mercantil, profesor en la Sede Universitaria de Palencia, natural del pueblo de León Villomar, Canónigo y Dean de la Catedral de León y Juez de la Santa Rota Romana, hombre de una cultura tremenda y gran experto en códices antiguos. Primo Lucio, fue nombrado Comisario de las Edades de León, esa exposición llena de música y de luz, a través de esas impresionantes vidrieras perfectamente diseñadas desde el punto de vista astronómico para crear una atmósfera perfecta. Pues bien, llegamos a la Catedral leonesa, un grupo de la Universidad Palentina, con nuestras respectivas consortes, y visitamos toda la gran exposición, y algunas cosas que no eran visitables para el gran público, una preciosidad. En un momento determinado a nosotros dos nos llevo a una Sala llamada de “Códices”, donde cogió un libro del Siglo XII, con las pastas de pergamino, de 50 X 60 aproximadamente y lo abrió por su zona central, y nos lo mostró.
El dibujo mostrado era prácticamente idéntico al del Pintor malagueño, sin la bombilla, y los trazos en tinta roja oscura, aunque pudiera ser por oxidación del tiempo, pero hasta el toro era idéntico, el comentario de D. Primo fue:
—En la Historia todos han copiado.
Y aquí esta la prueba. Lo curioso sería saber como llegaron a conocer esta información, ese es el misterio, pero la política en la actualidad quema todo. El cuadro fue bautizado como “Sánchez Mejías” y rebautizado por la política como Guernica, cuando, curiosamente, puede tener un origen del Siglo XII, o incluso anterior, nunca se sabe.
Aclaración
Hay quién dice que esta pintura, siempre se llamó Guernica, en recuerdo del ataque realizado por la Legión Condor Alemana y la Aviación Italiana. Sí es cierto y contrastable que se probaron los prototipos de los mejores aviones de la Luftwaffe alemana y de la Regia Aeronáutica Italiana. También me aseguran que no hubo cambio de nombre en el Guernica, y no se quiso recordar al gran torero Ignacio Sánchez Mejías. Otro seguidor asegura que está documentado con las cartas del pintor al Museo de Nueva York... En fin, lejos de disputas y sometiéndome totalmente a la historia escrita por historiadores, dejo a cada uno que beba de las fuentes que más le gusten, eso sí, hoy mi experiencia sigue viva, y ha sido, El Códice Leonés que nos fue mostrado. Aquellas imágenes han quedado para siempre retenidas en mi cerebro y en aquellos que lo vieron. Nunca me cansaré de dar las gracias por aquella preciosa mañana de un domingo de junio de 1991, cuando D. Primo Lucio Panera Burón, con sus conocimientos, ilustró nuestra mente. Gracias, querido amigo y compañero de muchas tardes de Universidad.
EL VIDEO
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Picasso se pudo inspirar en una Biblia del siglo X para pintar el Gernica Los expertos descartan que el parecido entre las dos obras sea fruto de la casualidad 🔗La Nueva España
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En 1979, los argentinos León Gieco, que supo combinar el género folklórico con el rock; Víctor Heredia, nacido en el barrio de Monserrat de Buenos Aires y Mercedes Sosa, conocida durante mucho tiempo como La Voz de América Latina, destacando con canciones como Alfonsina y el mar o Solo le pido a Dios unían sus voces para recordarnos que, “nos vamos poniendo viejos, no hay remedio a esta verdad, cada vez nos cuesta menos aceptar la soledad”.
Pablo Milanés - mercopress
Un año más tarde Pablo Milanés, uno de los fundadores de la trova cubana, reflexiona con aquella misma sintonía sobre el envejecimiento y la evolución del amor con el paso del tiempo. La letra, que vale para cualquier momento y para cualquier lugar, invita a la nostalgia y a la madurez, explicando cómo aquella pasión inicial va dejando paso a la armonía. El autor de Yolanda, letra que tanto nos cundió, escribió aquella canción en homenaje a Yolanda Benet, su segunda esposa, madre de sus tres hijos, siendo consciente de que el tiempo pasa y que nos vamos poniendo viejos. Un día tomamos conciencia de esa velocidad a la que vamos por más inventos que pronostiquen de que la vida humana se prolongará mucho más tiempo y llegar a los cien años será un paseo. Hace unos días, un experto contaba en un programa matutino que a los cien años estaremos como ahora a los treinta. Dejen que mantenga muchas preguntas y muchas dudas al respecto. Yo siempre pongo como ejemplo a la tecnología. Cada día surge un aparato nuevo. El mercado no da abasto con todo lo que llega, que indica que seguimos progresando, que seguimos innovando, que todo va viento en popa, vamos, que no hay prisa en ponerse viejos, pero llega un día que decimos basta, por más estímulos y ejercicios que nos sugieran para estar en sintonía con el mundo. Es como si el botón para actualizarnos hubiera perdido también la orientación ante tanta demanda. Lo que sí es cierto, como dice el cantautor, es que cada vez nos cuesta menos aceptar la soledad, que por más prácticos que nos pongamos hemos cubierto el ciclo sin saber cómo es volar, sin degustar esa felicidad que tanto se pregona, alejados por tonterías de aquellos a los que consideramos amigos, soñando en secreto con el verdadero amor de nuestra vida.
La despoblación rural es un asunto que lleva años preocupando y ocupa un lugar prioritario en las agendas políticas y sociales, al afectar al desarrollo sostenible de grandes territorios como el nuestro de Castilla y León.
Pero lo más grave es el goteo poblacional incesante. Los pueblos de alta montaña, sobre todo, se encuentran en una situación cada vez más comprometida, sin apenas estrategias que auguren un cambio significativo y una invitación a vivirlos.
José Antonio López es el autor de un estudio sociológico publicado en 2005, que aborda los cambios de la sociedad rural. Como quedan los pueblos después de esa migración masiva hacia las ciudades, un goteo constante que hemos experimentado en nuestras carnes, ya sea abandonando el lugar para buscar sustento lejos o aguantando con lo puesto.
En un viaje reciente al pueblo burgalés de Santa Gadea del Cid, ahora en la lista de los pueblos más bonitos de España, yo pensaba, mientras lo recorríamos, en que no desmerece tampoco la historia de los nuestros. Donde no hay castillo, hay una ermita románica, como la de Santa Eulalia o Vallespinoso de Aguilar; una iglesia románica, como nuestra colegiata de San Salvador, Ventas como la de Urbaneja o la Morena, puentes como el de Nestar o el aclamado Rojadillo de Valberzoso; casonas con sus escudos y grabados como la de Lores o la de Camasobres; picos como el Curavacas o Espigüete, santuarios y monasterios que siguen testimoniando nuestro extenso y variado patrimonio. También parece obligado citar en esta tarea, Ayuntamientos como el de Brañosera, que cada aña nos recuerda el inicio de la repoblación en aquellos lugares, cuando empezaban a nacer los pueblos y se constituye uno de los primeros ayuntamiento de España. ¿Por qué no se ha frenado la despoblación en los últimos años?, se preguntan los investigadores y sociólogos. En un informe de Santa María la Real se dice que la montaña Palentina ha perdido un 25% de población en las dos últimas décadas. No estamos hablando de la sangría inicial, sino de la que subyace entre los escasos habitantes que la pueblan y que buscan el amparo de los pueblos más grandes. Soy parte de esa minoría que piensa en una nueva repoblación, tal vez nosotros no lleguemos a verla, pero se hace necesario insistir para posibilitar un crecimiento. Como decía Castelao, "la ciudad cree que fuera de ella no hay más que paisajes, patatas y leche; ignoran que también existe una cultura noble, antiquísima e insobornable."
Cada vez se está poniendo más difícil el hecho de viajar para el mortal corriente. La gasolina apenas nos da un respiro, los viajes en avión hay que programarlos con mucha antelación si queremos precios interesantes y la estancia: casas rurales, hoteles y comida, se han puesto por las nubes.
El lunes he vivido un momento histórico que no olvidaré. Los Reyes Don Felipe y Doña Letizia han visitado Brañosera para presidir el acto de celebración del 1.200 aniversario del Fuero de Brañosera, considerado el primer Ayuntamiento de España gracias a su Carta Puebla del año 824.
📍 Brañosera, Montaña Palentina | 3 de junio de 2025
A pesar de tener contacto directo con el alcalde, Jesús Mediavilla, no fui informado de que era necesario inscribirse previamente, no solo para subir al autobús desde Barruelo de Santullán, sino también para acceder a las conferencias que se celebran en una carpa instalada en el pueblo. Lo intenté por varios medios, incluso, caminando, pero los controles fueron muy estrictos. Cuando ya quedábamos muy pocos esperando, conseguimos finalmente llegar a Brañosera. Justo a tiempo: los Reyes llegaron al filo de la 1 de la tarde y nos saludaron con una cercanía y una generosidad que les honra. Fue un momento breve pero muy especial.
Mientras los veía acercarse, me vinieron dos recuerdos muy vivos:
🟡 El primero, de hace muchos años, cuando el Rey tenía solo nueve años. Yo vivía entonces en Huaraz, una ciudad en los Andes peruanos, y formé un pequeño equipo de fútbol con niños de su misma edad. No tenían uniformes, así que escribí al entonces Príncipe Felipe. Un mes después, aquellos niños estaban orgullosamente uniformados. Fue un gesto que nunca he olvidado.
🟡 El segundo, en México, donde visité a una niña que estaba gravemente quemada y llevaba mucho tiempo hospitalizada. Le pregunté qué le gustaría hacer en la vida, y me respondió: “Ver a los Reyes”. Conseguimos que fuera recibida en el Palacio de la Zarzuela. Recuerdo el momento con una emoción difícil de describir: la Reina se agachó para saludar a la niña, y esta, con toda la inocencia del mundo, le preguntó: ”¿Dónde está la corona?” Tal vez ella pensaba en los Reyes Magos… Fue un instante de ternura pura.
Como cierre inesperado de este día lleno de emociones, finalmente he podido encontrarme cara a cara con el Rey Don Felipe. Lo saludé con gratitud y le recordé personalmente la ayuda que me prestó en aquella ocasión en Huaraz. También tuve la oportunidad de saludar a la Reina Letizia, muy amable y cercana. Le pedí que saludara a la Reina Sofía, quien me conoce bien. Además, saludé al presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, a la presidenta de la Diputación de Palencia, Ángeles Armisén, y al alcalde de Brañosera, Jesús Mediavilla. El ambiente fue finalmente acogedor y cercano. Tras verificar mi identidad con el DNI, me permitieron acceder a la zona reservada donde fuimos agasajados con una variedad de pinchos. Un cierre digno para una jornada que empezó con dificultades, pero que terminó con gratitud, reencuentros y mucha emoción.
Adriano Domínguez era mi amigo, y me dolió la noticia. Adriano Domínguez era mi admirado amigo y cuando un amigo mío es maltratado me indigno, grito, me rebelo, y escribo. Adriano llevaba unos meses en León, después de una desafortunada caída que le impidió seguir disfrutando de su apartamento en Madrid y de todo lo que la capital implicaba para él: allí estaban sus amigos, sus compañeros de profesión y sus recuerdos más queridos.
Adriano Domínguez Fernández (León, 4 de enero de 1920 - Madrid, 9 de mayo de 2008) fue un actor español, con una larguísima carrera en el teatro, cine, televisión y doblaje. Imagen vista en "Todo Colección".
León lo acogió con cariño porque un hijo suyo eminente volvía a sus raíces. Su estancia en una flamante Residencia para Mayores de la capital leonesa era todo lo agradable que pueden serlo estos lugares, -melancolías y silencios, pasos lentos y días que se suceden con la esperanza de ver aparecer en el umbral de la puerta a alguien que ayude a desperezarse de la monotonía…
La soledad en esos lugares es lo más terrible, pienso yo; y, si como él, se goza de la más absoluta lucidez, pues peor.
Allí había encontrado una amistad entrañable, con la que compartía charlas y atardeceres, paseos y recuerdos…
El tiempo transcurría más acogedor, pero a alguien no le pareció bien y se encargó de separarlos. Y de forma injusta y cruel, se les prohibió sentarse juntos a la hora de comer, y luego, le fue comunicada a mi amigo la irrevocable resolución de que tenía que abandonar la Residencia… Vamos, que lo echaron como a un perro, a él, a una de las figuras más eminentes que ha dado León, a quien deberían agradecer los leoneses horas y horas de magistrales interpretaciones haciendo revivir en escena pasiones, amores y muertes en nuestro teatro y en nuestro cine.
Intervino en más de 130 películas, figuras míticas como Olivia de Havilland, Lee Remick, Brigitte Bardot o Alfredo Kraus fueron sus compañeros y amigos (una no se cansaba de oírlo cuando nos contaba anécdotas de su vida brillante con aquella memoria portentosa, y su voz suave y contundente a la vez…)
Pues bien, a él, a mi amigo Adriano Domínguez le echaron de la Residencia “por problemas de convivencia”, según se quiso justificar. Pero por debajo subyace la verdad, y la verdad tiene nombres concretos: egoísmo, inexplicables intereses, injusticia y crueldad con una persona que dio todo lo mejor y entonces no puede defenderse, y lo peor de todo, ingratitud… Viene a mi memoria la imagen de Miguel de Cervantes, quien en sus últimos años vivía con gran pobreza y abandono, a pesar de ser conocida su figura internacionalmente. Pues bien, cuando fue visitado por un embajador francés, éste quedó perplejo al ver su situación y se preguntó cómo era posible que un hombre como aquel “no estuviera protegido del erario público, y con todo tipo de honores”. Sobran los comentarios y los símiles.
Llevo cuarenta y cinco años colaborando en prensa. Y se va acercando el momento de cerrar esta madeja definitivamente. Aunque ya he tenido sonoros tirones de orejas por los colaboradores de este diario, no han faltado felicitaciones de amigos desde todos los ámbitos, sin imaginar que esto fuera como un cumpleaños o un aniversario de bodas.
Lo cierto es que, los compañeros de la empresa de deporte donde he trabajado los últimos quince años, que son como hijos para mí, decidieron hacerme una despedida. ¡Te vamos a llevar a Canarias! No, olvidaros que yo no voy a ningún lado. Comemos en algún sitio, vamos a bailar al Moma y con eso ya me doy por satisfecho. Que va. Ellos a lo suyo. Tú prepara la maleta con algo de ropa, coge un bañador y allí ya tendremos lugares para comer y bailar. Yo intuía que aquel viaje no iba a producirse, pero algunos son muy traviesos y no las tenía todas conmigo. Ahora ya saben que las despedidas se celebran lo más lejos posible, y aunque les dejé claro que yo no era un muñeco, ellos siguieron amenazándome a diario con un viaje. El 12 de abril, un sábado cualquiera, yo me levanté a las nueve como cada día de mi nueva vida, bajé a desayunar y después me fui a hacer mi paseo diario de 5 kilómetros, que es lo que me mantiene en forma. A las 14, cuatro compañeros a la puerta de casa. Coge la bolsa que nos vamos. No tengo ninguna bolsa. En San Mamés, después de sortear a otro grupo que venía con una pancarta para desearme buen viaje, bajamos al andén y cogimos el autobús al aeropuerto. No lo tenía claro, porque me dijeron que otros dieciséis compañeros viajaban con nosotros. La duda crecía porque me iban ofreciendo rutas por Canarias y centros de ocio para los cuatro días. Pero bueno, se arrepintieron y nos apeamos en la Plaza Moyua, porque llegaba la hora de comer y ahí quedó el sueño tan amenazante de Canarias.
Por qué les cuento esto. Pues sencillo. Estamos hartos de ver cada día puñaladas, muertes sin sentido, odio por doquier, rivalidad política. Y esto me pareció la gloria. Llegar a Indautxu y encontrarme a mogollón de amigos y compañeros fue mejor que cualquier viaje a ningún sitio. Allí estaban los que se fueron a otras instalaciones, los que cambiaron de trabajo y quienes siguen en Azkuna actualmente. Ya se pueden imaginar ustedes la sensación tan placentera encontrarte con tantas personas que te valoran y te quieren. Quiero desde esta madeja dar las gracias por tanto cariño, por tanta amistad, por tanto amor. Es evidente que os quiero un montón. Sois mis hijos. Perdonar los días que no estuve a la altura. A vuestro lado he vivido los mejores momentos y así no cuesta ir a trabajar. Que os quiero, coño. Que sois el mejor equipo que uno podría tener. Que la vida sin estos detalles no tendría aliciente. Gracias.