100 DOSIS DE AMOR [27] [Sawabona]
"Espérame, mi niña. Volveré pronto. Te estaré soñando de lejos". -escribe otro de mis entrevistados a su chica-. Tan convencido está de que aquella sigue enamorada, que no se detiene a dudar un momento. ¿Tú sabes de alguien que le moleste que le quieran? Y aunque no lo creamos, también hay personas que sufren porque no pueden corresponder al otro, como entienden que el otro necesita y se merece que le quieran. El otro cierra los ojos y me muestra el final de la carta de amor que le escribió aquel día. "¡Te quiero tanto! Es dolor y es amor que me escuece, a veces intensamente. Pero todo merece la pena y, si es verdad, como creo, que hay un karma, se nos devolverá con creces.

Mi padre, Simón


Mi padre, Simón, tenía una forma muy suya de mirar el mundo. Cuando los gitanos llegaban al pueblo de Tremaya, no veía primero la desconfianza ni el temor que recorría las casas; veía a los niños. Veía sus caras cansadas, el polvo en los zapatos, el hambre callada que se les notaba en los ojos. Y eso le bastaba.



La historia de cien pueblos de Montaña

Siempre les daba hospedaje. Abría la puerta de casa como quien cumple con algo natural, casi obligatorio para el corazón. Ellos prometían, a veces, que traerían una canasta de mimbre en agradecimiento, una promesa que casi nunca se cumplía. Pero eso nunca le importó a mi padre. Lo esencial no estaba en lo que pudieran dar, sino en ofrecerles un techo, un rincón donde guarecerse del frío y un suelo donde dormir sin miedo.

Mi madre, en cambio, les tenía miedo. Un miedo profundo, aprendido o heredado, no lo sé. Y creo que ese temor pasó también a mí. Yo no tendría más de siete años cuando algunas de mis pesadillas más angustiosas se repetían una y otra vez: los gitanos me perseguían y, por más que corría, mis piernas no avanzaban, el suelo parecía sujetarme, y el miedo me despertaba con el corazón desbocado.

Con los años entendí que aquellos sueños no hablaban de ellos, sino de mis propios temores infantiles, del contraste entre la compasión de mi padre y el miedo de mi madre, que convivían bajo el mismo techo.

Hoy, con mi padre ya fallecido, estoy seguro de algo: si aquellos gitanos regresaran a Tremaya, la puerta de casa volvería a abrirse. Él los hospedaría con el mismo cariño sencillo, con la misma humanidad silenciosa con la que lo hizo siempre. Porque para Simón, mi padre, dar cobijo nunca fue un acto extraordinario, sino una manera de estar en el mundo.

EL VÍDEO

Actualización Mar2026 | +603👀






Un rincón en la montaña

SOBRE ESTA BITÁCORA

Author image

Esta bitácora nace en noviembre de 2008 con el ánimo de divulgar historias curiosas y entretenidas. Son 18 años acudiendo diariamente a la llamada de amigos que vienen de todo el mundo. Con +8.178.300 visitas, un mapa del románico abierto a finales de 2023 que ya ha recibido +1.104.300 consultas y +6.000 artículos en nuestra hemeroteca, iniciamos una nueva andadura. Comparta, Comente, síganos por nuestros canales de Facebook y Wasap. Y disfrute. ¡Es gratis!

2 comentarios en el blog:

  1. Bonito homenaje, Estalayo, éste que haces a tu padre en este artículo. Y le sitúas por encima del bien en esa relación de bondad y acogimiento que siempre tenía para con los gitanos cuando llegaban al pueblo, a los que incluso no dudaba en darlos hospitalidad en la casa, aun a sabiendas de que tu madre pensaba lo contrario. Y luego el vídeo sobre él, un bonito recuerdo en su mismo entorno donde vivió. Saludos.

    ResponderEliminar
  2. Enrique de Guzmán19 marzo, 2026 09:49

    Amigo Estalayo, qué gran padre tuviste. Tienes que estar orgulloso. Su generosidad con una minoría como la gitana es un modo de recordar a nuestra sociedad que los gitanos, los inmigrantes, los diferentes no son seres peligrosos per se, sino que merecen oportunidades para demostrar que tienen los mismos derechos y merecen el mismo respeto que cualquiera de nosotros. También pertenezco a esa generación en la que nos instruían de modo interesado y sectario sobre el mundo gitano, igual que ahora algunas mentes obtusas pretenden que inmigración y delincuencia sean sinónimos. Por fortuna, personas como tu padre permiten que nuestra sociedad no pierda el rumbo y se abra paulatinamente a la tolerancia y la convivencia, a pesar de los que pugnan por ser el polo opuesto a tu padre.

    ResponderEliminar

Puedes comentar libremente. Agradezco tu participación. Sé prudente y respetuoso al exponer tus juicios. Escribe en minúsculas. Puedes poner tu nombre o comentar como anónimo. Si no aparece tu comentario al momento, no te preocupes, es que ha pasado a moderación porque se trata de un post viejo, pero enseguida lo apruebo.

📒 EN PORTADA | LUGARES MONTAÑA PALENTINA | +1555👀

Molino de Salinas de Pisuerga | Palencia

Se trata de un antiguo molino reformado, respetando la estructura original. Algunas de sus instalaciones miran al agua que corre por debajo,...