La gran nevada de 2015
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Imágenes de Estalayo en el entorno de Las Peñas de la Hoz, cerca del puerto de Piedrasluengas |
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En la instantánea de José Luis Estalayo, entrando al pueblo de Piedrasluengas |
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Estalayo nos muestra la calle de Santamaría de Redondo |
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Imágenes de nuestro seguidor en San Salvador, Pumar59 |
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Imagen de nuestro seguidor y amigo Toño Gutiérrez desde San Salvador |
Durante días no dejó de nevar. La montaña entera, desde las cumbres del Curavacas hasta las laderas de Peña Labra y Tres Mares, fue quedando sepultada bajo un manto que parecía no tener fin. En los pueblos la nieve superaba el metro, y en las alturas alcanzaba los tejados y los muros como si quisiera borrar los caminos. Vi cómo lugares como Salcedillo, Triollo, el Santuario de Nuestra Señora del Brezo, Piedrasluengas o San Juan de Redondo quedaban completamente aislados. Las carreteras desaparecieron, convertidas en largos túneles de nieve, y muchas veces solo se podía pasar en tractor o a pie, abriendo paso con pala. Yo mismo tuve que salir a limpiar la nieve una y otra vez. Los tejados crujían bajo el peso, y cada día había que subir a quitarla para que no se vinieran abajo. El frío mordía fuerte; las noches caían por debajo de los diez grados bajo cero, y el hielo lo cubría todo. Recuerdo a los ganaderos luchando contra la nieve para llegar hasta el ganado. Abríamos surcos blancos hasta las cuadras para llevar comida y agua a las vacas y a las ovejas. Algunas puertas quedaban enterradas, y entrábamos por las ventanas o por los tejados. Y aun así, en medio de aquella dureza, la montaña estaba más hermosa que nunca. Los bosques, los pueblos de piedra, los ríos como el Carrión y el Pisuerga, todo quedó cubierto por un blanco puro que parecía detener el tiempo. Por las noches solo se oía el crujido de la nieve y el viento bajando de las cumbres. Aquellos días nos devolvieron a lo esencial: la lumbre, el silencio, el cielo estrellado sobre la nieve y la sensación de estar aislados del mundo, pero protegidos por la montaña.
La gran nevada de febrero de 2015 no fue solo una tormenta: fue una prueba de resistencia, y también un recordatorio de lo que es realmente la Montaña Palentina: dura, hermosa y eterna.
El videoActualización feb2026 | 💥+555 👀
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Impresionantes imágenes y vídeo de aquella gran nevada de 2015, Estalayo. La recuerdo, que no dejaba de nevar día tras día, por lo que la nieve en la Montaña alcanzó esas proporciones tan exageradas. Y que para despejar las carreteras en determinadas zonas hubo que traer máquinas especiales de las que se usan en las estaciones de esquí, porque las habituales de otros años no conseguían hacer mella en las grandes montañas heladas de nieve de gran altura. Fue tremendo, visto desde la capital, así que vivido y sentido in situ tuvo que ser de espanto. Saludos.
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