Por los Templos de Pernía


Cada iglesia de La Pernía tiene su carácter, como si las piedras hubieran absorbido el alma de quienes las levantaron. En Lebanza, entre ruinas de un monasterio que fue grande, siento la presencia de los siglos. El viento que sopla entre los muros sin techo parece querer contarte historias de peregrinos, de abades y de hombres que buscaban a Dios entre montañas.


Iglesia de San Sebastián_Lebanza

Iglesia de San Martín de Tours | Los Llazos

Más arriba, en Areños y Camasobres, el románico se vuelve casi rural, más cercano al pueblo, al pastor y al labriego. Sus portadas modestas, sus canecillos sencillos, tienen una belleza humilde, sin adornos, que emociona por su verdad. Miro las piedras y pienso que fueron colocadas con las mismas manos que cuidaban rebaños y labraban los prados.

Iglesia de San Miguel Arcángel_Areños (Palencia)

Iglesia de San Pantaleón | Camasobres

Iglesia de San Pantaleón_Camasobres (Palencia)

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción | Casavegas

En San Juan de Redondo, el sol de la tarde cae sobre la espadaña y tiñe las losas del tejado de un color dorado. Es un instante de quietud perfecta. Miro alrededor y veo el valle, los robledales, los prados, el rumor del agua del Pisuerga que nace allí cerca. Y entonces comprendo que el románico de La Pernía no se puede entender sin su paisaje: las iglesias no dominan la naturaleza, sino que forman parte de ella, como si brotaran del suelo junto a los robles y las peñas.


San Juan Degollado_San Juan de Redondo_(Palencia)

San Juan Degollado | San Juan de Redondo

Iglesia de la Asunción_Santamaría de Redondo_(Palencia)

Iglesia de la Asunción | Santamaría de Redondo

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción_Casavegas_(Palencia)

Iglesia de San Pedro | El Campo

Iglesia de San Pedro_El-Campo (Palencia)

Iglesia de San Sebastián | Lebanza

Ermita de San Roque_Lores (Palencia)

Ermita de San Roque | Lores


Iglesia de Santa Ana | Piedrasluengas


Cuando cae la noche y el cielo se llena de estrellas, pienso en la fe que movió a aquellos hombres a levantar templos en lugares tan remotos. En su sencillez hay una grandeza que sobrevive al tiempo. Y yo, caminando por estos pueblos, siento que el románico de La Pernía no es solo piedra antigua: es memoria viva, es raíz, es identidad.


Iglesia de San Martín de Tours_Los Llazos (Palencia)

Iglesia de Lorenzo | Lores

Y mientras me alejo, con el sonido del río acompañándome, sé que volveré. Porque cada vez que regreso, las piedras me cuentan algo nuevo.

Iglesia de la Asunción de María_Tremaya_(Palencia)

Iglesia de la Asunción de María | Tremaya

Cuando camino por los pueblos de La Pernía, tengo la sensación de que el tiempo se ha detenido. Cada piedra, cada arco y cada espadaña me hablan en voz baja de un pasado que sigue vivo entre las montañas. Es el románico quien guarda esas voces, el que custodia las almas de los antiguos canteros que, con paciencia infinita, tallaron la fe en la piedra.

Colegiata de El Salvador_San Salvador de Cantamuda_(Palencia)

Colegiata de "El Salvador" | San Salvador de Cantamuga

Comienzo mi recorrido en San Salvador de Cantamuda, donde la colegiata se alza majestuosa, como una reina de la montaña. Sus muros, fuertes y serenos, parecen respirarse con el aire que baja del Pico Tres Mares. Entro despacio, con respeto, y el silencio me envuelve. Las columnas gruesas, los capiteles decorados con figuras de animales y hojas, y la penumbra que filtra la luz por los ventanales estrechos me hacen sentir parte de otra época. Cada iglesia de La Pernía tiene su carácter y solo el sonido de las campanas rompía el silencio.

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5 comentarios en el blog:

  1. Toda una colección de iglesias, convertidas en auténticas joyas representativas de los lugares que las sustentan, como testigos de un pasado que existió, con unos hombres y unas mujeres que fueron capaces de levantar estas maravillas arquitectónicas que aún perduran, y que lo seguirán haciendo a poco que se las cuide y repare en condiciones. Porque marcan el pasado fiel de unos pueblos que resistieron incluso hasta la incomunicación física por los fenómenos atmosféricos, como la nieve en grandes cantidades. Un fenómeno que, como visitantes de estos lugares le proporcionan una vistosidad increíble. Y luego, narrado por ti, Estalayo, como nacido en estos lugares y que has pateado estos paisajes en infinidad de momentos, la historia alcanza ya su mayor esplendor. Saludos.

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  2. Todas las iglesias son preciosas y con ese entorno, se me antoja idílico, claro que, las fotografías son una buena colección de arte y maestría, para enmarcar. Paisaje y románico, una buena simbiosis.

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  3. FUNDACIÓN HERMINIO REVILLA11 enero, 2026 11:42

    Para poder reflejar lo leído primero hay que haber nacido aquí y tener una cierta sensibilidad para poder saber valorar la belleza de todos estos lugares naturales y las manos humanas han sido capaces de realizar. Nosotros nos iremos con lo mismo que trajimos, nada, pero vuestros artículos y documentaciones aquí quedarán para Historia. Enhorabuena por vuestros valiosos e igual poco valorados trabajos.

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  4. Hoy José Luis Estalayo hace un recorrido por los Templos de La Pernía. Como él ya nos dice son templos sencillos y es ahí donde está su valor porque expresan claramente lo que fue aquella gente en la época que se construyeron. Época de repoblación, comenzando desde la pobreza de la nada, en tierra entonces inhóspita y salvaje, con el riesgo de una rafia que se llevara lo poco que había o lo más valioso que eran sus doncellas. Iglesias cuya parte más importante era el presbiterio, pieza básica para desarrollar el por qué se construía, y la espadaña que, con el sonido de sus campanas, marcaba el ritmo de la vida de sus habitantes o avisaba de los peligros. No había dinero para más, solo para subsistir o para salir adelante. Y con el miedo de que estallara una guerra y tuvieran que aportar un porcentaje de sus varones. Allí todo el mundo trabajaba, el niño, la mujer y el hombre. Esa dureza forjó nuestro espíritu. No me extraña que José Luis Estalayo ame tanto a su comarca y la añore en la distancia, porque está vivo y conoce a su tierra desde el comienzo y siga con preocupación cómo la están dejando morir.

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  5. Alfonso Santamaría Diez11 enero, 2026 20:56

    Qué buen recorrido por los templos de La Pernía de la mano de un buen guía que camina de pueblo en pueblo y aporta atractivas experiencias, adornadas de sensaciones y belleza. Texto y cámara se aúnan para mostrarnos once iglesias y una ermita, de las que, Estalayo, conoce cada piedra, cada arco y cada espadaña. Me sorprenden los nombres de estos pueblos pernianos, que parecen exclusivos: Los Llazos, Camasobres, Casavegas, Los Redondos, El Campo, Lebanza, Piedrasluengas, Lores, Tremaya y San Salvador de Cantamuda o Cantamuga.
    Nos lleva Estalayo a la iglesia de Los Llazos, que vigila la pequeña pedanía con vistas a Peña Tremaya. De Los Llazos a Camasobres, y nos enseña su iglesia nevada y bella, con esa estampa de los caballos y la montaña. De Camasobres nos traslada a la cercana Casavegas y a su iglesia bella y nevada, que vigila el pueblo y su sierra.
    Retrata espectacular y nevado a San Juan de Redondo, su iglesia y de fondo Peña Labra. Entre charcos y nieve amontonada fotografía a Santa María de Redondo, cuya iglesia y espadaña se refleja en el charco.
    Nos lleva a la iglesia de San Pedro en El Campo, en plena naturaleza. En Lebanza asoma la espadaña de la iglesia con neveros en la ladera. Entre casas nevadas aparece la ermita de Lores en un paisaje invernal que parece de pincel con sus chupiteles en los tejados y de fondo el monte nevado.
    Mucha nieve en Piedrasluengas, primavera en Lores y de fondo su iglesia de San Lorenzo, doble arcoíris escolta la iglesia de Tremaya, el ocaso de la tarde deslumbra en la iglesia de San Salvador, últimos rayos de luz que se cuelan por la espadaña para alumbrar a sus campanas, esas que Estalayo oye tocar.

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