Javier Marías, escritor, traductor y editor [Madrid, 20 de septiembre de 1951-Madrid, 11 de septiembre de 2022]
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De la sección DE CIEN EN CIEN 👀333



El Trompicón


En una esquina, entre la calle Mayor Antigua y Marqués de Albaida, como si de un banco se tratara, y de un banco se trataba, banco de alimentos engrasados, se encontraba el Bar Trompicón, más conocido para unos como ´El Marrano´, y para otros como ´El Guarro´, posiblemente el bar más popular y con más solera de Palencia capital.



Bar Trompicón, El bar de mayor solera de Palencia

Para solera, su plancha, en la que se juntaban las delicias del marrano: torreznos, chorizos, morcillas y pinchos morunos, con las del vacuno: los pepitos de ternera, y los ecológicos champiñones. La tortilla de champi era de lo mejor del bar por sus mezclas de sabores a torrezno, chorizo y morcilla, pero muy rico. El Trompicón se impregnaba de olor a plancha, que no a fritanga, en el que la grasa deambulaba por igual en la barra, en los servilleteros, en las mesas, sillas y en la puerta del establecimiento.

Buenos recuerdos tengo del Trompicón. Recuerdo los buenos almuerzos en este bar, al que acudíamos al menos una vez al mes, siempre tomábamos un doble de torrezno de primero, y de segundo un bocata gigantesco de tortilla de champiñón, o un fabuloso pepito. Recuerdo a su primer dueño, José Luis, un hombre simpático y con don de gentes, alma del bar, como lo era Luis, encargado de la plancha que movía con maestría y atendía la barra. Recuerdo un día que la plancha se incendió y bien pensé que llamarían a los bomberos, pero con el tiempo comprobé que era un encendido de l a llama en su contacto con la grasa, que Luis solucionaba con rapidez y tranquilidad. Mucho ambiente en este bar, mayormente de “currantes”, pero también acudían gente de la banca y funcionarios de la Junta, Diputación y Ayuntamiento, y de Obras Públicas al estar cerca el Parque de Maquinaria. No he olvidado el último día de currelo de José Luis, su propietario, porque había traspasado el bar, ese día nos invitó a un carajillo que no olvidaré jamás, bueno no, lo siguiente, como se suele decir, tan bueno que repetí, a pesar de que yo no soy de carajillos. José Luis conocía bien a su clientela, tenía atenciones, buen humor e hizo dinero con el bar.


Bar Trompicón, El bar de mayor solera de Palencia

Mítico cartel de precios del Trompicón

Lo malo del Trompicón era que cuando volvíamos a la oficina olíamos a plancha y las compañeras enseguida lo notaban, al menos las mías, ¡Alfonso, hueles a torrezno! me decían, ya sabían dónde había almorzado. Recuerdo también que en verano cerraban por vacaciones más de dos meses, de julio a vísperas de San Antolín. No había ningún bar en Palencia que cogiese dos meses de vacaciones. Una semana antes de san Antolín abría el bar y durante los Sanantolines era el número uno en almuerzos, meriendas y cenas, no había ninguna caseta, ni bares que tuvieran tanto jaleo, a veces había que hacer cola para poder comer un torrezno.

Los productos eran de alta calidad, servidos por Carnicería Antonio Emperador, de la plaza de Abastos. El bar Trompicón tenía tanta demanda y consumía tanto material, que no se atrasaban los productos. Gastaba más huevos que los que podía vender cualquier tienda, y más pan que muchas panaderías, José Luis me habló de 300 barras en un día de los de mucho jaleo.

En Palencia, El Trompicón tenía mucha fama, pero nadie le llamaba por este nombre, sino por ´El Marrano´ o ´El Guarro´, y fue cogiendo tanta popularidad que traspasó los límites provinciales, regionales y ascendió a categoría nacional, por el boca a boca, y las redes sociales. Al visitar Palencia era recomendable almorzar, merendar o cenar en el Marrano.

Se ha sentido tanto en Palencia su cierre que hasta han circulado esquelas por las redes dando el pésame, y como su anuncio ha coincidido con la muerte del Papa, solo ha faltado decretar también tres días de luto por la defunción del Trompicón.

El Trompicón, nacido en 1960, ha dado de comer a generaciones de palentinos, comenzando por los chavales de los dos institutos que no quedaban muy lejos y si querían comer un buen torrezno ya sabían dónde ir. También se juntaban cuadrillas de amigos para almorzar en este ilustre local que tenía grasienta la fachada, de la grasa que salía de un tubo que tenía el extractor de humos con salida directa a la calle, colgaban hilos de grasa de las mangueras del cable de la línea de electricidad general unida a la fachada, y en el mes de mayo se pegaban las pelusas de los chopos, por la cercanía del río Carrión, y a mí me parecían estalagmitas de grasa.

Cuando José Luis hizo el traspaso de su famoso Trompicón a quien regentaba el bar de la Plaza de Abastos, se habló de una buena cantidad, dado que este bar era una mina diaria, daba igual que fuera lunes, martes, o miércoles, cerraba los jueves y los viernes, sábados y domingos iba también mucha gente. Muchos palentinos que vivían fuera y regresaban a Palencia a pasar unos días de vacaciones, o un fin de semana, o por San Antolín, nunca se olvidaban de venir al ´Marrano´, un torrezno siempre era el entrante preferido, luego el chorizo, también tenían callos, riñones, jijas… El martes era el día del chicharro, que como decía mi madre “el chicharro solo tiene feo el nombre”. El pincho moruno era otra de las estrellas de la plancha, además de huevos fritos, lomo, chorizo y morcilla.

Una vez que José Luis traspasó El Trompicón, siguió en el bar la misma plantilla, pero se notaba que el torrezno ya estaba hecho y lo recalentaban en la plancha para ganar tiempo, se echaba de menos el exquisito torrezno de la época de José Luis, y de Luis al mando de la plancha, a pesar de que “el bigotillo” con muñequera era un personaje muy apropiado para atender la plancha y la barra con asombrosa rapidez y siempre con buen talante. Torreznos placenteros e inolvidables alegraban, y de qué manera, el estómago, y después un chorizo o un bocadillo de tortilla de champiñón. Durante años mirabas el cartel granate colgado en la pared de los productos y raciones, y poco subían los precios, te fijabas en las especialidades, pero siempre terminabas por elegir siempre lo mismo: el torrezno doble y el bocata de tortilla con champi, o un pepito de ternera. Un amigo mío era tan fan del torrezno que siempre se pedía un triple. Un conglomerado de currantes se juntaba en El Trompicón, los de las obras cercanas, algún fontanero, hasta el butanero paraba a tomarse un torrezno, profesionales variados, autónomos, obreros y empleados, y por San Antolín hasta con traje entraban allí. El Trompicón, no era tasca aconsejable para un escrupuloso, pero al resto nos importaba más la esencia de la plancha y sus buenos productos cárnicos, huevos y champiñón, que la guarrería que abundaba. Era un bar de mucho ambiente, de encuentro de amigos y conocidos, que mientras almorzaban dialogaban con el bocadillo en la mano, hacían risas con la boca llena, saboreando las delicias recién salidas de la plancha, no querían esperar a que el rico producto se quedase frío.

La desaparición del Trompicón es una tragedia para la capital palentina, creo que alguien se debiera preocupar de coger el traspaso, o el Ayuntamiento subvencionar el negocio, no estaría mal su reapertura como símbolo y culto del buen yantar en Palencia, una capital que va perdiendo su esencia. No es posible encontrar otro bar en España que con tanta guarrería tuviera tanta clientela, satisfecha de la grasa de la plancha, de la barra y del lugar, al que, en cuanto podían, volvían. Qué gran pérdida para Palencia de un negocio que era “oro en bruto”.

Y para finalizar este escrito, lo hago con un poema, de lo que para mí y muchos palentinos y clientes representó este bar.


CERRÓ EL MARRANO

Me entero que mataron al ´Marrano´,
y me dije, ¿Cómo así,
si todavía no es San Martín?
¡No, hombre no! me dijeron,
es que ´El Guarro´ cerró.
Vaya por Dios,
y ¿Dónde me como yo,
un torrezno doble,
un chorizo, un pepito,
o la tortilla de champi?
¿Dónde voy a ir,
sí cerró El Trompicón?

Todos vamos a sentir no poder volver,
carniceros, hueveros, panaderos,
distribuidores de café y bebidas,
Palencia entera echa de menos este bar,
de buen yantar, a pesar de su guarrería.
Cuaresma y penitencia eterna nos llegó,
pues no había nada mejor,
que tomarse un torrezno,
con sabor a chorizo y a morcilla,
o una tortilla con sabor a torrezno,
o una ración de champi,
que se cría en la cueva,
pero que, en el Trompicón,
sabía a tocino.

¡Pobre de mí,
cuánto voy a sentir
no volver a poder ir,
al ´Marrano´
ni por San Antolín!


________________

Notas

Significado de Trompicón:

1. Tropezón o paso tambaleante de una persona.
2. Porrazo, golpe fuerte.

Hace muchos años en la misma calle del Bar Trompicón (Marqués de Albaida) existía el Bar Trompadero. Del Trompicón al Trompadero, o del Trompadero al Trompicón.

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Palencia en mis recuerdos

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11 comentarios en el blog:

  1. Alfonso, has retratado de una manera cierta y real los pormenores mismos de este famoso Bar de Palencia, el "Trompicón", aunque más conocido como "el marrano" o el "guarro". Y en la propia descripción que haces de los detalles y de las especialidades culinarias y formas de cocinarlas que le "adornaban", se encuentra la esencia misma del brutal éxito que este bar tenía entre la población palentina y también de los que llegaban de fuera de nuestros límites provinciales. Porque clientes tenía hasta decir basta, y sobre todo coincidiendo con los días de fiesta en la capital, especialmente en los días de San Antolín, que se convertía en un continuo hervidero de gentes de uno y otro signo, pendientes solo de la familiar plancha donde se cocinaban todas la especialidades de la casa, una tras otra y sin solución de continuidad en un continuo no parar de la actividad. Y fueron muchas, en efecto, las generaciones de palentinos que pasaron en más de una ocasión por este local para saborear sus especialidades culinarias, que ahora, tras su cierre, se quedaron huérfanas de unos sabores muy tradicionales. Saludos.

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  2. Me ha encantado tu descripción. He terminado de leer tus líneas impregnado del olor a torreznos, a jeta que decimos en Salamanca, popular olor matinal de los buenos bares, y es verdad dicho olor hacía de parásito en nuestra ropa y nos delataba al llegar a la oficina. Lo popular y de origen ancestro siempre triunfa...Alfonso, buen artículo.
    Manuel

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  3. Tirado. Palencia21 mayo, 2025 10:33

    La verdad es que no me explico como podía tener ese éxito.
    Pero yo fui varias veces y quedé muy satisfecho con su pinchos y sus raciones.
    Y me dio mucha pena su cierre.
    Es algo para estudiar.
    👍👍 Muy bien tu anotación.

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  4. Rubén. Palencia21 mayo, 2025 10:35

    Alguna vez fui, pero no muchas. Recuerdo los bocadillos de tortilla con champiñones y el pepito de ternera.

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  5. Juan Carlos. Palencia21 mayo, 2025 10:36

    El bocata de tortilla con champiñones , era un manjar

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  6. Es tan vasta y encendida tu opinión sobre este lugar que al final he acabado teniendo ganas de unos buenos torreznos. Tampoco me explico cómo un lugar al que se apoda "el marrano" y el "guarro" tuviera tanto éxito, porque según describes, había "estalagmitas de grasa", es algo muy raro para mí, pero bueno, supongo que muy bueno tenía que ser para obviar ese hecho. Espero que pronto surja algún establecimiento parecido, aunque ya nada será igual, por supuesto. Lo vivido allí, ahí queda, en la memoria de cada uno.

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  7. Toñito. Palencia21 mayo, 2025 22:33

    Un artículo ESPECTACULAR cuando lo vas leyendo se te mueve el corazoncito.
    Gracias por este artículo.

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    Respuestas
    1. Alfonso Santamaría Diez (Autor)21 mayo, 2025 22:51

      J. Javier Terán ve en mi trabajo un retrato del Trompicón, que le encanta al salmantino Manuel, que ha terminado “impregnado del olor a jeta, un parásito en su ropa que como a mí le delataba en el trabajo”, Tirado no se explica del éxito de este bar, algo para estudiar, aunque él siempre quedó satisfecho, y ha sentido pena por su cierre. Rubén recuerda los bocadillos de tortilla con champi y el pepito de ternera. El bocata de tortilla de champi para Juan Carlos era un manjar, y verdaderamente lo era. A FGC le han entrado ganas de comerse unos torreznos, pero no se explica el éxito del bar. A Toñito se le ha movido el corazoncito y encuentra ESPECTACULAR el artículo.
      Agradezco vuestros comentarios, que demuestran que mi escrito sobre el bar TROMPICÓN os ha llamado la atención.

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  8. Javier Marín de Vega21 mayo, 2025 23:55

    Alfonso un relato en tu línea. ¡Que recuerdos! Todos tenemos pequeñas historias y anécdotas de este castizo local.
    En cierta ocasión sumé los importes de cada especialidad - torreznos, callos, morcilla, chorizo, oreja, huevos, tortillas, champiñones... que tenía en la famosa tabla de precios y no llegaba a 30 euros. A ver quién es el guapo que se pueda comer todo por ese precio.

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    Respuestas
    1. Alfonso Santamaría Diez (Autor)21 mayo, 2025 23:57

      Así es, Javier, un lugar "Bien castizo", con muchos recuerdos e historias, además era barato, y podías comer la mayoría de las veces, mejor que en un Restaurante, porque todo lo de la carta del "Marrano" te gustaba. Gracias por tu comentario.

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  9. Alfonso, acabo de leer este artículo tuyo, no podía faltar para un "disfrutón" como tú de estas "delicias" por así llamarlas. Y tras esta lectura, la verdad, me han entrado ganas de desayunar. Los torreznos me encantas pero yo soy más de jijas. Buenos días.

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