“Tierra arrumbada” es el testimonio de la visión en profundidad de Castilla y sus hombres: adobe oscuro, polvo, luz, silencio, cansado andar, tejados pardos, torres, soledad, (”se masca soledad”), así ve su Tierra de Campos que es erial, clamor varado, mala tierra para vivir y para morir, “rabiosa llaga enconada/ pústula doliente” donde solo los niños son esperanza “y es preciso/que la muerte no aterece su sonrisa." La realidad de la emigración, dura para el que se va y para el que se queda, la muerte campa en el aire y los hombres contienen sus lamentos a fuerza de arrogancia. Habría que asociar la visión de García Velasco con la de aquel ensayo “Castilla en escombros” de Julio Senador, el menos conocido y más dramático de los escritores del 96.
“Castilla crespa y dulce, seca herida
Hoy, día 18 de enero de 2024, mientras escribo EN TU NOMBRE, en Paredes de Nava se lleva a cabo -gracias a la emisora Onda Cero, y con la palabra de su magnífico presentador Julio César Izquierdo- la entrega de los premios al Mundo Rural. Yo viví la emoción de mi marido cuando fue elegido para recibirlo en Villamuriel de Cerrato y realzó Julio César lo mismo que han leído ustedes en palabras de Miguel de Santiago, Marcelino vivió, sintió y amó su tierra; deseaba para ella algo bueno, que saliese de su letargo y se alzase orgullosa y capaz de crear industria y mostrar su imponderable riqueza paisajística y monumental. Termino con dos poemas de su libro Tierra arrumbada. Fue Premio “Los amantes de Teruel del XI Certamen poético del Excmo. Ayuntamiento convocado en 1.972 y publicado en 1.973:
MIRADA INICIAL
ABRÍ los ojos y encontré la tierra:
cuenco de soledad y luz.
Adobes en las casas y en la sangre.
Azul y tierra el aire.
Quise abarcar la anchura; alcé la vista
y me envolvió la limpidez del campo.
De los surcos me vino un tremedal
al pecho. Dios huido
a otros clamores.
Pasa volandero
un cardo. Queda como el mar la tierra.
El poeta pone final a su libro con este soneto que hiere el alma:
AQUÍ DIRÁN
YACE la tierra mansa, bien vencida
y el hombre en otros campos repartido.
Solo las torres dicen que no ha sido
baldío el pobre cuenco de su vida.
Castilla crespa y dulce, seca herida
al sol de las Españas, abolido
tesón que el tiempo ha roto y demolido.
Ruina y cimiento, campo sin salida.
Pobre es la tierra y triste la cosecha
y esos caminos para huir deshecha
y sola y vieja. Tierra desechada.
Deshecha y vieja y triste y desolada,
dura al favor común, terca y derecha.
Castilla en ruinas; pero no enclaustrada.
Marcelino García Velasco
5 comentarios:
Hermosos poemas que quedarán para la historia de una tierra arrumbada. Yo conocí esa Castilla en mi niñez, en la Palencia de la posguerra, de la escasez, de la tristeza, de los escombros.
Gracias tocaya por la reseña tan sentida.
Carmen García Guadilla
https://afribary.academia.edu/CarmenGarciaGuadilla/CurriculumVitae
Con el simple acto de lanzarlo al blog, nos reciben amigos de todo el mundo, como Carmen García Guadilla, que desde Venezuela viene cada día a saludarnos y hoy nos deja esta nota para Carmen. Agradecido a Carmen por dejarnos estos sentidos poemas y a Carmen G Guadilla por su visita y comentario.
Queridas Cármenes: A la una por su autoría y a la otra por su comentario, quienes conocimos esa Castilla arrumbada, más no vencida, enclaustrada, que con tanta profundidad, amor y sentimiento nos definió nuestro inolvidable Marcelino en su poemario y Miguel de Santiago tan acertadamente lo hizo constar, a ambas quiero agradeceros el haberlo hecho y especialmente a Carmina Arroyo la admirable labor que sé está haciendo con la dispersa obra de su querido Marcelino y que ahora la esté dando a conocer desde Curiosón. Un abrazo para las dos.
Bonito retrato éste que nos muestras aquí,Carmen,sobre este libro de tu marido, hablando de su Castilla querida, a la que tanto amaba y tan bien sabía cantar en sus poemas. Y siempre dejando latente una cierta esperanza cara al futuro de esta tierra. Saludos.
Nuevo recuerdo de Carmen a su gran poeta y marido. Marcelino nunca se fue del todo de nuestras vidas, se quedaron sus poemas, aquellos que nos recuerdan la "Castilla en escombros" del gran escritor y notario Julio Senador, poeta de la tierra como Marcelino, que sabe cantar como nadie a nuestro pueblo, porque amó su tierra como nadie.
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