100 DOSIS DE AMOR [75] FROILÁN DE LÓZAR [Para Sawabona]

Azucena Modino Robles, era un mar de poesía. Llevaba el verso en vena y nos lo transmitía en cada texto que iba subiendo a nuestra revista Pernía. Una poetisa así no se olvida nunca, ni en el silencio que a posterioridad se impuso. Yo, como ella, también quiero ser revendedor de amor.

Ya sé que te he robado el arco iris,
y que vas a temblar en las noches de viento;
y que no estaré yo cuando te dé la espalda hasta el último nieto.
Quiero soñar, soñar y diluirme en ella
como una tenue sábana de saliva de orquídea…

Reacciones en Facebook a esta nota:

Teodora Simal (Zamora). - Te pido que sigas escribiendo, por favor
Azucena M Robles (León). - Gracias, amigo. Gracias, Teodora. Abrazos inmensos.
Ana del Río (¿?). - Vuelveeee!!
ECLIPSE DEL 12 DE AGOSTO

El eclipse del 12 de agosto de este año será uno de los acontecimientos más importantes visibles desde España en décadas. Y no me resisto a recuperar lo que varios diarios, -incluido el nuestro- dicen al respecto: "Dentro de Castilla y León, la provincia de Palencia se sitúa en una posición especialmente favorable para disfrutar del fenómeno con buenas condiciones de visibilidad.” © curioson

Ver Artículo Completo

El paseo


Sobre las casonas del Calero, las golondrinas describen incesantes curvas. Algunas bajan hasta el arroyo para rozar con sus picos el reflejo de las aguas.



Teo Revilla
Poeta - Pintor


Tras caminar un buen rato en compañía de mi madre en templada charla, llegamos a lo que fue en otro tiempo el barrio de Mercedes, hoy desaparecido. Como desapareció el boscaje de la ladera que lo protegía de vientos y nieves, debido a la acción devastadora y codiciosa de la última empresa minera. Un poco antes de llegar a Mercedes, nos detenemos en lo que fue la mina donde trabajó el abuelo Teodoro antes de la guerra civil, muerto en Vallejo de Orbó en el año cincuenta a consecuencia del desprendimiento de otra mina en esa localidad brañoserense. Recordamos al abuelo silenciosos un momento, y continuamos viaje. Un poco más allá, desviado del camino, un oculto sendero casi inapreciable entre arbustos y ramajes, nos conduce a una antigua fuente que aún pervive oculta entre piedras, hierbas y berros. Como otras veces que estuvimos en este lugar, mi madre me relata la historia de un asesinato pasional que se produjo en torno a la fuente siendo ella solamente una niña. Dejamos Mercedes, algo melancólicos, e iniciamos con tranquilidad la bajada.

Sobre las casonas del Calero, las golondrinas describen incesantes curvas. Algunas bajan hasta el arroyo para rozar con sus picos el reflejo de las aguas. Volvemos a detenernos. En este caso, ante el plantel de lo que fue la casa familiar de los abuelos Marcela y Felipe. Hoy el sitio está irreconocible, una islita de restos cubierta de ortigas y de espinos entre foscas espesuras. Ante nuestra presencia intrusa, conmoviendo y alborotando la tarde, disparada rumbo a los cielos saliendo de los setos, vuela una estruendosa bandada de pájaros. El tiempo empapa de silencio los manzanos y perales que aún crecen descuidados entre derruidos cercos de granito a unos metros de lo que fue la entrada de la casa. Más allá, tras la mina, se extiende el bosque impenetrable. De entre el espejismo que el sol al irradiar inventa, destacan las luminosas piedras de lo que fue muro, las zarzas, los abrojos, yerbas y cardos, los maillos con sus frutos agrios, todo eso que sobresaliendo del olvido revelan familiares recuerdos.
Descendiendo camino, dejamos el Arroyo el Mazo y más abajo el Barrio de Helechar, monolitos de un tiempo minero vencidos por el abandono, la ausencia y el silencio.
 
Planea por los cielos el milano. A ratos revolotean grajos y otras aves difíciles de distinguir. Una luz de azufre zigzagueante de tenue fulgor amarillo, como hilo casi inapreciable escapa hacia las cimas. Es el atardecer en los espesos montes palentinos envolviendo de sombras, tras el recodo andado, un collado diminuto y desolado por donde ni los animales pastan. Sentada sobre unas piedras en un rincón de fresca y fragosa verdura, una niña ya anciana siente que prevalecen como espejismos imborrables los años, la casuca nunca olvidada donde nació, el hábitat febril y jubiloso de los juegos, la impenetrable espesura, la bajada al colegio de las monjas a Barruelo, la desoladora Guerra Civil y el peregrinaje al exilio, la vuelta al cabo, el amor nacido a gritos por los senderos lúdicos de El Calero, y siente cómo aún huye de sí en ese mismo instante reflejado en los ensombrecidos ojos del cansado corazón y del recuerdo, la misma vida.

EL AUTOR

Teo Revilla, poeta y pintor

Nací en Barruelo de Santullán, provincia de Palencia, España.
La atmósfera norteña, los colores del campo y de la sierra, la naturaleza siempre esplendorosa de los contornos cántabros, unido al ambiente rudamente minero, vidas marcadas entre la esperanza y la angustia, hicieron brotar en mí la sensibilidad que muy temprano me llevaría a la poesía y a la pintura como forma de expresión y sentimiento. Más tarde llegaría la posibilidad de que alguno de esos poemas fueran editados en revistas y en algunos libros de antología poética, siendo "Luces y Sombras" un libro de recopilación que ahora presento a través de Bubok.


👉 Libro "Callados Silencios"
👉 EPUB de "Callados silencios" en -Amazon
👉 Artelista
👉 Bubok: Libros del autor
👉 Blog personal: "Entre palabras y silencios"
👉 Libros en Orbita.

Actualización mar2026 | 💥+577 👀


SOBRE ESTA BITÁCORA

Author image

Esta bitácora nace en noviembre de 2008 con el ánimo de divulgar historias curiosas y entretenidas. Son 18 años acudiendo diariamente a la llamada de amigos que vienen de todo el mundo. Con +8.750.900 visitas, un mapa del románico abierto a finales de 2023 que ya ha recibido +1.264.940 consultas y +6.000 artículos en nuestra hemeroteca, iniciamos una nueva andadura. Comparta, Comente, síganos por nuestros canales de Facebook y Wasap. Y disfrute. ¡Es gratis!

📒 EN PORTADA | ES PALENCIA; ES CASTILLA, OIGA +688👀

Covalagua es una emoción

A mi derecha el páramo está desnudo, solitario, yermo. Solo rocas desgastadas por siglos de agua lo adoquinan desigualmente. Tropeles de nub...