100 DOSIS DE AMOR [23] [Sawabona]
Una de las entradas de curiosón, es la carta que le escribe Albert Einstein a su hija. A lo mejor es un hoax de esos que surgen a menudo en las redes sociales y que la gente comparte sin cesar buscando, me imagino, decirle al mundo que se desperece, que deje lo que está haciendo, que se olvide de buscar, porque aquí está lo que alimenta de verdad, lo que nos hace más humanos, lo que necesitamos practicar y difundir: ¡¡¡El amor!!!!! El Amor es luz, dado que ilumina a quien lo da y lo recibe. El Amor es gravedad, porque hace que unas personas se sientan atraídas por otras. El Amor es potencia, porque multiplica lo mejor que tenemos, y permite que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo. El amor revela y desvela. Por amor se vive y se muere.

La escarpología


Personalmente, he de confesar que soy un curioso sorprendido por las curiosidades que encierra la historia del mundo. Y lo más curioso es que no tienen fin. 


Quiero decir que Google se nos queda pequeño para recoger tantas inquietudes y capítulos insólitos, y que, por más vidas que viviéramos, nunca se agotaría el material. Es por ello que quiero tranquilizar a mis seguidores, cada vez más, lo que me alaga y me asusta un poco, para que se mantengan atentos a todas las curiosidades que llegan en los próximos meses.


La escarpología


Un médico suizo acaba de revelar a la humanidad los secretos de una ciencia nueva: la escarpología. Tal ciencia permite averiguar los rasgos distintivos de un carácter, sin más que examinar el calzado que usa la persona en cuestión. Un hombre ponderado, una mujer tranquila, desgastan todas las superficies de las suelas por igual. El desgaste del borde externo de dichas suelas indica voluntad, audacia o terquedad. Por el contrario, el desgaste del borde interno es prueba de cobardía o debilidad. En cuanto al uso exagerado del extremo del zapato o de la bota, ningún indicio hay más claro de maldad o de hipocresía.

Todo esto, naturalmente, es lo que afirma por su cuenta y bajo su exclusiva responsabilidad el doctor suizo. Pero si la escarpología llega a tener existencia científica oficial, los camareros y camareras de los hoteles van a librarse de ese trabajo humillante, fatigoso y malsano, que es la limpieza del calzado de los huéspedes. ¿Quién se atreverá a dejar sus zapatos en el pasillo, junto a la puerta...? Y cuántas confusiones y enredos de "vaudeville" daría lugar una persona que tuviera por distracción favorita la que practica en Londres, el pretendiente al trono de una gran nación europea, republicana por ahora...

Este nieto de reyes se distrae alquilando habitaciones en los hoteles y cambiando de puerta todos los pares de calzado, durante las horas que las gentes normales dedican al sueño.

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Antonio García de Linares
Diario Palentino | 12 Junio de 1925

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1 comentarios en el blog:

  1. ¿Quién era el mencionado pretendiente?

    ¿Tuvo en cuenta el suizo que, a veces, calzamos zapatos más grandes o más pequeños de lo que nos corresponde?

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