Home
All post
Sobeo-Socallo
LÉXICO MONTAÑA PALENTINA
―s―
Sobeo
1. m. Coyunda. Correa para uncir los bueyes. [ALCL: Lores.]
Sobera
1. f. Cobertizo. Construcción situada junto a la vivienda que sirve para guardar el carro y los demás aperos de labranza. [EHCR: Camporredondo.] "Han hecho que el típico carro de Fuentes Carrionas pase a ser objeto ornamental en las soberas de muchas casas." [MPFC: Fuentes Carrionas.] "Como llovía tanto, los chiguitos nos tapábamos en alguna sobera y, de vez en cuando, alguno se asomaba a un terraplén y decía: ¡ya viene! ¡ya viene!" [CLTV: La Lastra.]
Sobiyuelo
1. m. Sobeo. Correa ancha que con varias vueltas une el arcojo al yugo. [SRVP: Santibáñez de Resoba.]
Sobrao
1. m. Encargado de las yeguas hateras con sus crías, se ocupaba también de la carga de ropas y alimento. [EHCR: Camporredondo.]
Sobrecallo
1. m. Callo || Dureza de la piel provocada por presión o roce. Más de una vez, algún indígena, rezongaba a nuestro paso, algo sobre zanganear por las carreteras. Entonces les enseñaban las manos o Carlos el sobrecallo y... ¡a callar! [SFBV: Barruelo.] Un día que con varios amigos fuimos a una partida de caza, recuerdo que llevaba el brazo en cabestrillo, a causa de un sobrecallo que me había hecho cortando cambas, y don Marcial el médico del pueblo me había abierto la palma de la mano. [MJDA: Casavegas.]
Sobrecarnero
1. m. Morueco. [ALCL: Villalba de Guardo.]
Sobreguía
1. f. Ingen. En el sistema de testeros, frente que avanza sobre capa por encima de la guía y de su pequeño macizo de protección. Mis primeros oficios de interior fueron: ayudante de caminero en La Barcenilla; rampero en la sobreguía de la capa 10 de Porvenir. [EPCL: Barruelo.]
Sobresala
1. f. Desván. Parte alta de la casa bajo el tejado. [ALCL: Lores.]
Socaliñón
1. m. Que saca alguna cosa con engaño o artificio. [CFEV: Barruelo.]
Socallado, da.
1. adj. Abrigado. Que está protegido del frío. Por su situación socallada y al sol naciente y mediodía, rodeada de monte y fincas rústicas, siempre me había hecho pensar que era un lugar estupendo para colocar "dujos". [DMSH: Dehesa de Montejo.]
Socallo
(Dellat.sub,bajo,ycalĭdus,cálido).
1. m. Abrigaño || Lugar defendido de los vientos. Hacía bastante viento, así que hicieron la lumbre en un socallo del monte, donde asaron los chorizos, poniéndose como "pepes", con profusión de vinacha. [CFEV: Barruelo.] El campo aquel, de tierra, estaba rodeado de medianos matorrales, quedaban socallo a los espectadores en las tardes ventosas y frías. [NSAM: Barruelo.] [RCML: Rabanal de los Caballeros.] ...los ancianos del lugar, "a socallo" de las piedras centenarias de la Iglesia, comentarán mientras ven subir a los mozos la pindia ladera, sus épocas de mocedad y dirán con cierta añoranza: ¡éstos de ahora ya no tienen correa! [MPFC: Fuentes Carrionas.] [AYVB: Barruelo.] [VRGP: La Pernía.] Cogíamos un poco de pan y queso y marchábamos decididos y arrojados, [...] buscábamos un socayo, nos sentábamos a descansar, comíamos la merienda y cuando ya anochecía regresábamos cada cual a su casa, más que de prisa, y con más miedo que un conejo, ya que el cementerio no distaba mucho, y teníamos miedo a diablos y brujas. [MJDA: Casavegas.] [CPPC: La Pernía.] ... y este año en el suyo ha quedao alguna al socallo, los otros, vino la helada, estaba de flor que esgarraba. [GMAT: Matabuena.] [DMSH: Dehesa de Montejo.]
Ponerse a Socallo...
1. loc. verb. Cobijarse. Resguardarse de la lluvia. [ALCL: Lores.]
_________________
Actualización Sep2025 | +407👀
Una Investigación de Carlos Vielba
Si quiere acceder a la bibliografía
Una Investigación de Carlos Vielba
Mirador de Cerraíllo
Casavegas es un pequeño pueblo, cuyas tierras limitan con los pueblos pernianos de Lores, Camasobres y Areños y los cántabros de Vendejo y Cueva, así como Caloca, al que se llega a través del collado de Vistrió.
Cuaderno de anotaciones
💦También conocido como Bocarón de Casavegas, Ojo de Casavegas, o de Caloca.
💦Desde Casavegas sale una pista, que los ganaderos de La Pernía utilizan para llegar a los puertos de montaña.
Lugar: Casavegas
Románico en la provincia de Salamanca. Ruta de Ciudad Rodrigo.
El románico salmantino se caracteriza por ser un románico tardío como consecuencia de la Repoblación, la mayoría de las construcciones son de la 2ª mitad del S. XII y principios del S. XIII y coexisten dos variedades, una es el románico mudéjar o de ladrillo que ya hemos abordado, y otra es el románico de piedra, influido por el cisterciense.
![]() |
| Catedral de Ciudad Rodrigo | Lápices acuarelables | Francisca González del Castillo |
Vistas las construcciones de la capital, ahora pasamos a la provincia, y el mejor ejemplo de románico más al sur es Ciudad Rodrigo, una ciudad fortificada. Fernando II, durante la Repoblación, la hizo sede de una diócesis, y, debido a ello, se inició la construcción de la catedral, prolongándose las obras más de dos siglos, por lo que es una mezcla de estilos.
Del período románico son la Cerca Amurallada (con varias restauraciones y reconstrucciones, flanqueada por cinco torres y rodeada de contramurallas y foso), la iglesia románico mudéjar de San Pedro (que solo conserva un ábside), la iglesia de San Andrés (que solo conserva sus dos bellas portadas) y la Catedral de Santa María, que fue fundada en 1165, de planta de cruz latina y consta de tres naves, crucero y tres ábsides.
En la Catedral destacan sus tres puertas románicas, la Puerta de Las Cadenas del siglo XII con su famoso friso superior gótico en altorrelieve que representa profetas y patriarcas ya de época posterior, todo un emblema de la catedral, el Pórtico del Perdón, iniciada en el XII al estilo del pórtico de la Gloria de Santiago con cinco frisos historiados y por último, la emblemática Puerta de Amayuelas de arco polibulado.
Es digno de mencionar que la Capilla Mayor albergó un retablo hispano-flamenco de Fernando Gallego que se conserva en Estados Unidos, en la Universidad de Arizona, en Tucson, un caso más entre tantos otros casos de patrimonio tristemente extraviado o malvendido.
En la comarca de Ciudad Rodrigo se halla el pueblo de San Felices de los Gallegos, cuyo patrimonio románico se compone de una cerca amurallada y su castillo y la portada románica de la iglesia de la Asunción del siglo XIII.
Perteneciente al obispado de Ciudad Rodrigo también es el pueblo de Hinojosa de Duero cuyo patrimonio románico consiste en la ermita del Cristo de la Misericordia, conocida también como "Parroquia Vieja", que se asienta sobre una ladera donde hubo un castillo. Conserva de su factura románica una única nave cubierta de madera y capilla rectangular, tres magníficas portadas y las cornisas con sus modillones esculpidos de finales del XII o principios del XIII, al igual que la Catedral de Ciudad Rodrigo a la que pertenece y de la que se aprecia su influencia.
Actualización Sep2025 |+398👀
En Vado con Modesto
Yo quería dejar constancia, a través de los protagonistas, del desempeño del trabajo en aquella isla que me parecía la montaña, rodeada por todas partes de dificultades y distancias. Y algunos oficios que con el paso del tiempo nos da la impresión de que han perdido su razón de ser, como el cartero. “Con todas esas historias del progreso, la gente ya no escribe cartas”. Eso me dijo Modesto en Vado, a las puertas de su casa, cuando todavía no se recibía internet, ni había redes sociales, ni nos encandilaba ningún gurú. Pero Modesto ya percibía el cambio antes de que internet llegara a los móviles en 2005. Yo creo que ahora se escriben más cartas que antes, llegan en unos segundos al destino y no hay viento ni tempestades que lo impidan.
Eso si, como las fotos, se van acumulando y acaban perdidas en una carpeta que no volveremos a revisar en años. Incluso, cuando ha pasado un tiempo, para ganar espacio ante un evento nuevo, echamos a la papelera todo lo que se ha ido amontonando en la memoria sin revisar. “Mi padre fue cartero toda la vida, -me cuenta Modesto-, hacía el Servicio con una burra y cobraba setenta y cinco céntimos.” “Yo cogí el oficio por herencia, iba en bicicleta a llevar las cartas y ya ganaba 240 pesetas al mes.”
Suele ocurrir y con más motivo entonces, que algunas cartas tardaban mucho en llegar a su destino, pero Modesto asegura que, normalmente, se entregaban en el día. “Yo las recogía en la estación y hacía el reparto enseguida, si exceptuamos algunos días de invierno”. Le pregunto también por el Concejo. A veces, en pocos kilómetros, cambian las costumbres, aunque son muy similares a las que se manejaban en todos los pueblos de la montaña. “Antes todo se limitaba al trillo, al arado romano. Llegaba el invierno y todo el pueblo a hacer arreglos de caminos, a enderezar portillos, a recoger la leña…”
Al final de la entrevista llega ese tiempo para la nostalgia. Quiero saber si tuvo alguna oportunidad para emigrar en un tiempo en el que todo el mundo emigraba, y la respuesta ya te deja pensando: “Es verdad, yo me pude haber ido, pero aquí está todo lo que amo”. Por amor se puede cambiar el mundo, como dice una sonada melodía.
Suele ocurrir y con más motivo entonces, que algunas cartas tardaban mucho en llegar a su destino, pero Modesto asegura que, normalmente, se entregaban en el día. “Yo las recogía en la estación y hacía el reparto enseguida, si exceptuamos algunos días de invierno”. Le pregunto también por el Concejo. A veces, en pocos kilómetros, cambian las costumbres, aunque son muy similares a las que se manejaban en todos los pueblos de la montaña. “Antes todo se limitaba al trillo, al arado romano. Llegaba el invierno y todo el pueblo a hacer arreglos de caminos, a enderezar portillos, a recoger la leña…”
Al final de la entrevista llega ese tiempo para la nostalgia. Quiero saber si tuvo alguna oportunidad para emigrar en un tiempo en el que todo el mundo emigraba, y la respuesta ya te deja pensando: “Es verdad, yo me pude haber ido, pero aquí está todo lo que amo”. Por amor se puede cambiar el mundo, como dice una sonada melodía.
Va por vosotros, periodistas
La vuestra, amigos periodistas de todo el mundo, es una profesión arriesgada, vocacional, de valientes. Añadiría más palabras. Siempre faltaría alguna que definiese hondamente lo que sois, representáis y hacéis en favor de la verdad, de quienes sí estamos en contra del dolor y la violencia de todas las guerras. Esa verdad que nos hacéis llegar contrastada y clara. La realidad ha de ser conocida o nos convertiremos en borregos, sí, borregos que degenerarían en rebaño en calma, dirigido con un silbido o una piedrezuela para asustar.
![]() |
| Monumento a la libertad de prensa (Cádiz) | De Emilio J. Rodríguez, common |
Pensemos, mientras nos dejen, porque el poder de la mentira carga sus pilas y se convierte en viento huracanado que empuja con fuerza, para consolidar un rebaño útil, de creyentes fieles, dóciles, pues no piensan y aceptan lo que otros lanzan al aire, eso sí, con pedagogía bien buscada, para hacer digeribles sus ideas porque son repetidas, una y otra vez, hasta la saciedad y no resulta difícil sino muy fácil dejarse embaucar e, incluso, convertirse en defensor acérrimo de lo indefendible: los bulos que circulan a más velocidad que la luz y -por la facilidad que tienen o se les permite- llegan hasta el lugar más lejano. Al pan, pan, y al vino, vino. Digo bulos sin necesidad de usar dos palabras, escribirlas en cursiva o entrecomilladas. Bulos. Nos entendemos. Nunca fui oveja que se alimenta de pastos dados por la mano de algún mesías de amplia sonrisa y gesto cariñoso, de lobo campechano. La poca o mucha libertad debe ser buscada. No llega gratis. También desde mi columna felicito a los estudiantes que se han declarado enemigos de esa guerra cruel, genocidio, no reconocido por muchos que se sienten buenísimos y pasan de una realidad que mata a civiles, niños y personas de toda edad, engañados para que acudan a recoger comida, o a buscar techo en un hospital o en una cola de evacuación y ¡qué casualidad!, en esos momentos se ataca con acierto matando a muchos. Tristemente, la cizaña de la que habla el Evangelio crece en el campo del ser humano… Pero ¿cerramos los ojos? ¿Tapamos nuestros oídos? Vale para NO PENSAR. Complicarse la vida ¿es útil? ¿Lo es luchar contra lo que otros aceptan como insuperable? Escucho la radio. La cifra de muertos indiscriminados se hace mayor cada día.
Actualización Sep2025 | 508👀
Sentir de la palabra
Historias y estampas del ayer
Lo más importante, posiblemente, que ocurría en el pueblo cuando chaval, es que en aquel entonces éramos muchos los chavales que había en el pueblo y, por ello, se sentía la vida alrededor. Por lo que no había momento del día casi –salvo cuando estábamos en la escuela- en el que las calles no estuviesen ocupadas por algunos de nosotros, que íbamos siempre corriendo y trotando de acá para allá, concentrados en el desarrollo efectivo de nuestros juegos, y alegres y risueños por demás; como expresando a todas luces que en aquel entonces éramos completamente felices.
| Cucañas en San Salvador de Cantamuga | Año 1980 |
Ejecutando unos u otros juegos dependiendo un poco del tiempo del calendario y otro poco de la moda del momento o de la ocurrencia de alguien que hiciera que predominase más en uno u otro sentido éste o aquel juego. Eso sí, si el grupo se decidía por un determinado juego, poco a poco cada día íbamos apareciendo cada uno de nosotros con el instrumento o el útil necesario para el juego: la peonza, el pincho de madera, la cuerda, la chapa o el platillo, los cromos, etc., etc.
Y claro, en todos nuestros juegos tenía una importancia primordial el fútbol. Por lo que dedicar un tiempo razonable cada día a la práctica de este deporte en una de las eras centrales del pueblo, era algo de obligado cumplimiento. Dependiendo en ocasiones, eso sí, de la buena disposición que tuviese en un determinado momento el que era el propietario del balón, de si le soltaba o no cuando al resto nos apetecía jugar un partido de fútbol.
Los días se nos hacían siempre excesivamente cortos para tantas actividades como queríamos realizar a lo largo de sus horas. Y andar siempre de acá para allá, ocupados en decenas de juegos de diferentes características, era nuestra máxima diaria; por lo que tan pronto se nos podía ver en una zona del pueblo, como al minuto siguiente haber desaparecido de ella para poder desarrollar nuestro siguiente juego en la parte opuesta del mismo. Y así sucesivamente a lo largo de la jornada. Porque éramos completamente libres en nuestras andanzas y correrías por el pueblo. Aunque no por ello, no es que no estuviésemos atentos también a lo que de novedad ocurría en sus calles. Por ejemplo, de si llegaba algún vehículo – tipo coche, camión, motocicleta- que no fuese de allí; por lo que, de inmediato, nos picaba la curiosidad y corríamos detrás de él para saber dónde se detenía y cuál era el motivo que le traía hasta allí. Igual que pasaba con los vehículos ya habituales, los que suministraban al pueblo el pan, la carne, el pescado o la fruta. Convirtiéndonos a veces, ya que pasábamos por allí, en verdaderos pregoneros de la mercancía para los vecinos al ir anunciando en voz alta calle por calle la llegada de tal o cual proveedor.
En este sentido y en este orden de cosas, siempre nos sorprendía a los chavales la llegada al pueblo con una cierta regularidad de una furgoneta repleta de productos de alimentación que podían formar la cesta de la compra de aquel entonces; así como portadora también en su interior de otra serie de utensilios o útiles para la casa de diaria necesidad. Y que, al comprobar cómo la furgoneta portaba en su interior todo lo más imprescindible que las familias podían necesitar para el día a día, convinimos en bautizar al propietario de la misma como “el Arca de Noé”. Porque llevaba consigo un poco de todo lo que te pudieses imaginar en aquel entonces. Y es que cualquier cosa que se le pidiese, allí aparecía con ella frente a la gente después de revolver algunos instantes en el interior de la furgoneta. Por lo que con ese cariñoso apodo se quedaría para el resto del tiempo.
Otra de las personas curiosas que habitualmente llegaba al pueblo con una cierta asiduidad, era el “afilador”. Y la verdad que, en este caso, los chavales no le profesábamos especial cariño; e incluso nos podía llegar a producir un cierto miedo por momentos. Su aspecto físico era ya un tanto extravagante, mostrando también por su parte muy poca empatía para con nosotros, y hasta un mal genio, unido a su potente voz, que nos asustaba a veces. Si a todo ello le unimos que el artilugio con el que se hacía acompañar para ejercer su profesión de afilador resultaba ya un tanto extraño de entrada, y que cuando lo ponía en funcionamiento y se encontraba en plena faena, hasta las chispas que saltaban al exterior por la fricción del utensilio a afilar con la piedra, nos producían un cierto rechazo a su figura. Momento en el que su voz retumbaba con más fuerza si cabe al indicarnos, enfadado, que nos alejásemos de allí para que las chispas no nos alcanzasen. Y claro, el hecho de que siempre apareciese pertrechado de un gran paraguas negro entre sus pertenencias, no importaba la época del año que fuese, nos inclinaba mucho más a seguir mostrándole nuestro rechazo de manera casi general.
Y es que nuestras dotes de observación, para luego hacer nuestras propias componendas, no parecían tener límite en aquellos años cuando chavales en el pueblo.
Edén en Minerve
Este pequeño pueblo francés medieval es de “les plus beaux de France”.
Sinar-Sobaquina
LÉXICO MONTAÑA PALENTINA
―s―
Sinar
1. intr. Dar un pequeño toque de campanas, generalmente para avisar la hora de entrada en misa. [SRVP: Santibáñez de Resoba.]
Sireno
1. m. fest. Sirena. A raíz del incidente que originó la ruptura con la Panda, Paco se dejó seducir por los cantos de sirena; mejor dicho, de sireno, porque fue Carona quien le sugirió unirse a su pandilla. [SVDS: Barruelo.]
Siruendo
1. m. Sembrado tardío del centeno. [EHCR: Camporredondo.]
Sistema
1. m. Ingen. Forma de arrancar el carbón de los macizos para su carga y transporte a los lavaderos. Los sistemas en el Calero dependen de la cantidad de grisú de la capa a explotar y por supuesto dentro de la seguridad y la salubridad necesaria. [EPCL: Barruelo.]
~ de bancos.
1. m. Ingen. Explotación escalonada de una capa de mineral entre dos niveles con tajo horizontal y con mayor avance en la parte superior. [...] para las capas grisuosas con desprendimientos súbitos y proyección del frente de arranque el de bancos y el de tajos inclinados en dirección. [EPCL: Barruelo.]
~ de tajos.
1. m. Ingen. Explotación escalonada de una capa de mineral entre dos niveles y con tajo inclinado con mayor avance en la sistema parte superior. [...] para las capas grisuosas con desprendimientos súbitos y proyección del frente de arranque el de bancos y el de tajos inclinados en dirección. [EPCL: Barruelo.]
~ de testeros.
1. m. Ingen. Explotación escalonada de una capa de mineral entre dos niveles y con tajo vertical con mayor avance en la parte inferior. Los sistemas de explotación que se siguen en este grupo dependen de la naturaleza grisuosa de la capa que se explota, es decir: para las capas poco grisuosas el sistema de grandes tajos en testeros. [EPCL: Barruelo.]
Sitial
1. m. Banco de la cocina. [VRGP: La Pernía.]
Soba
1. f. Gran esfuerzo para realizar una cosa. [SRVP: Santibáñez de Resoba.] ...había desayunado―si por tal se entiende―cuatro sardinas arenques y dos guindillas picantes. Esto, unido a la soba que se dio antes de romper las tablas, esquiando a “telepata” y a un sol primaveral, que abrasaba el reflejar en la blanca superficie, le hacía chupar constantemente trozos de nieve aguanosa, por no disponer de otra bebida aparente. [SFBV: Barruelo.]
pegarse una ~.
1. loc. verb. Agotarse. Cansarse extremadamente. [SVDS: Barruelo.]
Sobacada
1. f. Cantidad de leña, hierba, etc. que se lleva bajo el sobaco. [EHCR: Camporredondo]
Sobadero
1. m. Tela que se pone bajo la collera para evitar rozamientos a los animales. [SRVP: Santibáñez de Resoba.]
Sobaquina
1. f. Sobre esfuerzo producido por un trabajo pesado. [EHCR: Camporredondo.]
_________________
Actualización Sep2025 | +398👀
Una Investigación de Carlos Vielba
Si quiere acceder a la bibliografía
Una Investigación de Carlos Vielba
Suscribirse a:
Comentarios
(
Atom
)

































