100 DOSIS DE AMOR [21] [Sawabona]Sabes cómo te sueño, lo que te añoro cada día, lo que me imagino cuando viajo... Sabes con qué ilusión te espero, lo importante que eres para mí, cómo me arrolla tu mirada, cómo me atrapas con tus besos. De qué modo te sueño, bebiendo de tus labios, buscando tu sonrisa, a intervalos meciéndonos en un baile romántico, muy juntos, hasta llenarte por completo. Mira bien lo que te digo. Si he de vivir, quiero que sea contigo. Y si eso no puede ser, tendrá que ser escrito como la más bella historia de amor que pudo tejer mi corazón, tendré que seguir amándote así, en silencio, en la distancia, en los sueños, en la imaginación.
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Mayo, periodistas y poetas
Tundidor, Caballero Bonald, Joaquín Benito de Lucas y Francisco Brines
Cumbre del Upo
La última rampa es lo más duro de esta ruta más moderada que sencilla
Cordada de faquires
Luis Ángel Puertas , Paulino de la Torre, Jesús Redondo y Alejandro Diez Riol quedaron para las efemérides como 'La cordada de los faquires'.
Fernando de Unamuno, arquitecto
El arquitecto bilbaíno que transformó la Palencia del siglo XX
La obra de César Muñoz Arconada
Contemporáneo de Sender, Bergamín, Rosa Chacel y Max Aub, formaba con ellos el grupo de prosistas jóvenes que, igual que los poetas del 27, buscaba nuevas sendas de renovación literaria.
Ríos de España (IV)
En Aragón se habla mucho del proyecto de hacer navegable el Ebro: este año se han practicado algunos estudios por dos ingenieros, ingleses por supuesto. Los periódicos locales comparan el asombro de los campesinos al ver a estos individuos con el que ocasionaran Don Quijote y Sancho en los mismos parajes con su aventura de la barca encantada. Mucho se ha discutido también la comunicación entre Lisboa y Toledo utilizando el Tajo. Este gran río, de que todos hablan porque en su desembocadura se halla emplazada la capital del reino donde se produce el vino de Oporto, es tan poco conocido en España y fuera de ella como el Níger.
Richard Ford, 1846
Hemos tenido la suerte de poder contemplarle en muchos sitios y observar los distintos aspectos de su poético y pintoresco curso. Nos ha encantado primero verde y rápido entre los amarillos trigales de Castilla la Nueva; poco después, refrescando el encantador Tempe de Aranjuez, cubriendo sus jardines de verdura y vistiendo las enramadas, donde anidan los ruiseñores; más tarde, precipitándose bullicioso por las graníticas hondonadas del montañoso Toledo, como apresurándose por escapar de las frías sombras de su profunda prisión y lanzándose alegre luz y la libertad, para seguir su carrera por llanuras solitarias.
En Talavera sus aguas fueron teñidas, con sangre de valientes y alegremente reflejaron el brillo de las bayonetas triunfantes de Inglaterra; desde aquí se desliza, bajo los ruinosos arcos de Almaraz, hacia la desolada Extremadura en una corriente tan serena como el azul del cielo que le sirve de dosel, pero bastante fuerte aún para forzar los montes de Alcántara. Allí está el puente de Trajano, que merece hacer un viaje de cien leguas para verle. El resiste la corriente impetuosa en este punto y une las peñascosas gargantas; grande, sencillo y sólido, descuella como el esqueleto del dominio romano con toda la sensación de soledad y magnitud y el interés de lo pasado y lo presente. Tales son los hermosos paisajes que hemos contemplado y diseñado; éstas, las dulces aguas en que hemos mitigado nuestra sed y refrescado nuestros miembros. ¡Qué austero, qué solemne, qué emocionante es el Tajo de España! No hay ningún comercio establecido por medio de él; ningún buque inglés ha civilizado sus aguas como las de otros ríos de Francia y Alemania. Sus rocas han presenciado batallas, no escenas pacíficas; han reflejado castillos y prisiones, no almacenes o muelles; pocas ciudades se han edificado en sus orillas, como en las del Támesis y el Rin; es un río verdaderamente propio de España, el país del aislamiento y la soledad. Sus aguas no tienen barcos, sus orillas carecen de vida, nunca el hombre ha puesto la mano en sus ondas ni ha esclavizado sus saltos, libres e independientes.
Es imposible leer la maravillosa descripción del Danubio, de Tom Campbell, antes que su poesía fuera enturbiada por el humo de nuestros ubicuos barcos, sin aplicar sus líneas al salvaje Tajo:
«Yet have l loved thy wild abode,
unknown, unploughed, untrodden shore,
where scarce the woo man finds a road,
and scarce the fisher plies an oar;
for man's neglect 1 love thee more,
that art nor avarice intrude
to tame thy torrent's thunder shock,
or prune the vintage of thy rock,
Magnificently rude!»
Imagen: De Adolfobrigido - commons. El puente de Ajuda (en portugués Ponte da Ajuda) está situado sobre el río Guadiana, entre los municipios de Olivenza (España) y Elvas (Portugal).
En Talavera sus aguas fueron teñidas, con sangre de valientes y alegremente reflejaron el brillo de las bayonetas triunfantes de Inglaterra; desde aquí se desliza, bajo los ruinosos arcos de Almaraz, hacia la desolada Extremadura en una corriente tan serena como el azul del cielo que le sirve de dosel, pero bastante fuerte aún para forzar los montes de Alcántara. Allí está el puente de Trajano, que merece hacer un viaje de cien leguas para verle. El resiste la corriente impetuosa en este punto y une las peñascosas gargantas; grande, sencillo y sólido, descuella como el esqueleto del dominio romano con toda la sensación de soledad y magnitud y el interés de lo pasado y lo presente. Tales son los hermosos paisajes que hemos contemplado y diseñado; éstas, las dulces aguas en que hemos mitigado nuestra sed y refrescado nuestros miembros. ¡Qué austero, qué solemne, qué emocionante es el Tajo de España! No hay ningún comercio establecido por medio de él; ningún buque inglés ha civilizado sus aguas como las de otros ríos de Francia y Alemania. Sus rocas han presenciado batallas, no escenas pacíficas; han reflejado castillos y prisiones, no almacenes o muelles; pocas ciudades se han edificado en sus orillas, como en las del Támesis y el Rin; es un río verdaderamente propio de España, el país del aislamiento y la soledad. Sus aguas no tienen barcos, sus orillas carecen de vida, nunca el hombre ha puesto la mano en sus ondas ni ha esclavizado sus saltos, libres e independientes.
Es imposible leer la maravillosa descripción del Danubio, de Tom Campbell, antes que su poesía fuera enturbiada por el humo de nuestros ubicuos barcos, sin aplicar sus líneas al salvaje Tajo:
«Yet have l loved thy wild abode,
unknown, unploughed, untrodden shore,
where scarce the woo man finds a road,
and scarce the fisher plies an oar;
for man's neglect 1 love thee more,
that art nor avarice intrude
to tame thy torrent's thunder shock,
or prune the vintage of thy rock,
Magnificently rude!»
Imagen: De Adolfobrigido - commons. El puente de Ajuda (en portugués Ponte da Ajuda) está situado sobre el río Guadiana, entre los municipios de Olivenza (España) y Elvas (Portugal).
Edén en Butrera
Prueba evidente de su antigua importancia es que, al parecer, existió aquí un monasterio dedicado a San Quirce y, en la actualidad, su iglesia dedicada a Santa María La Antigua o Nuestra Señora de Septiembre, románica del siglo XII.
Nuestra Señora de La Antigua o de Septiembre
Butrera | Burgos
A 9 kms de Villarcayo y 86 de Burgos, siguiendo el valle del río Trema en la Merindad burgalesa de Sotoscueva, encontramos la localidad de Butrera "nido de buitres". Está rodeado por Villanueva la Blanca, Torme, Pereda, Hornillayuso y Linares. Era lugar de realengo, como atestigua el Marqués de la Ensenada en su Catastro y encontramos su nombre escrito por primera vez en el censo-pesquisa que el rey Pedro I llevó a cabo en el año 1352 en toda Castilla, que dió lugar al llamado Libro de las Behetrías. Aunque hubo de ser un lugar importante en la Edad Media, sin embargo, el número de sus habitantes en los últimos tiempos ha sido bastante reducido. No figura en el Diccionario geográfico de Pascual Madoz en 1748, por lo que desconocemos el número de sus habitantes a mediados del siglo XIX. Estaban censadas 66 personas en el año 1900, número que había descendido hasta 51 en 1950. La última mitad del siglo XX con su inexorable emigración lo ha dejado reducido a 5 habitantes en el año 2000.
Prueba evidente de su antigua importancia es que, al parecer, existió aquí un monasterio dedicado a San Quirce y, en la actualidad, su iglesia dedicada a Santa María La Antigua o Nuestra Señora de Septiembre, románica del siglo XII, obra de dos talleres que actuaron en distintos momentos: la escuela de Mena-Villadiego que construiría el ábside, y los de los discípulos del segundo artista de Silos el resto como demuestra el delicado repertorio silense de canecillos que adornan el tejaroz del exterior de nave.
Es una construcción de planta de cruz griega con muros de piedra sillería de aparejo regular. La cubierta es abovedada, cañón y horno apuntados en el ábside, cañón apuntado en el tramo de los pies y en los brazos transversales y crucero.
El ábside es semicircular, románico del primer período constructivo, compartimentado en cinco paños que distribuyen cuatro contrafuertes prismáticos, que abren con ventana en cada paño y arcadas ciegas.
El vano central es el más conocido por su arcada de cabecitas con serpientes
que apoya en columnas de cabecitas, hidra y aves.
Sus dos pequeños absidiolos, poco profundos, se practican en el muro Este de la nave trasversal.
La portada es románica, apuntada con tres arquivoltas, bajo pórtico cerrado con gran arco de medio punto con impostas y canes en alero.
Bajo el porche que cobija la puerta de entrada,
un relieve con Adán y Eva en su pecado.
Y la torre es en espadaña alta, rematada en cruz, con tres vanos y dos campanas.
La pila es románica, sin adornos
el agua bendita
A la nave se adosó una sacristía
que toma iluminación exterior a costa de una destrucción imperdonable.
En el interior, extraños capiteles rudos del primer taller
Entre los que destaca el de la conocida lucha de caballeros.
Hay una imagen sedente románico-bizantina de la Virgen que cobija un vano ciego
que comparte protagonismo con otro vano, también cegado, de preciosa y sencilla ornamentación en su arcada.
Para rematar la visita, el objeto de nuestra visita: la placa en relieve adosada al muro norte con la Adoración de los Magos con restos policromados que tanto nos recordaba al frontal del altar que acabábamos de ver en el templo de Villasana de Mena, pueblo del Valle de Mena donde habíamos pasado las vacaciones de 2011.
Así, que rezando y dando gracias por la rara oportunidad de su contemplación, tiramos millas mientras éste tonto de siempre que obedece a todos menos a mi, rezaba una salve adintelada.
Actualización feb2026 | 💥+646 👀
Tokio, de Enrique Decarli
XIII PREMIO TRISTANA
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