100 DOSIS DE AMOR [56] [SAWABONA]
¿Qué es el amor? Un sentimiento muy fuerte que escapa de tus manos, una ilusión latente que te mantiene en una nube. Una emoción que te desgasta. Un dulce veneno que no te mata pero que tampoco deja lugar para otro pensamiento. Una ola que te envuelve y te suelta en cualquier parte para que te salves o te ahogues. Un viaje sin parada inminente. Un choque a muerte contra quienes intentan detenernos con razonamientos que nuestro corazón no entiende.
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España vaciada
Tras la pista de esa España que iba perdiendo gente
Sucesos, decesos y otras puñetas II
Desde el acontecer de los años y de las personas, se han ido sucediendo anécdotas muy interesantes, muchas veces jocosas, que han quedado en el imaginario colectivo de nuestra Montaña Palentina. El ingenio, la astucia, unido a un humor impresionante, y porque no decirlo, de una sociedad con muchísimas necesidades, todo ello sumado a un clima duro, por la dureza y durabilidad de unos inviernos fríos, nevados y eternos….añadiendo unas comunicaciones muy básicas, hacen un contexto muy propio para intentar superarse.
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| Farmacia de Felipe Blanco | |
Años 60 del pasado Siglo
Un encargo a Felipe
Felipe Merino, también conocido con el Sobre Nombre de “Camisina”, era un industrial cerverano que tenía un negocio de construcción de “carros” y, años más tarde, “carrocerías”, junto al Puente de Barrio, a orillas del río Pisuerga. Felipe recibe un encargo con algunas piezas de un cliente de Triollo, mediante una carta escrita de puño y letra que decía:
—Amigo Felipe, ahí te mando el “eje y las volanderas”. Hácemelo bien, y hácemelo pronto, porque he uído decir que eres un poco chapuza y algo margancha. Y cuando termines avísame para recogerlo y pagar “la dolorosa”.
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| Antiguo Bar Sevillano, de Tomás Macho Proaño. | |
Años 70 del pasado Siglo
Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Cervera de Pisuerga.
Vista oral correspondiente que trata de un “robo con violencia”, que compromete a varias personas de etnia gitana. Los encausados pasan por el cuartel de la Guardia Civil para ser “oportunamente suavizados”, según decía el régimen, y con la oportuna orden de prisión. Días más tarde, son trasladados por la Benemérita a los Juzgados de Cervera, para proceder a la mencionada vista oral. Hay que decir que esta Etnia tiene por costumbre estar siempre y en todo momento acompañando a sus comunes, en todas y cada una de las vicisitudes que puedan tener, bien sea matrimoniales, hospitalarias, luctuosas y, cómo no, judiciales. Luis, el letrado de la víctima, conocido por el sobrenombre de “El Chispa” empieza su acusación de la siguiente manera:
—Con la venia de su Señoría: “Blanco es a negro, como Guardia Civil es a Gitano”.
Se forma tal follón entre gitanos y público, que su Señoría tiene que proceder al desalojo total de la Sala, con el auxilio, curiosamente, de la Benemérita.
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| Comercio Cantabrana | José Luis | |
Años 60 del pasado Siglo
El baño de Cantabrana
Cervera, después de la Guerra, tuvo un gran Comercio Local. La segunda gran tienda se llamaba “Modas Cantabrana”, que vendía confección y zapatería, donde hoy esta la ferretería de Claudio Sordo, o también conocido como el herrero de Dehesa. Pues bien, “Cantabrana”, que era el apellido de los dueños de este establecimiento, vivían justamente encima de él, tenían una chica de servicio para las labores de la casa y encargaba habitualmente a la sirvienta que llenara la bañera con agua caliente…. Pues bien, Rosa, con la intención de que se pudiera dar el baño calentito, suministraba sucesivas dosis de diferentes recipientes que calentaban el agua en la cocina económica, hasta conseguir un nivel adecuado, y una vez conseguido, le decía:
—Señorito tiene usted el baño preparado.
Pero Poli, hombre tremendamente precavido, como buen comerciante, antes de meterse en la bañera metía el codo para comprobar la temperatura, y se cuenta que una de las veces Rosa se esmeró en exceso y la dejo bien caliente, y Poli exclamó con fuerza:
—¡¡¡¡¡Si me meto me escaldo como un pollo!!!!!!
Otro de los negocios importantes de Cervera, era Casa “Lovarcio”, regentado por los hermanos Arsenio, Pablo y Matilde Villareal Sebastián, que se dedicaban a la venta de “Coloniales”, azúcar, aceite, y un sinfín de ultramarinos, comprando al por mayor y consiguiendo unos precios muy baratos con referencia a los demás establecimientos abiertos al detall en la villa. Llegaba a tal el potencial económico que compraban mercancías por “Vagones de tren". En cierta ocasión, en 1964, fuimos a comprar latas de guisantes. Habían comprado un vagón a través de una casa francesa, que a su vez enviaban el material de la Unión Soviética, que envasaban en Ucrania. Lo recuerdo porque cada bote que era grande como de “piña”, llevaba en el exterior el dibujo del producto y una estrella roja…. “Que por aquel entonces era todo un disparate, la estrella roja dichosa”, que en el siguiente año, ya hizo otra compra con la misma estrella de Chatka, Cangrejo real rojo, y Ruso, de las aguas frías de Bering y Barents en la península Kamchatka, de donde toma el nombre el mencionado crustáceo.
Pues bien, ¿de dónde sacaron el nombre del establecimiento de Lovarcio? Pues de lo siguiente: Arsenio, de viva voz en el establecimiento, lleno de gente como era habitual todos los días, decía
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| Anselmo Valladolid Urquiza, en su tienda de ropa. | |
Años 60 del pasado Siglo
Estoy, que lo varcio
Otro de los negocios importantes de Cervera, era Casa “Lovarcio”, regentado por los hermanos Arsenio, Pablo y Matilde Villareal Sebastián, que se dedicaban a la venta de “Coloniales”, azúcar, aceite, y un sinfín de ultramarinos, comprando al por mayor y consiguiendo unos precios muy baratos con referencia a los demás establecimientos abiertos al detall en la villa. Llegaba a tal el potencial económico que compraban mercancías por “Vagones de tren". En cierta ocasión, en 1964, fuimos a comprar latas de guisantes. Habían comprado un vagón a través de una casa francesa, que a su vez enviaban el material de la Unión Soviética, que envasaban en Ucrania. Lo recuerdo porque cada bote que era grande como de “piña”, llevaba en el exterior el dibujo del producto y una estrella roja…. “Que por aquel entonces era todo un disparate, la estrella roja dichosa”, que en el siguiente año, ya hizo otra compra con la misma estrella de Chatka, Cangrejo real rojo, y Ruso, de las aguas frías de Bering y Barents en la península Kamchatka, de donde toma el nombre el mencionado crustáceo.
Pues bien, ¿de dónde sacaron el nombre del establecimiento de Lovarcio? Pues de lo siguiente: Arsenio, de viva voz en el establecimiento, lleno de gente como era habitual todos los días, decía
—¡¡¡Que lo regalo!!!, ¡¡que lo tiro!! ¡¡Que lo varcioooooo!!
Por abreviar, que lo vacío, de ahí se quedó con “Lovarcio”.
Actualización feb2026 | 💥+1025 |👀
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Un bosque de estrellas
Antroido en Cervera de Pisuerga
"El Carnaval de la Montaña es una oportunidad única para disfrutar de la tradición, la cultura y la diversión en un entorno inigualable" (Jorge Ibáñez, alcalde de Cervera de Pisuerga)
En nuestra tierra llamaban al sábado “grisulero”, al domingo le llamaban “gordo y torreznero”, al lunes decían “del buen puchero”, al martes, “el ollón” y el miércoles se acabó la función. Al “antroido” le despedían los mozos con cencerras y pucheros a la cintura. Suele aflorar la figura de los ‘zamarrones’, personajes que cubiertos de pieles y cencerros recorrían el pueblo los días de carnaval. Costumbres y misterios que se han ido heredando, a veces, sin saber muy bien el significado de los mismos, como el caso que se cita de Matabuena en fechas carnavalescas, donde se cuenta que los mozos daban vueltas por el pueblo durante todo el día con esquilas y cencerros atados a la cintura, dicen que para “escurrir antroido”. Entre los actos que se han elaborado para el día grande de este año se cita, a las 19:00 panderetada y ruido de cencerros que arranca en la Cascarita; a las 20:30, en la Plaza de los Jardinillos, lectura del manifiesto y quema del tío donde se ofrecen patatas con vino y chocolate con pastas. La fiesta sigue en la Plaza Mayor con Sabu y Sergio; a las 00:30 Folconcrest y a las 02:00 Enrrêa dj.
Todos los implicados animan a vecinos y visitantes a participar en esta fiesta donde se despide el invierno.
7 de marzo de 2025
—Organiza: Asociación La Anónima
—Patrocina: Ayuntamiento de Cervera de Pisuerga
—Colaboradores: Asociación La Osera, Asociación de Mujeres, AMPA CEIP Modesto la Fuente, El Octógono, Pastas UKO.
Un Camino hecho de nieve
Saltamos de alegría en medio de aquel campo nevado
Era invierno y, debido a la crudeza en aquel entonces, los caminos no estaban en condiciones óptimas de ser transitados a pie, aunque este Camino fuese el de Santiago, donde los peregrinos a veces deben luchar incluso contra los elementos más exaltados de la naturaleza.
Pero aun así, resulta siempre mayor la satisfacción que les proporciona el viaje. Con estos antecedentes en el pensamiento, aquel invierno de nuestra juventud mi amigo y yo decidimos que era un buen momento para recorrer un pequeño tramo del Camino, y allá que nos fuimos bien pertrechados de todos los útiles que pensamos íbamos a necesitar, que depositamos por orden de caída en el interior de nuestras respectivas mochilas. Otra cosa sería luego buscar alguno de ellos; pero la necesidad todavía no se había producido y dejamos aquella posibilidad pendiente de su comprobación sobre el propio terreno si la circunstancia se producía.
Para la primera etapa del tramo elegido dentro de la parte final ya del Camino, salimos del albergue de peregrinos con las primeras luces del alba, portando sobre nuestras respectivas espaldas aquellas pesadas mochilas y, como el cielo ya apuntaba maneras, provistos de nuestros respectivos chubasqueros. Subiendo uno de los páramos, de pronto el cielo se oscureció y comenzó a descargar una copiosísima nevada sobre nosotros y los campos por los que atravesaba el Camino, cubriéndose bien pronto todo a nuestro alrededor de un blanco impoluto que, si bien dejaba ante nosotros unas imágenes impactantes, nos apresuramos a inmortalizar con nuestra cámara de fotos, pronto vimos que la senda se borraba y nos quedaba en medio del campo, a medio camino entre el albergue del que habíamos partido y el de la próxima localidad de destino. En medio de aquella incertidumbre, de pronto a mi amigo se le encendió una bombillita en su interior y recordó el momento en el que preparábamos nuestras mochilas y el comentario que hicimos de incluir una brújula en el equipaje; y a ella nos aferramos, emprendiendo de inmediato su búsqueda como locos entre los elementos de las mochilas, aunque no recordábamos el lugar exacto en el que la habíamos depositado. No cesamos en nuestro empeño y, al fin, logramos dar con ella en uno de los bolsillos laterales. Nos abrazamos y saltamos de alegría en medio de aquel campo totalmente nevado, que ya había perdido todos sus límites entre finca y finca y borrado cualquiera de los caminos existentes en aquellos alrededores. Con la alegría asomando a nuestros rostros y entonando una vieja canción del pasado, mi amigo y yo continuamos nuestra marcha orientados en todo momento por aquel instrumento de navegación que encaminaba nuestros pasos en la dirección adecuada. Nadie más caminaba detrás de nosotros, sólo la huella de nuestros pasos marcados sobre la nieve daban fe de nuestra presencia en aquel territorio; hasta que, de pronto, descubrimos que delante de nosotros se podían percibir las huellas de unos pasos que la nieve, -que seguía cayendo con fuerza-, no había logrado borrar en su totalidad. Y decidimos apresurar el ritmo de nuestro caminar en aquella misma dirección, donde ya comenzaba a percibirse, aunque bastante difuminada todavía, la silueta de unas cuantas construcciones que cada vez se iban presentando más cercanas ante nuestros cansados ojos. Supimos entonces que aquella primera etapa del Camino, -dura y a prueba de elementos meteorológicos-, finalizaría en breve.
Luego, frente a la chimenea del albergue, vendría el momento de comentar nuestra aventura con el resto de peregrinos allí alojados.
Para la primera etapa del tramo elegido dentro de la parte final ya del Camino, salimos del albergue de peregrinos con las primeras luces del alba, portando sobre nuestras respectivas espaldas aquellas pesadas mochilas y, como el cielo ya apuntaba maneras, provistos de nuestros respectivos chubasqueros. Subiendo uno de los páramos, de pronto el cielo se oscureció y comenzó a descargar una copiosísima nevada sobre nosotros y los campos por los que atravesaba el Camino, cubriéndose bien pronto todo a nuestro alrededor de un blanco impoluto que, si bien dejaba ante nosotros unas imágenes impactantes, nos apresuramos a inmortalizar con nuestra cámara de fotos, pronto vimos que la senda se borraba y nos quedaba en medio del campo, a medio camino entre el albergue del que habíamos partido y el de la próxima localidad de destino. En medio de aquella incertidumbre, de pronto a mi amigo se le encendió una bombillita en su interior y recordó el momento en el que preparábamos nuestras mochilas y el comentario que hicimos de incluir una brújula en el equipaje; y a ella nos aferramos, emprendiendo de inmediato su búsqueda como locos entre los elementos de las mochilas, aunque no recordábamos el lugar exacto en el que la habíamos depositado. No cesamos en nuestro empeño y, al fin, logramos dar con ella en uno de los bolsillos laterales. Nos abrazamos y saltamos de alegría en medio de aquel campo totalmente nevado, que ya había perdido todos sus límites entre finca y finca y borrado cualquiera de los caminos existentes en aquellos alrededores. Con la alegría asomando a nuestros rostros y entonando una vieja canción del pasado, mi amigo y yo continuamos nuestra marcha orientados en todo momento por aquel instrumento de navegación que encaminaba nuestros pasos en la dirección adecuada. Nadie más caminaba detrás de nosotros, sólo la huella de nuestros pasos marcados sobre la nieve daban fe de nuestra presencia en aquel territorio; hasta que, de pronto, descubrimos que delante de nosotros se podían percibir las huellas de unos pasos que la nieve, -que seguía cayendo con fuerza-, no había logrado borrar en su totalidad. Y decidimos apresurar el ritmo de nuestro caminar en aquella misma dirección, donde ya comenzaba a percibirse, aunque bastante difuminada todavía, la silueta de unas cuantas construcciones que cada vez se iban presentando más cercanas ante nuestros cansados ojos. Supimos entonces que aquella primera etapa del Camino, -dura y a prueba de elementos meteorológicos-, finalizaría en breve.
Luego, frente a la chimenea del albergue, vendría el momento de comentar nuestra aventura con el resto de peregrinos allí alojados.
Edén en Murias de Rechivaldo
Literalmente, me obligaron. Yo pretendía aconsejarles una visita al templo de esta localidad leonesa tan peculiar para que visitara su templo y su historia.
Templo de San Esteban
Murias de Rechivaldo | León
Me encontré atrapado en un cocido maragato en Castrillo de Polvazares que no lo saltaba ni un galgo.
Parece ser que “murias” se refiere a las acumulaciones de cantos rodados que quedaron tras las labores extractivas auríferas romanas, llevadas a cabo de forma exhaustiva por todo el territorio, durante los primeros siglos de nuestra era, y que siguen visibles en el paisaje. En cuanto a su “apellido”, no hay duda de que alude a un poseedor, es un “antropónimo” referido a la leyenda local que, Rechivaldo, fue un caballero visigodo que llegó a estas tierras huyendo del avance musulmán y de las guerras fratricidas por la ocupación del trono. Aquí, entró al servicio de otro caballero y le sirvió tan bien y tan fielmente que, éste, le concedió la mano de su única hija y, por tanto, se convirtió en el heredero de su hacienda.
Cuando Don Pelayo decidió reunir a otros caballeros y lanzar una ofensiva contra los sarracenos, Rechivaldo, se presentó ante él para ofrecer sus servicios y Don Pelayo, conocedor de sus virtudes, no dudó en acogerle entre sus filas. Fue tanta la bravura y coraje con los que defendió su heredad que pasó a conocerse como “las tierras de Rechivaldo” y a convertirse en una referencia geográfica; ya que el espacio se medía “desde o hasta” los límites de los dominios de Rechivaldo.
Desdeñando leyenda, el núcleo de población se consolidó en época medieval, a partir del siglo IX, cuando el Conde Gatón repobló Astorga y tierras aledañas, tras la conquista del territorio al Islam por el Rey Ordoño I. Sin embargo, no aparece recogido documentalmente hasta el Siglo XIV como parte del feudo del marquesado de Astorga.
Sea como fuere, lo que sí es cierto es que Murias de Rechivaldo hunde sus raíces en un pasado remoto.
Tal vez milenario y, la larga historia que tiene.
La capilla mayor, responde tipológicamente al siglo XVI (fue contratada el 20 de agosto de 1582 a los canteros Domingo de Salas y Pedro de Cotorrio).Fue reformada en el año 1729 al tiempo que se añadía una sacristía, según consta en una inscripción que aún se conserva, lo cual costó 356 Reales y 10 Maravedíes. El resto del cuerpo debió construirse a principios del siglo XVII, como se deduce del estilo de la entrada principal, enmarcada por un arco de medio punto, bien trabajado y elegantemente moldurado, sobre el que hay una pequeña hornacina que cobija una imagen de la Virgen del Pilar.
En el interior nos encontramos como una destacada obra de arte. Merecen especial mención sus cubiertas: la capilla mayor culmina en una elegante bóveda de crucería, que denota pervivencias góticas, y la nave con bóvedas con adornos de “tarrajería” (yeso) tan sólo en dos de los tramos, los más cercanos al presbiterio ya que el maestro falleció al tiempo de estar haciéndose la obra “por cuya razón faltó echar la tarrajeria a la última bóveda”.
El templo de San Esteban, hoy, luce un retablo mayor de estilo neoclásico con adornos rococó (hecho en 1780), estructurado en dos cuerpos y ático y tres calles con hornacinas para las imágenes de En este retablo se veneran las siguientes Imágenes de San Esteban, patrono del pueblo (fines del Siglo XVII o principios del XVIII), Santa Barbara y Santa Águeda (ambas del Siglo XVIII), San Juan Bautista (siglo XVII), San Blas, (1780), en el ático del Retablo hay una pintura al óleo de la Dolorosa (finales del Siglo XVII) y un relieve de la Santísima Trinidad. En los retablos menores: Nuestra Señora del Rosario: de un cuerpo con hornacina grande, pequeño banco y ático. Columnas estriadas con angelotes y rocalla superpuestos (Siglo XVIII), encontramos las imágenes del Cordero pascual en relieve (en el Sagrario), la de Nuestra Señora del Rosario, de pie con el niño en brazos (Siglo XVII) y San José, de estilo barroco (Siglo XVIII).
El Crucificado, de estilo Barroco, con columnas Salomónicas. El fondo de la caja está pintado con Ángeles decorativos. Tiene un cuerpo y un elegante remate con los símbolos de la Pasión y cartela que dice: “año de 1733. hizieron y doraron este retablo Andres Martinez y su muger Juana Roldan”. Forman su banco unas gradas policromadas en las que se representa una calavera y se recogen las palabras de la consagración.
La talla de mayor interés es el Crucificado, de estilo Barroco (Siglo XVII). San Antonio de Padua
De dimensiones pequeñas., estructurado en un cuerpo y ático, columnas con adornos rococós. Se hizo en 1763 y se doró en 1765. Su principal imaginería son las de San Antonio de Padua (principios del Siglo XVIII)y la de San Miguel, muy delicada y elegante (Barroca del Siglo XVIII). La Concepción se hizo en 1781, al estilo Rococó. Sus tallas son la Inmaculada, copia popular de la talla de Gregorio Fernández de la Catedral de Astorga (albores del siglo XVIII), cuya policromía del rostro fue renovada, en 1751 por Simón de la Portilla, y San Roque, de factura popular (Siglo XVIII).
Una de las tradiciones más particulares es la “comida del carnero” coincidiendo con San Roque (16 de agosto). Según consta en los archivos concejiles, la primera referencia escrita a esta fiesta es del año 1874 y desde aquel momento, poco ha cambiado. Ese día, se reúnen todos los hombres del pueblo a comer un cordero que ellos mismos guisan. El animal, se sacrificaba el día antes y se despieza al siguiente por la mañana temprano para después cumplir con un contundente desayuno compuesto de tortillas y “la parva” que no es otra cosa que pastas y aguardiente, lo que da suficiente energía para echar unas cuantas partidas de bolos maragatos, mientras se cocina la carne.
Por finalizar, su pila.
De dimensiones pequeñas., estructurado en un cuerpo y ático, columnas con adornos rococós. Se hizo en 1763 y se doró en 1765. Su principal imaginería son las de San Antonio de Padua (principios del Siglo XVIII)y la de San Miguel, muy delicada y elegante (Barroca del Siglo XVIII). La Concepción se hizo en 1781, al estilo Rococó. Sus tallas son la Inmaculada, copia popular de la talla de Gregorio Fernández de la Catedral de Astorga (albores del siglo XVIII), cuya policromía del rostro fue renovada, en 1751 por Simón de la Portilla, y San Roque, de factura popular (Siglo XVIII).
Una de las tradiciones más particulares es la “comida del carnero” coincidiendo con San Roque (16 de agosto). Según consta en los archivos concejiles, la primera referencia escrita a esta fiesta es del año 1874 y desde aquel momento, poco ha cambiado. Ese día, se reúnen todos los hombres del pueblo a comer un cordero que ellos mismos guisan. El animal, se sacrificaba el día antes y se despieza al siguiente por la mañana temprano para después cumplir con un contundente desayuno compuesto de tortillas y “la parva” que no es otra cosa que pastas y aguardiente, lo que da suficiente energía para echar unas cuantas partidas de bolos maragatos, mientras se cocina la carne.
Por finalizar, su pila.
Tráquea-Trescanteo
Léxico Montaña Palentina
Tresbrasa: Pieza de hierro que se coloca alrededor del fogón de la lumbre para que no se desparramen las brasas. [SVNT: Ventanilla.]
―t―
Tráquea
(Dellat.trachīa,yestedelgr.τραχεαρτηρ{α,ásperaarteria).
1. m. Tráquea. Parte de las vías respiratorias que va desde la laringe a los bronquios. SIN: gagamello, gargamuello, gorbero. [DRAE: s.v.]
Tras
1. interj. Voz que se usa para hacer retroceder a las caballerías. [SRVP: Santibáñez de Resoba.]
Trastabilleo
1. m. Acción de tropezar o dar traspiés. La voz de Lari, bronca y potente, retumbó en el reducido local, seguida del trastabilleo de su bota con alto tacón de corcho, al salir de la bodega. [SFBV: Barruelo.]
Trasto
1. m. coloq. Guerrero. Chico travieso. [SRVP: Santibáñez de Resoba.] [AYVB: Barruelo.]
Trastos
1. m. pl. Trastos. Armas, utensilios o herramientas de algún arte o ejercicio. SIN: amaños, aparejos, intensilios. [DRAE: s.v.]
2. m. pl. Avíos de la matanza. [ALCL: Villalba de Guardo.]
Travesero
1. m. Tronco grande que se coloca para conservar la lumbre. [VRGP: La Pernía.]
Trébole
(Delcat. trébol, y este del gr.τρ{φυλλον).
1. m. Trébol. (Trifoliumcampestre). [ALPI: Brañosera.]
Tregazán
1. m. Pinazo. [MPFC: Fuentes Carrionas.]
Tremazal
1. m. Tremedal. (Terreno) pantanoso. [ALCL: Villalba de Guardo.]
Tremedal
(Dellat. tremĕre, temblar).
1. m. Tremedal. Terreno pantanoso, abundante en turba, cubierto de césped, y que por su escasa consistencia retiembla cuando se anda sobre él. SIN: tremazal, triemes. [DRAE: s.v.]
Trempano
(Dellat.*temporānus, portemporanĕus).
1. adv. t. Temprano. [EHCR: Camporredondo.]
Trenza
1. f. Ristra. [ALCL: Pomar de Valdivia.]
Trepar
(De la onomat. trep).
1. intr. Trepar. Subir a un lugar alto o poco accesible valiéndose y ayudándose de los pies y las manos. SIN: engarabitarse, engaramarse, esguilarse, esquilarse, resguilar. [DRAE: s.v.]
Tresbrasa
1. f. Pieza de hierro que se coloca alrededor del fogón de la lumbre para que no se desparramen las brasas. [SVNT: Ventanilla.]
Trescanteo
1. m. Colocación de una piedra sobre la junta de otras dos. [EHCR: Camporredondo.]
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Actualización Sep2025 | +427👀
Una Investigación de Carlos Vielba
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