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Rofalleto-Rosquina
LÉXICO MONTAÑA PALENTINA
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Rofalleto
1. m. Arte de pesca. [MPPR: La Pernía.]
Roíjo
1. m. Fajo. | Ramas de roble, chopo o fresno con hojas secas que se dan como alimento a las cabras y ovejas en invierno. A los chavales, especialmente a los mayores, además se les juntaba el trabajo de picar las ramas de chopo o de roble que habían servido para el roíjo de las ovejas. [APDV: Otero de Guardo.]
Rojilla
1. f. Variedad de seta. (Marasmius oreades). -Pues si esta no es rojilla. -Y esta es la parda. -Qué va a ser parda, si esta es venenosa. [GMAT: Matabuena.]
Rojillo
1. m. Pelirrojo. [ALCL: Lores.]
Rojín, ina.
1. adj. 1. Rojizo. | Que tira a rojo. Fue una cantera explotada por los años cincuenta en la que se extraía un mármol rojín. [CLTV: Triollo.]
Rollega
1. f. Debilidad. [SVDS: Barruelo.]
Rollo
(Del lat. rotŭlus, cilindro).
1. m. Lomillo. Hilera de hierba que va dejando el segador con el dalle. [EHCR: Camporredondo.]
Rompepellejo. a ~.
1. loc. adv. c. 1. Siete. Hasta hartarse. El esfuerzo había sido rompepellejo tremendo y era indispensable comer a rompepellejo. [DMSH: Dehesa de Montejo.]
Rompetímpanos
1. com. despect. coloq. 1. Mal músico. ...los otros no pasaban de ser unos modestos, más bien molestos rompetímpanos a quienes se les solía decir: -¡Cállate que va a llover! [CFEV: Barruelo.]
Roncho
1. m. Cuscurro. | Principio del pan. [LSVP: Riosmenudos de la Peña.]
Ronciego
1. m. Roncero. | Perezoso, lento para hacer algo con una cierta malicia. Se hace el ronciego. [DMSH: Dehesa de Montejo.]
Ronchas
1. f. Manchas en la piel que se pone colorada a cercos. [EHCR: Camporredondo.]
Roquina
1. f. As de espadas. (Juego de cartas). [EHCR: Camporredondo.]
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Si quiere acceder a la bibliografía
Una Investigación de Carlos Vielba
Paseo por el Río Guadalaviar
Ruta circular por Albarracín
Mi deporte favorito es el senderismo. Incluso fuera de los círculos habituales por donde me muevo. Procuro reservar en cada viaje un tiempo para andar. Y si ello es, como en este caso, a los pies de uno de los pueblos más bonitos de España, pues como decía mi abuelo, miel sobre hojuelas. Recorrido sencillo que te permite conocer los alrededores de Albarracín, con escaleras, pasarelas y puentes colgantes haciendo compañía al Guadalaviar.
Una de las bifurcaciones que encontraremos conduce a la antigua nevera de Albarracín.
Se puede ver la Noria de "Gorila y Kili" junto a los restos de un antiguo batán.
Encontramos varios águilas de camino.
Nos encontraremos con el antiguo Molino del Rey, el más antiguo de Albarracín, durante algún tiempo una pequeña piscifactoría.
Cuaderno de anotaciones
🐞⤷ Calzado cómodo, mejor pantalón largo para evitar las rozaduras.
🐞⤷ Protección solar y gorro si vamos en verano.
🐞⤷ Aconsejan llevar repelente de mosquitos para evitar picaduras.
🐞⤷ Llevar agua. No hay fuentes por el camino.
🐞⤷ Distancia: 3 km
🐞⤷ Desnivel positivo: 90m
🐞⤷ Desnivel negativo: 105 m.
🐞⤷ Tiempo aproximado: 45 minutos.
🐞⤷ Dificultad: Fácil.
Rutas | Senderismo | Trekking
Convento de Las Dueñas | Salamanca
El Convento de Santa María es un convento femenino de la Orden Dominica, cuyo origen fue un gran palacio. Se fundó en 1419 con el fin de acoger a las señoras de la nobleza que deseaban retirarse de la vida social para dedicarse a la oración, por lo que recibió el sobrenombre de Convento de las Dueñas.
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| Claustro del Convento de las Dueñas | Lápices de colores | Francisca González del Castillo |
También acogió dentro a religiosas de la orden de Santo Domingo y por eso pasó a ser el Convento de las Dominicas. Es un edificio sobresaliente que sin embargo pasa muy desapercibido a pesar de situarse en la zona monumental de la ciudad, porque exteriormente es muy sobrio. El edificio original fue donado por doña Juana Rodríguez Maldonado, estaba construido en estilo mudéjar, del siglo XIV, del que se conservan algunos restos, como algunas puertas alicatadas y un artesonado, pero a lo largo del tiempo fue ampliándose y reformándose, por lo que hoy es una mezcla de estilos: el claustro renacentista, la iglesia gótica y la portada plateresca. Si la parte exterior es sobria, el interior es precisamente todo lo contrario. Casi todo el interés se centra en el claustro, uno de los más impresionantes del arte plateresco, que deja boquiabierto a quien lo contempla por primera vez, uno de los más sorprendentes y hermosos del Renacimiento español, data de 1533 y es de una gran armonía, de forma pentagonal, con dos plantas. En la inferior, las arcadas están decoradas con medallones, mientras que en la superior, los capiteles de las columnas muestran una magnífica decoración formada por la combinación de elementos vegetales, figuras fantásticas, humanos y animales. Es difícil encontrar en otro lugar tal cantidad de figuras fantásticas y monstruos tan originales y peculiares en los capiteles con forma de zapata como el que se encuentra en este claustro.
El investigador Enrique Valdeón Gómez explica cómo los canteros reflejaron en los capiteles el infierno y el purgatorio de la Comedia de Dante. Podemos encontrar rostros de todo tipo:de hombre, de mujer, de niños, ángeles, demonios, geniecillos y amorcillos, elementos vegetales, calaveras, figuras orientales… y hasta símbolos del Nuevo Mundo recién descubierto. La rica, variada y bella parte escultórica de los medallones de la parte baja, se ha relacionado con artistas seguidores o muy próximos a Alonso Berruguete. Este patio, en un excelente estado de conservación, nos sumerge en un mundo increíble de verdadera belleza, que se complementa con la contemplación de una espectacular vista de las catedrales.
Hornillos-Quintana del Puente | Palencia
Las cuevas o minas de yeso de Hornillos de Cerrato estuvieron activas desde 1914 a 1988.
La explotación llegó a contar con 45 trabajadores y una producción de hasta 150 toneladas al día. Estamos muy cerca de los hornos donde se cocía el yeso. Hemos visto las yeseras desde lejos, cuando nos dirigíamos a otras localidades y, hoy, por fin, cerca de los restos de su castillo, hemos conocido este lugar donde ahora se habla de prepararlo para uso turístico, junto a los Bienes considerados Patrimonio Histórico, como su iglesia de San Miguel, del siglo XIII; la ermita de Nuestra Señora de Belvis y el Castillo de los Enríquez del siglo XVI.
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| Hornillos de Cerrato | Viajando por el Cerrato | 11 mayo 2024 |
Este castillo, que cambió de mano en numerosas ocasiones, fue testigo de la revuelta de los Enríquez contra el rey Juan II y Álvaro de Luna y del paso de la reina de Castilla, Juana la Loca. En 1949 fue declarado Monumento Histórico-Artístico. Yo animo a las autoridades de este pueblo y de los pueblos cercanos a que sigan adelante con el proyecto de la Construcción de un Centro de Interpretación con visitas a las minas. Las cuevas, los túneles, la tirolina y el entorno paisajístico que es ya un regalo para la vista. La Asociación Hispania Nostra las ha incluido en la Lista Roja del Patrimonio, pero entiendo que hay motivos y ganas para recuperarlo.
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| Iglesia de San Esteban | Quintana del Puente |
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| Quintana del Puente | Viajando por el Cerrato | 11 mayo de 2024 |
El viaje por el Cerrato concluye en Quintana del Puente, cuya repoblación se suscita hacia el siglo X con una excelente ubicación en el Camino Real de Burgos. Un paseo por el pueblo y una visita al puente que lleva su nombre, que data de 1549, en tiempos de Carlos I, aunque se terminó en época de Felipe II, hacia 1562. Aquel trabajo les fue encomendado a los maestros canteros Hernández Gómez del Río. Intervino en su peritación el maestro de cantería burgalés Juan de Vallejo (arquitecto del cimborrio de la catedral de Burgos) y concluyó el puente Pedro de Celaya (maestro cantero vizcaíno enterrado en la iglesia de Quintana del Puente).
Impresionados por aquel “bicho” de 18 ojos, decidimos celebrar aquel encuentro, probando el lechazo asado de la Vasca. Inmejorable. Un manjar de dioses para despedir esta tercera incursión por el Cerrato.
Las andanzas del Buscón, Francisco de Quevedo
Se publica, sin la autorización de su autor, la novela picaresca Historia de la vida del Buscón, llamado don Pablos, ejemplo de vagabundos y espejo de tacaños, luego conocida como El Buscón y compuesta hacia 1613 por don Francisco de Quevedo y Villegas.
Cuaderno de anotaciones
La primera edición se publicó en Zaragoza el año 1626. No contó con el permiso del autor, aunque en el título se le imputa la autoría sin dudarlo: “Por don Francisco de Quevedo Villegas, Cavallero de la orden de Santiago y Señor de Iuan Abad”. En relación con los manuscritos, tenía correcciones y supresiones debidas a la censura. Tuvo gran éxito. La segunda edición, de ese mismo año, aparece con un pie de imprenta falso (Zaragoza, 1626) para camuflar la verdadera plaza de edición, que había sido Madrid.* Se tradujo muy pronto a varias lenguas. Entre 1626 y 1648 fue editado en Barcelona, Valencia, Zaragoza, Ruan, Pamplona, Lisboa y Madrid. No obstante, Quevedo siguió ignorando su existencia, no incluyendo esta novela en el listado de sus obras que elaboró en 1640. Probablemente se debe a problemas con la Inquisición.* wikipedia
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(*) Álvarez Barrientos, Joaquín; Rodríguez Sánchez de León, María José (1997). Diccionario de Literatura Popular Española. Salamanca: Ediciones Colegio de España.
Entradas relacionadas
Francisco de Quevedo | autores de nuestra historia | Beatriz Quintana
Amo esta hermosa tierra en la que he sido feliz
Marcelino escribía cuentos, además de libros de poemas. Y libros en prosa. Por “Palencia, Ayer” le premiaron con El Miguel Delibes. Y de lo que más orgulloso estuvo siempre es porque “a este premio no te presentas, te lo dan”. Simplemente premian la calidad literaria. Se lo dieron por la calidad de su texto que escribió acompañando las fotografías de Félix Pollos. La idea que le propuso Miguel Ausín, resultó muy buena.
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Marcelino G Velasco y Carmen Arroyo posando ante la estatua del maestro junto a la Catedral, obra de Rafael Cordero. |
Sigo ordenando su legado y he vuelto a leer “La maleta” con el que ganó el Primer Premio Internacional de Cuentos de Guardo. Seguro que Jaime Reyero lo recuerda. Yo, me quedé más abajo: gané el primero en categoría Nacional, en distinto año. Sí recuerdo que Marcelino había ganado en otro lugar y no podía acercarme a Guardo. Y me iban a llevar Conchita y su marido. Ella trabajaba en la Biblioteca de Eduardo Dato y, luego, nos hicimos amigas. Un encanto de mujer; se encargó -junto a María- una joven cariñosa e inteligente que estuvo trabajando también en la misma biblioteca pero que falleció en plena juventud, de organizar las vitrinas que colocaron de Marcelino y mía, también en fechas distintas. Conchita me reservó un espacio para almacenar mis columnas de Diario Palentino en un cuarto situado al lado del otro mayor donde cada persona puede conocer la obra de todos los escritores palentinos, aunque sin llevársela a casa en préstamo. Allí está parte de mi obra aún sin serlo aunque no nacida aquí, pienso que lo soy, por amor, por trabajo y por hijos. Y, como palentina, amo esta hermosa tierra en la que he sido feliz.
Cuento una anécdota sucedida ese día. Ya había quedado con Conchita que me recogería hacia las seis, el acto se celebraba hacia las siete y media, creo. Y como la “suerte” llega sin avisar… La cerradura de la puerta de entrada a casa, que era de seguridad, falló. Llamé al Seguro. Prometieron enviar (expliqué lo que me ocurría, ir a Guardo a leer el cuento), lo contrario significaba perder el premio. Y sí, llegó pronto, pero el buen hombre desmontó la puerta, luego la cerradura e intentó el arreglo. No pudo. Era tan complicado que le dije que desistiese y volviera a colocar la vieja; iban dadas las seis y media y el teléfono estaba caliente pues cada poco o yo comunicaba cómo se daba la cosa o Jaime llamaba para informarse aunque ya me había dado tiempo a llamar a mi hijo que trabaja con su mujer en la oficina y se vino con lo que yo pude volar a Guardo… Así, aunque durmiese simplemente con el resbalón estaría acompañada. Por cierto, la policía nos aconsejó poner algún impedimento por si algún caco se acercaba a la vivienda y sí, cuando me trajeron a casa, arrastramos la mesa de la cocina, de madera y mármol que pesa como un muerto. Al día siguiente el señor que nos la había puesto y que ya no tenía la tienda frente a San Lázaro, solucionó el problema. Y, lo cuento, porque es verdad, Jaime me insistió en que esperaban todo lo posible porque el que había quedado en segundo lugar era tan malo que le daba vergüenza. Han pasado muchos años, no creo que Jaime se enfade. Llegué minutos antes de las ocho, y…leí…nerviosa, eso queda claro. Pero Jaime tuvo que entretener a la concurrencia…
NADIE elige camino
o muerte.
Ni siquiera el polvo
que levantan sus pies.
Si aquí nací, fue sin pedirlo.
La luz, los árboles,
las sendas comunales que se abrían,
ya estaban hechos.
Como nube que crece tras las lomas
y avanza con el viento
y ya su oficio es solo ser testigo
fugaz, no reclamante,
de cuanto ve desde la altura,
sorprendimos la vida.
Y todo estaba ahí:
la tierra, el tiempo, los caminos,
todo ese mundo por el cual, andando
los días,
-ah torbellino vertical de luces no alcanzables-
pasaríamos limpios, pero ajenos,
llevándonos señal de su calor
en nuestra carne.
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