Cierto que, poder disfrutar sin medida de cuantos placeres nos rodean, en una vida que pasa a una velocidad de vértigo, es una invitación tentadora para este tiempo donde todo se cuenta por dinero. Por lo general, los ricos no piensan, toman aquello que desean y no miran que atrás queden personas doloridas; los pobres solo piensan que no deben pensar para no caer en la tentación de desear aquello que nunca se les manifestará en un estado de miseria. Yo creo que, una vez que el Amor está instalado, sólo la muerte le separa, pero no porque lo diga un libro, sino porque te lo manda el cuerpo, el corazón, el alma...
Te voy a contar lo que ocurrió una mañana en un pequeño pueblo de la Pernía, donde la vida parece tranquila… hasta que no lo es.
Resulta que la Señora Eulalia, mujer de carácter firme y lengua afilada, tenía un gallo famoso en el valle: el Gavilán. No por su tamaño ni por su canto, sino porque tenía la mala costumbre de escaparse cada dos por tres. Y claro, cada vez que huía, ya sabían los vecinos que habría espectáculo. Un día, temprano, mientras aún había niebla entre los prados, el Gavilán se le escapó otra vez. Pero esta vez no se fue al corral del vecino… sino directamente al patio de Don Leandro, un hombre tranquilo, muy reservado, que vivía solo y cuidaba sus rosales como si fueran hijos. Cuando Don Leandro salió y vio al gallo escarbando entre sus flores, pegó un grito que se oyó hasta en el Peña Labra. Eulalia salió disparada de su casa, con el mandil puesto y sin soltar la cuchara de madera. Y allí se encontraron, frente a frente:
—¡Ese gallo es peor que un demonio! —rezongó Leandro. —Peor será la lengua del que le insulta —respondió Eulalia—, ¡si solo está buscando lombrices!
Dicen que allí empezó la discusión más famosa del año. Que si el gallo, que si las flores, que si la valla que estaba torcida, que si la gente “entra donde no debe”. Los vecinos, claro está, se arrimaron discretamente: uno sacó la leña sin necesidad, otro barría la puerta sin polvo… todos atentos al chisme. Al final, cuando ya parecía que el asunto acabaría en tragedia, el Gavilán soltó un cacareo tan largo y tan estridente que los dos se quedaron callados… y, sin saber cómo, empezaron a reírse.
Cuentan que desde ese día Eulalia le lleva a Leandro huevos frescos cada domingo, y él, a cambio, le riega las hortensias cuando ella está ocupada. Y el gallo, por cierto, sigue escapándose, pero ahora lo hace con permiso tácito de ambos.
Porque así es la Montaña Palentina: el chisme es breve, pero el eco dura años.
Subido el pueblo, muy arriba, a media ladera de la sierra que lleva su mismo nombre se ubica este pueblo soriano que puede presumir de uno de los templos rurales más interesantes desde el punto de vista decorativos, arquitectónicos y paisajísticos desde donde admirar unas panorámicas inigualables.
Templo de San Pedro
Perdices | Soria
Se trata de la ermita de San Pedro, templo románico tardío de finales del siglo XII que desde que tuve la ocasión de conocerlo en el año 2009, no me resistí a volver dos años después.
Construido en sillería desigual, su traza es completa en nave, cubierta, presbiterio y en su bellísimo ábside.
El ábside, único en la región, aparece al exterior no semicilíndrico sino prismático semidecagonal, gracias a la división de sus cinco entrepaños planos por contrafuertes delimitados por cuatro columnas que ayuda el desarrollo poligonal de la planta.
Sus canecillos combinan lisos con labrados.
Su gran espadaña, sin cima truncada, abre cuatro troneras todas ellas en único y mismo nivel.
Originaria o un poco posterior, adorna su extremo izquierdo con tres rostros y el derecho con imagen femenina y un botón floral.
De las dos puertas del templo, la septentrional cegada y con bezantes sobre sus jambas.
La meridional, de excelente estilo, voltea estrellas, billetes y bezantes sobre apoyo de capiteles bulbosos con ábaco doblemente fileteado
Tomamos nota de su colección de marcas de cantería
Y abandonamos Perdices tan contentos y tan felices.
En los primeros capítulos hablamos de los corzos y el redactor jefe que está al cuidado de esta serie, me sugiere añadir a estos últimos capítulos el venado, que es un ciervo también, de patas delgadas, pezuñas hendidas y cornamentas que se renuevan anualmente.
La diferencia es el tamaño: el corzo es más pequeño y ligero; el venado es más grande con diferente color de pelaje. Estos animales que ya aparecen en las pinturas rupestres del Paleolítico, han jugado, al decir de los estudiosos, un papel importante en la mitología, la religión y la literatura. En la mitología se le asocia a la diosa Artemisa, en la que se reflejaba su pureza; para el cristiano representa el triunfo del bien sobre el mal. En la cultura de los Chamanes, como la buichol, es un guía espiritual que traduce el lenguaje de los dioses. La caza del ciervo ha sido una actividad popular desde la Edad Media y sigue siendo un recurso para muchas familias en la actualidad. El periodo de celo del ungulado fue hace décadas uno de los mayores espectáculos en nuestro Parque Natural Fuentes Carrionas y la Confederación Ecologistas en Acción hacía una llamada a este respecto, señalando como alarmante el ocaso de la misma, culpando a la Junta de una mala gestión por permitir una caza indiscriminada.
La berrea
La berrea en la Montaña Palentina es un espectáculo que Estalayo nunca olvidará. Aquel día decidió dedicarlo entero a los venados, dejándose llevar por sus movimientos y por el eco de sus voces en el bosque. Desde temprano, el aire fresco traía consigo ese sonido profundo, desgarrador y al mismo tiempo solemne, con el que los machos marcan su territorio y llaman a las hembras. José Luis se internó entre hayedos y robledales, atento a cada crujido de las hojas, a cada bramido que rompía el silencio. Pasó muchas horas observando sus desplazamientos: cómo avanzaban con paso firme, cómo alzaban la cabeza y desplegaban la cornamenta con un orgullo ancestral. Cada berrea era distinta; unas más graves, casi como un rugido que retumbaba en el valle, otras más largas y sostenidas, como si el animal quisiera prolongar su presencia en el aire. La montaña entera parecía vibrar con ese lenguaje primitivo. "Yo mismo sentía que el corazón me latía al compás de aquellos sonidos que venían de lo más hondo de la naturaleza." Al caer la tarde, cuando la niebla empezaba a descender y los últimos rayos de sol teñían de oro los prados, me quedé en silencio, agradecido por haber sido testigo de ese diálogo salvaje entre los venados y la montaña. Fue como escuchar el alma misma de la tierra, latiendo con fuerza en cada bramido.
Dichos del Venado
—El venado que se espera, se convierte en calzonera. —Dinero mal prestado, en el lomo de un venado. —De vaca no nace ciervo, ni paloma de cuervo. —Aullar contra el ciervo es perder voces y tiempo. —El asno que se cree ciervo al saltar se despeña. —O sirve como siervo, o huyo como ciervo. —Por san Bartolomé, brama el ciervo por primera vez.
Cuaderno de anotaciones
@ Ecologistas en Acción, en un comunicado recogido por Ical, denunciaba el alarmante declive de la berrea del ciervo durante los últimos años en la Montaña Palentina, lo que ha generado preocupación entre la población local, ante lo que se supone la "importante disminución de machos" de este ungulado.
@ Afean en dicha organización una mala gestión durante décadas, lo que ha permitido su caza indiscriminada y furtiva en la Reserva de Fuentes Carrionas. "Se han cazado durante muchos años los mejores ejemplares y en muchos casos al principio de su reproducción, lo que ha supuesto una evidente y enorme merma en su calidad".
@ Ecologistas en Acción, añade que el Gobierno autonómico culpa de esta disminución a enfermedades, a fuertes nevadas como la de 2015 y a los lobos, "que van a ser los culpables de todo lo que ocurre en el medio rural".
@ No es difícil encontrarse en el camino, cuando se pasea por La Pernía, corzos y venados que están siempre alerta esperando salvar su pellejo gracias a la aguda sensibilidad de su oído y olfato. La carrera del corzo es bella y elegante y su salto espectacular.
@ El venado, si es macho, puede llegar a pesar hasta 200 kilos siendo pardo el color de su piel y en las crías tiene una coloración rojiza con manchas.
@ En la página de Cervera recuerdan que el ciervo es fitófago, es decir, que su alimentación lo basa totalmente en materia vegetal y se sustenta de hierbas y hojas de árboles y arbustos.
@ Las hembras suelen ir en manadas, mientras que los machos son más solitarios y se juntan con ellas en época de celo.
@ Los mejores momentos para observar la berrea, que ocurre entre septiembre y octubre, son el amanecer y el atardecer. Aconsejan mantener una distancia prudencial, no utilizar vehículos y procurar no hacer mucho ruido para no alterar su comportamiento.
@ Dice la Inteligencia artificial: Los ciervos son curiosos por sus cuernos que crecen y se caen anualmente, su habilidad para nadar, su olfato y audición excepcionales, su visión especializada para detectar movimiento y, en el caso de algunas hembras, su capacidad de defenderse a patadas.
@ Los cuernos de los machos crecen rápidamente cada año y se desprenden después de la temporada de apareamiento, siendo una de las estructuras de crecimiento más rápidas del reino animal.
@ Su olfato es 1000 veces más potente que el de los humanos y el Jacobson de su boca les permite procesar múltiples olores simultáneamente.
@ Se alimentan de hojas, ramas y brotes de plantas. El período de gestación de las hembras varía entre ciento sesenta días a diez meses según la especie; paren una o dos crías al año que reciben el nombre de cervatos, cervatillos o gabatos.
@ Como herbívoros, controlan la vegetación y dispersan semillas, influyendo directamente en la diversidad de plantas y el equilibrio de su hábitat. También forman parte de la cadena alimenticia, siendo presa de grandes carnívoros.
@ Históricamente, las especies de ciervos de Europa compartían su hábitat de bosques caducifolios con otros herbívoros, como el extinto tarpan (caballo de los bosques), el extinto Bos primigenius (buey de los bosques) y el amenazado bison bonasus (bisonte europeo).
Jamás el ojo del culo, antaño discreto y escondido como urna sagrada, gozó de tanta fama ni aclamación como en este siglo que lo ha erigido en profeta del absurdo.
“La Residencia Sanitaria es una de las construcciones de la ciudad que con más claridad testimonian la influencia del racionalismo norteamericano en la arquitectura española de posguerra, que delatan la sintonía de esta obra con las edificaciones racionalistas estadounidenses”
El proyecto de la Residencia Sanitaria de Palencia es obra del arquitecto Eduardo de Garay y Garay (1903-1986), construida por la empresa AGROMÁN, S.A. entre 1952 y 1954 “se incluía como una de las nuevas construcciones con la que se planteaba atender a los más de 29.000 asegurados del Seguro Obligatorio de Enfermedad de la provincia de Palencia” (J.A. González Delgado). Su inauguración tuvo lugar el 26 de julio de 1954 por el General Franco y su esposa Carmen Polo “testimoniaba la importancia que el régimen concedía a esa iniciativa que se había convertido en una de las primeras instituciones del Estado, la Caja Nacional del Seguro de Enfermedad”. (J.A. González Delgado).
“Respecto al resto de los hospitales y residencias acometidos durante la primera fase del Plan de Instalaciones Sanitarias, la Residencia de Palencia mantiene una clara diferencia, ya que se trata de la única construcción de esta etapa que ofrece un planteamiento asimétrico, proponiendo el edificio una imagen renovadora que asume inequívocamente el lenguaje de la modernidad”. (J.A. González Delgado)
“A comienzos de los años ochenta la Residencia sanitaria experimentaría un cambio radical con el proyecto de ampliación de la Residencia transformando el edificio sanitario, que vería aumentada significativamente sus dimensiones, siendo ejecutada la obra en 1981 y 1983 por la empresa constructora Balsa, S.A.” (J.A. González Delgado). El nuevo edificio englobaría al original, aumentándose considerablemente la superficie del centro sanitario, que quintuplicaría su capacidad asistencial. Con esta actuación la Residencia se convertía en una pequeña parte del nuevo complejo asistencial, que pasaba a adquirir la condición de hospital.
La ampliación sería respetuosa en gran manera con la pieza preexistente, recurriendo a una organización en planta con un planteamiento similar al de la residencia, empleando las mismas fachadas de ladrillo, cubiertas aterrazadas… El esfuerzo por integrar ambas intervenciones se hace patente en todos los aspectos de la nueva composición y establece el ensamble de ambos edificios con naturalidad. “El respeto de los arquitectos por el edificio original de la Residencia sanitaria indica el reconocimiento de lo que, para esta nueva generación de arquitectos del INP, suponía el edificio del arquitecto Garay. Sabían que la suya había sido una obra pionera que había abierto el camino hacia una nueva forma de concebir los establecimientos hospitalarios que había certificado ampliamente su validez”. (J.A. González Delgado).
En la antigua Residencia y en el moderno hospital, los palentinos hemos sido testigos de acontecimientos buenos, como el nacimiento de nuestros hijos, otros tristes y dolorosos como el fallecimiento de nuestros padres, suegros y familiares, operaciones de familiares, amigos y otros ingresos. Cuánta gente ha pasado y pasa por esas instalaciones con historia propia. Se construyó la Residencia en terrenos alejados de la ciudad y muy cercanos al río Carrión, solamente había huertas en esa zona y el chalet de Villa Luz (1904), proyectado por Gerónimo Arroyo cerca de la popular Fuente de la Salud.
Fotos: José Antonio González Delgado
La presente reseña está basada en el libro de José Antonio González Delgado