Edén en Puentedey
Siempre recurría al mismo truco. Cuando me veía reventado del último trajín románico, remediaba mi desinterés con cualquier tontura o leyenda que alimentara mi curiosidad.
Templo de San Pelayo
Puentedey | Burgos
Y la de aquella que me contó en agosto de 2009 para animarme a volver a visitar una localidad de las Merindades burgalesas, era para enmarcar. Me contó que conocía un lugar donde existía un pueblo pequeñito construido sobre un puente natural de roca que nació cuando Dios, al lavarse el barro de las manos en un río después de crear a Adán, provocó un torbellino que horadó la roca dando lugar a un imponente arco y por tal motivo se llamaba Puentedey o puente de Dios.
Y allí que me las vi comprobando que dicho puente no es sino la formación geológica desarrollada durante miles de años por el río Nela erosionando la roca caliza hasta elevarlo a quince metros de altura por treinta y cinco de longitud y treinta de anchura máxima que en tiempo sequía permite acceder a las casas más bajas del pueblo.
Me resultó curioso observar dos oquedades: la puerta del viento, para ablentar el grano y la Cueva de los Santos donde se reunía la Junta de la villa.
La villa de Puentedey, levantada en parte sobre un gran puente natural excavado por el río Nela, se ubica en uno de los parajes más bellos y pintorescos del curso alto de dicho río, a unos 12 km al noroeste de Villarcayo. En esta localidad de la merindad de Valdeporres se puede contemplar un interesante conjunto urbano con casas solariegas y construcciones populares. Parece que el origen del actual núcleo de población se debe buscar en el proceso de organización del territorio llevado a cabo a finales del siglo IX formando parte de uno de los alfoces de la zona, tal vez el de Valdeporres o Arreba e integrándose más tarde en la merindad de Aguilar de Campoo. El Libro Becerro de las Behetrías nos informa que en 1352 era un lugar de behetría siendo vasallos de Lope García de Porres.
El templo de San Pelayo tiene sus raíces en la época medieval, cuando se consolidó como centro de reunión espiritual para los habitantes de Puentedey y las aldeas cercanas. Su estilo arquitectónico, que mezcla elementos románicos con posteriores modificaciones góticas y barrocas, refleja las distintas etapas históricas y artísticas por las que ha pasado el edificio. Destaca por su humilde sobriedad exterior. Cuenta con una estructura de nave única y un ábside semicircular que refleja la influencia románica de su construcción original, que se puede ver casi todo el alzado y la cubierta.
Quedan en pie tres tramos con cubierta de bóveda de cañón apuntado separados por los correspondientes arcos fajones apeados sobre pilastras. Los muros se levantaron de piedra caliza mientras que las cubiertas se hicieron con toba.
En la base de la bóveda vemos una imposta decorada con ajedrezado, rombos y un tallo ondulante cobijando hojas.
A la vieja fábrica corresponde todo el muro sur, en el que se conserva también una ventana con idéntico esquema tanto al interior como al exterior. Está formada por un arco de medio punto que apoya sobre dos columnillas con sus capiteles, los de fuera tapados por una viga del pórtico y los de dentro decorados con aves afrontadas y máscaras antropomorfas. Los bordes de los huecos aparecen recorridos por una moldura sogueada.
El elemento más interesante es la portada, en la que se colocó a modo de tímpano un tosco relieve en el que se representa a un hombre armado con escudo y espada que se enfrenta con un reptil, recordando el pasaje del arcángel San Miguel.
En el exterior la reutilización de algunas partes de la cornisa románica decorada con ajedrezado, así como varios canecillos con figuras humanas y elementos geométricos.
Curiosa inscripción dedicada al clérigo.
Una de las joyas del templo es su retablo mayor, una obra barroca que representa a San Pelayo, su santo titular, acompañado por otros motivos religiosos.
En el exterior, su campanario sencillo de doble cuerpo.
El entorno del templo, situado en lo alto del Puente Natural, ofrece unas vistas privilegiadas del paisaje circundante, con el río Nela y los bosques de la Merindad de Valdeporres como telón de fondo.
Y tras un día visitando uno de los considerados como pueblos más bonitos de España y compartir charla con algunos de sus cincuenta vecinos, vuelta a casa para echar una partida al juego de la oca.
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Qué tímpano tan interesante y original!
ResponderEliminarComo la leyenda del " puente"
Gracias a Mongui por compartirlo
Muchas gracias, Chis. Lametones
ResponderEliminarBuen descubrimiento. Tengo que ir a verlo. Gracias.
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