Fundación Herminio Revilla | El minero
Herminio nació en Villabellaco en 1943, a tiro de piedra de Barruelo de Santullán, donde este año, albricias, se han añadido al padrón 54 habitantes, según declaraciones de su alcalde. Un escenario perfecto para disfrutar de la naturaleza.
Fundación Herminio Revilla
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| Arriba la talla del minero, abajo el autor junto a la obra |
En la presentación, no se olvida Herminio de recordar que este Museo "es un reflejo vivo de nuestra zona", porque una gran cantidad de sus trabajos son reproducciones con vida de nuestro mundo rural. Nuestra provincia y región ha tenido varias actividades y profesiones para buscarse la vida, una entre ellas fue el carbón, razón por la que debe de estar representado en la Instalación. Hay, a la entrada, un minero esculpido en Olmo, a tamaño real y en una sola pieza, menos el martillo. Esta es la nota que deja el autor al lado de la obra: "En este Olmo centenario, que en este pueblo vivió, inmortalicé al minero, porque en el la vida dejó". La pieza llegó al taller en un tractor; después, con las herramientas que tenía y los años de experiencia, nació ese minero a imagen y semejanza de tantos hombres que vivieron por y para la mina durante muchos años, cuando la comarca del Rubagón fue una de las más prósperas de la provincia y llegó a convertir a Barruelo y sus pueblos en los más ricos de Palencia.
LIBRO DE VISITASActualización Feb2026 | 💥+133👀
SOBRE ESTA BITÁCORA
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Herminio es un referente en la comarca, conocido y querido por todos sus vecinos. Una persona incansable en su cometido de aprender y emprender. Humilde y divulgador de su zona y sus costumbres. Hombre incansable que al lado de su inseparable mujer, Carmen, nos deja su legado para la eternidad.
ResponderEliminarGracias, gracias, gracias.
A la entrada del museo, apoyado en un pedestal de madera, encontramos un minero esculpido por Herminio en un olmo herido en una sola pieza y tamaño natural. El minero, con su casco y foco de luz, parece mirar la pared de la mina que tiene que picar. Sujeta el martillo picador con sus fuertes y negras manos, en la que se aprecian las venas. Su camisa con bolsos, botones y pliegues, como los del pantalón con el cinto, su hebilla, ojales, calza botas de agua.
ResponderEliminarDesaparecieron las minas y mineros, pero ahí está su recuerdo en este Museo. Herminio pensativo se fotografía junto al minero, se apoya en él, como diciendo: “De un olmo centenario inmortalicé a un minero picador”.
Me fijo en las dedicatorias del Libro de Visitas, muy importantes para conocer las reacciones y opiniones de los visitantes: la primera de un profesor del Liceo Francés de Valladolid que expresa que tanto los alumnos como los profesores han disfrutado con la visita. En la segunda dedicatoria, grata sorpresa, al encontrar a dos buenos amigos de Herminio: Froilán De Lózar y a Alfonso Santamaría, el primero considera “único” a Herminio, el segundo “cada vez que vuelve al Museo se enamora más”. En la tercera, un amigo de Herminio expresa que “un día la corriente le dio calambre”, como queriendo decir que así comenzó el interés del maestro por la electricidad y electrónica. Por último, un grupo de seis visitantes afirman que les ha gustado mucho el Museo.
Opiniones favorables que invitan a la visita.