Andar buscando tres pies al gato
En el graciosísimo soliloquio en que Sancho discurre tan acertadamente sobre el peligroso juego en que están metidos los conservadores de la revolución de ir a sonsacarles sus princesa a los pueblos, después de un maduro examen, determina muy acertadamente no meterse en esos líos, y exclama: «ándeme yo buscando tres pies al gato por el gusto ajeno, y más que así será buscar a Dulcinea del Toboso, como a Marica por Rávena, o al bachiller en Salamanca: el diablo, el diablo me ha metido á mí en esto, que otro no.»
Buscar tres pies al gato o buscarle cinco, equivale a buscar lo imposible, y a tentar la paciencia del gato con riesgo de irritarle. Los revolucionarios empeñados en hacer una España a imagen y semejanza suya, y una monarquía revolucionaria según su idea, andan buscando cinco pies al gato o tres. Por lo tanto la diferencia que en las últimas ediciones del Diccionario establece la Academia entre la frase buscar cinco píes al gato y la locución buscar tres pies al gato, no parece bien fundada.
El refrán dice así:
—Buscáis cinco pies al gato, y él no tiene sino cuatro.
El refrán dice así:
—Buscáis cinco pies al gato, y él no tiene sino cuatro.
La Academia lo ha suprimido en las últimas ediciones, pero lo incluyó en el Diccionario de Autoridades, diciendo que se usa «contra los que se meten en aprietos y dificultades, o se encargan de empeños que pudieran y debieran evitar, y de que no pueden salir.»
En Covarrubias se lee:
—Buscar cinco pies al gato.
Se dice de los que con sofisterías y embustes nos quieren hacer entender lo imposible: nació de que uno quiso probar que la cola del gato era pie.
En los Refranes glosados se dice sencillamente:
—Buscar cinco pies al gato.
Hernán Núñez escribe el refrán como hemos visto que se halla en el Diccionario de Autoridades de la Academia, y en la Colección de Pedro Vallés encontramos la versión siguiente:
—Buscas cinco pies al gato, y él no tiene sino cuatro. No, que son cinco con el rabo.
En Covarrubias se lee:
—Buscar cinco pies al gato.
Se dice de los que con sofisterías y embustes nos quieren hacer entender lo imposible: nació de que uno quiso probar que la cola del gato era pie.
En los Refranes glosados se dice sencillamente:
—Buscar cinco pies al gato.
Hernán Núñez escribe el refrán como hemos visto que se halla en el Diccionario de Autoridades de la Academia, y en la Colección de Pedro Vallés encontramos la versión siguiente:
—Buscas cinco pies al gato, y él no tiene sino cuatro. No, que son cinco con el rabo.
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