100 DOSIS DE AMOR [23] [Sawabona]
Una de las entradas de curiosón, es la carta que le escribe Albert Einstein a su hija. A lo mejor es un hoax de esos que surgen a menudo en las redes sociales y que la gente comparte sin cesar buscando, me imagino, decirle al mundo que se desperece, que deje lo que está haciendo, que se olvide de buscar, porque aquí está lo que alimenta de verdad, lo que nos hace más humanos, lo que necesitamos practicar y difundir: ¡¡¡El amor!!!!! El Amor es luz, dado que ilumina a quien lo da y lo recibe. El Amor es gravedad, porque hace que unas personas se sientan atraídas por otras. El Amor es potencia, porque multiplica lo mejor que tenemos, y permite que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo. El amor revela y desvela. Por amor se vive y se muere.

Ahí llega Tiburcio, versículo octavo




Las tablas crujían como un coro artrítico y el telón tenía más remiendos que la chaqueta de un payaso en huelga.



Otra historia por contar. Cada vez son más los que esperan en el banco de la plaza. Ahí llega Tiburcio, versículo octavo, tenada quinta. Y se arranca: «cada noche, a las ocho en punto, se subía al escenario del Teatro Concordia, un edificio tan viejo que los fantasmas ya se habían ido por aburrimiento. Las tablas crujían como un coro artrítico y el telón tenía más remiendos que la chaqueta de un payaso en huelga. Pero nuestro actor, veterano y entusiasta sin remedio, seguía fiel a su ritual: maquillaje, calentamiento vocal, saludo al busto de Shakespeare (con el que compartía camerino) y función completa, sin acortar ni una sílaba. El problema -entre otros muchos- era que nadie asistía. Desde hacía años, ni un alma viva (ni muerta) había ocupado una butaca. Ni críticos, ni curiosos, ni indigentes buscando techo. Pero, testarudo, insistía. Su última obra, Macbeto y sus Calzones del Destino, era una reinterpretación audaz, en parte por accidente, ya que perdió las gafas durante los ensayos y mezcló los guiones de Shakespeare con uno de aerobics ochentero. Una noche, tras una función particularmente intensa que terminó con él bailando claqué sobre una calavera (que resultó ser de utilería, aunque nunca lo confirmó del todo), ocurrió lo impensable: aplausos. Largos, intensos, casi con ritmo. Sorprendido, palideció, lo cual era difícil porque ya usaba base desmayada. Miró al patio de butacas. Nadie. Pensó en roedores con formación teatral, pero lo descartó tras ver que los encomios venían del palco izquierdo, donde solo había telarañas y un perchero con sombrero de copa. La ovación continuó. Tiró besos. Lloró. Se desmayó. Al día siguiente, volvió. Repitió la función. Así, noche tras noche, triunfó como jamás había soñado: sin público, sin críticas, pero con aclamaciones sobrenaturalmente puntuales. Corrió el rumor. El teatro volvió a llenarse… de investigadores de lo paranormal. Fue entrevistado por revistas de ocultismo y figuró en un documental titulado El Fantasma que Amaba el Teatro Experimental. Hoy, sigue actuando. No por fama, ni por gloria, sino porque sabe que, aunque invisibles, sus más fieles espectadores siempre están ahí, esperando el colofón. Y aplaudiendo sin cesar». Se hace la hora del café.

Actualización febrero2026 | 💥+345👀

SOBRE ESTA BITÁCORA

Author image

Esta bitácora nace en noviembre de 2008 con el ánimo de divulgar historias curiosas y entretenidas. Son 18 años acudiendo diariamente a la llamada de amigos que vienen de todo el mundo. Con +8.145.300 visitas, un mapa del románico abierto a finales de 2023 que ya ha recibido +1.090.500 consultas y +6.000 artículos en nuestra hemeroteca, iniciamos una nueva andadura. Comparta, Comente, síganos por nuestros canales de Facebook y Wasap. Y disfrute. ¡Es gratis!

3 comentarios en el blog:

  1. 🦧
    Buenos días, familia. Ayer me escribió Google para decirme que había mucho tráfico en mi sitio. Y este sábado al sol, que nos visita Julio César, acompaño con el enlace las estadísticas y vuelvo a dar las gracias a todos los que de vez en cuando hacéis que se encienda el piloto de analytic. Buen fin de semana, amigos.

    ResponderEliminar
  2. Me ha encantado tu relato de hoy, Julio César. Ambientado una vez más en ese mundo rural que tú tan bien conoces y, cómo no, con Tiburcio, tu fiel compañero siempre en danza de acá para allá, y como protagonista indiscutible con sus "decires". Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias. Ahí seguimos. Fdo. JCI

      Eliminar

Puedes comentar libremente. Agradezco tu participación. Sé prudente y respetuoso al exponer tus juicios. Escribe en minúsculas. Puedes poner tu nombre o comentar como anónimo. Si no aparece tu comentario al momento, no te preocupes, es que ha pasado a moderación porque se trata de un post viejo, pero enseguida lo apruebo.

📒 EN PORTADA | AUTORES DE NUESTRA HISTORIA | +1055👀

El exilio imposible de Stefan Zweig

Fue poeta, traductor, novelista, biógrafo, ensayista, periodista, autor dramático, humanista y profundamente europeo