A Domínguez Ortiz, historiador español [Sevilla, 18 de octubre de 1909 – Granada, 21 de enero de 2003]
📘 curioson | De cien en cien

● “Si los pueblos felices son los que no tienen historia, los españoles no podemos aspirar a la felicidad, pues España es un país con historia. Historia con mayúscula no es una sucesión de eventos, sino un surco permanente, una trayectoria decisiva en el rumbo propio y en el de la humanidad entera. Hemos hecho almoneda de muchas cosas, pero esto es algo que no podemos perder ni nos pueden quitar; una gloria irrenunciable; y también una servidumbre.”

Sobre España y los españoles | +2.655👀



🔻 Cien cosas curiosas sobre España
📒Curioson

13-|||||—El nombre más joven de mujer es Cataleya. Hay 210, distribuidas en Madrid, Barcelona y Málaga, y la media de edad es 1,8 años. Cataleya significa orquídea.

14-|||||—Hay 86 mujeres en España que se llaman Orquídea. Tienen de media 49,7 años. © curioson 👇

De la sección DE CIEN EN CIEN 👀333



Entre los susurros del viento


Aunque permanecía cerrada y con sus puertas y ventanas selladas, yo bien sabía que la gran casona al lado de la nuestra latía suavemente porque era una casa con corazón, porque era una casa habitada.



Rápida me escondía detrás de la puerta y por la rendija espiaba_Retazos de vida

En sus piedras estaba grabada una intensa historia que a mí se me escapaba, la de la mujer misteriosa que vivía en ella y tan solo una vez al año se dejaba ver como salida de un cuento de hadas. Solo oír el chirriar del engranaje oxidado del gran portón remachado con herrajes, el tiempo se detenía, se me tragaba la voz e interrumpía mis juegos sabiendo que la mujer aparecería en nuestra casa atrapándome en aquella atmósfera de fábula que la rodeaba. Rápida me escondía detrás de la puerta y por la rendija espiaba. Delgada, alta y muy blanca, parecía una mujer salida de un cuadro de Vermeer con esa aureola de paz que las envuelve y con ese matiz de luz que irradian de ellas mismas. Solo verla me hacía pensar que era dueña de montañas de secretos y poderes mágicos por lo que me atraía y a la vez me atemorizaba. Era al final de la época estival, la higuera inclinada y vencida se desparramaba ocupando todo el corral rodeado por una tapia baja de piedra cerrateña que le hacía las veces de macetero. Su dueña, como había hecho años y años atrás, desde que alguien la dejó por otra preparado ya todo su ajuar, cumplía con el ritual de abandonar la casa y pisaba la calle solitaria y distante sin que se oyeran sus pasos porque iba flotando a un palmo del suelo mecida por aquella falda azul oscura que le llegaba hasta los tobillos y sostenida por el latido del corazón de la casa que la acompañaba. Entre las luces y sombras de las ramas más bajas, se fijaba en los higos que habían llegado a su explosión de madurez y empezaban a abrirse dejando escapar su ungüento de miel y sus ojos percibían la satisfacción de degustarlos. Con la delicadeza de sus dedos enguantados tocaba su blandura y al reventarse algunos en sus finas manos la visión del jugoso dulce del interior la envolvía con su aroma y sus papilas gustativas entraban en funcionamiento adelantándose al placer de morder el exquisito bocado. La punta de su lengua  salía con el gesto de atrapar la parte de la pulpa adherida a los labios.

Los iba colocando con mimo en el cestillo de mimbre al que siempre ponía un fondo de hojas de higuera que sobresalían por los bordes. El resto los abandonaba y la higuera más respetada del pueblo a partir de ese momento, como si contaran con el permiso de su dueña, era ocupada por la algarabía de mirlos y pardales que entraban a degüello a picotear las hinchazones que estaban a reventar hasta que las dejaban vacías como pingajos sangrientos zarandeados por el viento.

Llevaba en una mano el cestillo que formaba un conjunto armonioso con toda su persona vestida al gusto de una época ya muy pasada y llamaba tímidamente con los nudillos de la otra a la puerta principal de nuestra casa que siempre estaba abierta. Al descubrirme fijaba en mí sus ojos profundos de un tono azul pálido y triste mirada y sus finos labios decían como para ella misma:

̶ ¡Cómo te pareces a ella!
Y era la voz de mi madre la que hablaba a mi espalda.
̶ ¡Ah! Es usted, Srta. María. Pero si no tiene que molestarse…
̶ Los mejores para ti mi niña.

Y el brillo que asomaba a sus ojos expresaba la ternura que sentía por ella a la vez que le temblaba la barbilla y se le quebraba la voz emocionada. Le entregaba el cestillo repleto de higos contemplando risueña con qué sorpresa mi madre los recibía como si no fuera una rutina de tantos años. Su voz de niña resonaba a sueños sin cumplir que sí veía realizados en mi madre y por alguna razón misteriosa lo percibía como una compensación a sus propias frustraciones. Solo bastaba observar con qué admiración la contemplaba. En esos momentos mi presencia se hacía invisible para ambas, sus vidas se fundían a través de un hilo invisible y se entendían más por lo que callaban que por las simples palabras que decían.

Fuera, las ramas de la higuera se movían sobre la tapia y su rumor semejaba un murmullo de voces que solo ellas dos sabían interpretar. La luz del sol se filtraba por las ramas y se derramaba por la entrada de casa perfilando una estela luminosa al paso de un ser con aspecto tan frágil y vaporoso. La Srta. María parecía no notar el calor, se quitaba los finos guantes de cabritilla y se frotaba los dedos para calentárselos, dedos que recordaban los pequeños brotes desnudos de la higuera; con su mano huesuda  se metía entre el bonito sombrero de paja una guedeja de pelo plateado que se le había soltado, se ajustaba la toquilla de ganchillo y aparentando un quehacer inexistente desaparecía como una pluma movida por el viento. Yo salía a la entrada para verla, pero ya se había desvanecido, solo su fragancia a lavanda perduraba. Los higos nunca se ponían en la mesa, se dejaban en la cocina para saborear a capricho del que quisiera. Mi madre siempre los comía despacio degustando recuerdos que yo intuía a través de  las fotografías de su infancia y juventud alegre y desenfadada. Un tordo se posaba en la higuera y picoteaba un espléndido higo, otros se iban acercando con la misma intención. Las hojas volvían a rozarse entre sí y susurraban secretos incomprensibles que el viento se llevaba como un batir de alas. 

Actualización feb2026 | 💥+1424 |👀
Retazos de vida:Una idea de Pilar Moreno


Retazos de vida


SOBRE ESTA BITÁCORA

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Esta bitácora nace en noviembre de 2008 con el ánimo de divulgar historias curiosas y entretenidas. Son 19 años acudiendo diariamente a la llamada de amigos que vienen de todo el mundo. Con +9.635.300 visitas, un mapa del románico abierto a finales de 2023 que ya ha recibido +1.449.500 consultas y +6.100 artículos en nuestra hemeroteca, iniciamos una nueva andadura. Comparta, Comente, síganos por nuestros canales de Facebook y Wasap. Y disfrute. ¡Es gratis!

🔻 El post del mes. Una reflexión para los amantes del románico
📒Grupo Salud y románico | Escriben desde España

📒 La serpiente, la Sibila, Virgilio y el arcángel Gabriel formarían parte de un único discurso sobre la continuidad de la Historia de la Salvación, donde la tradición clásica aparece integrada en la economía providencial del cristianismo medieval. Desde esta perspectiva, la identificación de Virgilio deja de constituir una hipótesis aislada para convertirse en el elemento que permite comprender la coherencia interna del programa escultórico. © curioson 👇

Ensayo del Grupo Salud y Románico 👀505



🔻 San Martín de Frómista
📒 Eduardo Gutiérrez | Escritor y Fotógrafo nacido en Guardo | Escribe desde Palencia

📒 Frómista es un crucero de diferentes estilos arquitectónicos auténticamente privilegiado. En él se asientan cultura, tradición, devoción, patrimonio, arquitectura y modernidad, como grandes valores simbióticamente hermanados, acogidos en su seno sin ningún recelo ni reparo. © curioson 👇

De la sección del Autor: Dentro de mi mochila | +717👀



🔻 Falta de tiempo
📒 Fernando Martín Aduriz | Psicólogo | Alma del Ateneo de Palencia

📒Decía Leonard Bernstein que para conseguir grandes logros sólo hacen falta dos cosas: un plan y falta de tiempo. La verdad es que bajo la urgencia es cuando definitivamente resolvemos, y cuanto menos nos quejamos del poco tiempo de que disponemos y más aprovechamos cada segundo, más eficacia encontramos en nuestras acciones, o al menos así vemos comportarse a las personas más eficaces. © curioson 👇

De la sección del autor: Mejor no comprender | +303👀



🔻 El reencuentro en Ampudia
📒 Alfonso Santamaría Diez | Castrojeriz (Burgos). Vive y escribe desde Palencia

📒 Llego con tiempo a Ampudia, uno de los pueblos más bonitos de España, declarado Conjunto Histórico Artístico en l965, premio C de Turismo (1991) y Premio Provincial de Turismo (2002). A pesar del mal tiempo paseo por el pueblo, me resguardo en esos maravillosos soportales de esas calles porticadas, y me subo a las bodegas para contemplar la belleza del castillo, uno de los mejores de Castilla, en el que Anthony Mann mostró interés para rodar escenas de la película “El Cid”, protagonizadas por Charlton Heston y Sofia Loren. © curioson 👇

De la sección del autor: Palencia en mis recuerdos | +1.707👀



🔻 El injusto olvido de Enrique Gil y Carrasco
📒 Beatriz Quintana Jato | Catedrática de Literatura

📒 La valoración de este gran escritor, siempre insuficiente, experimenta un auge paulatino en las últimas décadas, y es precisamente porque el lector se encuentra con un poeta distinto en la línea intimista de Bécquer, y esto le hace permanecer, como a él, al margen de las modas literarias. © curioson 👇

De la sección de la autora: Autores de Nuestra Historia | +838👀



🔻 El armamento del soldado
📒 Cristina Párbole | Historiadora | Escribe desde Aguilar de Campoo

📒Al caballero se le da la espada, que esta hecha a semejanza de la cruz, para significar que así como nuestro Señor Jesucristo venció en la cruz a la muerte así el caballero debe vencer y destruir a los enemigos de la cruz con la espada. © curioson 👇

De la sección de la autora: Románico curioso | +545👀



📒 EN PORTADA | UNA RUTA CADA DÍA +1010👀

La Pequeña Suiza

El último día de febrero, que aquel año fue el 29, nos fuimos de excursión por La Pequeña Suiza. Parece ser que el 8 de agosto de 1905, el...