José Ortega y Gasset (1883-1955) Filósofo y ensayista español.
📘 curioson | De cien en cien

● Hay quien ha venido al mundo para enamorarse de una sola mujer y, consecuentemente, no es probable que tropiece con ella.

100 hermosas frases de amor



📕 FALTAN 6 DÍAS PARA EL PRIMER ECLIPSE
📒 MUNDO CURIOSO

👁️ El cielo guarda algunos de los espectáculos más sobrecogedores de la naturaleza, y entre ellos, el eclipse solar total ocupa un lugar privilegiado. El próximo 12 de agosto de 2026, tendremos la oportunidad única de presenciar este fenómeno desde España. Se trata de uno de los eventos astronómicos más esperados de la década, y desde AstroAfición queremos ayudarte a entenderlo, prepararte para observarlo y, por supuesto, vivirlo de la forma más especial posible. [ASTROAFICIÓN]

El eclipse del 12 de agosto de 2026



Entre los susurros del viento


Aunque permanecía cerrada y con sus puertas y ventanas selladas, yo bien sabía que la gran casona al lado de la nuestra latía suavemente porque era una casa con corazón, porque era una casa habitada.



Rápida me escondía detrás de la puerta y por la rendija espiaba_Retazos de vida

En sus piedras estaba grabada una intensa historia que a mí se me escapaba, la de la mujer misteriosa que vivía en ella y tan solo una vez al año se dejaba ver como salida de un cuento de hadas. Solo oír el chirriar del engranaje oxidado del gran portón remachado con herrajes, el tiempo se detenía, se me tragaba la voz e interrumpía mis juegos sabiendo que la mujer aparecería en nuestra casa atrapándome en aquella atmósfera de fábula que la rodeaba. Rápida me escondía detrás de la puerta y por la rendija espiaba. Delgada, alta y muy blanca, parecía una mujer salida de un cuadro de Vermeer con esa aureola de paz que las envuelve y con ese matiz de luz que irradian de ellas mismas. Solo verla me hacía pensar que era dueña de montañas de secretos y poderes mágicos por lo que me atraía y a la vez me atemorizaba. Era al final de la época estival, la higuera inclinada y vencida se desparramaba ocupando todo el corral rodeado por una tapia baja de piedra cerrateña que le hacía las veces de macetero. Su dueña, como había hecho años y años atrás, desde que alguien la dejó por otra preparado ya todo su ajuar, cumplía con el ritual de abandonar la casa y pisaba la calle solitaria y distante sin que se oyeran sus pasos porque iba flotando a un palmo del suelo mecida por aquella falda azul oscura que le llegaba hasta los tobillos y sostenida por el latido del corazón de la casa que la acompañaba. Entre las luces y sombras de las ramas más bajas, se fijaba en los higos que habían llegado a su explosión de madurez y empezaban a abrirse dejando escapar su ungüento de miel y sus ojos percibían la satisfacción de degustarlos. Con la delicadeza de sus dedos enguantados tocaba su blandura y al reventarse algunos en sus finas manos la visión del jugoso dulce del interior la envolvía con su aroma y sus papilas gustativas entraban en funcionamiento adelantándose al placer de morder el exquisito bocado. La punta de su lengua  salía con el gesto de atrapar la parte de la pulpa adherida a los labios.

Los iba colocando con mimo en el cestillo de mimbre al que siempre ponía un fondo de hojas de higuera que sobresalían por los bordes. El resto los abandonaba y la higuera más respetada del pueblo a partir de ese momento, como si contaran con el permiso de su dueña, era ocupada por la algarabía de mirlos y pardales que entraban a degüello a picotear las hinchazones que estaban a reventar hasta que las dejaban vacías como pingajos sangrientos zarandeados por el viento.

Llevaba en una mano el cestillo que formaba un conjunto armonioso con toda su persona vestida al gusto de una época ya muy pasada y llamaba tímidamente con los nudillos de la otra a la puerta principal de nuestra casa que siempre estaba abierta. Al descubrirme fijaba en mí sus ojos profundos de un tono azul pálido y triste mirada y sus finos labios decían como para ella misma:

̶ ¡Cómo te pareces a ella!
Y era la voz de mi madre la que hablaba a mi espalda.
̶ ¡Ah! Es usted, Srta. María. Pero si no tiene que molestarse…
̶ Los mejores para ti mi niña.

Y el brillo que asomaba a sus ojos expresaba la ternura que sentía por ella a la vez que le temblaba la barbilla y se le quebraba la voz emocionada. Le entregaba el cestillo repleto de higos contemplando risueña con qué sorpresa mi madre los recibía como si no fuera una rutina de tantos años. Su voz de niña resonaba a sueños sin cumplir que sí veía realizados en mi madre y por alguna razón misteriosa lo percibía como una compensación a sus propias frustraciones. Solo bastaba observar con qué admiración la contemplaba. En esos momentos mi presencia se hacía invisible para ambas, sus vidas se fundían a través de un hilo invisible y se entendían más por lo que callaban que por las simples palabras que decían.

Fuera, las ramas de la higuera se movían sobre la tapia y su rumor semejaba un murmullo de voces que solo ellas dos sabían interpretar. La luz del sol se filtraba por las ramas y se derramaba por la entrada de casa perfilando una estela luminosa al paso de un ser con aspecto tan frágil y vaporoso. La Srta. María parecía no notar el calor, se quitaba los finos guantes de cabritilla y se frotaba los dedos para calentárselos, dedos que recordaban los pequeños brotes desnudos de la higuera; con su mano huesuda  se metía entre el bonito sombrero de paja una guedeja de pelo plateado que se le había soltado, se ajustaba la toquilla de ganchillo y aparentando un quehacer inexistente desaparecía como una pluma movida por el viento. Yo salía a la entrada para verla, pero ya se había desvanecido, solo su fragancia a lavanda perduraba. Los higos nunca se ponían en la mesa, se dejaban en la cocina para saborear a capricho del que quisiera. Mi madre siempre los comía despacio degustando recuerdos que yo intuía a través de  las fotografías de su infancia y juventud alegre y desenfadada. Un tordo se posaba en la higuera y picoteaba un espléndido higo, otros se iban acercando con la misma intención. Las hojas volvían a rozarse entre sí y susurraban secretos incomprensibles que el viento se llevaba como un batir de alas. 

Actualización feb2026 | 💥+1424 |👀
Retazos de vida:Una idea de Pilar Moreno


Retazos de vida


SOBRE ESTA BITÁCORA

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Esta bitácora nace en noviembre de 2008 con el ánimo de divulgar historias curiosas y entretenidas. Son 19 años acudiendo diariamente a la llamada de amigos que vienen de todo el mundo. Con +9.412.500 visitas, un mapa del románico abierto a finales de 2023 que ya ha recibido +1.408.500 consultas y +6.100 artículos en nuestra hemeroteca, iniciamos una nueva andadura. Comparta, Comente, síganos por nuestros canales de Facebook y Wasap. Y disfrute. ¡Es gratis!

🔻 Una Mirada al pasado
📒Marta Redondo | Periodista | Escribe desde Aguilar de Campoo

📒 Se cumplen este año las bodas de oro del embalse de Aguilar de Campoo. Sin duda alguna, la peor experiencia de sus vidas para los ceneranos, tal y como explican algunos de sus vecinos, Tiqui Rojo, Rafael Paradelo, Antonio Rojo y César Varona, que cuando dejaron su pueblo tenían entre 10 y 20 años. © curioson

Ver Artículo Completo: Cenera emerge más de medio siglo después | +858👀



🔻 Palencia en mis Recuerdos
📒 Alfonso Santamaría Diez | Castrojeriz (Burgos). Vive y escribe desde Palencia

📒 No todos los días se pueden ver juntos los cuadros de los pintores palentinos de primera fila: Onecha, Capel, De la Peña, Reja, Quirce, Paniagua, Ruesga, Chema Manzano, Eulogio Gómez Iglesias, Pilar Calonge, Carlota Reja, Fernando Escobar… y de los escultores Sergio García, Carlos Mediavilla, Ana Llavador, Paulino Mena, Inmaculada Amor, Pilar Centeno, Chis…, la inconfundible y creativa Rosana Largo. © curioson

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🔻 Autores de Nuestra Historia
📒 Beatriz Quintana Jato | Catedrática de Literatura

📒 Este trabajo tiene como tema El Libro de Alexandre. Además de un recorrido por la obra y por el ambiente cultural del siglo XIII, se intentan descubrir en él las probables relaciones del poema con el Studium generale de Palencia. También se reflexiona acerca de su posible autor, llegando a conclusiones argumentadas de que éste podría haber sido un palentino de Naveros de Pisuerga. © curioson

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🔻 Románico Curioso
📒 Cristina Párbole | Historiadora | Escribe desde Aguilar de Campoo

📒En el centro de la sala la maqueta que refleja como eran nuestros pueblos en época románica. Dicha aldea nos acerca al proceso de construcción que se seguía a la hora de levantar el edificio y los diferentes oficios que intervenían en la labor. © curioson

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🔻 Dentro de mi mochila
📒 Eduardo Gutiérrez | Escritor y Fotógrafo nacido en Guardo | Escribe desde Palencia

📒Una de las rutas más populares, en aquellos albores del peregrinaje a Santiago de Compostela, era la Ruta de la Montaña, hoy conocida como Viejo Camino de Santiago, también como el Camino Olvidado. En nuestra provincia, dicho recorrido transita por las localidades de Aguilar, Cervera, Santibáñez, Guardo... Hoy dicha ruta ostenta un excelso patrimonio que es de visita obligada. © curioson

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🔻 Mejor no comprender
📒 Fernando Martín Aduriz | Psicólogo | Alma del Ateneo de Palencia

📒El encuentro con gente bondadosa siempre me ha resultado un alivio, un respiro, un oasis en medio de los disgustos de la vida productos de las maledicencias, los circuitos de la envidia, las animadversiones. © curioson

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Circular por Laredo

Hay rutas sin nombre. Shaila calcula mentalmente el tiempo que tardará en hacerla y lo graba en la Wikiloc, que ahí queda el mapa para mue...